Material
Y MÉTODOS
Se revisa la literatura internacional haciendo
mención de las distintas teorías etiopatogénicas ma -
nejadas por distintos autores y de las diferentes de -
nominaciones utilizadas para designar los tejidos en
que se diferencia el sistema mulleriano secundario.
Se recopilan todos los casos de endometriosis vesical
publicados por autores españoles y se aportan dos
nuevos casos de endometriosis vesical, exponiendo
la clínica de presentación, el diagnostico y el trata -
miento.
La endometriosis de la vejiga es una entidad
infrecuente, aunque es el órgano del aparato urinario
más veces afectado. Suele manifestarse clínicamente
por síndrome miccional y algias pélvicas, de forma
cíclica. Los métodos de imagen no son concluyentes
para llegar al diagnostico definitivo. La cistoscopia
es la prueba diagnóstica mas recomendable, aunque
solo la histopatología dará el diagnostico de confir -
mación.
Presentamos dos casos, uno en mujer de 34
años, tratada con RTU y análogos de LH-RH, y la se -
gunda de 31, tratada exclusivamente con RTU, per -
maneciendo ambas asintomáticas y sin evidencia de
enfermedad, a los 5 y 9 años respectivamente.
Caso Clínico 1
Paciente con antecedentes de hernia de hia -
to y dos cesáreas a los 22 y 24 años. A los 31 años
consultó por referir desde la segunda cesárea y cada
vez con mayor intensidad, cuadro de síndrome mic -
FIGURA 1. Ecografía abdominal con formación
ecogénica intravesical.
FIGURA 2. TAC abdominopélvico con masa de 2 x3
cm en cara posterior vesical.
ENDOMETRIOSIS VESICAL. REVISIÓN DE LA LITERATURA, CON ESPECIAL REFERENCIA A LA ESPAÑOLA...
anestesia, pocos días antes de la menstruación, ob -
servándose masa de aspecto morular de unos 3 cm,
retrotrigonal, con mucosa algo edematosa, íntegra y
con áreas de color azulado. Se practicó RTU, mos -
trando al seccionar con el asa pequeñas cavidades,
que se correspondían con glándulas endometriales
quistificadas, de las que al corte manaba sangre re -
tenida, en forma de fluido negruzco.
El estudio histopatológico ( Figura 3), confir -
mó la presencia de nidos intramusculares de glándu-
las de tipo endometrial, rodeados de estroma endo -
metrial edematoso, sin signos de malignidad; todo
ello compatible con el diagnóstico de endometriosis.
La paciente fue tratada durante 6 meses con
análogos de LH-RH. Cinco años después esta com -
pletamente asintomática y con varias ecografías
vesicales y dos cistoscopias durante este periodo sin
evidencia de recidiva.
Caso Clínico 2
Paciente de 31 años, con antecedentes de
amigdalectomía, alergia a penicilinas, dos embara -
zos normales, con un parto eutócico a los 18 años,
un aborto legrado a los 22 y una cesárea a los 24. La
paciente refería dismenorrea desde siempre. En una
revisión ginecológica y con exploración normal, se
efectuó ecografía donde se apreció aparato genital
normal, y una imagen excrecente en cara posterior
vesical de dos centímetros, sugestiva de tumor vesical
(Figura 4).
La cistoscopia mostró neoformación polipoi -
déa, con áreas quísticas, con ligero tinte azulado, de
dos cm de diámetro, localizado algo por encima y a
la izquierda de orificio ureteral izquierdo. Se practicó
RTU de la neoformación, describiéndose la histopato-
logía como: Fragmentos de pared vesical revestidos
por urotelio sin alteraciones relevantes. En la lámina
propia y en la muscular subyacente se encuentran
estructuras glandulares, dispersamente distribuidas,
sin signos de atípia, que remedan las glándulas en -
dometriales, rodeadas por estroma también de tipo
endometrial. A veces el epitelio de dichas glándulas
es de tipo mucoso endocervical, o bien es cuboidéo
o cilíndrico ciliado. Focalmente hay acúmulo de ma -
crófagos con pigmento parduzco intracitoplasmático.
(Figuras 5 y 6)
Posteriormente fue controlada por ginecolo -
gía, aunque nunca se prescribió ningún tratamiento,
efectuándose varias ecografías ginecológicas, vesi -
cales y RMN pélvica sin hallar patología pélvica ni
vesical. Nueve años después de la RTU, la paciente
permanece asintomática, aunque sigue presentando
dismenorrea, con dolor pélvico intenso los dos últimos
días de la menstruación. En controles ginecológicos
recientes con ecografía transvaginal y RMN pélvica
no se aprecia patología.
DISCUSIÓN
La endometriosis puede manifestarse en cual -
quier mujer desde la menarquia a la menopausia,
con mayor incidencia en la segunda y tercera déca -
da de la vida, estimándose que existe endometriosis
en el 3-10 % de las mujeres en edad fértil entre los
20 y 45 años, y hasta el 25-35 % en las infértiles (1
- 3), siendo el proceso ginecológico mas frecuente (2,
3). Su presentación en la menopausia (4) es muy in -
113
FIGURA 3. Glándulas y estroma endometrial en el
espesor de la muscular. HE.
FIGURA 4. Ecografía abdominal con imagen
intravesical de 2 cm.
H. Pastor Navarro, M. J. Donate Moreno, J. M. Giménez Bachs y cols.
frecuente, pudiendo estar en relación con el aumento
de estrógenos circulantes, por aportación externa o
por aumento de la producción endógena (5, 6), ya
sea de origen ovárico o suprarrenal, debiendo des -
cartarse tumores de estos órganos. Otra causa rela -
cionada con niveles séricos elevados de estrógenos
sería por aumento de la conversión periférica, me -
diada por aromatasas, de androsténdiona a estrona,
especialmente en casos de obesidad. La afectación
urológica ocurre en el 16-24 % de las mujeres en -
dometriósicas, pero se estima que solo manifiestan
sintomatología urológica entre el 1-2 % (2, 7, 8). El
número de casos publicados, sin embargo, es mucho
menor de lo que correspondería a estas cifras.
La endometriosis ha sido descrita en muy di -
versas localizaciones, algunas muy alejadas de la ca-
vidad pélvica como pulmón, piel y aparato digestivo.
La localización pélvica es la mas frecuente, afectan -
do a ovario 55%, ligamento ancho (35 %), fondo de
saco (35%) y ligamentos uterosacros (8%) (9, 10).
Dentro de la localización en el aparato urinario la
vejiga se afecta en el 84%, el uréter en el 7- 15 %, el
riñón 4 % y la uretra en el 2 % (2, 3, 11).
El endometrio ectópico tiene la capacidad de
crecer, infiltrar e incluso diseminarse, en una forma si-
milar a como lo hace un tejido neoplásico (6, 10).
Hay autores que diferencian entre endocer -
vicosis, endometriosis y endosalpingiosis, en relación
al hallazgo histológico de endometrio propio del cer-
vix, útero o trompas en situación ectópica (2, 12,
13). Todas serían entidades clínicas relacionadas por
su origen embriológico común, tratándose de una di-
ferenciación no maligna del sistema mulleriano secun-
dario (mullerianosis), procedente de la cavidad celó-
mica del embrión, y que se diferencia posteriormente
en endometrio, endocervix o tejido tubárico (12-16).
La denominación de endometriosis, endocervicosis
o endosalpingiosis se aplica por existir uno solo de
estos tejidos o por un predominio de uno de ellos
sobre los otros; a nivel vesical es frecuente encontrar-
las asociadas y en estos casos se puede encontrar
habitualmente antecedentes de endometriosis pélvica
o cirugías previas por esta causa. En nuestro segundo
caso están presentes los tres tejidos en que se puede
diferenciar el sistema mulleriano secundario, el endo-
metrial, el endocervical y el endosalpingial, aunque
predominio del primero, se trata pues de una endo -
metriosis pero con componente de endocervicosis y
endosalpingiosis. De los 6 casos de endocervicosis
que presenta Clement PB y Young RH (13) en 1992,
3 tenían asociados focos de endometriosis y uno de
endosalpingiosis en el estudio histológico, y otro co -
existía con endometriosis pélvica; la forma aislada
mas rara es la endosalpingiosis vesical, al parecer
por que produce menos síntomas.
Para explicar la existencia de endometrio ec -
tópico o enfermedad endometriósica se manejan tres
teorías etiopatogénicas:
- Embrionaria: Propuesta por Von Recklinghausen
(17) (1896), que postula que los tejidos endome -
triales ectópicos se desarrollarían a partir de restos
embrionarios de los conductos de Wolf, y por Cullen
(6,18) (1896) y Kossman (19) (1897) de los de Mu -
ller (7,12,20-24), que explicaría los casos de presen-
tación en varones tratados con estrógenos (7,23).
114
FIGURA 5. Glándulas y estroma de tipo endometrial
en el seno de la muscular propia vesical. HE.
FIGURA 6. Glándulas revestidas por epitelios endome-
trial y endocervical en el seno de la pared vesical. HE.
ENDOMETRIOSIS VESICAL. REVISIÓN DE LA LITERATURA, CON ESPECIAL REFERENCIA A LA ESPAÑOLA...
- Metaplásica: Propuesta en 1898 por Iwanoff (25),
elaborada por Meyer (26) (1924) y sugerida por
Dreyfus (27) y Kretschmer (28), ya que el epitelio en-
dometrial y la serosa peritoneal proceden embrioló -
gicamente del mesotelio celómico y por ello cualquier
célula del mismo origen, estimulada por factores des-
conocidos probablemente hormonales o inflamato -
rios, podrían transformarse en células endometriales,
incluso a nivel del epitelio vesical (12,22,24,29).
- Migratoria o metastásica: Propuesta por Cullen
(7,18,28) en 1897; Sampson avanza la teoría de
la implantación con la menstruación retrógrada (30),
y Jacobson (31) en 1922 induce experimentalmente
endometriosis en animales tras la implantación de
tejido endometrial en cavidad peritoneal y vejiga
(7,22,28,30,31). La menstruación retrógrada de tejido
endometrial (30,32), a través de las trompas podría al-
canzar cualquier lugar del aparato genital femenino e
incluso pared vesical, implantándose en estos lugares.
Esta migración celular, es posible por embolización
linfática o hematógena ya que se ha hallado tejido
endometrial en venas y linfáticos (6,7,12,22,33,34),
y explicaría la existencia de los focos distantes de la
pelvis; también puede haber invasión por contigüidad
o extensión directa a través del intersticio, desde la
pared uterina (7,18,28,34). Esta difusión del tejido
endometrial a otros territorios puede producirse en el
curso de histerosalpingografías o de cirugía pélvica
del aparato reproductor (2,9,11,12,34-36), particu -
larmente en el caso de cesáreas, donde la localiza -
ción vesical suele ser única. Así mismo se ha especula-
do que en algún caso podría haber ascenso de tejidos
de menstruación por vía uretral e implantación vesical
como ocurre en las infecciones urinarias.
Todas estas teorías, pero especialmente la
migratoria por implantación directa o metastásica
hacen suponer que gran parte de las endometriosis
vesicales podrían originarse a partir de focos endo -
metriósicos preexistentes en la pelvis (11,29). Henrik-
sen (37) distingue la endometriosis vesical primaria
de la secundaria; solo se aceptaría la primera si se
demuestra que no es una prolongación de otro foco
endometriósico vecino, y no hay antecedente de ciru-
gía pélvica (24,34,37). En el 12 % de las pacientes
la lesión o lesiones vesicales, pueden ser la única
localización de la enfermedad (6). Actualmente, se
tiende a resumir y considerar que existen dos formas
etiopatogénicas de endometriosis vesical:
- Espontánea, en el curso de una enfermedad pélvica
difusa.
- Vesical única o aislada, por siembra iatrógena tras
intervenciones ginecológicas, especialmente postce -
sárea (5,10,34, 35,38,39).
En 1860, Rokitansky define por primera vez la
endometriosis (2,40), tras observaciones de autopsias.
Desde que en 1921 E.Starr Judd (41) describió el pri-
mer caso de endometriosis con afectación vesical, han
sido publicados hasta el momento alrededor de 350
casos de endometriosis vesical, de los que 30 son es-
pañoles (Tabla 1), a los que hay que sumar los dos que
aportamos en el presente trabajo. La endocervicosis
pélvica fue descrita por primera vez por Goodall y cols.
(42) en 1943; su localización vesical se publicó por
Clement y Young (13) en 1992, existiendo actualmente
tres decenas de casos publicados, 14 de localización
vesical (13,15,16), dos de ellos en la literatura nacio-
nal (12,14); nuestro segundo caso podría ser el tercer
caso de endocervicosis en nuestro país, pues a pesar
del predominio de glándulas endometriales, también
existen de endocervix. La endosalpingiosis la describió
Sampson (43) en 1928, estando documentada en di-
versas localizaciones en unos cien casos, pero solo con
afectación vesical en 8 casos, uno publicado por auto-
res españoles (44). El segundo caso que presentamos
también tiene componente de epitelio tubárico.
La sintomatología provocada por un endo -
metrióma vesical , puede ser muy variada y depende-
rá de la localización del mismo, de su tamaño y del
momento del ciclo menstrual. El asiento más frecuente
es en trígono y cúpula. Las lesiones pequeñas pueden
cursar de forma asintomática y diagnosticarse tras
exploración ginecológica por otras patologías. La en-
fermedad intrínseca, es decir la que afecta al detru -
sor dará sintomatología en el 75% de los casos, casi
siempre cíclica (6,12,24) y más exacerbada en los
días perimenstruales. Básicamente se manifiesta con
un síndrome miccional con polaquiuria, tenesmo, es -
cozor, dolor miccional, disuria, molestias y dolor su -
prapúbico. La endometriosis pélvica es la responsable
en el 25-35 % de las algias pélvicas crónicas cíclicas
secundarias (45), siendo mas intenso el dolor cuanto
mas profunda sea la penetración de las lesiones. La
hematuria coincidente con la menstruación (menu -
ria), no es tan constante como el síndrome miccional,
apareciendo solo en el 20-25 % de casos, cuando
existe afectación de la mucosa (5,7,20,29,34,46).
Tanto la clínica miccional como la dolorosa parecen
producidos por la acumulación progresiva de restos
menstruales no expulsados y con la extensión de las
lesiones a la capa muscular (11,12,34). La demora
media en el diagnostico correcto es de 4-5 años, a
pesar de la evidencia en una mayoría de casos, de
la sintomatología cíclica (7,12).
En el 50 % de casos existe antecedente de ci -
rugía pélvica, especialmente de cesáreas (5,9,10,34-
36,38-40), pues tras la disrupción del útero hay siem-
bra endometrial y posterior infiltración de pericisto,
detrusor y mucosa, por este orden.
115
H. Pastor Navarro, M. J. Donate Moreno, J. M. Giménez Bachs y cols.
Los trastornos del sistema inmunitario podrían
desempeñar algún papel en la etiopatogenia de la en-
dometriosis (3). La dependencia hormonal del tejido
endometrial se puede confirmar histológicamente con
técnicas inmunohistoquímicas utilizando anticuerpos
antireceptores de estrógenos y progesterona (47).
Se ha descrito un aumento de CA-125 en suero de
mujeres endometriosicas, que es un antígeno presen-
te aunque no específico en todo epitelio derivado del
conducto de Muller, tanto en el normal como en las
anomalías que de el se deriven, ya sean benignas o
malignas (3,8,12,13,38,48), habiendo sido utilizado
sobre todo para control de la eficacia del tratamiento.
Para el diagnostico tanto la ecografía abdo -
minal o vaginal, TAC, y RMN pondrán de manifiesto
la masa, pero no son especificas; la TAC pero es -
pecialmente la RMN, define y delimita más exacta -
mente la afectación y profundidad de la lesión en la
pared vesical y sirve como estudio de extensión, para
buscar mas focos endometriósicos sobre todo a nivel
pelviano; también puede ser necesaria la laparosco -
pia para descubrir focos de endometriosis abdominal
coexistentes. La exploración más rentable es la cis -
toscopia. La primera descripción cistoscópica de la
endometriosis la hizo Muller (49) en 1927 observan-
do una lesión angiomatosa vesical, descubriéndose
en su estudio histopatalógico que se trataba de una
endometriosis (34), pero fue Ottaw (50) en 1929 el
que hizo el primer diagnostico endoscópico preope -
ratorio. La imagen cistoscópica de la endometriosis
se modificará a lo largo del ciclo menstrual, siendo
más nítida y característica durante la menstruación,
al aumentar de tamaño y hacerse más congestiva la
lesión, pudiendo observarse una tumoración sólida
con tapizado hiperhémico, con bullas o quistes azu -
lados o violáceos en su superficie, levemente sobre -
elevados, rodeados de un halo congestivo y edema -
toso. Cuando las lesiones son pequeñas a veces es
preciso efectuar mas de una cistoscopia en distintos
momentos del ciclo (23,24,34). Si solo afecta a la
adventicia vesical, la cistoscopia no será diagnósti -
ca. El diagnostico de confirmación es histológico tras
biopsia fría o RTU de la masa (21,22).
Como la sintomatología urinaria puede ser
similar a la de cistitis de repetición, cistitis intersti -
cial, carcinoma “in situ”, o tuberculosis, habrá que
hacer diagnostico diferencial con todos estos proce -
sos (1,3,34). Cuando se haya demostrado la lesión
o la masa vesical por los métodos de imagen y/o
cistoscopia el diagnostico diferencial se hará con el
carcinoma vesical, angiomas, leiomioma, cistopatías
(amiloidosis, malacoplaquia, cistitis glandular, ade -
noma nefrógeno),y procesos extravesicales como la
diverticulitis (10,12,23), siendo necesario recurrir al
estudio histológico, en casi todas las ocasiones.
116
La malignización de la endometriosis es muy
poco frecuente, solo está bien documentada en el
0,3-0,8 % de casos (29,51-55) de endometriosis ová-
rica. Se podrá considerar así, cuando existan tejidos
endometriales malignos en el seno de estructuras en-
dometriales típicas y normales, y se compruebe que
no es una metástasis, de otro foco primario. Hay siete
casos descritos (52-55), seis adenocarcinomas y un
adenosarcoma vesicales, de probable origen endo -
metriósico, que en caso de ser así, el porcentaje de
malignización se aproximaría al 2%.
El tratamiento deberá ser individualizado, de -
pendiendo de la edad, del deseo de futuros embara-
zos, la intensidad de la clínica, de la localización o
de si hay más órganos involucrados. Dos tipos de tra-
tamiento son posibles: medico-hormonal y quirúrgico.
Con el tratamiento hormonal se obtiene una muy buena
respuesta inicial, con grado alto de tolerancia por las
pacientes, y con posibilidad de suspender el tratamien-
to, si hubiera efectos secundarios que lo requirieran.
Se ha aplicado tratamiento hormonal con estrógenos
y progesterona asociados (5) en lesiones vesicales pe-
queñas con remisión total o parcial de los síntomas en
porcentajes elevados. Está bien establecido, de todas
formas, que con tratamiento médico exclusivo, la endo-
metriosis profunda y severa no se cura definitivamente,
pues solo induce desaparición temporal de las lesiones
activas (32) , llegando las tasas de recidivas en endo-
metriosis pélvicas al 56 % (12,56,57). El mas habitual
y con mejor pronóstico, teniendo en cuenta su hormono-
dependencia, es quirúrgico (cistectomía parcial, RTU) y
médico a la vez (hormonal).
Algunos autores consideran que la RTU esta
contraindicada (4,34,56), pues la lesión en muchos
casos interesa la pared vesical y pericisto, por lo que
este método sería insuficiente e incluso peligroso por
la posibilidad de perforación vesical; sin embargo la
RTU-biopsia del endometrioma, que nos aportará el
diagnostico de confirmación, y el bloqueo hormonal
con análogos de la LH-RH, es el tratamiento de inicio
mas veces utilizado en los últimos años, aunque hay
que tener en cuenta que el porcentaje de recidivas
se estima entre el 25-35% (58). Desde la aparición
de los análogos, estos son el tratamiento médico de
elección, habiendo caído en desuso los estrógenos,
andrógenos, progestágenos y danazol, empleados
antaño, por provocar mas efectos secundarios. Los
análogos inducen un estado anovulatorio similar al
postmenopaúsico, un hipogonadismo hipogonado -
tropo, descendiendo la concentración sérica de es -
trógenos a niveles de castración, que hace regresar
el tejido endometrial (3,12).
Otros tratamientos quirúrgicos pueden ser
a veces necesarios, como es la cistectomía parcial
ENDOMETRIOSIS VESICAL. REVISIÓN DE LA LITERATURA, CON ESPECIAL REFERENCIA A LA ESPAÑOLA...
(1,7,11), tanto por laparotomía como por laparos -
copia (59) para la exéresis completa, ya que la le -
sión en muchos casos es transmural, como ocurre
tras la cirugía pélvica ginecológica, especialmente
tras cesáreas. La castración quirúrgica, ooforectomía
bilateral e histerectomía, es el tratamiento definitivo,
indicado cuando no se desea conservar la fertilidad
o en pacientes de edad avanzada. Otra opción muy
poco utilizada es la radioterapia de los ovarios y de
los focos endometriósicos, con el fin de tratar la en -
fermedad y suprimir la actividad hormonal; su indica-
ción quedaría limitada a enfermas de elevado riesgo
quirúrgico (12,29).
Si el diagnostico de endometriosis vesical se
produce en mujeres próximas a la menopausia, no
se deberán aplicar tratamientos agresivos, si no es -
perar a que ésta se presente, pues las lesiones regre-
sarán espontáneamente la mayor parte de las veces
(10,12,29,60).
Según diversas publicaciones recientes, la
modalidad terapéutica mas usada es la cirugía, me -
diante la RTU mas hormonoterapia con LH-RH, con
buenos resultados y desaparición de la clínica en
la mayoría de las enfermas (2,39,57,58,61), como
ocurrió en nuestro primer caso. Así mismo parece no
existir recidiva clínica en más del 40 % de casos de
endometriosis pélvicas tratadas solo con hormono -
terapia. Pero no esta claramente explicado por qué
ocurre esta evolución tan favorable, sobre todo en
pacientes en edad fértil, si en muchas ocasiones la
lesión vesical es transmural y el bloqueo hormonal
es temporal. Posiblemente pueda tener algún lugar
en el tratamiento médico conservador los progestáge-
nos de aplicación local como el DIU con levonorges-
trel, pues aunque es utilizado en ginecología como
anticonceptivo y para la menorragia idiopática, es
eficaz en focos endometriósicos pélvicos, como en
septo vesicovaginal (32,62), posiblemente por al -
canzar altas concentraciones del fármaco a nivel del
endometrio y en áreas próximas, aunque con bajas
concentraciones plasmáticas, con dos importantes
ventajas: es eficaz durante cinco años y no altera la
fertilidad futura tras la interrupción del tratamiento.
Hemos encontrado 30 casos publicados por
autores españoles, que junto a los dos del presente
trabajo hacen un total de 32 (Tabla I).
El primero de ellos se describe en la primera
edición del libro Cistitis y cistopatías de 1947, de L.
Cifuentes Delatte (24), siendo un diagnostico clínico
y endoscópico, pues la biopsia que se efectuó con
pinza fría no se pudo procesar por extravío de la
misma (su primera biopsia endoscópica según relata
el autor); por las fechas y años de seguimiento se
deduce que el mismo caso es citado en la segunda
edición del referido libro (1989), y en las dos edicio-
nes de Cirugía Urologica Endoscópica (años 1961
y 1981) del mismo autor, pero ya tras RTU y estudio
histológico.
El segundo caso fue publicado por Picatoste
en 1957 (63), y era el caso número 77 de la literatu-
ra mundial en aquellas fechas.
Posteriormente pasan más de tres décadas
para que se publiquen nuevos casos. En 1986 J. A.
Lopez Lopez (52) y cols. publican un caso de ade -
nocarcinoma escamoso de vejiga con componente
endometriode.
A partir de 1990 se publica el resto de ca -
sos.
La mayoría de los autores, -diecinueve-, apor -
tan un solo caso. Dos casos presentan Silmi (29), Vi -
cente (23,64), Alapont (8), Martin A (59) y nosotros;
tres Parras (65). En total son pues 32 casos de endo-
metriosis vesical publicados por autores españoles.
El antecedente de cirugía ginecológica o ce -
sárea se constata en muchos casos; varias ovariec -
tomías previas por endometriosis, y cesáreas en 15
pacientes, en tres de ellas en dos ocasiones, por lo
que el antecedente de cesárea se aproxima al 50%.
La media de edad de las pacientes españolas, si ex -
cluimos el caso de adenocarcinoma con diferencia -
ción endometriode de J.A. López López (52), y otro
caso en el que no consta, se sitúa en los 35 años.
En cuanto al tratamiento realizado predomi -
na la RTU como tratamiento quirúrgico, (en 25 ca -
sos, 3 iterativas por recidiva) seguido de la cistecto -
mía parcial (10 casos, en 5 tras recidiva post-RTU),
efectuándose dos de ellas por laparoscopia (59). El
tratamiento hormonal mas prodigado y casi siempre
asociado a la cirugía fueron los análogos de LH-RH.
Como entidades patológicas próximas, tam -
bién se han publicado por autores españoles dos
casos de endocervicosis (12,14), el primero con fo -
cos endometriósicos y el segundo con endometriosis
ovárica, y uno de endosalpingiosis (44), aunque con
pequeños focos endometriósicos. Existe otro trabajo
firmado por autores españoles y franceses (48), en el
que se describe la clínica y la inmunohistoquímica, y
en el que aparece tejido tubárico, endometrial y de
endocervix.
En comunicación en el LXX congreso Nacio -
nal de Urología, Romero Doncel y cols. (66), exponen
la casuística de su servicio (no incluida en Tabla 1),
117
H. Pastor Navarro, M. J. Donate Moreno, J. M. Giménez Bachs y cols.
Autor
Cifuentes
(24)
Picatoste
(63)
López JA
(52)
Silmi
(29)
Quezada
(46)
Vicente
(23,64)
Monllor (22)
Ojea (36)
López Martí
(67)
Romero
(68)
Sampietro
(40)
Tarragona
(47)
García G
(10)
TABLA I.
Edad
28
39
65
48
46
40
37
40
40
35
32
33
32
30
32
Nº
1
1
1
2
1
2
1
1
1
1
1
1
1
Clínica
Síndrome miccional.
Hematuria
Síndrome miccional. Algia
pélvica
Hematuria
Incontinencia urinaria de
esfuerzo leve
Síndrome miccional.
Hematuria
S.Miccional. Hematuria
Algia pélvica. Síndrome
miccional. Hematuria
Algia pélvica..Sindrome
miccional. Hematuria
S.Miccional. Algia pélvica
S.Miccional. Algia Pélvica
S Miccional. Algia pélvica
S Miccional. Algia Pélvi-
ca.Abdomen agudo
S Miccional. Algia pélvi-
ca.
Hematuria
S.Miccional
Cesárea y otras ciru-
gías pélvicas previas
No
Si..Ovariectomia dere-
cha por endometriosis
No
No
Si. Ovariectomía
izquierda
No
Si. Cesárea
Si(¿)
Si .Cesárea
¿??
No
Si. Quistectomia pa-
raovario y resección-
cuña ovárica
Si. Cesárea(2).Oofo-
rectomía Izquierda
No
Si. Cesárea
T. Quirurgico
Biopsia endoscopica-extirpacion
Extirpación-Biopsia endoscópica
Biopsia vesical. Cistectomia Radical (Ca
escamoso con componente endometrioide
1º R.T.U.
2ºHisterectomía y ooforectomía bilateral
1º R.T.U.
2º Histerectomía y ovariectomia derecha
Cistectomía parcial.Histerectomía, doble
anexectomía
RTU+ Laserterapia
Ninguno
R.T.U
R:T:U:
R.T.U.
Laparotomía exploradora y cistectomía
parcial
1º R.T.U.
2º Cistectomía parcial, Histerectomía,
Anexectomía der.
Cistectomía parcial
1º R.T.U.
2ºCistectomía parcial
T.Médico
Adyuvante
Ninguno
Ninguno
Quimioterapia
Ninguno
Ninguno
Danazol
Danazol
Danazol
Gestriona
Ninguno
Ninguno
Ninguno
Ninguno
Análogos LH-RH
Publicacion
Cistitis y cistopa-
tias 1ª Edic
Acta Urol Belga
Act Urol Esp
Rev Clin Esp
Arch Esp Urol
Arch Esp Urol
Semiologia Diag-
nostico Endovesi-
cal.Pulso Ed.
Act Urol Esp
Act Urol Esp
Arch Esp Urol
Arch Esp Urol
Arch Esp Urol
Arch Esp Urol
Act Urol Esp
Año
1947
1957
1986
1990
1990
1991
1998
1991
1992
1992
1995
1995
1997
1997
118
ENDOMETRIOSIS VESICAL. REVISIÓN DE LA LITERATURA, CON ESPECIAL REFERENCIA A LA ESPAÑOLA...
Sánchez M
(58)
Parras M
(65)
Pereira (69)
Cruz (39)
Llarena (2)
Martín A
(59)
Calderay M
(70)
Rosino (1)
Casasola
(57)
García R
(38)
Alapont (8)
30
37
34
27
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38
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30
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1
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1
1
1
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1
1
1
1
2
S.Miccional. Algia pélvica
S Miccional. Menuria
Estudio esterilidad.Asinto-
mática
S Miccional.Dolor vaginal.
Menuria
S.Miccional. Algia pélvica
Polaquiuria
S.Miccional. Menuria
Dismenorrea
SMiccional.Dispareunia.
Esterilidad
Síndrome miccional
Algia pélvica
S.Miccional
Síndrome miccional.
Hematuria
S.Miccional y endometrio-
sis ovárica
Algia pélvica
No
Si. Cesárea
Si. Cesárea con
hemorragia e histe-
rectomía
Una interrupción vo-
luntaria del embarazo
Si. Cesárea
Si. Cesárea
Si. Cesárea
Lig.Trompas
Ovariectomía d por
endometriosis
Si. Cesárea
No
No
Si. Cesárea(2)
No
Si. Cesárea(2)
R.T.U.
RTU
No
RTU
R.T.U.
R.T.U.(2 veces)
R.T.U.
Cistectomía parcial laparoscopica,Anexe
ctomía d y resección tabique rectovaginal
por endometriosis
1º RTU
2º Cistectomía parcial laparoscópica
1º RTU
2º Cistectomía parcial
1º.R.T.U 2ºCistectomía parcial
R.T.U.
R.T.U.
R.T.U y exéresis laparoscópica de endo-
met. ovárico.
Histerectomía+ooforectomía+cistectomía
parcial
Análogos LH-RH
Ninguno
Análogos LH-RH
Análogos LH-RH
Analogos LH-RH
Ninguno
Análogos LH-RH
Ninguno
Análogos LH-RH
Análogos LH-RH
Análogos LH-RH
Análogos LH-RH.
Ninguno
Arch Esp Urol
Radiología
Video Arch Esp Urol
Arch Esp Urol
Arch Esp Urol
Prog Obstet
Ginecol
Prog Obstet
Ginecol
Patologías Ex-
cepc.Ed.Luzan
Act Urol Esp
Arch Esp Urol
Act Urol Esp
1999
1999
2000
2002
2002
2003
2003
2003
2003
2003
2004
Autor
TABLA I.
Edad Nº Clínica Cesárea y otras ciru-
gías pélvicas previas
T. Quirurgico T.Médico
Adyuvante
Publicacion Año
119
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BIBLIOGRAFÍA y LECTURAS
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lectura fundamental)
aportando cuatro casos mas de endometriosis vesi -
cal, con edad media de 33 años, en tres de ellos con
antecedente de cesárea, tratándose en los cuatro ca-
sos con RTU, aunque se efectuaron dos cistectomías
parciales en dos casos de recidiva; en dos pacientes
se administró tratamiento adyuvante con análogos de
LH-RH.
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