UC Davis
Dermatology Online Journal
Title
Endometriosis primaria: un diagnóstico diferencial dentro de las lesiones nodulares
umbilicales
Permalink
https://escholarship.org/uc/item/4kq933jq
Journal
Dermatology Online Journal, 20(9)
Authors
Vilas-Sueiro, Alejandro
Monteagudo, Benigno
Suarez-Amor, Oscar
et al.
Publication Date
2014
DOI
10.5070/D3209023922
Copyright Information
Copyright 2014 by the author(s).This work is made available under the terms of a
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives License, available at
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University of California
Volume 20 Number 9
September 2014
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Endometriosis primaria: un diagnóstico diferencial dentro de las lesiones nodulares umbilicales
Alejandro Vilas Sueiro, Benigno Monteagudo, Óscar Suárez Amor, Laura Rodríguez Pazos, Daniel González
Vilas, Javier Pérez Valcárcel, Cristina de las Heras
Dermatology Online Journal 20 (9): 15
Complejo Hospitalario Universitario Ferrol, Área Sanitaria de Ferrol, SERGAS, Ferrol, A Coruña
Correspondence:
Alejandro Vilas Sueiro
Complejo Hospitalario Universitario Ferrol
Área Sanitaria de Ferrol, SERGAS
Ferrol, A Coruña
[email protected]
Abstract
La endometriosis umbilical primaria se caracteriza por la aparición de lesiones nodulares a nivel umbilical sin la presencia de
intervenciones quirúrgicas abdominales previas ni presencia de endometriosis conocida en otras localizaciones. Presentamos el
caso de una mujer de 43 años que presenta dicha entidad. Con este caso queremos destacar la importancia del diagnóstico
diferencial de las lesiones nodulares a nivel umbilical sobre todo en mujeres en edad fértil.
The onset of umbilical nodules with no previous abdominal surgeries or known endometriosis in other locations characterizes
primary umbilical endometriosis. We present a 43-year-old woman with a painful umbilical nodule for several months. We
report this case to emphasize the importance of the differential diagnosis of umbilical nodules, especially in women during the
reproductive period.
Introducción
Las lesiones cutáneas que afectan a la región umbilical de manera exclusiva son poco frecuentes. Entre ellas se encuentra la
endometriosis umbilical primaria. Presentamos un caso de dicha entidad en una paciente de 43 años. Queremos destacar la
importancia de incluir la endometriosis umbilical primaria dentro del diagnóstico diferencial de las lesiones nodulares que se
presentan en esta región.
Caso Clínico
Mujer de 43 años remitida a consultas externas de Dermatología por presentar una lesión nodular mamelonada a nivel
umbilical de unos 7 meses de evolución asociada a ciclos irregulares durante los últimos 4 meses y coincidiendo con los ciclos
presentaba un leve sangrado y molestias en la zona de la lesión asociado a dismenorrea.
La paciente no presentaba antecedentes médicos ni quirúrgicos de interés. Refería haber tomado anticonceptivos hormonales
orales durante 9 años y haber tenido un parto vaginal sin complicaciones hace 11 años. En el momento de la consulta
únicamente tomaba hierro oral como medicación habitual. Clínicamente se observaba una lesión nodular cupuliforme
marronácea y de aspecto carnoso {figura 1}.
Con el empleo del dermatoscopio se objetivó una zona reticulada homogénea de color parduzco y se podían observar pequeñas
estructuras globulares marrón-rojizas {figura 2}.
Figure 1. Nódulo carnoso marronáceo a nivel umbilical. A reddish-brown tumor located on the umbilicus scar.
Figure 2. Imagen dermatoscópica: reticulado homogéneo con estructuras globulares rojizas. Dermoscopi c aspect: regular pigmented
network and homogeneous reddish pigmentation.
Se realizó estudio analítico en el que destacaba únicamente una anemia ferropénica ya observada en
estudios anteriores. El estudio de niveles de cortisol, testosterona, prolactina, estradiol, DHEA y DHEA-S no
mostraba alteraciones.
La glicoproteína de alto peso molecular CA 125 se situaba dentro de los niveles normales.
El estudio histopatológico de la lesión objetivaba tejido endometrial con un engrosamiento epidérmico y una
región quística rodeada de epitelio columnar tipo secretor sin la presencia de atipias celulares. Se observaba
además un estroma tipo endometrial que rodeaba al epitelio que no era homogéneo a la dermis que se
hallaba en el resto de la lesión {figura 3}. Al realizar el estudio inmunohistoquímico, tanto el epitelio
columnar como el estroma que lo rodeaba se marcaban positivamente para receptores estrogénicos y para
CD10.
Figure 3. Imagen histopatológica. Hematoxilina-eosina(HE) x40. Quiste central rodeado de epitelio columnar tipo secretor.
Histopathological aspect. Hematoxylin and Eosin (HE) x40. Glandular type cells surrounded a central cyst.
Tras estos hallazgos la paciente fue remitida a ginecología para completar estudios ante la posibilidad de que existiese tejido
endometrial ectópico en otras localizaciones.
Discusión
La endometriosis se define como la presencia de tejido endometrial con respuesta a la estimulación hormonal fuera de la
cavidad uterina. La primera descripción de esta enfermedad fue realizada por Daniel Schroen en 1690. Afecta a
aproximadamente un 15% de mujeres en edad reproductiva y es una importante causa de infertilidad, aunque también puede
existir en mujeres postmenopáusicas y excepcionalmente en varones que hayan recibido tratamiento con terapia hormonal para
tumores prostáticos [1,9]. Incidentalmente se puede hallar en un 15-20% de las laparotomías realizadas como consecuencia de
otras patologías [2].
Los lugares en los que puede aparecer con mayor frecuencia son los ovarios, las trompas de Falopio, el ligamento uterino, la
vejiga, el cérvix o la pared abdominal [1,2]. Se ha descrito también la existencia en la piel, los pulmones o el sistema nervioso
central [5].
Existen varias teorías para explicar el desarrollo de esta enfermedad, la más aceptada es la "hipótesis de la migración" según la
cual se debe a la existencia de flujo menstrual que de manera retrógrada se implanta en la cavidad abdominal [3]. Otra posible
alternativa es la transformación de mesotelio en tejido similar al endometrio debido a la influencia de flujo retrógrado durante
la menstruación (teoría de la inducción). Esta teoría se basa en la posibilidad de que el epitelio celómico se puede transformar
tanto en células peritoneales como en tejido endometrial. Otra posibilidad es la diferenciación de vestigios mullerianos hacia
tejido endometrial. Por último puede estar involucrada en este proceso una disminución de la respuesta inmunitaria que
permita en asentamiento de células endometriales fuera de la cavidad uterina [3].
Clínicamente se puede manifestar como dolor pélvico que aumenta con la menstruación, menorragia, dismenorrea y síntomas
asociados a su localización ectópica (gastrointestinales, urinarios, cutáneos...)[1,3,6].
Existe un cuadro poco frecuente que cursa con afectación cutánea en la región umbilical, denominada endometriosis umbilical
(EU) o nódulo de Villar[1,11]. La EU posee una incidencia de 0,5-1% de los casos que se presentan como endometriosis
extragenital [3,4,9]. Los síntomas más comunes son el dolor cíclico y pequeños sangrados en relación con la menstruación,
observándose de manera frecuente una lesión nodular de color marrón-rojizo-negruzco que puede variar desde unos pocos mm
a ser mayor de 1 cm [4,6,9].
La EU se divide en primaria o secundaria según la presencia o no de antecedentes de cirugía pélvica o abdominal. La
endometriosis umbilical primaria es poco frecuente (<30% de los casos) y la endometriosis secundaria puede ocurrir después
de una intervención quirúrgica abdomino-pélvica mediante laparoscopia o laparotomía, como la reparación de una hernia
umbilical o inguinal o una cesárea [8] siendo esta última la intervención más frecuentemente asociada [6].
En el caso de la EU primaria existen también teorías sobre su origen como la "teoría del trasplante" mediante la cual existe un
transporte de células endometriales por vía linfática o hematógena. También se cree que puede ser debido a metaplasia de las
células del epitelio celómico o del vestigio del uraco prenatal [7].
Hasta en un 73% de casos no existían antecedentes de endometriosis previa, aunque en un pequeño porcentaje puede indicar
que con anterioridad ya existía endometriosis abdominal de forma asintomática [8].
Mediante el empleo de la dermatoscopia se puede visualizar un entramado vascular homogéneo regularmente distribuído que
se corresponde con el estroma vascular conteniendo eritrocitos extravasados y la presencia de pequeñas estructuras globulares
de color rojizo bien definidas que se corresponden con glándulas que contienen eritrocitos [12,14].
El uso de pruebas de imagen como la ecografía, la tomografía computarizada o la resonancia magnética son útiles para
descartar la existencia de endometriosis en otra localizaciones, aunque a veces puede resultar difícil diferenciarla de otras
entidades [8].
El gold standard para el diagnóstico es la confirmación histológica, siendo muy útil la realización de una biopsia para clarificar
el diagnóstico preoperatorio [13,17]. Histopatológicamente destaca la proliferación fibroblástica con células fusiformes en
dermis y si el tejido endometrial se encuentra en fase proliferativa se pueden encontrar glándulas con intensa actividad
mitótica, así como positividad para anti CD10. La expresión de CD10 (endopeptidasa de células de superficie)presenta una
sensibilidad entre el 88-96% para la presencia de tejido endometrial tanto en cavidad uterina como en localizaciones ectópicas
según algunos estudios [12,15,16].
El empleo del análisis inmunohistoquímico cada vez de emplea más para el diagnóstico de esta entidad, con marcadores para
receptores estrogénicos y de progesterona, desmina, factor von Willebrand, ciclooxigenasa-2 (COX-2) o el factor de
crecimiento del endotelio vascular (VEGF). El 100% de las células epiteliales y estromales endometriales expresan receptores
para estrógenos o progesterona, lo que aporta una gran sensibilidad a este marcador. Sin embargo el mesotelio peritoneal es
negativo para estos marcadores exceptuando el que se sitúa de forma adyacente a las lesiones endometriales que poseen
positividad focal para estos receptores hormonales, lo cual es de gran ayuda cuando existe tejido endometrial a nivel de la
cavidad abdominal [10,15].
La expresión de Ki 67 a altos niveles indica una alta actividad biológica. El potencial proangiogénico de las células
endometriales queda demostrado por la expresión de factores como COX-2 o VEGF.
Todos estos hallazgos pueden dar falsos negativos en la histopatología y en la inmunohistoquímica si en lugar de biopsia de
realiza una punción aspiración con aguja fina pues es probable que no se puedan observar células epiteliales o estromales [13].
Analíticamente una concentración sérica >260 U/ml de CA 125 puede orientar al diagnóstico de endometriosis aunque no es
específico de esta patología [9,12].
El diagnóstico diferencial ha de establecerse con patologías que se puedan presentar como nódulos umbilicales: granuloma
piogénico, hernias irreductibles, quistes, lipomas, foliculitis, tumores primarios o metastásicos de neoplasias intraabdominales
(nódulo de la Hermana María José)[9].
El tratamiento recomendado es la extirpación quirúrgica, pudiéndose utilizar tratamiento médico mediante el uso de Danazol,
GnRH o anticoncepción hormonal oral para un tratamiento sintomático en mujeres sin deseos genésicos y para reducir el
tamaño lesional con vistas a la intervención quirúrgica [5,6,9,17].
Se recomienda realizar la exéresis de la lesión al final del ciclo menstrual cuando las lesiones tienen un tamaño menor. Se
puede extirpar la lesión con margen de resección o extraer la región umbilical en bloque. No existe una técnica quirúrgica
estandarizada para la reconstrucción umbilical tras la exéresis lesional, sobre todo si tiene que ser extirpada parte de la pared
abdominal [10].
El pronóstico es excelente, con una tasa de recurrencia muy baja tras una correcta exéresis quirúrgica. Está recomendado el
empleo de anticonceptivos hormonales tras la cirugía para evitar las recurrencias y realizar ecografías ginecológicas de
control. La posibilidad de transformación hacia neoplasias es de un 0,3-1% en la endometriosis que se produce sobre cicatrices
de laparatomía, siendo la diferenciación hacia carcinoma endometrioide la más frecuente [9,10,11].
Algunos estudios han descubierto una relación entre la presencia de endometriosis y el desarrollo de lesiones melanocíticas
con un riesgo relativo (RR):1,62 debido a la expresión anormal de genes supresores de tumores como p53 o PTEN y la
relación existente entre la sensibilidad a la exposición solar y el riesgo de desarrollar endometriosis [18].
Conclusión
Es importante destacar la importancia que posee la EU en el diagnóstico diferencial de las lesiones que se presentan como
nódulos a nivel umbilical sobre todo en mujeres en edad fértil con episodios de sangrado cíclico en esa localización. Además
es necesario descartar la presencia de endometriosis en otros lugares mediantes pruebas de imagen como ecografía, resonancia
magnética o tomografía computarizada. Recordar también que el diagnóstico de confirmación es histopatológico y que la
única forma de evitar una probable transformación neoplásica es mediante la exéresis de la lesión.
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