Conclusions
Primary umbilical endometriosis is an infrequent disease. However, it must be included in the differential
diagnosis of umbilical nodes in women. Exhaustive physical examination and gynecologic ultrasound should always be
Correspondencia:
*Alba Táboas-Álvarez
E-mail:
[email protected]
0048-766X / © 2021 Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología. Publicado por Permanyer. Éste es un artículo open access bajo la licencia
CC BY-NC-ND (https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/).
Disponible en internet: 07 -02-2022
Rev Chil Obstet Ginecol. 2021;86(6): 538-544
www.rechog.com
Fecha de recepción: 26-12-2020
Fecha de aceptación: 15-11-2021
DOI: 10.24875/RECHOG.M21000037
Revista Chilena de
Obstetricia yGinecología
A. Táboas-Álvarez et al.: Endometriosis umbilical primaria
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Introducción
En el presente artículo se describen dos casos de
endometriosis umbilical primaria diagnosticados en el
Hospital Universitario La Paz, de Madrid (España), junto
con una revisión de la literatura científica disponible
hasta el momento. El objetivo es evaluar las caracterís -
ticas clínicas y epidemiológicas de las pacientes con
esta patología, así como afianzar las bases para su
diagnóstico, tratamiento y seguimiento posterior.
La endometriosis es una enfermedad benigna, depen-
diente de los estrógenos, en la cual el tejido que normal-
mente crece en el interior del útero aparece fuera de este1.
Afecta en torno al 5-10% de las mujeres en edad fértil.
Sus síntomas habituales incluyen dolor abdominal, altera-
ción del ritmo intestinal e infertilidad, lo que influye de
manera muy negativa en la calidad de vida de las pacien-
tes. La gravedad de los síntomas no siempre coincide con
la extensión de la enfermedad; algunas pacientes presen-
tan afectación de varios órganos abdominales con sínto-
mas inespecíficos que pueden dificultar el diagnóstico2.
La localización habitual de la endometriosis suele ser
intrapélvica, pero también puede aparecer en otras
áreas. Una de ellas es la pared abdominal, habitual -
mente secundaria a cirugías ginecológicas u obstétri -
cas, afectando a las cicatrices resultantes de estas. Sin
embargo, la aparición de endometriosis en la pared
abdominal de manera primaria en pacientes sin ante -
cedentes de cirugía abdominal ni patología ginecoló -
gica previa resulta mucho menos frecuente.
Entre los escasos reportes de endometriosis prima -
ria, la afectación umbilical es la más habitual y repre -
senta el 0,5-1% de todos los casos de tejido endometrial
ectópico3.
Caso clínico 1
Mujer de 34 años que consulta por la aparición de
un nódulo doloroso en la mitad derecha del ombligo,
de 1 mes de evolución. Nuligesta, sin hábitos tóxicos,
sin enfermedades conocidas ni antecedentes quirúrgi -
cos. La paciente refiere que en ocasiones el nódulo
resulta doloroso, sin relacionarlo con el ciclo menstrual.
Recibió previamente tratamiento con dienogest y etini -
lestradiol (2 mg/0,03 mg) durante 2 años con fines
anticonceptivos.
En la exploración física se observaron dos excrecencias
en la región paraumbilical derecha, de 1 cm de diámetro
cada una, ambas con hipersensibilidad a la palpación.
Los genitales externos, la vagina, el útero y los ovarios
eran normales en la exploración y en la ecografía trans-
vaginal, sin visualizar ni palpar nódulos endometriósi -
cos. También se realizó una ecografía abdominal, en la
que se observó, en el lugar donde se palpaban las dos
excrecencias, un nódulo sólido a nivel del tejido celular
subcutáneo, de 12 × 8 × 13 mm, hipoecoico, de bordes
mal delimitados y escasa vascularización en su interior
(Fig. 1 ).
Dado que la clínica de la paciente, la exploración
física y el estudio ecográfico eran compatibles con el
diagnóstico de endometriosis umbilical primaria, se
decidió realizar la extirpación quirúrgica de la lesión.
La cirugía se llevó a cabo de manera conjunta entre el
ginecólogo especialista en endometriosis y el servicio
de cirugía plástica, con la intención de conseguir un
buen resultado estético. Con respecto a la técnica qui -
rúrgica, que se llevó a cabo bajo anestesia general, se
realizó incisión perimetral a la lesión con bisturí frío a
nivel de la piel, es tableciendo un margen de piel sana
adyacente a la lesión de aproximadamente 1 cm.
A continuación, disección del tejido celular subcutáneo
incluyendo el nódulo con bisturí eléctrico y tijeras de
disección hasta alcanzar el peritoneo, consiguiendo
extirpar dicho nódulo con una mínima apertura del
peritoneo y asegurando la resección total de la lesión
en el plano profundo ( Fig. 2 ). Seguidamente, revisión
de la hemostasia y del posible defecto de la fascia,
descartando la necesidad de colocar una malla abdo -
minal, por lo que se procedió al cierre de la fascia con
sutura reabsorbible. Por último, los cirujanos plásticos
realizaron una reconstrucción en V del ombligo
anclando los colgajos a la fascia y suturando la piel
con puntos simples con sutura monofilamento reabsor -
bible de 3.0 ( Fig. 3 ). La evolución posquirúrgica fue
satisfactoria y la paciente abandonó el hospital 24
horas después de la intervención.
La biopsia de la pieza quirúrgica confirmó que se
trataba de endometriosis. En el estudio anatomopato -
lógico se visualizaron abundantes glándulas endome -
triósicas rodeadas de estroma endometrial. La
epidermis no mostraba alteraciones ( Figs. 4 y 5).
performed to rule out any other pathologies. Surgical removal of the nodes is the preferred treatment, and the final diagnosis
is reached through histology.
Keywords
Umbilical endometriosis. Primary endometriosis. Umbilical bleeding. Umbilical node.
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Tras la cirugía se res tableció el tratamiento con
anticonceptivos orales. Se pautó un seguimiento que
incluyese exploración ginecológica y abdominal, y
estudio ecográfico, cada 6 meses los primeros 2 años
tras la cirugía, y posteriormente, en caso de no haber
signos ni síntomas de riesgo, revisión anual. La
paciente se encuentra asintomática hasta la fecha.
Caso clínico 2
Mujer de 30 años que consulta por un nódulo umbi -
lical de varios años de evolución, que tras abandonar
los anticonceptivos orales 3 meses atrás ha comen -
zado a sangrar coincidiendo con la menstruación. Así
mismo, refiere clínica de larga evolución de dismeno -
rrea y dispareunia.
La paciente es fumadora de entre 5 y 10 cigarrillos al
día. Como antecedentes obstétricos, ha tenido un aborto
espontáneo del primer trimestre, y como antecedentes
médicos, padece artritis reumatoide e hipotiroidismo. Se
Figura 1. Ecografía abdominal del caso clínico 1.
Figura 2. Extirpación quirúrgica del nódulo del caso
clínico 1.
Figura 3. Reconstrucción en V del ombligo y cierre de la
piel con puntos simples en el caso clínico 1.
Figura 4. Estudio anatomopatológico de la pieza
quirúrgica del caso clínico 1, en el que se visualizan
abundantes glándulas endometriósicas rodeadas de
estroma endometrial (hematoxilina-eosina 40×).
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le han practicado varias intervenciones quirúrgicas en
la zona cervical, pero ninguna en el área abdominal.
En la exploración física se visualiza un nódulo umbi -
lical de aproximadamente 1,5 cm de diámetro, ligera -
mente pigmentado y doloroso a la palpación ( Fig. 6 ).
El resto de la exploración física, tanto abdominal como
ginecológica, fue estrictamente normal. El estudio
ecográfico abdominal reveló un nódulo de 15 mm de
diámetro, hipoecoico y de bordes irregulares en la
pared abdominal. No hubo más hallazgos ecográficos
pélvicos ni abdominales.
Dados los datos clínicos, físicos y ecográficos, se
decidió extirpar la lesión umbilical. Al igual que en el
caso anterior, se realizó la intervención de manera
conjunta entre ginecólogos expertos en endometriosis
y cirujanos plásticos (Figs. 7 y 8). La técnica quirúrgica,
también realizada bajo anestesia general, fue muy
similar a la descrita en el caso anterior, con incisión
cutánea perimetral a la lesión y disección del tejido
celular subcutáneo hasta alcanzar el peritoneo, pero al
tratarse de una lesión que afectaba a la zona central
del ombligo se realizó una amputación total de este.
La principal diferencia en este caso radica en la recons-
trucción del ombligo por parte de los cirujanos plásti -
cos, que se realizó en bolsa de tabaco ( Fig. 9 ).
No hubo incidencias en la recuperación posquirúr -
gica y el estudio anatomopatológico de la pieza con -
firmó el diagnóstico de endometriosis ( Figs. 10 y 11).
La primera consulta de revisión fue al mes de la
cirugía y luego se realizó otra consulta a los 3 meses;
en ambas no hubo signos ni síntomas de recidiva, por
lo que se decidió es tablecer las revisiones de manera
anual por su ginecólogo habitual. Hasta la fecha, la
paciente permanece asintomática.
Discusión
Según la localización de las lesiones, existen dos
grandes grupos de endometriosis: pélvica y
Figura 6. Exploración física del caso clínico 2.
Figura 5. Estudio anatomopatológico de la pieza del
caso clínico 1, en el que se aprecia el detalle de uno
de los focos de endometriosis localizado en la dermis
(hematoxilina-eosina 100×).
Figura 7. Extirpación quirúrgica del nódulo umbilical en
el caso clínico 2.
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extrapélvica. El primer grupo es la ubicación típica de
la endometriosis, representada por los ovarios y las
trompas de Falopio (88% de todos los casos)4. El grupo
de endometriosis extrapélvica puede afectar a prácti -
camente todos los órganos (excepto el corazón y el
bazo)5. Su incidencia es muy baja, entre el 0,9% y el
1,5% de todos los casos de endometriosis, y la edad
media de aparición es a los 34 años. La endometriosis
umbilical cutánea es un proceso muy poco frecuente,
pero es la localización más común de endometriosis
extrapélvica (3,2% al 40%). Puede confundirse con
neoplasias primarias o metastásicas, granulomas, lipo -
mas, abscesos y hernias. El riesgo de transformación
maligna es mínimo 6, aunque se han descrito algunos
casos. Lauslahti 7 informó por primera vez de un caso
de adenocarcinoma de endometriosis umbilical en
1972, y Obata et al. 8 describieron también el caso de
Figura 8. Aspecto del abdomen en el caso clínico 2
tras la extirpación del nódulo umbilical; se objetiva una
amputación completa del ombligo.
Figura 9. Reconstrucción del ombligo en el caso clínico 2,
que se realizó con la técnica en bolsa de tabaco.
Figura 10. Estudio anatomopatológico de la pieza
del caso clínico 2 en la que se visualizan glándulas
endometriósicas rodeadas de estroma endometrial a
nivel de la dermis superficial. Se puede apreciar que
la epidermis (esquina superior derecha) no presenta
ninguna alteración (hematoxilina-eosina 40×).
Figura 11. Muestra al detalle de uno de los focos de
endometriosis (hematoxilina-eosina 100×).
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una paciente con endometriosis adyacente a un
carcinoma de células claras que se transformó en un
carcinoma de endometriosis en la lesión umbilical. La
endometriosis umbilical se clasifica a su vez como pri -
maria, si aparece de manera espontánea, o como
secundaria, en caso de que aparezca por la siembra
iatrogénica de implantes endometriales tras procedi -
mientos quirúrgicos. Este segundo grupo es mucho
más frecuente 9.
La etiología de la endometriosis todavía no se ha
aclarado, pero cada vez existen más evidencias que
sugieren que se trata de un complejo rasgo genético 10.
De acuerdo con la teoría más conocida, la teoría de la
menstruación retrógrada de Sampson, durante la
menstruación las células endometriales fluyen retrógra -
damente a través de las trompas de Falopio hasta
llegar a la cavidad peritoneal. Otras fuentes posibles
de células endometriales ectópicas pueden ser el
mesotelio, células madre de la médula ósea, restos
müllerianos, vestigios embrionarios, así como disemi -
nación linfática o vascular, y metaplasia celómica 11.
Con respecto a la endometriosis umbilical primaria,
existen diversas teorías que intentan explicarla, aun -
que todavía no hay un consenso. Estas teorías se
resumen esencialmente en dos: que las células son
transportadas o que la endometriosis se desarrolla en
el lugar donde aparece.
– Teoría del transporte intraperitoneal por menstrua -
ción retrógrada: Jenkins et al. 12, en 1986, descu -
brieron que las mujeres con el útero en retroflexión
tenían pocas posibilidades de presentar lesiones en
el compartimento anterior de la pelvis, que serían
más frecuente en aquellas con el útero en anteflexión
forzada, ya que en las primeras el fluido regurgitado
resbalaría hacia el compartimento posterior al no
encontrar el útero como obstáculo 12.
– Teoría de las metástasis benignas:
– Metástasis hemáticas: en una publicación de 1927,
Sampson13 mostró por primera vez cómo fragmen -
tos de tejido endometrial eran capaces de alcanzar
la circulación venosa.
– Metástasis linfáticas: la presencia de tejido endo -
metrial en los vasos linfáticos y los ganglios de
mujeres con o sin endometriosis sugiere que la vía
linfática contribuye a su diseminación 14.
– Trasplante mecánico: existe relación entre el ante -
cedente de cirugía abdominal y el incremento en
la incidencia de lesiones endometriósicas extrage -
nitales que afectan a la piel y los tejidos blandos 15.
Esto ocurre sobre todo en procedimientos que im -
plican al útero y las trompas, en especial la
cesárea, en relación a la cual se han publicado
tasas de incidencia del 0,03% al 0,4%. El meca -
nismo etiológico se ha relacionado con la siembra
iatrogénica de células endometriales en las incisio -
nes durante el procedimiento.
– Diseminación a través del sistema nervioso: Possover
y Chiantera16, en 2005, demostraron que en algunas
pacientes se producía extensión de la enfermedad
desde los ligamentos uterosacros a lo largo de los
nervios esplácnicos, formulando una teoría: «la hipó -
tesis neural». Más recientemente, Siquara de Sousa
et al.17 propusieron «la propagación neural», teoría se-
gún la cual el sistema autonómico puede ser infiltrado
directamente por la propagación directa de la endome-
triosis procedente de nódulos adenomióticos.
– Células progenitoras procedentes de la médula ósea:
podrían originar endometriosis mediante su
diferenciación en tejido endometrial 18. Esta posibili -
dad apoyaría las teorías que defienden un origen no
endometrial de la endometriosis.
– Teoría del desarrollo in situ: agrupa el concepto de me-
taplasia y el concepto de inducción, ambos anterior -
mente expuestos, y propone el surgimiento del tejido
endometrial en el mismo punto donde se desarrolla la
lesión a partir de tejidos locales, ya sea por su capaci-
dad intrínseca de diferenciarse en tejido endometrial o
porque ciertas sustancias impulsan su transformación.
Clínicamente, la endometriosis umbilical afecta a mu -
jeres en edad reproductiva y suele aparecer como
un nódulo único, sólido y bien definido, de color rojo,
azul o negro. En ocasiones se acompaña de disme -
norrea, así como de sangrado o inflamación de la
lesión durante la menstruación 19, aunque algunos
casos son totalmente asintomáticos 20. El diagnóstico
es clínico, debiendo sospecharlo siempre ante un
nódulo umbilical en una mujer en edad fértil, pero
habitualmente se retrasa debido a su baja prevalen -
cia, por lo que pueden ser útiles ciertas pruebas de
imagen, como la ecografía, la resonancia magnética
o la tomografía computarizada. El tratamiento puede
ser conservador, mediante vigilancia y, en función de
los síntomas, añadir tratamiento con anticonceptivos,
aunque se considera que la primera línea de trata -
miento es habitualmente la cirugía 21. La extirpación
quirúrgica de la lesión suele ser sencilla, bajo anes -
tesia general, y consiste en primer lugar en delimitar
la incisión en la piel con bisturí frío, perimetral al
nódulo, estableciendo un margen de piel sana adya -
cente a la lesión de aproximadamente 1 cm. A con -
tinuación se lleva a cabo la disección del tejido ce -
lular subcutáneo con bisturí eléctrico y tijeras de
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disección, hasta alcanzar el peritoneo, para asegurar
una resección total en el plano profundo. Se com -
prueban la hemostasia y posibles defectos de la
fascia, valorando la necesidad de colocar una malla
abdominal. Tras el cierre de la fascia con sutura re -
absorbible, se procede a la reconstrucción del om -
bligo. A pesar de tratarse de una cirugía sencilla, es
en este punto cuando la intervención de los cirujanos
plásticos resulta más importante. Nuestra recomen -
dación es realizar siempre una intervención conjunta
entre ginecólogos especialistas en endometriosis,
por la posible afectación intraabdominal que pudiera
coexistir con el nódulo umbilical, y el servicio de ci -
rugía plástica, para conseguir un mejor resultado
estético, dado que han acudido a nuestra consulta
varias pacientes que sufrieron una amputación del
ombligo por intervenciones similares en otros cen -
tros, con las consecuencias estéticas que ello con -
lleva. Tras la cirugía, el diagnóstico se debe confir -
mar siempre mediante estudio anatomopatológico.
Conclusiones
La endometriosis umbilical primaria es una patología
muy poco común, pero que debe tenerse en cuenta
siempre como diagnóstico diferencial ante un nódulo
umbilical en una mujer en edad fértil. Con respecto a
la clínica, además del nódulo, las pacientes refieren
habitualmente molestias en la zona y sangrado coinci -
dente con la menstruación.
El diagnóstico es clínico, aunque en ocasiones pue -
den resultar útiles algunas técnicas de imagen para
realizar un estudio más detallado de la lesión y una
exploración ginecológica exhaustiva para descartar
patología en otros lugares. El tratamiento es la extirpa -
ción quirúrgica de la lesión, que debe realizarse junto
con un cirujano plástico para obtener los mejores resul -
tados estéticos. Se recomienda seguimiento estrecho
posterior al menos durante los primeros 2 años tras la
cirugía para descartar posibles recidivas.
Financiamiento
Los autores declaran que para esta investigación no
existen fuentes de financiamiento públicas o privadas
en la realización del presente estudio.
Conflicto de intereses
Los autores declaran que para esta investigación no
existe ningún conflicto de intereses relevante.
Responsabilidades éticas
Protección de personas y animales. Los autores
declaran que para esta investigación no se han reali -
zado experimentos en seres humanos ni en animales.
Confidencialidad de los datos. Los autores decla -
ran que han seguido los protocolos de su centro de
trabajo sobre la publicación de datos de pacientes.
Derecho a la privacidad y consentimiento informado.
Los autores han obtenido el consentimiento informado de
los pacientes y/o sujetos referidos en el artículo. Este docu-
mento obra en poder del autor de correspondencia.
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