Endometriosis. Guideline. Pelvic pain. Dysmenorrhea.
*Correspondencia:
Aníbal Scarella-Chamy
E-mail:
[email protected]
0048-766X / © 2023 Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología. Publicado por Permanyer. Este es un artículo open access bajo la licencia
CC BY-NC-ND (https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/).
Disponible en internet: 19-05-2023
Rev Chil Obstet Ginecol. 2023;88(2):126-136
www.rechog.com
Revista Chilena de
Obstetricia yGinecología
Fecha de recepción: 20-01-2023
Fecha de aceptación: 27 -03-2023
DOI: 10.24875/RECHOG.M23000058
A. Scarella-Chamy, I. Miranda-Mendoza. Evaluación clínica y manejo de la endometriosis
127
Introducción
La endometriosis se define como la presencia de
células del epitelio endometrial fuera del útero, y se
manifiesta principalmente como dolor, infertilidad o
ambos1. Afecta a 190 millones de mujeres y niñas en
el mundo 1,2. Su alta prevalencia, sumada al impacto
que genera en la salud sexual y reproductiva, la calidad
de vida y el desarrollo social y económico de quienes
la padecen, la transforman en un importante problema
de salud pública 3. En Chile no existen datos, pero se
estima que hay más de 400.000 mujeres que padecen
la enfermedad, muchas aún sin diagnóstico 4.
Las personas que viven con endometriosis y dolor pél-
vico crónico quieren ser reconocidas y que su condición
se valore justamente5. En este contexto, diversas socie-
dades científicas internacionales han elaborado guías o
normas de atención de las pacientes con endometriosis,
hasta la fecha inexistentes en Chile. En un esfuerzo cola-
borativo de numerosos profesionales de la salud, respal-
dado por el Ministerio de Salud de Chile (MINSAL), se
confeccionó una Orientación Técnica (OT), publicada
recientemente online6, para ayudar a los profesionales de
la salud a ofrecer a las pacientes en Chile las mejores
información y gestión posibles en la materia. El presente
artículo presenta un resumen del proceso y las principa-
les recomendaciones de la OT 6 para el manejo de las
pacientes con endometriosis.
Método
La OT es el resultado de un grupo de trabajo cola -
borativo conformado por más de 40 expertos prove -
nientes de la red pública y privada de salud, liderado
por miembros de la Sociedad Chilena de Obstetricia y
Ginecología (SOCHOG) bajo la conducción del
MINSAL. Esta iniciativa sucede a un trabajo colabora -
tivo entre la SOCHOG y la Comisión de Salud de la
Cámara de Diputados.
El desarrollo y la ejecución de la OT 6 se realizaron
en base a la adaptación del Manual Metodológico del
MINSAL7, planificando un trabajo que se desarrolló en
tres etapas, con sus respectivas subdivisiones, desde
el planteamiento del tema hasta la implementación
(Fig. 1 ):
– Etapa 1: dada la importancia y la significancia clínica
y epidemiológica de la enfermedad, se decide abor -
dar el tema para así mejorar la atención de las
pacientes y optimizar los estudios diagnósticos, tera -
péuticos y los costos. Luego de la elección del tema,
se procedió a formular los alcances, la extensión y
los objetivos generales y específicos de la OT 6. En
conjunto con el jefe del Programa de la Mujer del
MINSAL y su equipo, se definieron los editores gene -
rales (ASC e IMM) y se configuró el panel de expertos
nacionales.
– Etapa 2: se desarrolló el texto que conformó la OT 6.
Para ello, se siguió el siguiente proceso:
• Una primera reunión de trabajo, dirigida por el
MINSAL, en la que se expusieron la temática, los
plazos y la forma de trabajo. Se distribuyeron los
expertos en 14 subtemas, liderados por un coordi -
nador de Capítulo. En la misma, se procedió a la
declaración explícita de los posibles conflictos de
intereses de todos los participantes y a la entrega
del material bibliográfico.
• En simultáneo, cada grupo estableció una rutina de
trabajo con el objeto de: a) realizar la revisión y el
procesado de la evidencia; b) elaborar recomenda -
ciones, y c) revisar el borrador en forma interna y
luego con los editores generales. Tal rutina se repitió
en forma cíclica en un proceso de auditoría y retro -
alimentación hasta que se logró un consenso de las
partes y de los editores generales.
• Posteriormente, el documento fue revisado por un
comité conformado por un par de coordinadores
de otros Capítulos, que junto con los editores ge -
nerales actuaron como revisores de la información
presentada. En caso de discrepancias con respec -
to a las recomendaciones, se discutió hasta lograr
consenso por mayoría. Con ese insumo se confec -
cionó la versión final que luego se envió a revisión
por los editores del MINSAL.
– Etapa 3: incorporó el análisis y la corrección por el
Departamento de la Mujer, las Subsecretarías, Jurí -
dica y las correspondientes entidades del MINSAL,
para su posterior publicación e implementación.
Resultados
A partir de este trabajo se seleccionó la información
más relevante para esta revisión, que a continuación
sistematizamos según los correspondientes Capítulos
de la OT 6.
Epidemiología
No existen cifras exactas sobre la prevalencia de la
endometriosis. Las publicaciones la sitúan entre un
1% y un 11 % 8, habiendo consenso en torno a un
valor de aproximadamente el 8% de la población
femenina en edad reproductiva. De igual manera, se
Rev Chil Obstet GineCOl. 2023;88(2)
128
Figura 1. Esquema de funcionamiento en red.
estima que padecen endometriosis alrededor del
15-50% de las mujeres con infertilidad, el 40-74% de
las mujeres con dolor pélvico crónico y aproximada -
mente el 50% de las que presentan dismenorrea
secundaria 9,10.
Diversos estudios demuestran que la endometriosis
tiene una repercusión negativa muy importante en la
vida social, laboral y familiar, agravada por el diagnós -
tico tardío, estimado entre 7 y 11,7 años. Mas aún, las
mujeres con esta patología tienen en promedio 2,2 ±
1,6 cirugías en relación a esta enfermedad 11. En ese
contexto, junto al detrimento en la salud de la mujer,
esta enfermedad representa un importante impacto
económico para quienes la padecen. Solo en los
Estados Unidos de América tendría un gasto anual
estimado entre 18.800 y 22.000 millones de dólares 12.
En Chile existen algunos datos epidemiológicos de
pacientes sometidas a esterilización quirúrgica 13, pero
se estima que hay cientos de miles de mujeres que
padecen la enfermedad. Faltan más estudios respecto
a cómo afecta en la salud pública chilena esta enfer -
medad, desde el punto de vista laboral, asistencial,
reproductivo y psicológico.
Etiología
A pesar de que los estudios y los esfuerzos por des -
enmascarar el origen de la endometriosis son crecien -
tes, su causa exacta aún se desconoce14. Las principales
teorías incluyen menstruación retrógrada, inmunidad
alterada, metaplasia del epitelio germinal y disemina -
ción metastásica. Los cambios socioculturales, el
embarazo más tardío, junto a la disminución del número
de hijos, parecieran estar afectando en la mayor expre -
sión de esta enfermedad. Los estudios recientes tam -
bién han propuesto las células madre, el origen genético
y la causa inflamatoria como etiología de la
enfermedad15.
La gran diversidad y la variabilidad de los factores
involucrados en la etiopatogenia de la endometriosis
explican las distintas presentaciones de sintomatología
dolorosa e infertilidad asociadas a esta patología, y las
disímiles respuestas a las terapias hormonales 16.
Factores de riesgo de endometriosis
Existen numerosos factores reflejo de las diversas
metodologías, poblaciones de estudio, definiciones
A. Scarella-Chamy, I. Miranda-Mendoza. Evaluación clínica y manejo de la endometriosis
129
utilizadas y precisión diagnóstica. Desafortunadamente,
pocos de ellos son estadísticamente significativos o
con relevancia clínica 17. Según la evidencia actual, los
factores de riesgo asociados a la enfermedad son:
– Clínicos: menarquia precoz, nuliparidad, ciclos mens-
truales cortos y abundantes, antecedentes de malfor -
mación mulleriana y exposición a dietilbestrol 18-20.
– Genéticos: la historia familiar de endometriosis incre -
menta el riesgo de la enfermedad. Sin embargo, la
endometriosis es una enfermedad poligénica con he -
rencia no mendeliana 21.
– Ambientales: los estudios que han buscado una re -
lación entre la endometriosis y la dieta se han reali -
zado solo a pequeña escala o son estudios de con -
trol de pacientes. De igual manera, la exposición a
disruptores endocrinos se han reportado como un
elemento emergente asociado con la enfermedad,
pero su efecto real aún requiere ser validado 22.
Clasificación de la endometriosis
Numerosas sociedades científicas han desarrollado
sistemas de clasificación para esta enfermedad; sin
embargo, a la fecha no existe ninguna que considere
todos los aspectos y que sea globalmente validada 23.
La clasificación fenotípica clásica (superficial, ovárica
y profunda) es la más utilizada en la práctica clínica,
pues es simple y permite planificar el tratamiento qui -
rúrgico de la persona 24; es la recomendada por la OT
del MINSAL para su uso en la red.
Otras clasificaciones, como la de la American Society
for Reproductive Medicine (ASRM), la ENZIAN y la
recientemente publicada por la American Association
of Gynecologic Laparoscopists (AAGL), tienen ventajas
en grupos específicos 25. La invitación es a que los
equipos de trabajo se familiaricen con una clasificación
que les permita sistematizar sus resultados y compa -
rarlos en el tiempo.
Evaluación clínica de la endometriosis
En la endometriosis, como en general en todas las enfer-
medades, el primer acercamiento diagnóstico se establece
mediante una evaluación clínica juiciosa. En particular, la
anamnesis dirigida y la prolija exploración física permitirán
mejorar la sospecha y la derivación precoz, junto con el uso
racional de exámenes complementarios.
Según la última guía de la European Society of
Human Reproduction and Embryology (ESHRE) 26, los
síntomas cardinales son dolor pélvico, sangrado uterino
anormal, fatiga crónica e infertilidad o subfertilidad. En
lo que respecta al dolor, este se puede manifestar como
dismenorrea moderada/grave o menstruación dolorosa
cíclica, dolor pélvico no menstrual o no cíclico, dispa -
reunia, disquecia catamenial o disuria catamenial o
cíclica. Concomitantemente, cualquier otro síntoma
cíclico catamenial es de alta sospecha (sangrado rectal,
urinario, omalgia o hemoptisis) 27.
En la paciente con dismenorrea, la diferenciación
clínica entre primaria y secundaria cobra valor en
cuanto esta última es altamente indicativa de la pre -
sencia de endometriosis. El dolor se caracteriza por:
a) es intenso y tiene un inicio más tardío; b) es progre -
sivo e incremental; c) se vuelve dolor pélvico crónico,
acíclico o en la mitad del ciclo, y d) puede asociarse a
sangrado uterino irregular o abundante 28. De igual
manera, la presencia de síntomas concomitantes como
disquecia, diarrea, disuria y dispareunia es altamente
sugerente de endometriosis 26.
Los profesionales de la salud bien entrenados deben
realizar el examen abdominal y pélvico a todas las
pacientes con sospecha de endometriosis que así lo
admitan26. En el caso de una paciente sin anteceden -
tes de relaciones sexuales, podría realizarse excepcio -
nalmente un examen rectal 28. En este contexto, la
palpación de una induración o nódulo, una masa
ovárica, la pelvis fija o la visualización de una imagen
bullosa y azulada en la especuloscopia es práctica -
mente patognomónica de la enfermedad.
Se estima que un 30% de las pacientes con endome-
triosis pueden ser asintomáticas u oligosintomáticas, en
cuyo caso la alta sospecha clínica es fundamental para
el diagnóstico. De igual forma, no existe evidencia cien-
tífica de un examen de sangre u orina específico para
la endometriosis, por lo que no se recomienda la deter -
minación de biomarcadores para su diagnóstico 29.
Evaluación clínica en la adolescencia
Las directrices arriba señaladas son también válidas
para las pacientes con sospecha de endometriosis en
la adolescencia. Hay que considerar que, pese a la alta
prevalencia de dismenorrea en las adolescentes, un alto
porcentaje no consultan o son subevaluadas. Disponer
de servicios accesibles y adecuados a las necesidades
de las adolescentes, y contar con un equipo clínico idó -
neo, es esencial para un abordaje más integral y para
contribuir a una mejor calidad de vida 28,30.
Tal como en las adultas, no es necesaria la confirma-
ción quirúrgica ni histológica para iniciar el tratamiento de
una posible endometriosis, pero es fundamental un
Rev Chil Obstet GineCOl. 2023;88(2)
130
correcto diagnóstico diferencial que incluya estudio por
imágenes. De igual manera, como diagnóstico diferencial
se recomienda la pesquisa de infección por Chlamydia
trachomatis o Neisseria gonorrhoeae mediante técnicas
moleculares (reacción en cadena de la polimerasa) si la
adolescente es sexualmente activa.
Imagenología para la endometriosis
El retraso en el diagnóstico de la endometriosis es
un problema global y representa una enorme carga
para las personas que la sufren. En las últimas dos
décadas, las mejoras tecnológicas, el perfecciona -
miento de los operadores y la aparición de consensos
de expertos han validado a la ecografía transvaginal
extendida (ETVE) y la resonancia magnética como las
técnicas de elección para el estudio de las pacientes
con endometriosis 31. La interpretación de ambas
depende directamente de la habilidad y la experiencia
del operador, y de la disponibilidad del equipo; no obs -
tante, por su exactitud, menor costo y disponibilidad,
la ETVE es la técnica de primera línea 32-34.
Los estudios demuestran que ambas técnicas
podrían incluso reemplazar a la cirugía como método
de referencia en el diagnóstico de la endometriosis
ovárica y profunda35. Concomitantemente, su uso favo -
rece una adecuada planificación de los casos quirúrgi -
cos y, si es necesario, la derivación a centros de
referencia, buena consejería preoperatoria con con -
sentimiento informado, conformación de equipos mul -
tidisciplinarios, y prevención y manejo de las
complicaciones 26.
Manejo médico
El manejo médico de la endometriosis es el pilar
principal de su tratamiento como elemento único o
coadyuvante a la cirugía para el manejo del dolor y en
algunos casos para evitar la recidiva posoperatoria de
la enfermedad. Se estima que alrededor del 60-70%
de las pacientes con endometriosis tendrán un buen
control de su enfermedad con el tratamiento hormonal
crónico. Es importante recordar el concepto de tolera -
bilidad del tratamiento (costo-efectivo, pocas reaccio -
nes adversas), como en cualquier otro tratamiento
médico crónico, como por ejemplo con antihipertensi -
vos o antihiperglucemiantes 36.
No hay evidencia de que un medicamento sea supe -
rior otro para el tratamiento del dolor asociado con la
endometriosis, por lo que se recomienda personalizar
la terapéutica para cada paciente considerando
variables como la disponibilidad, la eficacia, los efectos
secundarios, la tolerabilidad, la adherencia y los cos -
tos. Según estas variables destacan:
– Antiinflamatorios no esteroideos: no existen estudios
con suficiente fuerza estadística que apoyen su uso
aislado como tratamiento del dolor ni para prevenir
su recidiva, por lo que no se recomiendan más que
para el manejo agudo de los síntomas 37.
– Tratamiento hormonal: es de elección en el manejo
del dolor asociado a la endometriosis al actuar sobre
los principales mecanismos descritos como causan -
tes de este síntoma 38. El uso de anticonceptivos
orales de progestina o combinados (AOC), vaginales,
transdérmicos o inyec tables, reduce la dismenorrea,
la dispareunia y el dolor pélvico crónico, y mejora la
calidad de vida de quienes los usan 39,40. El esquema
de uso extendido o continuo pareciera ser más efec -
tivo en el manejo del dolor pélvico 26,39. Debido a su
bajo costo, buena tolerabilidad y escasos efectos
adversos, la OT es tableció a los AOC como terapia
de primera línea, excepto en las pacientes con con -
traindicación al uso de estrógenos o riesgos cardio -
vasculares, en las que debe privilegiarse el uso de
progestinas solas orales, inyec tables o de larga du -
ración41. De igual manera, existe evidencia creciente
que privilegia el uso de progestinas solas en pacien -
tes con endometriosis profunda como método de
primera línea. En cualquier caso, esta indicación está
sujeta a la historia clínica de las pacientes y a los
criterios de elegibilidad para el uso de anticoncepti -
vos de la Organización Mundial de la Salud 42.
– Análogos de la hormona liberadora de gonadotropi -
nas: son superiores al placebo, pero no a los anti -
conceptivos, en relación con el dolor 43,44. Por su cos-
to, reacciones adversas y riesgo de osteoporosis, se
recomiendan como terapia de segunda o tercera lí -
nea en mujeres que no responden al uso de trata -
miento hormonal combinado o progestinas solas,
restringiendo su uso a no más de 6-12 meses 26,39.
Manejo quirúrgico
Las mujeres con endometriosis presentan una alta
probabilidad de requerir cirugía a lo largo de su vida 45.
Por ello, su uso juicioso cobra relevancia con el fin de
no exponer a eventos quirúrgicos repetidos y eventual -
mente innecesarios.
El manejo actual de las pacientes con endometriosis
restringe el abordaje quirúrgico a indicaciones limitadas
(Tabla 1 ), relegando prácticas como la laparoscopía diag-
nóstica a un segundo plano. La estrategia terapéutica
A. Scarella-Chamy, I. Miranda-Mendoza. Evaluación clínica y manejo de la endometriosis
131
actual se basa en una perspectiva de largo plazo como
enfermedad crónica, siendo un objetivo para el siglo xxi
cómo determinar el mejor momento para realizar la ciru-
gía, que idealmente solo debería llevarse a cabo una vez
durante todo el ciclo de la enfermedad46. De igual manera,
dadas sus conocidas ventajas, existe consenso en que
el tratamiento quirúrgico debe realizarse mediante lapa-
roscopía y en unidades especializadas de tipo multidis -
ciplinario, conformadas por especialistas en cirugía
ginecológica laparoscópica, urología y coloproctología,
que tengan competencias avanzadas en el abordaje
anatómico quirúrgico retroperitoneal laparoscó -
pico26,47-49. Si no se dispone de estas condiciones, se
recomienda derivar a la paciente a un centro de exce -
lencia en endometriosis 26,50.
En aquellas pacientes con indicación de cirugía, la
evaluación preoperatoria es fundamental para: a) la ade-
cuada planificación preoperatoria y la eventual deriva -
ción; b) la consejería sobre los riesgos, beneficios y
riesgos de recurrencia; c) las implicancias reproductivas,
los costos económicos y las complicaciones asociadas,
y d) la conformación de equipos multidisciplinarios 6,51.
De acuerdo con el subtipo de endometriosis
destaca:
– Endometriosis peritoneal-superficial: definida como aque-
lla que infiltra menos de 5 mm las estructuras de la pelvis
y puede ser manejada mediante ablación o escisión de
la enfermedad, teniendo en cuenta que la resección de
las lesiones permite el diagnóstico histopatológico y una
significativa mejora en el control de los síntomas52-54.
– Endometriosis profunda infiltrante: es aquella que in -
filtra el peritoneo en más de 5 mm y habitualmente
compromete órganos pélvicos vecinos al útero, acom-
pañándose de distorsión anatómica grave por las múl-
tiples adherencias firmes generadas por la enferme -
dad55. Esta cirugía es compleja y requiere competencias
laparoscópicas avanzadas y la participación de equi -
pos multidisciplinarios, ya que habitualmente el ciruja-
no ginecológico requerirá procedimientos quirúrgicos
complejos, como disección y resección de endometrio-
sis retroperitoneal, ureterólisis uni- o bilateral, cistecto-
mías parciales, resección ureteral (en conjunto con
urología), apendicectomías, afeitado intestinal o resec-
ción intestinal (en conjunto con coloproctología). El
objetivo de la cirugía es la escisión de los implantes
(citorreducción), balanceando radicalidad y funcionali-
dad de los órganos comprometidos56,57.
– Endometriosis ovárica: es una forma de endometriosis
localizada dentro del ovario 45. Su presencia es alta -
mente indicadora de compromiso grave por endome -
triosis profunda y afectación de la reserva ovárica.
Tabla 1. Indicaciones de tratamiento quirúrgico en la
endometriosis
– Fracaso de respuesta al tratamiento médico
– Insuficiente adherencia al tratamiento médico: paridad
cumplida, reacciones adversas o contraindicaciones de
manejo hormonal, creencias religiosas
– Enfermedad progresiva
– Diagnóstico diferencial con neoplasia
– Compromiso de órganos vecinos: tracto genitourinario, vías
nerviosas, oclusión intestinal, etc.,
– Patología concomitante: miomas, hidrosalpinx, adenomiosis
– Deseos reproductivos
Los objetivos principales del tratamiento quirúrgico
son el manejo del dolor, mejorar la fecundidad natural
o mediante tratamientos de reproducción asistida, y
disminuir el riesgo de recurrencia. Para ello existen
diferentes técnicas quirúrgicas, pero las principales
son el drenaje, la quistectomía y la ablación de la
pseudocápsula, cuya utilización incluso puede ser
combinada. Varios estudios clínicos aleatorizados
indican que la quistectomía ofrece los mejores resul -
tados en relación a la tasa acumulada de embarazo
(37,4-50%), el mayor alivio del dolor (18,4%) y la
menor recurrencia (6,4%) 58,59; no obstante, dado el
impacto de la endometriosis ovárica y de la cirugía
sobre la reserva ovárica, es fundamental reducir al
mínimo las intervenciones sobre el ovario afectado,
idealmente circunscribiéndola a una única cirugía por
un cirujano experto, ya que está demostrado que, a
mayor experiencia quirúrgica, menor daño ovárico 58,59.
Cuando la paciente no desea fertilidad actual ni futura,
la cirugía radical o definitiva, es decir, la resección com-
pleta de la endometriosis (rectovaginal, ovárica, vesicou-
terina e intestinal) y la extirpación del útero y/o los
ovarios, ha demostrado tener mejores resultado en tér -
minos de dolor y de tasa de recurrencia 6.
Manejo de las mujeres con endometriosis
y deseo reproductivo
Los estudios epidemiológicos demuestran una fuerte
asociación entre infertilidad y endometriosis; no obstante,
la relación causal entre ellas no ha sido claramente esta-
blecida60,61. En general, la endometriosis se presenta en
la mujer en edad reproductiva, y por ende, toda mujer en
este grupo etario con esta dolencia debe ser tratada de
manera integral y por equipos multidisciplinarios.
Rev Chil Obstet GineCOl. 2023;88(2)
132
En las pacientes con endometriosis y deseos repro -
ductivos actuales, la evidencia científica demuestra
que los tratamientos hormonales no están indicados
para la infertilidad asociada con la endometriosis, ya
sea como opción única o después de la cirugía.
Respecto al abordaje quirúrgico, los ensayos clínicos
aleatorizados demuestran una mejora de los resultados
reproductivos al comparar la cirugía con placebo en
cuanto a tasa de embarazos ( odds ratio [OR]: 1,63;
intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,13-2,35) y
nacidos vivos (riesgo relativo: 1,52; IC95%: 1,26-
1,84)54,62,63. Es destacable que los mejores resultados
reproductivos se observan los primeros 6 a 12 meses
poscirugía64.
En cuanto a los subtipos de endometriosis destaca:
– Endometriosis superficial: hay evidencia moderada
que demuestra un beneficio significativo sobre la
posibilidad de embarazo natural tras la cirugía
(OR: 1,89; IC95%: 1,25-2,86) 54. Sin embargo, este
beneficio no es extrapolable a pacientes sin sínto -
mas o sin evidencia de endometriosis, mantenién -
dose la recomendación de evitar la laparoscopia
diagnóstica en el estudio general de diagnóstico de
infertilidad 1,6,26,65.
– Endometriosis ovárica: no se encontraron ensayos
clínicos aleatorizados que compararan los resultados
de fertilidad después de la cirugía para la endome -
triosis ovárica en comparación con el tratamiento ex -
pectante. Evidencia de calidad metodológica inferior
informó una tasa de embarazo del 43,8-50% tras
12-18 meses poscirugía58,63. Como ya se mencionó,
la quistectomía es la técnica de preferencia frente a
la ablación o el drenaje; no obstante, la cirugía de los
endometriomas puede reducir la reserva ovárica, con
tasas de falla ovárica reportada de un 2,4-10% 66,67.
– Endometriosis profunda: tampoco se encontraron en -
sayos clínicos aleatorizados que compararan los re -
sultados de fertilidad después de la cirugía para la
endometriosis profunda. Una revisión sistemática de
la literatura informó una tasa de embarazo aproxima -
da del 40% a los 12-18 meses de la cirugía 68.
En relación con la reproducción médicamente asis -
tida de baja complejidad (inseminación intrauterina),
existen escasos estudios en la literatura que hayan
evaluado su eficacia en mujeres con endometriosis; no
obstante, la recomendación es usarla en casos leves
con estudio acabado de la pareja infértil 26,69.
En cuanto a las técnicas de reproducción asistida,
estas maximizan la fecundabilidad y están especial -
mente recomendadas en pacientes con baja reserva
ovárica, cirugías previas, edad avanzada, distorsión
anatómica de la pelvis o en caso de factor masculino
concomitante69. Dicho esto, el balance entre el abor -
daje quirúrgico y las técnicas de reproducción asistida
debe ser personalizado; sin embargo, en términos
generales la tabla 2 entrega directrices útiles como
parámetros a considerar.
Por último, el conocido efecto de la endometriosis
sobre la fertilidad, sumado al creciente acceso a trata -
mientos de preservación de la fertilidad, ha abierto una
nueva y creciente área de desarrollo para este grupo
de pacientes70.
Cáncer y endometriosis
La endometriosis es una enfermedad benigna en la
gran mayoría de los casos y no debe ser considerada
como precursora de cáncer 71,72. A pesar de que las
mujeres con endometriosis tienen un riesgo ligera -
mente incrementado de desarrollar cáncer de ovario
epitelial, la gran mayoría de las personas con endome -
triosis no desarrollarán cáncer. En virtud de ello, el
tratamiento quirúrgico debe ser conservador, pensando
en la fertilidad futura y liderado por especialistas en
endometriosis. Solo en casos excepcionales de alta
sospecha neoplásica (mujeres mayores de 40 años y
criterios sospechosos US, IOTA-simple Rules-GIRADS)
se deben requerir la evaluación y la participación de
especialistas en oncoginecología 73,74.
Seguimiento de las pacientes con
endometriosis
Esta enfermedad crónica requiere un plan de segui -
miento cuyo objetivo principal es ayudar a estas muje -
res a comprender su patología y adaptarse, instruirlas
en el autocuidado, y evaluar la recurrencia o la progre -
sión de la enfermedad.
Diversos autores recomiendan el uso de indicadores
de calidad de vida estandarizados, ya que permiten
objetivar la eficacia del tratamiento. La OT del MINSAL
sugiere el uso del cuestionario de calidad de vida
SF-12 o del Endometriosis Health Profile-5 (EHP-5)
para las pacientes con endometriosis 6.
En la literatura no existe consenso respecto a los
intervalos de seguimiento, pero se sugiere planificar las
visitas en función de las necesidades de las pacientes
y la agudización de los síntomas. Este seguimiento
comprende una evaluación clínica de los síntomas
usando una escala del dolor (dismenorrea, dispareunia,
disquecia), efectos secundarios de la medicación, pre -
sencia de alteraciones en el estado de ánimo y
A. Scarella-Chamy, I. Miranda-Mendoza. Evaluación clínica y manejo de la endometriosis
133
y el dolor; c) tienen recurrencia de los síntomas aun
en ausencia de reaparición macroscópica de la
enfermedad; o d) el dolor puede tener una escasa
correlación con los hallazgos en los estudios image -
nológicos y quirúrgicos sin lograr explicar la magni -
tud del dolor. Estas personas pueden presentar una
sensibilización central al dolor y caracterizarse por
tener dolor neuropático, puntos gatillo al examen
clínico y la expresión concomitante de otras enfer -
medades como el trastorno funcional digestivo o la
fibromialgia 26,78,79.
Este grupo no presentará la respuesta habitual a los
tratamientos establecidos para la endometriosis, como
la supresión hormonal o el tratamiento quirúrgico. De
igual manera, las mujeres con endometriosis y dolor
presentan trastornos de la esfera psicológica, como
angustia, alteración del sueño, irritabilidad y desespe -
ranza, lo que se traduce en un compromiso importante
de la calidad de vida. En estos casos pueden ser de
utilidad6:
– Tratamientos farmacológicos: amitriptilina, duloxeti -
na, pregabalina, gabapentina o tramadol.
– Tratamientos no farmacológicos: kinesiología del piso
pélvico, estimulación nerviosa eléctrica transcutánea,
neuromodulación periférica del nervio tibial posterior,
acupuntura, terapia cognitivo-conductual, actividad
física, mindfulness y alimentación adecuada.
El objetivo de las terapias coadyuvantes es reducir
la intensidad del dolor para permitir un buen desem -
peño funcional global 80, incorporando todos los facto -
res biopsicosociales conocidos que afectan la gravedad
y la recuperación del dolor, incluyendo el sueño, el
estado de ánimo, la fatiga, la disfunción sexual y los
factores ambientales. Siempre se debe educar a las
pacientes en los mecanismos que subyacen en la per -
petuación del dolor pélvico crónico, y enfatizar que las
intervenciones no solo incluyen manejo farmacológico,
sino también cambios en el estilo de vida 6.
Abordaje de atención integral de la
endometriosis en la red asistencial
En la población general y en muchos de los presta -
dores de atención de salud existe una normalización y
una subvaloración de los síntomas, que se traduce en
un retraso del diagnóstico y del acceso al tratamiento
oportuno8,81. Más aún, el heterogéneo estado de desa -
rrollo nacional ha dificultado el poder es tablecer una
red de atención con capacidad de infraestructura que
cuente con equipos y recursos humanos capacitados
multidisciplinarios a lo largo del país. Por ello, la OT
Tabla 2. Factores determinantes del manejo de las
mujeres con endometriosis y deseos reproductivos
Cirugía Fertilización in vitro
Tipo de
enfermedad
Mínima, leve,
ovárica unilateral
Grave, ovárica
bilateral
Edad de la
mujer
< 35 años ≥ 35 años
Reserva ovárica Normal Alterada
Factor
masculino
Normal Presente
Cirugía previa No Sí
Otros factores Dolor Falla de reproducción
médicamente asistida
evaluación del estatus reproductivo actual y futuro. El
seguimiento de las mujeres con endometriosis opera -
das es fundamentalmente clínico y debe realizarse a
los 3, 6 y 12 meses de la cirugía. Las imágenes se
solicitan en caso de sospecha de complicación poso -
peratoria, compromiso de órganos vecinos (por ejem -
plo, estenosis ureteral) o sospecha de recurrencia de
la enfermedad6.
En las pacientes con endometriosis en edad repro -
ductiva se recomienda derivarlas a una unidad de
medicina reproductiva tras 6 meses de exposición al
embarazo (en vez de los 12 meses habituales). De
igual forma, en pacientes en edad reproductiva sin
paridad cumplida se recomienda la determinación
seriada de folículos antrales y de hormona antimülle -
riana, y la derivación en caso de edad > 35 años o test
de reserva ovárica alterado 6,26.
Terapias coadyuvantes para el manejo de
la endometriosis
Los mecanismos por los cuales la endometriosis
causa dolor son poco conocidos, pero incluyen la esti -
mulación hormonal de los implantes, la estimulación de
las vías neuronales, la inflamación, el sangrado local
o una combinación de todos estos. La sensibilización
del sistema nervioso central al dolor puede conducir a
dolor pélvico crónico 75-77.
Lamen table mente, la fisiopatología del dolor es
compleja y no puede ser explicada solo por la lesión
endometriósica, existiendo aproximadamente un
20% de pacientes que: a) sometidas a cirugía de
endometriosis, no tienen alivio satisfactorio del dolor;
b) existe disparidad entre el grado de endometriosis
Rev Chil Obstet GineCOl. 2023;88(2)
134
del MINSAL es tableció como desafíos: a) implementar
un sistema de detección precoz en aquellas personas
y poblaciones que tienen más probabilidades de pre -
sentar este problema de salud; b) desarrollar una red
de resolución para el problema de salud, de compleji -
dad gradual y que cuente con la adecuada infraestruc -
tura, el equipamiento técnico y los recursos humanos
calificados multidisciplinarios, y c) optimizar el acceso
a confirmación diagnóstica y a tratamiento integral de
las mujeres con endometriosis en la red asistencial 6.
Para ello se se es tablece que el manejo de la
paciente con endometriosis debe ser multidisciplinario
y estratificado según su complejidad en los distintos
niveles de atención, donde se identifican roles y res -
ponsables ( Fig. 1 ):
– Atención primaria: se establecerá la sospecha diagnós-
tica y se hará la oportuna derivación. En este contexto,
en mujeres con dismenorrea primaria y que no tengan
deseos reproductivos, el profesional de la atención pri-
maria de salud podrá iniciar un tratamiento hormonal
anticonceptivo y antiinflamatorios no esteroideos. En
caso de que la paciente presente falla al tratamiento
médico, dismenorrea secundaria o deseos reproducti-
vos, se debe derivar a la atención secundaria.
– Atención secundaria o de especialidad: se llevará a
cabo la confirmación diagnóstica y se determinará el
estadio de la endometriosis. Debe estar conformado
por un equipo multidisciplinario, idealmente en uni -
dades especializadas para el manejo de pacientes
con endometriosis. Si se confirma el diagnóstico, se
elaborará un plan de manejo individualizado, consi -
derando la edad, el deseo reproductivo y el estado
de la enfermedad 29.
– Atención terciaria u hospitalaria: se llevará a cabo la
resolución quirúrgica por un equipo multidisciplinario
según los criterios es tablecidos ( Tabla 1 ). En este
nivel urge la conformación de unidades especializa -
das en endometriosis, que deben tener como
características6:
• Emplazamiento: unidad que se dedica específica -
mente a pacientes con endometriosis y acepta de -
rivaciones para esta afección.
• Carga de trabajo: debe tener suficiente casuística
con el fin de mantener las habilidades quirúrgicas
para los casos más complejos, siendo un requisito
mínimo que se realicen en 1 año al menos 12 ca -
sos de endometriosis profunda con compromiso
rectovaginal, tratados por vía laparoscópica y que
requieran disección del espacio pararrectal.
• El equipo está conformado por: 1) líder o jefe de uni-
dad, especialista en ginecología con entrenamiento
avanzado en cirugía mínimamente invasiva, con de-
dicación mayoritaria a la disciplina; 2) especialidades
derivadas, como coloproctólogo, urólogo o cirujano
torácico que asistan en las cirugías complejas que
involucren órganos pélvicos o extrapélvicos y operen
con los ginecólogos; 3) especialistas en imagenolo-
gía, como radiólogo experto en resonancia magnéti-
ca o ginecólogo especialista en ultrasonografía,
idealmente con experiencia de al menos 5 años en
la disciplina; 4) subespecialistas en medicina repro-
ductiva, y 5) matrona encargada del contacto princi-
pal con la paciente para las derivaciones de triaje,
recopilaciones de cuestionarios y realización de las
citas de seguimiento de pacientes seleccionadas.
Agradecimientos
A Jorge Neira Miranda, Herman Alarcón Hinojosa,
Rodrigo Neira Contreras, Christian Figueroa Lassalle
(asesores técnicos), Ariel Fuentes García, Karina
Sequeira Alvarado, Claudio Villarroel Quintana,
Reinaldo González Ramos, Catalina Hitschfeld Bellolio,
Milenko Pavlovic Bader, Rodrigo Carvajal Gavilán,
Juan Escalona Muñoz, Edison Krause Arriagada,
Pierina Rosales Valera, Demetrio Larraín De La Cerda,
Manuel Donoso Ossa, José Antonio Morales López,
Andrea Navarrete Rey, Damarys Ramos Rodríguez,
Claudia Celle Traverso, Nelson Burgos Siegmund,
Giancarlo Shiappacasse Faundes, Mauricio León
Appelgren, Andrés Herrera Videla, Osvaldo Luengo
Villagra, María Denisse Anrique Choloux, Hugo Sovino
Sobarzo, Jaime Albornoz Valdés, Ricardo Pommer
Tellez, Gonzalo Duque Arredondo, Lorena Pardo
Tarragó, Mariane Von Mullenvrock López, Alejandra
Cabello Mujica, Pamela Sanhueza González, Antonio
Tirado Lanas, César Paredes Martínez, Fernando
Heredia Muñoz, Marco Puga Álvarez (médico cirujano,
gineco-obstetra, oncología ginecológica), Roberto
Lenhert Santoro, Nicolas Guiloff Salvador, Ana Luisa
Miranda Monsalve, Michelle Levenier González,
Magdalena Nalda Arancibia, Pablo Céspedes Pino,
Renato Vargas Sanhueza, Cristian Campos Velásquez,
Reimundo Áviles Dorlhiac, Guillermo Durruty Velasco,
Mario Guerrero Lira, Roberto Altamirano Assad y
Valentina Adriles Vega.
Financiamiento
Los autores declaran no haber recibido ningún
financiamiento.
A. Scarella-Chamy, I. Miranda-Mendoza. Evaluación clínica y manejo de la endometriosis
135
Conflicto de intereses
Los autores declaran no presentar ningún conflicto
de intereses.
Responsabilidades éticas
Protección de personas y animales. Los autores
declaran que para esta investigación no se han reali -
zado experimentos en seres humanos ni en animales.
Confidencialidad de los datos. Los autores decla -
ran que en este artículo no aparecen datos de
pacientes.
Derecho a la privacidad y consentimiento infor -
mado. Los autores declaran que en este artículo no
aparecen datos de pacientes.
Uso de inteligencia artificial para generar textos.
Los autores declaran que no han utilizado ningún tipo
de inteligencia artificial generativa en la redacción de
este manuscrito ni para la creación de figuras, gráficos,
tablas o sus correspondientes pies o leyendas.
Bibliografía
1. Dunselman GA, Vermeulen N, Becker C, Calhaz-Jorge C, D’Hooghe T,
De Bie B, et al. ESHRE guideline: management of women with endome -
triosis. Hum Reprod. 2014;29:400-12.
2. Practice bulletin no. 114: management of endometriosis. Obstet Gynecol.
2010;116:223-36.
3. Organización Mundial de la Salud. Endometriosis. 2021. (Consultado en
diciembre de 2022.) Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/
fact-sheets/detail/endometriosis.
4. Flores-Caldera I, Ramos-Echevarría PM, Oliveras-Torres JA, Santos-Pi -
nero N, Rivera-Mudafort ED, Soto-Soto DM, et al. Ibero-American endo -
metriosis patient phenome: demo graphics, obstetric-gynecologic traits,
and symptomatology. Front Reprod Health. 2021;3:667345.
5. Armour M, Sinclair J, Ng CHM, Hyman MS, Lawson K, Smith CA, et al.
Endometriosis and chronic pelvic pain have similar impact on women,
but time to diagnosis is decreasing: an Australian survey. Sci
Rep. 2020;10:16253.
6. Orientaciones técnicas para la atención de integral de la endometriosis.
Programa Nacional de Salud de la Mujer. Departamento de Ciclo Vital,
División de Prevención y Control de Enfermedades. Ministerio de Salud
(MINSAL); 2024. p. 128.
7. Manual metodológico. Desarrallo de Guías de Práctica Clínica. Ministerio
de Salud de Chile (MINSAL); 2013.
8. Zondervan KT, Becker CM, Missmer SA. Endometriosis. N Engl J Med.
2020;382:1244-56.
9. Peterson CM, Johnstone EB, Hammoud AO, Stanford JB, Varner MW,
Kennedy A, et al. Risk factors associated with endometriosis: importance
of study population for characterizing disease in the ENDO Study. Am J
Obstet Gynecol. 2013;208:451e1-11.
10. Fauconnier A, Fritel X, Chapron C. [Endometriosis and pelvic pain: epi -
demiological evidence of the relationship and implications]. Gynecol Obs -
tet Fertil. 2009;37:57-69.
11. Hudelist G, Fritzer N, Thomas A, Niehues C, Oppelt P, Haas D, et al.
Diagnostic delay for endometriosis in Austria and Germany: causes and
possible consequences. Hum Reprod. 2012;27:3412-6.
12. Rogers PA, D’Hooghe TM, Fazleabas A, Gargett CE, Giudice LC, Mont -
gomery GW, et al. Priorities for endometriosis research: recommendations
from an international consensus workshop. Reprod Sci. 2009;16:335-46.
13. Fuentes A, Escalona J, Cespedes P, Espinoza A, Johnson MC. [Preva -
lence of endometriosis in 287 women undergoing surgical sterilization in
Santiago Chile]. Rev Med Chil. 2014;142:16-9.
14. Hickey M, Ballard K, Farquhar C. Endometriosis. BMJ. 2014;348:g1752.
15. González-Ramos R, Van Langendonckt A, Defrere S, Lousse JC, Cole -
tte S, Devoto L, et al. Involvement of the nuclear factor-kappaB pathway
in the pathogenesis of endometriosis. Fertil Steril. 2010;94:1985-94.
16. Saunders PTK, Horne AW. Endometriosis: etiology, pathobiology, and
therapeutic prospects. Cell. 2021;184:2807-24.
17. Cramer DW, Missmer SA. The epidemiology of endometriosis. Ann N Y
Acad Sci. 2002;955:11-22; discussion 34-6, 396-406.
18. Parazzini F, Vigano P, Candiani M, Fedele L. Diet and endometriosis
risk: a literature review. Reprod Biomed Online. 2013;26:323-36.
19. Sanfilippo JS, Wakim NG, Schikler KN, Yussman MA. Endometriosis in
association with uterine anomaly. Am J Obstet Gynecol. 1986;154:39-43.
20. Vitonis AF, Baer HJ, Hankinson SE, Laufer MR, Missmer SA. A prospec -
tive study of body size during childhood and early adulthood and the
incidence of endometriosis. Hum Reprod. 2010;25:1325-34.
21. Treloar SA, O’Connor DT, O’Connor VM, Martin NG. Genetic influences
on endometriosis in an Australian twin sample. Fertil Steril. 1999;71:
701-10.
22. Smarr MM, Kannan K, Buck Louis GM. Endocrine disrupting chemicals
and endometriosis. Fertil Steril. 2016;106:959-66.
23. International Working Group of AAGL, ESGE, ESHRE and WES; Tomas -
setti C, Johnson NP, Petrozza J, Abrao MS, Einarsson JI, Horne AW,
et al. An international terminology for endometriosis, 2021. Facts Views
Vis Obgyn. 2021;13:295-304.
24. Koninckx P. An endometriosis classification, designed to be validated.
Gynecol Surg. 2011;8:1-6.
25. Keckstein J, Hudelist G. Classification of deep endometriosis (DE) inclu -
ding bowel endometriosis: from r-ASRM to #Enzian-classification. Best
Pract Res Clin Obstet Gynaecol. 2021;71:27-37.
26. Becker CM, Bokor A, Heikinheimo O, Horne A, Jansen F, Kiesel L, et al.
ESHRE guideline: endometriosis. Hum Reprod Open. 2022;2022:hoac009.
27. Burghaus S, Schafer SD, Beckmann MW, Brandes I, Brunahl C,
Chvatal R, et al. Diagnosis and treatment of endometriosis. Guideline of
the DGGG, SGGG and OEGGG (S2k Level, AWMF Registry Number
015/045, August 2020). Geburtshilfe Frauenheilkd. 2021;81:
422-46.
28. ACOG Committee Opinion No. 760: Dysmenorrhea and endometriosis in
the adolescent. Obstet Gynecol. 2018;132:e249-58.
29. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Guía de atención
a las mujeres con endometriosis en el Sistema Nacional de Salud (SNS).
Madrid, España; 2013. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/orga -
nizacion/sns/planCalidadSNS/pdf/equidad/ENDOMETRIOSIS.pdf
30. Conejero C, Cabellos A, Schulin-Zeuthen C. Recomendaciones SOGIA:
dismenorrea. Revista de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecolo -
gía Infantil y de la Adolescencia. 2014;21:39.
31. Nisenblat V, Bossuyt PM, Farquhar C, Johnson N, Hull ML. Imaging
modalities for the non-invasive diagnosis of endometriosis. Cochrane
Database Syst Rev. 2016;(2):CD009591.
32. Piketty M, Chopin N, Dousset B, Millischer-Bellaische AE, Roseau G,
Leconte M, et al. Preoperative work-up for patients with deeply infiltrating
endometriosis: transvaginal ultrasonography must definitely be the first-line
imaging examination. Hum Reprod. 2009;24:602-7.
33. Pateman K, Holland TK, Knez J, Derdelis G, Cutner A, Saridogan E, et al.
Should a detailed ultrasound examination of the complete urinary tract
be routinely performed in women with suspected pelvic endometriosis?
Hum Reprod. 2015;30:2802-7.
34. León M, Vaccaro H, Alcázar JL, Martínez J, Gutiérrez J, Amor F, et al.
Extended transvaginal sono graphy in deep infiltrating endometriosis: use
of bowel preparation and an acoustic window with intravaginal gel: pre -
liminary results. J Ultrasound Med. 2014;33:315-21.
35. Goncalves MO, Siufi Neto J, Andres MP, Siufi D, de Mattos LA, Abrao MS.
Systematic evaluation of endometriosis by transvaginal ultrasound can
accurately replace diagnostic laparoscopy, mainly for deep and ovarian
endometriosis. Hum Reprod. 2021;36:1492-500.
36. Vercellini P, Buggio L, Frattaruolo MP, Borghi A, Dridi D, Somigliana E.
Medical treatment of endometriosis-related pain. Best Pract Res Clin
Obstet Gynaecol. 2018;51:68-91.
37 . Brown J, Crawford TJ, Datta S, Prentice A. Oral contraceptives for pain
associated with endometriosis. Cochrane Database Syst Rev.
2018;(5):CD001019.
38. Collinet P , Fritel X, Revel-Delhom C, Ballester M, Bolze PA, Borghese B, et al.
Management of endometriosis: CNGOF/HAS clinical practice guidelines
— short version. J Gynecol Obstet Hum Reprod. 2018;47:265-74.
39. Grandi G, Barra F, Ferrero S, Sileo FG, Bertucci E, Napolitano A, et al.
Hormonal contraception in women with endometriosis: a systematic re -
view. Eur J Contracept Reprod Health Care. 2019;24:61-70.
40. Kuznetsov L, Dworzynski K, Davies M, Overton C, Guideline C. Diagno -
sis and management of endometriosis: summary of NICE guidance. BMJ.
2017;358:j3935.
41. Donnez J, Dolmans MM. Endometriosis and medical therapy: from pro -
gestogens to progesterone resistance to GnRH antagonists: a review.
J Clin Med. 2021;10:1085.
42. Medical eligibility criteria for contraceptive use. 5 th ed. Geneva: World
Health Organization; 2015. Disponible en: https://www.who.int/publica -
tions/i/item/9789241549158
43. Quaas AM, Weedin EA, Hansen KR. On-label and off-label drug use in
the treatment of endometriosis. Fertil Steril. 2015;103:612-25.
Rev Chil Obstet GineCOl. 2023;88(2)
136
44. Soares SR, Martínez-Varea A, Hidalgo-Mora JJ, Pellicer A. Pharmacolo -
gic therapies in endometriosis: a systematic review. Fertil Steril.
2012;98:529-55.
45. Practice Committee of the American Society for Reproductive Medicine.
Treatment of pelvic pain associated with endometriosis: a committee
opinion. Fertil Steril. 2014;101:927-35.
46. Chapron C, Marcellin L, Borghese B, Santulli P. Rethinking mechanisms,
diagnosis and management of endometriosis. Nat Rev Endocrinol.
2019;15:666-82.
47. Donnez O, Roman H. Choosing the right surgical technique for deep
endometriosis: shaving, disc excision, or bowel resection? Fertil Steril.
2017;108:931-42.
48. Koninckx PR, Ussia, A. Centers of excellence in endometriosis surgery.
Gynecol Surg. 2010;7:109-11.
49. Larraín D, Prado J, Buckel H, Mondión M, Veronesi V, Rojas I. Significant
improvement in diagnosis and surgical management of deep-infiltrating
endometriosis after formation of a specialized unit: a Chilean experience.
J Gynecol Surg. 2019;35:147-53.
50. Miranda-Mendoza I, Kovoor E, Nassif J, Ferreira H, Wattiez A. Laparos -
copic surgery for severe ureteric endometriosis. Eur J Obstet Gynecol
Reprod Biol. 2012;165:275-9.
51. Reid S, Condous G. Update on the ultrasound diagnosis of deep pelvic
endometriosis. Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol. 2017;209:50-4.
52. Vercellini P , Fedele L, Aimi G, De Giorgi O, Consonni D, Crosignani
PG. Reproductive performance, pain recurrence and disease relapse
after conservative surgical treatment for endometriosis: the predictive
value of the current classification system. Hum Reprod. 2006;21:
2679-85.
53. Falcone T, Flyckt R. Clinical management of endometriosis. Obstet Gy -
necol. 2018;131:1.
54. Bafort C, Beebeejaun Y, Tomassetti C, Bosteels J, Duffy JM. Laparos -
copic surgery for endometriosis. Cochrane Database Syst Rev.
2020;(10):CD011031.
55. Wattiez A, Puga M, Albornoz J, Faller E. Surgical strategy in endome -
triosis. Best Pract Res Clin Obstet Gynaecol. 2013;27:381-92.
56. Miranda-Mendoza I, Navarrete-Rey P, Moreno N, Aravena L, Díaz M,
Abedrapo M. Resección intestinal por endometriosis severa, diagnóstico
y tratamiento luego de la introducción de la Unidad de Endometriosis:
revisión de 18 años en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile.
Rev Chil Obstet Ginecol. 2021;86:291-300.
57. Durruty VG, Larraín de la C D, Cuello FM, Pomés CC, Vidal AH, Verga -
ra RA, et al. Endometriosis profunda del tabique rectovaginal con com -
promiso intestinal: manejo quirúrgico con resección segmentaria de
rectosigmoides. Rev Chil Obstet Ginecol. 2008;73:192-203.
58. Hart RJ, Hickey M, Maouris P, Buckett W. Excisional surgery versus
ablative surgery for ovarian endometriomata. Cochrane Database Syst
Rev. 2008;(2):CD004992.
59. Muzii L, Di Tucci C, Di Feliciantonio M, Galati G, Verrelli L, Donato VD,
et al. Management of endometriomas. Semin Reprod Med. 2017;35:25-30.
60. Missmer SA, Hankinson SE, Spiegelman D, Barbieri RL, Marshall LM,
Hunter DJ. Incidence of laparoscopically confirmed endometriosis by
demographic, anthropometric, and lifestyle factors. Am J Epidemiol.
2004;160:784-96.
61. de Ziegler D, Borghese B, Chapron C. Endometriosis and infertility: pa -
thophysiology and management. Lancet. 2010;376:730-8.
62. Jin X, Ruiz Beguerie J. Laparoscopic surgery for subfertility related to
endometriosis: a meta-analysis. Taiwan J Obstet Gynecol. 2014;53:303-8.
63. Somigliana E, Vigano P, Benaglia L, Busnelli A, Berlanda N, Vercellini P.
Management of endometriosis in the infertile patient. Semin Reprod Med.
2017;35:31-7.
64. Keckstein J, Becker CM, Canis M, Feki A, Grimbizis GF,
Hummelshoj L, et al. Recommendations for the surgical treatment of
endometriosis. Part 2: deep endometriosis. Hum Reprod Open.
2020;2020:hoaa002.
65. Working group of ESGE, ESHRE, and WES; Saridogan E, Becker CM,
Feki A, Grimbizis GF, Hummelshoj L, Keckstein J, et al. Recommenda -
tions for the surgical treatment of endometriosis — part 1: ovarian endo -
metrioma. Gynecol Surg. 2017;14:27.
66. Coccia ME, Rizzello F, Mariani G, Bulletti C, Palagiano A, Scarselli G.
Ovarian surgery for bilateral endometriomas influences age at menopau -
se. Hum Reprod. 2011;26:3000-7.
67. Busacca M, Riparini J, Somigliana E, Oggioni G, Izzo S, Vignali M, et al.
Postsurgical ovarian failure after laparoscopic excision of bilateral endo -
metriomas. Am J Obstet Gynecol. 2006;195:421-5.
68. Vercellini P, Somigliana E, Viganò P, Abbiati A, Barbara G, Crosignani PG.
Surgery for endometriosis-associated infertility: a pragmatic approach.
Hum Reprod. 2009;24:254-69.
69. Practice Committee of the American Society for Reproductive Medicine.
Diagnostic evaluation of the infertile female: a committee opinion. Fertil
Steril. 2015;103:e44-50.
70. Donnez J, García-Solares J, Dolmans MM. Ovarian endometriosis and
fertility preservation: a challenge in 2018. Minerva Ginecol. 2018;70:
408-14.
71 . Sampson JA. Endometrial carcinoma of the ovary, arising in endometrial
tissue in that organ. Arch Surg. 1925;10:1-72.
72. Altamirano R, Marín MP, Staig P, Nazzal O, Suárez E, Narbona G, et al.
Endometriosis y carcinoma de celulas claras. Reporte de caso. Rev Chil
Obstet Ginecol. 2018;83:199-202.
73. Wei J-J, William J, Bulun S. Endometriosis and ovarian cancer: a review
of clinical, pathologic, and molecular aspects. Int J Gynecol Pathol.
2011;30:553-68.
74. Grossman DC, Curry SJ, Owens DK, Barry MJ, Davidson KW,
Doubeni CA, et al. Screening for ovarian cancer: US Preventive Services
Task Force Recommendation Statement. JAMA. 2018;319:588-94.
75. Kobayashi H, Yamada Y, Morioka S, Niiro E, Shigemitsu A, Ito F. Me -
chanism of pain generation for endometriosis-associated pelvic pain.
Arch Gynecol Obstet. 2014;289:13-21.
76. Morotti M, Vincent K, Becker CM. Mechanisms of pain in endometriosis.
Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol. 2017;209:8-13.
77. Manríquez V, Sandoval C, Lecannelier J, Naser M, Guzmán R, Valdeve -
nito R, et al. Neuromodulación en patologías de piso pélvico. Rev Chil
Obstet Ginecol. 2010;75:58-63.
78. Koninckx PR, Ussia A, Alsuwaidi S, Amro B, Keckstein J, Adamyan L,
et al. Reconsidering evidence-based management of endometriosis.
Facts Views Vis Obgyn. 2022;14:225-33.
79. Amro B, Ramírez Aristondo ME, Alsuwaidi S, Almaamari B, Hakim Z,
Tahlak M, et al. New understanding of diagnosis, treatment and preven -
tion of endometriosis. Int J Environ Res Public Health. 2022;19:6725.
80. Jarrell JF, Vilos GA, Allaire C, Burgess S, Fortin C, Gerwin R, et al.
No. 164 - Consensus guidelines for the management of chronic pelvic
pain. J Obstet Gynaecol Can. 2018;40:e747-87.
81. Agarwal SK, Chapron C, Giudice LC, Laufer MR, Leyland N, Missmer SA,
et al. Clinical diagnosis of endometriosis: a call to action. Am J Obstet
Gynecol. 2019;220:354 e1-12.