Endometriosis vesical: Revisión de la literatura, con especial referencia a la española y aportación de dos nuevos casos

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This review and case report explores bladder endometriosis, finding it a rare condition diagnosed via imaging and biopsy, treatable surgically and/or hormonally, and to be considered in women with menstrual-related urinary symptoms.

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This paper reviews the etiopathogenic hypotheses and clinical presentation, diagnosis, and treatment of bladder endometriosis, compiling published cases from Spanish authors and reporting two additional cases. Across the two women (ages 34 and 31), diagnosis was pursued using imaging (ultrasound, CT, and/or MRI) followed by cystoscopy and histopathology, which confirmed intramuscular endometrial gland/stroma without malignancy; treatment involved transurethral resection (RTU) with one patient additionally receiving LH-RH analogs, and both reported being asymptomatic with no evidence of recurrence at 5 and 9 years, respectively. The authors emphasize that bladder endometriosis is rare and imaging is not conclusive, making cystoscopy and biopsy the key diagnostic confirmation, with the main limitation being the reliance on case-based evidence rather than a controlled study design. This paper is centrally about endometriosis — specifically bladder (vesical) endometriosis, including diagnosis and surgical vs hormonal management.

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Abstract

OBJECTIVES: To study and review the etiopathogenic hypothesis for endometriosis and the clinical features, diagnosis and treatment of bladder endometriosis. METHODS/RESULTS: We report two cases and review the international bibliography, collecting the cases published by Spanish authors. CONCLUSIONS: Bladder endometriosis is a rare pathological entity, but its diagnosis should be considered in fertile women with urinary tract symptoms during menstruation. Diagnosis is obtained by various imaging tests (ultrasound, CT scan, MRI), and is confirmed with cystoscopy and biopsy. The treatment may be surgical (TUR, partial cystectomy) and/or medical (hormonal).
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Conclusions

Bladder endometriosis is a rare pathological entity, but its diagnosis should be considered in fertile women with urinary tract symptoms during menstruation. Diagnosis is obtained by various imaging tests (ultrasound, CT scan, MRI), and is confirmed with cystoscopy and biopsy. The treatment may be surgical (TUR, partial cystectomy) and/or medical (hormonal).

Keywords

Endometriosis. Bladder. Voiding symptoms. Pelvic pain. INTRODUCCIÓN Se denomina endometriosis a la existencia de tejido endometrial funcionalmente activo fuera de su localización habitual en la cavidad uterina. Se utiliza también el sinónimo de endometrioma para expresar un comportamiento clínico preferentemente tumoral o invasivo localizado en un determinado órgano. Es una enfermedad benigna, pero de comportamiento clínico a veces agresivo. Se da con mayor frecuencia en mujeres jóvenes, con media de edad entre 25-35 años. H. Pastor Navarro, M. J. Donate Moreno, J. M. Giménez Bachs y cols. cional, acompañado de algias pelvianas y perinea - les, en los días previos, durante y posteriores a la menstruación. No refería hematurias ni fiebre. A la exploración los genitales externos y el abdomen no mostraban alteraciones. Fue tratada en múltiples oca- siones con antisépticos urinarios, aunque nunca se demostraron urocultívos positivos. La ecografía renal era normal y a nivel de vejiga se apreció en cara posterior una imagen excrecente, hiperecogénica de 1,5 cm. Se realizó cistoscopia a mediados del ciclo menstrual describiéndose la existencia de pequeña área, mínimamente sobreelevada, deslustrada, retro- trigonal, que al contacto con el cistoscopio produce equímosis tenues, no identificandose en aquel mo - mento como la imagen de la endometriosis. La paciente se perdió para controles durante 3 años, durante los cuales continuó con la misma sintomatología, siendo tratada por su ginecólogo quien efectuó laparoscopia diagnostica no aprecian- do focos endometriósicos pélvicos, pero sí cuadro adherencial a paredes pélvicas y vejiga solidaria a cuerpo uterino. La paciente acudió de nuevo a nuestro ser - vicio, realizandose ecografía y TAC. En ecografía abdominal (Figura 1 ), y transvaginal se aprecia for- mación ecogénica en suelo vesical 2 x 1,5x2,7. En TAC abdominopélvico ( Figura 2), no se observó patología a nivel de órganos abdominales, comprobándose en vejiga la presencia de una masa de 2x3 cm en cara posterior sin plano de diferencia- ción claro con el útero. A los 34 años y con la sospecha de posi - ble endometriosis se realizó endoscopia vesical bajo 112

Material

Y MÉTODOS Se revisa la literatura internacional haciendo mención de las distintas teorías etiopatogénicas ma - nejadas por distintos autores y de las diferentes de - nominaciones utilizadas para designar los tejidos en que se diferencia el sistema mulleriano secundario. Se recopilan todos los casos de endometriosis vesical publicados por autores españoles y se aportan dos nuevos casos de endometriosis vesical, exponiendo la clínica de presentación, el diagnostico y el trata - miento. La endometriosis de la vejiga es una entidad infrecuente, aunque es el órgano del aparato urinario más veces afectado. Suele manifestarse clínicamente por síndrome miccional y algias pélvicas, de forma cíclica. Los métodos de imagen no son concluyentes para llegar al diagnostico definitivo. La cistoscopia es la prueba diagnóstica mas recomendable, aunque solo la histopatología dará el diagnostico de confir - mación. Presentamos dos casos, uno en mujer de 34 años, tratada con RTU y análogos de LH-RH, y la se - gunda de 31, tratada exclusivamente con RTU, per - maneciendo ambas asintomáticas y sin evidencia de enfermedad, a los 5 y 9 años respectivamente. Caso Clínico 1 Paciente con antecedentes de hernia de hia - to y dos cesáreas a los 22 y 24 años. A los 31 años consultó por referir desde la segunda cesárea y cada vez con mayor intensidad, cuadro de síndrome mic - FIGURA 1. Ecografía abdominal con formación ecogénica intravesical. FIGURA 2. TAC abdominopélvico con masa de 2 x3 cm en cara posterior vesical. ENDOMETRIOSIS VESICAL. REVISIÓN DE LA LITERATURA, CON ESPECIAL REFERENCIA A LA ESPAÑOLA... anestesia, pocos días antes de la menstruación, ob - servándose masa de aspecto morular de unos 3 cm, retrotrigonal, con mucosa algo edematosa, íntegra y con áreas de color azulado. Se practicó RTU, mos - trando al seccionar con el asa pequeñas cavidades, que se correspondían con glándulas endometriales quistificadas, de las que al corte manaba sangre re - tenida, en forma de fluido negruzco. El estudio histopatológico ( Figura 3), confir - mó la presencia de nidos intramusculares de glándu- las de tipo endometrial, rodeados de estroma endo - metrial edematoso, sin signos de malignidad; todo ello compatible con el diagnóstico de endometriosis. La paciente fue tratada durante 6 meses con análogos de LH-RH. Cinco años después esta com - pletamente asintomática y con varias ecografías vesicales y dos cistoscopias durante este periodo sin evidencia de recidiva. Caso Clínico 2 Paciente de 31 años, con antecedentes de amigdalectomía, alergia a penicilinas, dos embara - zos normales, con un parto eutócico a los 18 años, un aborto legrado a los 22 y una cesárea a los 24. La paciente refería dismenorrea desde siempre. En una revisión ginecológica y con exploración normal, se efectuó ecografía donde se apreció aparato genital normal, y una imagen excrecente en cara posterior vesical de dos centímetros, sugestiva de tumor vesical (Figura 4). La cistoscopia mostró neoformación polipoi - déa, con áreas quísticas, con ligero tinte azulado, de dos cm de diámetro, localizado algo por encima y a la izquierda de orificio ureteral izquierdo. Se practicó RTU de la neoformación, describiéndose la histopato- logía como: Fragmentos de pared vesical revestidos por urotelio sin alteraciones relevantes. En la lámina propia y en la muscular subyacente se encuentran estructuras glandulares, dispersamente distribuidas, sin signos de atípia, que remedan las glándulas en - dometriales, rodeadas por estroma también de tipo endometrial. A veces el epitelio de dichas glándulas es de tipo mucoso endocervical, o bien es cuboidéo o cilíndrico ciliado. Focalmente hay acúmulo de ma - crófagos con pigmento parduzco intracitoplasmático. (Figuras 5 y 6) Posteriormente fue controlada por ginecolo - gía, aunque nunca se prescribió ningún tratamiento, efectuándose varias ecografías ginecológicas, vesi - cales y RMN pélvica sin hallar patología pélvica ni vesical. Nueve años después de la RTU, la paciente permanece asintomática, aunque sigue presentando dismenorrea, con dolor pélvico intenso los dos últimos días de la menstruación. En controles ginecológicos recientes con ecografía transvaginal y RMN pélvica no se aprecia patología. DISCUSIÓN La endometriosis puede manifestarse en cual - quier mujer desde la menarquia a la menopausia, con mayor incidencia en la segunda y tercera déca - da de la vida, estimándose que existe endometriosis en el 3-10 % de las mujeres en edad fértil entre los 20 y 45 años, y hasta el 25-35 % en las infértiles (1 - 3), siendo el proceso ginecológico mas frecuente (2, 3). Su presentación en la menopausia (4) es muy in - 113 FIGURA 3. Glándulas y estroma endometrial en el espesor de la muscular. HE. FIGURA 4. Ecografía abdominal con imagen intravesical de 2 cm. H. Pastor Navarro, M. J. Donate Moreno, J. M. Giménez Bachs y cols. frecuente, pudiendo estar en relación con el aumento de estrógenos circulantes, por aportación externa o por aumento de la producción endógena (5, 6), ya sea de origen ovárico o suprarrenal, debiendo des - cartarse tumores de estos órganos. Otra causa rela - cionada con niveles séricos elevados de estrógenos sería por aumento de la conversión periférica, me - diada por aromatasas, de androsténdiona a estrona, especialmente en casos de obesidad. La afectación urológica ocurre en el 16-24 % de las mujeres en - dometriósicas, pero se estima que solo manifiestan sintomatología urológica entre el 1-2 % (2, 7, 8). El número de casos publicados, sin embargo, es mucho menor de lo que correspondería a estas cifras. La endometriosis ha sido descrita en muy di - versas localizaciones, algunas muy alejadas de la ca- vidad pélvica como pulmón, piel y aparato digestivo. La localización pélvica es la mas frecuente, afectan - do a ovario 55%, ligamento ancho (35 %), fondo de saco (35%) y ligamentos uterosacros (8%) (9, 10). Dentro de la localización en el aparato urinario la vejiga se afecta en el 84%, el uréter en el 7- 15 %, el riñón 4 % y la uretra en el 2 % (2, 3, 11). El endometrio ectópico tiene la capacidad de crecer, infiltrar e incluso diseminarse, en una forma si- milar a como lo hace un tejido neoplásico (6, 10). Hay autores que diferencian entre endocer - vicosis, endometriosis y endosalpingiosis, en relación al hallazgo histológico de endometrio propio del cer- vix, útero o trompas en situación ectópica (2, 12, 13). Todas serían entidades clínicas relacionadas por su origen embriológico común, tratándose de una di- ferenciación no maligna del sistema mulleriano secun- dario (mullerianosis), procedente de la cavidad celó- mica del embrión, y que se diferencia posteriormente en endometrio, endocervix o tejido tubárico (12-16). La denominación de endometriosis, endocervicosis o endosalpingiosis se aplica por existir uno solo de estos tejidos o por un predominio de uno de ellos sobre los otros; a nivel vesical es frecuente encontrar- las asociadas y en estos casos se puede encontrar habitualmente antecedentes de endometriosis pélvica o cirugías previas por esta causa. En nuestro segundo caso están presentes los tres tejidos en que se puede diferenciar el sistema mulleriano secundario, el endo- metrial, el endocervical y el endosalpingial, aunque predominio del primero, se trata pues de una endo - metriosis pero con componente de endocervicosis y endosalpingiosis. De los 6 casos de endocervicosis que presenta Clement PB y Young RH (13) en 1992, 3 tenían asociados focos de endometriosis y uno de endosalpingiosis en el estudio histológico, y otro co - existía con endometriosis pélvica; la forma aislada mas rara es la endosalpingiosis vesical, al parecer por que produce menos síntomas. Para explicar la existencia de endometrio ec - tópico o enfermedad endometriósica se manejan tres teorías etiopatogénicas: - Embrionaria: Propuesta por Von Recklinghausen (17) (1896), que postula que los tejidos endome - triales ectópicos se desarrollarían a partir de restos embrionarios de los conductos de Wolf, y por Cullen (6,18) (1896) y Kossman (19) (1897) de los de Mu - ller (7,12,20-24), que explicaría los casos de presen- tación en varones tratados con estrógenos (7,23). 114 FIGURA 5. Glándulas y estroma de tipo endometrial en el seno de la muscular propia vesical. HE. FIGURA 6. Glándulas revestidas por epitelios endome- trial y endocervical en el seno de la pared vesical. HE. ENDOMETRIOSIS VESICAL. REVISIÓN DE LA LITERATURA, CON ESPECIAL REFERENCIA A LA ESPAÑOLA... - Metaplásica: Propuesta en 1898 por Iwanoff (25), elaborada por Meyer (26) (1924) y sugerida por Dreyfus (27) y Kretschmer (28), ya que el epitelio en- dometrial y la serosa peritoneal proceden embrioló - gicamente del mesotelio celómico y por ello cualquier célula del mismo origen, estimulada por factores des- conocidos probablemente hormonales o inflamato - rios, podrían transformarse en células endometriales, incluso a nivel del epitelio vesical (12,22,24,29). - Migratoria o metastásica: Propuesta por Cullen (7,18,28) en 1897; Sampson avanza la teoría de la implantación con la menstruación retrógrada (30), y Jacobson (31) en 1922 induce experimentalmente endometriosis en animales tras la implantación de tejido endometrial en cavidad peritoneal y vejiga (7,22,28,30,31). La menstruación retrógrada de tejido endometrial (30,32), a través de las trompas podría al- canzar cualquier lugar del aparato genital femenino e incluso pared vesical, implantándose en estos lugares. Esta migración celular, es posible por embolización linfática o hematógena ya que se ha hallado tejido endometrial en venas y linfáticos (6,7,12,22,33,34), y explicaría la existencia de los focos distantes de la pelvis; también puede haber invasión por contigüidad o extensión directa a través del intersticio, desde la pared uterina (7,18,28,34). Esta difusión del tejido endometrial a otros territorios puede producirse en el curso de histerosalpingografías o de cirugía pélvica del aparato reproductor (2,9,11,12,34-36), particu - larmente en el caso de cesáreas, donde la localiza - ción vesical suele ser única. Así mismo se ha especula- do que en algún caso podría haber ascenso de tejidos de menstruación por vía uretral e implantación vesical como ocurre en las infecciones urinarias. Todas estas teorías, pero especialmente la migratoria por implantación directa o metastásica hacen suponer que gran parte de las endometriosis vesicales podrían originarse a partir de focos endo - metriósicos preexistentes en la pelvis (11,29). Henrik- sen (37) distingue la endometriosis vesical primaria de la secundaria; solo se aceptaría la primera si se demuestra que no es una prolongación de otro foco endometriósico vecino, y no hay antecedente de ciru- gía pélvica (24,34,37). En el 12 % de las pacientes la lesión o lesiones vesicales, pueden ser la única localización de la enfermedad (6). Actualmente, se tiende a resumir y considerar que existen dos formas etiopatogénicas de endometriosis vesical: - Espontánea, en el curso de una enfermedad pélvica difusa. - Vesical única o aislada, por siembra iatrógena tras intervenciones ginecológicas, especialmente postce - sárea (5,10,34, 35,38,39). En 1860, Rokitansky define por primera vez la endometriosis (2,40), tras observaciones de autopsias. Desde que en 1921 E.Starr Judd (41) describió el pri- mer caso de endometriosis con afectación vesical, han sido publicados hasta el momento alrededor de 350 casos de endometriosis vesical, de los que 30 son es- pañoles (Tabla 1), a los que hay que sumar los dos que aportamos en el presente trabajo. La endocervicosis pélvica fue descrita por primera vez por Goodall y cols. (42) en 1943; su localización vesical se publicó por Clement y Young (13) en 1992, existiendo actualmente tres decenas de casos publicados, 14 de localización vesical (13,15,16), dos de ellos en la literatura nacio- nal (12,14); nuestro segundo caso podría ser el tercer caso de endocervicosis en nuestro país, pues a pesar del predominio de glándulas endometriales, también existen de endocervix. La endosalpingiosis la describió Sampson (43) en 1928, estando documentada en di- versas localizaciones en unos cien casos, pero solo con afectación vesical en 8 casos, uno publicado por auto- res españoles (44). El segundo caso que presentamos también tiene componente de epitelio tubárico. La sintomatología provocada por un endo - metrióma vesical , puede ser muy variada y depende- rá de la localización del mismo, de su tamaño y del momento del ciclo menstrual. El asiento más frecuente es en trígono y cúpula. Las lesiones pequeñas pueden cursar de forma asintomática y diagnosticarse tras exploración ginecológica por otras patologías. La en- fermedad intrínseca, es decir la que afecta al detru - sor dará sintomatología en el 75% de los casos, casi siempre cíclica (6,12,24) y más exacerbada en los días perimenstruales. Básicamente se manifiesta con un síndrome miccional con polaquiuria, tenesmo, es - cozor, dolor miccional, disuria, molestias y dolor su - prapúbico. La endometriosis pélvica es la responsable en el 25-35 % de las algias pélvicas crónicas cíclicas secundarias (45), siendo mas intenso el dolor cuanto mas profunda sea la penetración de las lesiones. La hematuria coincidente con la menstruación (menu - ria), no es tan constante como el síndrome miccional, apareciendo solo en el 20-25 % de casos, cuando existe afectación de la mucosa (5,7,20,29,34,46). Tanto la clínica miccional como la dolorosa parecen producidos por la acumulación progresiva de restos menstruales no expulsados y con la extensión de las lesiones a la capa muscular (11,12,34). La demora media en el diagnostico correcto es de 4-5 años, a pesar de la evidencia en una mayoría de casos, de la sintomatología cíclica (7,12). En el 50 % de casos existe antecedente de ci - rugía pélvica, especialmente de cesáreas (5,9,10,34- 36,38-40), pues tras la disrupción del útero hay siem- bra endometrial y posterior infiltración de pericisto, detrusor y mucosa, por este orden. 115 H. Pastor Navarro, M. J. Donate Moreno, J. M. Giménez Bachs y cols. Los trastornos del sistema inmunitario podrían desempeñar algún papel en la etiopatogenia de la en- dometriosis (3). La dependencia hormonal del tejido endometrial se puede confirmar histológicamente con técnicas inmunohistoquímicas utilizando anticuerpos antireceptores de estrógenos y progesterona (47). Se ha descrito un aumento de CA-125 en suero de mujeres endometriosicas, que es un antígeno presen- te aunque no específico en todo epitelio derivado del conducto de Muller, tanto en el normal como en las anomalías que de el se deriven, ya sean benignas o malignas (3,8,12,13,38,48), habiendo sido utilizado sobre todo para control de la eficacia del tratamiento. Para el diagnostico tanto la ecografía abdo - minal o vaginal, TAC, y RMN pondrán de manifiesto la masa, pero no son especificas; la TAC pero es - pecialmente la RMN, define y delimita más exacta - mente la afectación y profundidad de la lesión en la pared vesical y sirve como estudio de extensión, para buscar mas focos endometriósicos sobre todo a nivel pelviano; también puede ser necesaria la laparosco - pia para descubrir focos de endometriosis abdominal coexistentes. La exploración más rentable es la cis - toscopia. La primera descripción cistoscópica de la endometriosis la hizo Muller (49) en 1927 observan- do una lesión angiomatosa vesical, descubriéndose en su estudio histopatalógico que se trataba de una endometriosis (34), pero fue Ottaw (50) en 1929 el que hizo el primer diagnostico endoscópico preope - ratorio. La imagen cistoscópica de la endometriosis se modificará a lo largo del ciclo menstrual, siendo más nítida y característica durante la menstruación, al aumentar de tamaño y hacerse más congestiva la lesión, pudiendo observarse una tumoración sólida con tapizado hiperhémico, con bullas o quistes azu - lados o violáceos en su superficie, levemente sobre - elevados, rodeados de un halo congestivo y edema - toso. Cuando las lesiones son pequeñas a veces es preciso efectuar mas de una cistoscopia en distintos momentos del ciclo (23,24,34). Si solo afecta a la adventicia vesical, la cistoscopia no será diagnósti - ca. El diagnostico de confirmación es histológico tras biopsia fría o RTU de la masa (21,22). Como la sintomatología urinaria puede ser similar a la de cistitis de repetición, cistitis intersti - cial, carcinoma “in situ”, o tuberculosis, habrá que hacer diagnostico diferencial con todos estos proce - sos (1,3,34). Cuando se haya demostrado la lesión o la masa vesical por los métodos de imagen y/o cistoscopia el diagnostico diferencial se hará con el carcinoma vesical, angiomas, leiomioma, cistopatías (amiloidosis, malacoplaquia, cistitis glandular, ade - noma nefrógeno),y procesos extravesicales como la diverticulitis (10,12,23), siendo necesario recurrir al estudio histológico, en casi todas las ocasiones. 116 La malignización de la endometriosis es muy poco frecuente, solo está bien documentada en el 0,3-0,8 % de casos (29,51-55) de endometriosis ová- rica. Se podrá considerar así, cuando existan tejidos endometriales malignos en el seno de estructuras en- dometriales típicas y normales, y se compruebe que no es una metástasis, de otro foco primario. Hay siete casos descritos (52-55), seis adenocarcinomas y un adenosarcoma vesicales, de probable origen endo - metriósico, que en caso de ser así, el porcentaje de malignización se aproximaría al 2%. El tratamiento deberá ser individualizado, de - pendiendo de la edad, del deseo de futuros embara- zos, la intensidad de la clínica, de la localización o de si hay más órganos involucrados. Dos tipos de tra- tamiento son posibles: medico-hormonal y quirúrgico. Con el tratamiento hormonal se obtiene una muy buena respuesta inicial, con grado alto de tolerancia por las pacientes, y con posibilidad de suspender el tratamien- to, si hubiera efectos secundarios que lo requirieran. Se ha aplicado tratamiento hormonal con estrógenos y progesterona asociados (5) en lesiones vesicales pe- queñas con remisión total o parcial de los síntomas en porcentajes elevados. Está bien establecido, de todas formas, que con tratamiento médico exclusivo, la endo- metriosis profunda y severa no se cura definitivamente, pues solo induce desaparición temporal de las lesiones activas (32) , llegando las tasas de recidivas en endo- metriosis pélvicas al 56 % (12,56,57). El mas habitual y con mejor pronóstico, teniendo en cuenta su hormono- dependencia, es quirúrgico (cistectomía parcial, RTU) y médico a la vez (hormonal). Algunos autores consideran que la RTU esta contraindicada (4,34,56), pues la lesión en muchos casos interesa la pared vesical y pericisto, por lo que este método sería insuficiente e incluso peligroso por la posibilidad de perforación vesical; sin embargo la RTU-biopsia del endometrioma, que nos aportará el diagnostico de confirmación, y el bloqueo hormonal con análogos de la LH-RH, es el tratamiento de inicio mas veces utilizado en los últimos años, aunque hay que tener en cuenta que el porcentaje de recidivas se estima entre el 25-35% (58). Desde la aparición de los análogos, estos son el tratamiento médico de elección, habiendo caído en desuso los estrógenos, andrógenos, progestágenos y danazol, empleados antaño, por provocar mas efectos secundarios. Los análogos inducen un estado anovulatorio similar al postmenopaúsico, un hipogonadismo hipogonado - tropo, descendiendo la concentración sérica de es - trógenos a niveles de castración, que hace regresar el tejido endometrial (3,12). Otros tratamientos quirúrgicos pueden ser a veces necesarios, como es la cistectomía parcial ENDOMETRIOSIS VESICAL. REVISIÓN DE LA LITERATURA, CON ESPECIAL REFERENCIA A LA ESPAÑOLA... (1,7,11), tanto por laparotomía como por laparos - copia (59) para la exéresis completa, ya que la le - sión en muchos casos es transmural, como ocurre tras la cirugía pélvica ginecológica, especialmente tras cesáreas. La castración quirúrgica, ooforectomía bilateral e histerectomía, es el tratamiento definitivo, indicado cuando no se desea conservar la fertilidad o en pacientes de edad avanzada. Otra opción muy poco utilizada es la radioterapia de los ovarios y de los focos endometriósicos, con el fin de tratar la en - fermedad y suprimir la actividad hormonal; su indica- ción quedaría limitada a enfermas de elevado riesgo quirúrgico (12,29). Si el diagnostico de endometriosis vesical se produce en mujeres próximas a la menopausia, no se deberán aplicar tratamientos agresivos, si no es - perar a que ésta se presente, pues las lesiones regre- sarán espontáneamente la mayor parte de las veces (10,12,29,60). Según diversas publicaciones recientes, la modalidad terapéutica mas usada es la cirugía, me - diante la RTU mas hormonoterapia con LH-RH, con buenos resultados y desaparición de la clínica en la mayoría de las enfermas (2,39,57,58,61), como ocurrió en nuestro primer caso. Así mismo parece no existir recidiva clínica en más del 40 % de casos de endometriosis pélvicas tratadas solo con hormono - terapia. Pero no esta claramente explicado por qué ocurre esta evolución tan favorable, sobre todo en pacientes en edad fértil, si en muchas ocasiones la lesión vesical es transmural y el bloqueo hormonal es temporal. Posiblemente pueda tener algún lugar en el tratamiento médico conservador los progestáge- nos de aplicación local como el DIU con levonorges- trel, pues aunque es utilizado en ginecología como anticonceptivo y para la menorragia idiopática, es eficaz en focos endometriósicos pélvicos, como en septo vesicovaginal (32,62), posiblemente por al - canzar altas concentraciones del fármaco a nivel del endometrio y en áreas próximas, aunque con bajas concentraciones plasmáticas, con dos importantes ventajas: es eficaz durante cinco años y no altera la fertilidad futura tras la interrupción del tratamiento. Hemos encontrado 30 casos publicados por autores españoles, que junto a los dos del presente trabajo hacen un total de 32 (Tabla I). El primero de ellos se describe en la primera edición del libro Cistitis y cistopatías de 1947, de L. Cifuentes Delatte (24), siendo un diagnostico clínico y endoscópico, pues la biopsia que se efectuó con pinza fría no se pudo procesar por extravío de la misma (su primera biopsia endoscópica según relata el autor); por las fechas y años de seguimiento se deduce que el mismo caso es citado en la segunda edición del referido libro (1989), y en las dos edicio- nes de Cirugía Urologica Endoscópica (años 1961 y 1981) del mismo autor, pero ya tras RTU y estudio histológico. El segundo caso fue publicado por Picatoste en 1957 (63), y era el caso número 77 de la literatu- ra mundial en aquellas fechas. Posteriormente pasan más de tres décadas para que se publiquen nuevos casos. En 1986 J. A. Lopez Lopez (52) y cols. publican un caso de ade - nocarcinoma escamoso de vejiga con componente endometriode. A partir de 1990 se publica el resto de ca - sos. La mayoría de los autores, -diecinueve-, apor - tan un solo caso. Dos casos presentan Silmi (29), Vi - cente (23,64), Alapont (8), Martin A (59) y nosotros; tres Parras (65). En total son pues 32 casos de endo- metriosis vesical publicados por autores españoles. El antecedente de cirugía ginecológica o ce - sárea se constata en muchos casos; varias ovariec - tomías previas por endometriosis, y cesáreas en 15 pacientes, en tres de ellas en dos ocasiones, por lo que el antecedente de cesárea se aproxima al 50%. La media de edad de las pacientes españolas, si ex - cluimos el caso de adenocarcinoma con diferencia - ción endometriode de J.A. López López (52), y otro caso en el que no consta, se sitúa en los 35 años. En cuanto al tratamiento realizado predomi - na la RTU como tratamiento quirúrgico, (en 25 ca - sos, 3 iterativas por recidiva) seguido de la cistecto - mía parcial (10 casos, en 5 tras recidiva post-RTU), efectuándose dos de ellas por laparoscopia (59). El tratamiento hormonal mas prodigado y casi siempre asociado a la cirugía fueron los análogos de LH-RH. Como entidades patológicas próximas, tam - bién se han publicado por autores españoles dos casos de endocervicosis (12,14), el primero con fo - cos endometriósicos y el segundo con endometriosis ovárica, y uno de endosalpingiosis (44), aunque con pequeños focos endometriósicos. Existe otro trabajo firmado por autores españoles y franceses (48), en el que se describe la clínica y la inmunohistoquímica, y en el que aparece tejido tubárico, endometrial y de endocervix. En comunicación en el LXX congreso Nacio - nal de Urología, Romero Doncel y cols. (66), exponen la casuística de su servicio (no incluida en Tabla 1), 117 H. Pastor Navarro, M. J. Donate Moreno, J. M. Giménez Bachs y cols. Autor Cifuentes (24) Picatoste (63) López JA (52) Silmi (29) Quezada (46) Vicente (23,64) Monllor (22) Ojea (36) López Martí (67) Romero (68) Sampietro (40) Tarragona (47) García G (10) TABLA I. Edad 28 39 65 48 46 40 37 40 40 35 32 33 32 30 32 Nº 1 1 1 2 1 2 1 1 1 1 1 1 1 Clínica Síndrome miccional. Hematuria Síndrome miccional. Algia pélvica Hematuria Incontinencia urinaria de esfuerzo leve Síndrome miccional. Hematuria S.Miccional. Hematuria Algia pélvica. Síndrome miccional. Hematuria Algia pélvica..Sindrome miccional. Hematuria S.Miccional. Algia pélvica S.Miccional. Algia Pélvica S Miccional. Algia pélvica S Miccional. Algia Pélvi- ca.Abdomen agudo S Miccional. Algia pélvi- ca. Hematuria S.Miccional Cesárea y otras ciru- gías pélvicas previas No Si..Ovariectomia dere- cha por endometriosis No No Si. Ovariectomía izquierda No Si. Cesárea Si(¿) Si .Cesárea ¿?? No Si. Quistectomia pa- raovario y resección- cuña ovárica Si. Cesárea(2).Oofo- rectomía Izquierda No Si. Cesárea T. Quirurgico Biopsia endoscopica-extirpacion Extirpación-Biopsia endoscópica Biopsia vesical. Cistectomia Radical (Ca escamoso con componente endometrioide 1º R.T.U. 2ºHisterectomía y ooforectomía bilateral 1º R.T.U. 2º Histerectomía y ovariectomia derecha Cistectomía parcial.Histerectomía, doble anexectomía RTU+ Laserterapia Ninguno R.T.U R:T:U: R.T.U. Laparotomía exploradora y cistectomía parcial 1º R.T.U. 2º Cistectomía parcial, Histerectomía, Anexectomía der. Cistectomía parcial 1º R.T.U. 2ºCistectomía parcial T.Médico Adyuvante Ninguno Ninguno Quimioterapia Ninguno Ninguno Danazol Danazol Danazol Gestriona Ninguno Ninguno Ninguno Ninguno Análogos LH-RH Publicacion Cistitis y cistopa- tias 1ª Edic Acta Urol Belga Act Urol Esp Rev Clin Esp Arch Esp Urol Arch Esp Urol Semiologia Diag- nostico Endovesi- cal.Pulso Ed. Act Urol Esp Act Urol Esp Arch Esp Urol Arch Esp Urol Arch Esp Urol Arch Esp Urol Act Urol Esp Año 1947 1957 1986 1990 1990 1991 1998 1991 1992 1992 1995 1995 1997 1997 118 ENDOMETRIOSIS VESICAL. REVISIÓN DE LA LITERATURA, CON ESPECIAL REFERENCIA A LA ESPAÑOLA... Sánchez M (58) Parras M (65) Pereira (69) Cruz (39) Llarena (2) Martín A (59) Calderay M (70) Rosino (1) Casasola (57) García R (38) Alapont (8) 30 37 34 27 38 31 38 35 34 ¿(*) 30 28 40 30 41 1 3 1 1 1 2 1 1 1 1 2 S.Miccional. Algia pélvica S Miccional. Menuria Estudio esterilidad.Asinto- mática S Miccional.Dolor vaginal. Menuria S.Miccional. Algia pélvica Polaquiuria S.Miccional. Menuria Dismenorrea SMiccional.Dispareunia. Esterilidad Síndrome miccional Algia pélvica S.Miccional Síndrome miccional. Hematuria S.Miccional y endometrio- sis ovárica Algia pélvica No Si. Cesárea Si. Cesárea con hemorragia e histe- rectomía Una interrupción vo- luntaria del embarazo Si. Cesárea Si. Cesárea Si. Cesárea Lig.Trompas Ovariectomía d por endometriosis Si. Cesárea No No Si. Cesárea(2) No Si. Cesárea(2) R.T.U. RTU No RTU R.T.U. R.T.U.(2 veces) R.T.U. Cistectomía parcial laparoscopica,Anexe ctomía d y resección tabique rectovaginal por endometriosis 1º RTU 2º Cistectomía parcial laparoscópica 1º RTU 2º Cistectomía parcial 1º.R.T.U 2ºCistectomía parcial R.T.U. R.T.U. R.T.U y exéresis laparoscópica de endo- met. ovárico. Histerectomía+ooforectomía+cistectomía parcial Análogos LH-RH Ninguno Análogos LH-RH Análogos LH-RH Analogos LH-RH Ninguno Análogos LH-RH Ninguno Análogos LH-RH Análogos LH-RH Análogos LH-RH Análogos LH-RH. Ninguno Arch Esp Urol Radiología Video Arch Esp Urol Arch Esp Urol Arch Esp Urol Prog Obstet Ginecol Prog Obstet Ginecol Patologías Ex- cepc.Ed.Luzan Act Urol Esp Arch Esp Urol Act Urol Esp 1999 1999 2000 2002 2002 2003 2003 2003 2003 2003 2004 Autor TABLA I. Edad Nº Clínica Cesárea y otras ciru- gías pélvicas previas T. Quirurgico T.Médico Adyuvante Publicacion Año 119 H. Pastor Navarro, M. J. Donate Moreno, J. M. Giménez Bachs y cols. 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