Endometriosis. Cesarean section. Abdominal mass. Abdominal wall endometriosis.
0048-766X / © 2024 Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología. Publicado por Permanyer. Este es un artículo open access bajo la licencia
CC BY-NC-ND (https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/).
Disponible en internet: 12-12-2024
Rev Chil Obstet Ginecol. 2024;89(6):409-418
www.rechog.com
Revista Chilena de
Obstetricia yGinecología
*Correspondencia:
M. Macarena Luco-Korn
E-mail:
[email protected]
Fecha de recepción: 06-02-2024
Fecha de aceptación: 30-08-2024
DOI: 10.24875/RECHOG.24000016
Rev Chil Obstet GineCOl. 2024;89(6)
410
Introducción
La endometriosis corresponde a la implantación ectó-
pica de tejido glandular y estromal endometrial. Un
subtipo poco frecuente de esta patología corresponde
a la endometriosis de pared abdominal (EPA), en la que
existe desarrollo de nódulos de tejido endometrial en
los planos de la pared abdominal que abarcan desde
el peritoneo hasta la piel
1. Los estudios retrospectivos
sugieren una prevalencia de EPA del 0,03 hasta el 3,5%
en las mujeres en edad fértil y cerca de un 0,8% en las
mujeres que presentan al menos una cesárea 2,3.
Es posible clasificar los casos de EPA en espontá -
neos o secundarios. Las EPA espontáneas o primarias,
aproximadamente el 20% de los casos, corresponden a
aquellas sin antecedente de cirugía previa
4,5. Los nódu-
los de EPA secundarios o iatrogénicos (80% de los
casos) son aquellos relacionados con el antecedente de
cicatriz de cesárea, cicatriz de cirugía ginecológica, des-
garros perineales/episiotomía y, en casos anecdóticos,
los puertos operatorios de una laparoscopia 1,5,6. La
forma más frecuente de EPA es la relacionada con cica-
triz de cesárea (71-95%), por lo que, dado el aumento
en la incidencia de cesáreas, es razonable pensar que
habrá un aumento de los casos de EPA en el futuro
6-8.
Clínicamente, la EPA puede ser asintomática o pre -
sentar grados variables de dolor, en general cíclico, en
relación con la cicatriz operatoria o la pelvis.
Habitualmente existe un periodo largo de latencia
desde la cirugía hasta el inicio de los síntomas, dificul -
tando su diagnóstico, en especial si no se tiene en
consideración esta patología
9.
No existe una clasificación estandarizada de la EPA.
Se ha propuesto clasificar las lesiones con respecto a
su ubicación, tamaño y grado de infiltración, tomando
como punto de referencia la aponeurosis y un nivel
corte por tamaño de 3 cm
10,11. Las lesiones más pro -
fundas presentan un mayor riesgo de tener nódulos de
mayor tamaño, endometriosis pélvica concomitante
(focos de implantación endometrial en la pelvis, como
por ejemplo nódulos retroperitoneales o vesicales) y
requerimiento de instalación de mallas de reparación
de la pared abdominal durante la cirugía
11.
El objetivo de este estudio fue caracterizar una serie
de 11 casos de pacientes sometidas a resección de
nódulo de EPA en el Hospital Dr. Sótero del Río.
Método
Con la aprobación del Comité de Ética se realizó
una revisión retrospectiva de los datos de todas las
pacientes operadas de resección de nódulos de EPA en
el Hospital Dr. Sótero del Río, desde el año 2011 hasta
el año 2023, obteniendo un total de 11 pacientes.
Resultados
Los resultados se muestran en las tabla s 1 y 2 . La
edad promedio en el momento de la cirugía en esta
serie fue de 37,9 años. Todas las pacientes tenían el
antecedente de al menos una cesárea, con un prome -
dio de 1,7 cesáreas; el 54,5% presentaban solo una
cesárea previa, el 18,2% presentaban dos y el 27,3%
presentaban tres. Ninguna de las mujeres de esta serie
tenía antecedente de endometriosis de otra localiza -
ción (pélvica u ovárica). Con respecto al índice de
masa corporal (IMC) en el momento de la cirugía, el
promedio fue de 28,6, con la distribución que se mues -
tra en la fig ura 1.
Con respecto a la sintomatología, todas las pacientes
presentaban historia de dolor abdominal cíclico en rela -
ción con cicatriz de herida operatoria y un 63,6% tenían
un nódulo palpable cercano a la cicatriz de la cesárea.
Un 63,6% (7 pacientes) reportaron como motivo de
consulta el dolor cíclico y un 36,4% (4 pacientes) des -
cribieron como síntoma principal la aparición de un
nódulo abdominal palpable en relación a la cicatriz.
Todas las pacientes se estudiaron mediante ecografía
de partes blandas abdominal, que mostró en general
imágenes nodulares hipo/isoecogénicas (baja intensi -
dad de brillo en la imagen) heterogéneas, de bordes
difusos y con escasa o nula vascularización al Doppler
(Fig. 2 ). Solo en 2 de las 11 pacientes se efectuó una
tomografía computarizada (TC) de abdomen y pelvis
(Figs. 3 y 4), donde se observaron lesiones de bordes
irregulares y densidad similar a músculo. Por último,
solo una paciente fue estudiada con resonancia mag -
nética (RM), en la que se observó una lesión nodular
con centro hiperintenso de paredes homogéneamente
hipointensas en T2 e hiperintensas en T1 ( Fig. 5 ).
Con respecto al tamaño ecográfico de las lesiones
de EPA evaluadas en esta serie, se detectó un prome -
dio de 34 × 19,5 mm, similar a lo descrito en el proto -
colo operatorio con un diámetro mayor promedio de
4 cm. En cuanto al compromiso descrito en la cirugía,
en este estudio proponemos dividir el total de pacien -
tes en tres grupos, como en la clasificación es tablecida
en un estudio realizado en China
11: grupo I con com -
promiso superficial (tejido celular subcutáneo (TCS) +
aponeurosis), grupo II con compromiso intermedio
(TCS + aponeurosis + músculo recto abdominal) y
grupo III con compromiso profundo (TCS +
M.M. Luco-Korn et al. Endometriosis de pared abdominal
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aponeurosis + músculo recto + peritoneo). Al realizar
esta clasificación, se describió una mayor proporción
de pacientes con compromiso intermedio, como se
evidencia en la tabla 2. Solo una de las 11 pacientes
requirió instalación de malla por un defecto de gran
tamaño en la pared abdominal y pertenecía al grupo
con compromiso profundo. Como era esperable, el pro -
medio de días de hospitalización fue mayor en el grupo
de compromiso profundo ( Tabla 2 ).
A todas las pacientes se les realizó biopsia de la
pieza operatoria y todas fueron concordantes con
nódulos de EPA. Se realizó seguimiento entre 1 y 5
meses después de la cirugía solo a 9 pacientes, de las
cuales el 66,6% (6 mujeres) referían ausencia de sín -
tomas y el 33,3% (3 mujeres) referían disminución de
la sintomatología, pero persistencia de dolor leve en la
cicatriz operatoria. Como se muestra en la tabla 3, dos
pacientes no acudieron al control posoperatorio.
Detectamos dos complicaciones quirúrgicas. Una de
las pacientes reportó la aparición de un seroma a las
2 semanas de posoperatorio que drenó espontánea -
mente sin requerimiento de reintervención. La otra fue
la paciente que requirió la instalación de una malla,
quien evolucionó con un hematoma en el sitio de ins -
talación de la malla y requirió una laparotomía de
urgencia. Solo una paciente (la número 1, Tabla 2 )
presentó una recurrencia, 7 años después de la
cirugía, en el mismo lugar que la lesión anterior y con
sintomatología similar, requiriendo una nueva resec -
ción quirúrgica.
Tabla 1. Características clínicas de las pacientes incluidas
Paciente Edad
(años)
Fecha* N.º
Cs
Años desde
la Cs
Motivo de consulta IMC Imagen
diagnóstica
Tamaño en imagen
Paciente 1 39 2011
2017
1 8 1. Dolor cíclico en CCA
Sin nódulo palpable
37 Eco 33×14 mm
Paciente 2 38 2016 3 12 1. Dolor cíclico en CCA
2. Nódulo palpable en
relación a CCA
35 TC
Eco
TC: 25×28
Eco: 33×20
Paciente 3 28 2016 1 7 1. Nódulo palpable en
relación a CCA
2. Dolor cíclico en CCA
27 Eco 50×41 mm
Paciente 4 38 2011 1 17 1. Dolor abdominal cíclico
Sin nódulo palpable
28 Eco 34×14 mm
Paciente 5 26 2019 1 10 1. Dolor cíclico en CCA
2. Nódulo palpable en
relación con CCA
25 Eco 31×16,8 mm
Paciente 6 45 2017 2 4 1. Nódulo palpable en
relación con CCA
2. Dolor cíclico en CCA
28 TC
Eco
TC: 24 mm
Eco: 29×23 mm
Paciente 7 36 2017 3 7 1. Nódulo palpable en
relación con CCA
2. Dolor cíclico en CCA
25 Eco 25×16 mm
Paciente 8 41 2017 1 13 1. Dolor cíclico en CCA
Sin nódulo palpable
26 Eco
RM
Eco: 22×12 mm
RM: 34×17×24 mm
Paciente 9 32 2015 2 3 1. Nódulo palpable en
relación con CCA
2. Dolor cíclico en CCA
24 Eco 38×21 mm
Paciente 10 51 2023 3 ND 1. Dolor cíclico en CCA
Sin nódulo palpable
31 Eco 36×23 mm
Paciente 11 43 2015 1 19 1. Dolor cíclico en CCA
2. Nódulo palpable en
relación con CCA
29 Eco 42×14 mm
CCA: cicatriz de cesárea anterior; Cs: cesárea; Eco: ecografía; IMC: índice de masa corporal; ND: no determinado; RM: resonancia magnética; TC: tomografía
computarizada.
*Año de la resección del nódulo.
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Discusión
Presentamos la revisión de una serie de 11 casos de
EPA operados en el servicio de ginecología del Hospital
Dr. Sótero del Río. La EPA es probablemente el resul -
tado del implante de tejido endometrial en la pared
abdominal durante la cirugía y se manifiesta como un
nódulo palpable con dolor cíclico. Es posible prevenir
la EPA con una adecuada técnica quirúrgica. En casos
de sospecha clínica, el examen de elección es la eco -
grafía de partes blandas de la zona comprometida. El
tratamiento de la EPA es la resección quirúrgica.
Así como existen varias teorías sobre la génesis
de la endometriosis pelviana, también existen múlti -
ples teorías sobre la causa de la EPA. La principal
propuesta corresponde a la siembra de tejido endo -
metrial en la pared abdominal que se produce al
realizar una cirugía que compromete el endometrio
(p. ej., cesárea) o un endometrioma (p. ej., laparos -
copia o laparotomía)
6. Si bien las células endome -
triales podrían ya estar presentes en el peritoneo al
realizar la cirugía, tanto la movilización quirúrgica
como la tracción de los tejidos y el líquido amniótico
como medio de transporte podrían facilitar su implan -
tación en tejidos asociados a la cicatriz
9. Otras teo -
rías incluyen metaplasia (cambio de forma a nivel
celular) y metástasis venosa o linfática
12. Siendo la
siembra de tejido endometrial la principal causa de
la EPA, se comprende que su prevención radica en
reducir la tasa de cesáreas y mejorar la técnica qui -
rúrgica. En nuestra serie, todas las mujeres afecta -
das de EPA tenían el antecedente de una o varias
cesáreas.
Los síntomas de la EPA son variados, desde asinto -
máticas hasta masas dolorosas (cíclicas/crónicas) pal -
pables. En un estudio retrospectivo de 116 mujeres con
endometriosis extragenital, de las cuales 18 pre -
sentaban EPA, se describió que la sintomatología
correspondió a dolor abdominal (77,8%), masa palpa -
ble (66,7%) y descarga vaginal (11,1%)
13. En otra serie
de 198 pacientes sometidas a cirugía de resección en
Tabla 2. Clasificación de las pacientes según el grado de compromiso de la pared abdominal por el nódulo de
endometriosis
Grupos* Diámetro
mayor en la
cirugía
Tipo de laparotomía
utilizada para la
resección
Uso de
malla
Días de
hospitalización
Días de
hospitalización
promedio
Recurrencia
Grupo I
Paciente 1
Paciente 2
Paciente 3
Paciente 4
3 cm
3 cm
5 cm
5 cm
LMIU
LMIU
Pfannenstiel
LMIU
No
No
No
No
3
1
2
5
2,75 Sí
No
No
No
Grupo II
Paciente 5
Paciente 6
Paciente 7
Paciente 8
Paciente 9
3 cm
4 cm
3 cm
4 cm
5 cm
Mini LAP transversa
Pfannenstiel
Pfannenstiel
Mini LAP transversa
Pfannenstiel
No
No
No
No
No
2
3
2
2
2
2,2 No
No
No
No
No
Grupo III
Paciente 10
Paciente 11
4 cm
5 cm
Pfannenstiel
Pfannenstiel
Sí
No
6
3
4,5 No
No
LAP: laparotomía; LMIU: laparotomía media infraumbilical; TCS: tejido celular subcutáneo.
*Grupo 1: compromiso de TCS + aponeurosis; grupo 2: compromiso de TCS + aponeurosis + músculos rectos; grupo 3: compromiso de TCS + aponeurosis + músculos
rectos + peritoneo.
Figura 1. Distribución de las pacientes según el índice
de masa corporal.
9%
64%
27%
Normopeso
Sobrepeso
Obesidad
M.M. Luco-Korn et al. Endometriosis de pared abdominal
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contexto de EPA se describen como principales sínto -
mas la palpación de una masa abdominal (98,5%) y el
dolor cíclico (86,9%) 14. En nuestra serie, el síntoma
principal fue el dolor cíclico en relación con la cicatriz
de cesárea, presente en el 100% de las pacientes,
seguido de la palpación de una masa abdominal en el
63,6% de los casos. De forma similar, en una serie de
35 mujeres con EPA, el síntoma más común fue el
dolor cíclico abdominal (68,6%) y en mucha menor
medida la presencia de un tumor abdominal (25,7%)
12.
Diferentes estudios han demostrado que el tiempo
entre la cirugía y la presentación clínica puede variar
entre 3 meses y 10 años
3. Se han reportado períodos
variables de latencia entre el inicio de los síntomas y
Figura 2. Ecografías abdominales de seis pacientes en las que se evidencian nódulos iso/hipoecogénicos, de bordes
difusos, en diferentes capas de la pared abdominal. La flecha apunta al nódulo de endometriosis de la pared
abdominal.
Figura 3. A: tomografía computarizada de la paciente 9 que muestra una lesión nodular de 24 mm (flecha) ubicada
en el aspecto anterior del músculo recto derecho, en relación con cicatriz quirúrgica, sugerente de endometrioma.
B: ecografía de la misma paciente que muestra una lesión heterogénea, hipoecogénica, de bordes mal definidos, de
29 × 23 mm (flecha).
ba
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la primera cirugía, de 31,6 ± 23,9 meses, y una dura -
ción entre el inicio de los síntomas y la cirugía de
resección promedio de 28,3 ± 25,0 meses14. En nuestro
estudio se encontraron periodos de entre 3 y 19 años
desde la última cesárea hasta la cirugía de resección
de nódulo de EPA, con un promedio de 10 años (con -
siderando 10/11 pacientes).
Dentro de los diagnósticos diferenciales se describen
hematomas, seromas, granulomas, lipomas, abscesos,
tumores de piel y partes blandas, hernias incisionales,
tumores desmoides, sarcomas y linfomas, entre otros
3,13,15.
Respecto a los factores de riesgo de EPA , esta no
parece depender del número de cesáreas previas, ya
que se ha reportado que en un 55,7% de las pacientes
solo se presenta el antecedente de una cesárea
10, simi-
lar a lo encontrado en nuestra serie, en la que un 54,5%
de las pacientes solo presentaba una cesárea previa.
Por otro lado, no se ha encontrado relación entre el IMC
de las pacientes y un aumento en la incidencia de esta
patología
10,12. En nuestra serie, el IMC promedio fue de
28,6, el 27% de las pacientes presentaban obesidad, el
64% sobrepeso y solo el 9% normopeso.
Figura 4. A: tomografía computarizada de la paciente 2 que muestra un nódulo superficial al plano muscular en la
línea media, de 25 × 28 mm en sus diámetros anteroposterior y transversal (flecha). B: ecografía abdominal realizada
a la misma paciente en la que se aprecia una imagen hipoecogénica, de bordes mal definidos, de 33 × 20 mm
(fecha), en relación con el tercio medio de la cicatriz de cesárea hacia la izquierda.
ba
Figura 5. Resonancia magnética de pelvis de la paciente 8. En el espesor del músculo recto abdominal derecho se
identifica una lesión nodular (flechas) con centro hiperintenso en T1 (A ) e Hipointensas en T2 (B ) que mide 3,4 × 1,7
× 2,4 cm, con realce progresivo y homogéneo con el uso de contraste intravenoso.
ba
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Un estudio describe que el 34,3% de las mujeres
presentaban en el momento de diagnóstico endome -
triosis pélvica concomitante, y estas tenían un tamaño
de nódulo más pequeño que el resto de las pacientes12.
En nuestra serie, ninguna paciente presentaba el ante -
cedente de endometriosis pélvica en el momento del
diagnóstico. Por otro lado, se ha demostrado que el
tamaño de los nódulos endometriósicos de pared
abdominal es significativamente mayor en las mujeres
con adenomiosis (implantación de tejido ectópico
endometrial en el miometrio) que en aquellas sin ade -
nomiosis (3,34 ± 1,4 cm frente a 2,55 ± 1,33 cm;
p = 0,016), y además, la incidencia de infiltración endo -
metrial bajo la aponeurosis es significativamente mayor
en las mujeres con adenomiosis (42 frente a 19 %;
p = 0,03)
10.
Se recomienda, para la prevención de la EPA en
pacientes sometidas a cesárea o cirugía ginecológica,
una limpieza minuciosa, en particular de los sitios de
las esquinas de la capa adiposa y la aponeurosis 14.
Otros autores recomiendan el uso de compresas abdo -
minales en la piel y el tejido subcutáneo, la utilización de
herramientas separadas para el cierre del útero y las
capas abdominales, e irrigación con solución salina para
disminuir el riesgo de siembra de tejido endometrial en
la incisión 9. Las descritas son prácticas que no están
estandarizadas y no constituyen un uso sistemático en
nuestras cirugías, lo que podría significar un aumento
en la incidencia de EPA.
El diagnóstico de EPA se sospecha por la clínica y
se confirma con imágenes. La técnica de imagen más
frecuentemente utilizada es la ecografía de partes
blandas abdominal. En un estudio retrospectivo en el
que se evaluaron 26 pacientes con EPA se describe
que en la ecografía pueden visualizarse lesiones iso/
hiperecoicas (66,7%) o hipoecogénicas (33,3%) con
bordes mal definidos y escasa vascularización perifé -
rica al Doppler
13. En el 100% de las pacientes de nues -
tra serie se realizó ecografía, que describió imágenes
iso/hipoecogénicas de bordes difusos; no hubo pacien -
tes con lesiones hiperecogénicas.
Otra manera de evaluar estas lesiones es con TC,
que podría mostrar nódulos homogéneos, de forma
estrellada, hipervascularizados y de apariencia hetero -
génea en la mayoría de los casos
13. Sin embargo, dada
la ausencia de contraste entre el tejido muscular/sub -
cutáneo y el endometrioma, algunos estudios ponen
en duda su utilidad para delimitar la lesión 16. Se ha
propuesto que la visualización de los nódulos de EPA
puede variar según el ciclo menstrual, permitiendo una
mejor delimitación de la lesión en una TC durante la
menstruación, en el contexto de la hemorragia local
producida por el tejido endometrial 17. En nuestra serie,
solo dos pacientes se realizaron TC dentro del estudio
preoperatorio y en ambas se observaron imágenes
nodulares de densidad similar a la de los músculos
rectos, con bordes difusos; se desconoce la fase del
ciclo menstrual en la que se encontraban.
La RM tiene la ventaja de ofrecer una mayor reso -
lución de los tejidos blandos, logrando una mejor
delimitación de las lesiones y una excelente resolu -
ción de contraste. Generalmente se describen las
Tabla 3. Seguimiento de las pacientes y resultado de biopsia
Paciente Biopsia Seguimiento 1‑5 meses Sintomatología al control
Paciente 1 Endometriosis Sí Dolor leve en relación con la herida operatoria
Paciente 2 Endometriosis Sí Asintomática
Paciente 3 Endometriosis Sí Asintomática
Paciente 4 Endometriosis Sí Disminución, pero persistencia del dolor
Paciente 5 Endometriosis Sí Sin dolor, con seroma en la región operatoria
Paciente 6 Endometriosis No -
Paciente 7 Endometriosis No -
Paciente 8 Endometriosis Sí Leve sensibilidad hacia la región inguinal derecha
Paciente 9 Endometriosis Sí Asintomática
Paciente 10 Endometriosis Sí Asintomática
Paciente 11 Endometriosis Sí Asintomática
Rev Chil Obstet GineCOl. 2024;89(6)
416
EPA como lesiones hiperintensas heterogéneas en
T1 con supresión de grasa e isointensas en T2 1, aun-
que también es posible verlas como hiperintensas en
T2
13. Puede que este espectro variable de intensidad
en T2 se deba a los cambios en la composición celu -
lar de las EPA con respecto al ciclo menstrual y el
grado de inflamación o fibrosis 13. Por los costos y la
menor disponibilidad de la RM, se considera una
herramienta complementaria, de segunda línea, en
caso de nódulos mayores de 2 cm y en aquellas
pacientes con lesiones difíciles de delimitar con la
ecografía, como por ejemplo pacientes con IMC ele -
vado
12, para lograr una mejor planificación quirúr -
gica. En nuestra serie solo a una paciente se le
realizó RM dentro del estudio preoperatorio, descri -
biéndose una lesión nodular con centro hiperintenso
de paredes homogéneamente hipointensas en T2 e
hiperintensas en T1 ( Fig. 5 ).
Finalmente, la biopsia, ya sea por punción con aguja
fina o escisional, sería el estándar para el diagnóstico
definitivo, pero se ha descrito una posible propagación
y contaminación asociada a la punción con aguja de
los implantes, por lo que se recomienda no realizarla
a menos que haya duda diagnóstica
12,16. En la serie
presentada no se realizó biopsia por punción a ninguna
paciente.
El tratamiento de la EPA es principalmente quirúr -
gico; sin embargo, se puede indicar terapia hormonal
con anticonceptivos combinados, progestágenos o
dispositivos intrauterinos medicados para disminuir la
sintomatología en pacientes que no deseen cirugía o
previamente a esta. Por desgracia, la respuesta clí -
nica (alivio del dolor) es menor que en la endometrio -
sis pelviana
10,16. En nuestra serie presentamos casos
de pacientes que recibieron tratamiento quirúrgico de
la EPA, por lo que desconocemos cuántas mujeres
en nuestro centro recibieron tratamiento médico sin
necesariamente requerir cirugía. En las pacientes con
endometriosis en general se ha visto que aquellas con
alta expresión del factor de proliferación Ki67 (pro -
teína nuclear que se encuentra elevada durante la
división celular), sobre el 30%, presentan mayor res -
puesta a la terapia hormonal. En un estudio multicén -
trico con 80 pacientes con EPA se describió que el
78% de las pacientes presentaban niveles de Ki67
bajo el 30%, lo que podría explicar la poca respuesta
al tratamiento hormonal en este tipo de endometriosis
en particular
10.
Con respecto a la cirugía, la mayoría de los autores
recomiendan realizar una incisión amplia, con márge -
nes aceptados de 1 cm 1,2. Además, en algunos
estudios se recomienda el tratamiento multidisciplina -
rio, en especial en casos en que la lesión es mayor de
3 cm de diámetro o si se sospecha que la lesión de
EPA afecta la capa muscular
2. En estos casos es nece-
saria una evaluación por el equipo de cirugía general,
teniendo en cuenta el posible requerimiento de insta -
lación de una malla para el afrontamiento adecuado de
los planos, lo que dependerá del tamaño y del grado
de infiltración de la lesión
18. Se ha descrito que alrede -
dor de un 10% de las pacientes requieren malla, y que
es algo que hay que considerar previo a la cirugía en
pacientes con nódulos que invaden la fascia o que
miden más de 3-4 cm
12. En nuestra serie, solo una
paciente requirió cierre con malla de Prolene (sutura
sintética no reabsorbible) de 10 × 14 mm. Esta paciente
evolucionó con un hematoma extraperitoneal en el
espacio prevesical, con requerimiento de una segunda
intervención por el equipo de cirugía, en la que se retiró
la malla de Prolene y se instaló una malla de Vicryl
(sutura sintética reabsorbible). Posteriormente la
paciente quedó al cuidado del equipo de cirugía gene -
ral y evolucionó de manera favorable.
Se han descrito diferentes tasas de recurrencia en
cirugía de resección de nódulos de EPA, con una gran
variación desde el 4,3% hasta el 22%
2,16,19. En la serie
presentada, solo una paciente presentó recurrencia, es
decir, un 9% (dentro del rango descrito).
En los últimos años se han probado terapias no
invasivas que podrían ser una manera eficaz de tratar
la EPA sin requerimiento de cirugía: crioablación (téc -
nica que utiliza la temperatura fría para desintegrar
un nódulo), ablación con ultrasonido y ablación con
microondas (aplicación controlada de calor producido
por ondas electromagnéticas). La crioablación percu -
tánea guiada por imágenes sería un tratamiento efi -
caz, seguro y con ventajas como la visualización
precisa de la lesión y un mínimo dolor intra- y pospro -
cedimiento
20-22 . En un estudio de crioablación en 29
pacientes bajo ecografía, TC o RM se efectuó un solo
ciclo de congelación de 5 a 10 minutos, y el 100% de
las pacientes presentaron disminución significativa de
dolor a los 6 meses de tratamiento, el 27,6% presen -
taban síntomas residuales a los 6 meses y solo el
13,8% tenían enfermedad residual/recurrente confir -
mada por RM
21.
La ablación con ultrasonido de alta intensidad (HIFU)
actúa produciendo necrosis por coagulación de los teji -
dos objetivo sin dañar a los tejidos cercanos. Un estudio
retrospectivo de 51 pacientes con EPA tratadas con
HIFU halló, en el seguimiento a los 48 meses de trata -
miento, que el 100% de las pacientes no presentaban
M.M. Luco-Korn et al. Endometriosis de pared abdominal
417
dolor cíclico y ninguna tuvo complicaciones graves atri -
buibles al procedimiento. Solo una paciente reportó una
quemadura de primer grado 23. La HIFU requiere el
conocimiento previo de la ubicación, las características
y el tamaño de la lesión. Se han evaluado el ecografía
y la RM como alternativas de seguimiento posterior a
la HIFU, considerando a ambas como herramientas
útiles, pero la RM ofrecería mayor precisión
24.
La ablación por microondas guiada por ultrasonido
se ha descrito como una terapia segura y eficaz para
el tratamiento de otro tipo de nódulos. Sin embargo,
hay poca evidencia con respecto a su uso en nódulos
de EPA. Una serie de 9 mujeres con EPA tratadas con
ablación por microondas reportó que el volumen medio
de los nódulos disminuyó significativamente de tamaño
a los 12 meses de tratamiento, y que el 100% de las
mujeres referían disminución del dolor
25.
Conclusiones
La EPA es una patología que se encuentra en
aumento debido al mayor número de cesáreas y ciru -
gías ginecológicas. Como se observa en la literatura y
en la serie de casos presentada, se debe tener un alto
grado de sospecha en las pacientes con estos antece -
dentes que tengan historia de dolor cíclico en relación
con la cicatriz o un nódulo palpable en esa zona. En la
serie de 11 casos reportada destaca que el 100% de
las pacientes presentaban el antecedente de al menos
una cesárea y los síntomas principales en el momento
del diagnóstico eran dolor cíclico (100%) y nódulo pal -
pable en relación con la cicatriz de cesárea (63,6%).
La ecografía de partes blandas abdominal es una
adecuada herramienta de primera línea de estudio,
pudiendo ser complementada con una TC o una RM
para la mejor caracterización de la lesión y del grado
de infiltración del nódulo de EPA en las distintas capas
de la pared abdominal.
Respecto al manejo, se ha visto que con la terapia
hormonal la respuesta clínica en cuanto al dolor es
baja, siendo la cirugía el tratamiento de elección.
Nuestra serie evidenció que el 66,6% de las pacientes
no mostraban síntomas entre 1 y 5 meses tras la ope -
ración y solo en el 9% hubo recurrencia. Una de nues -
tras pacientes requirió la colocación de una malla para
el cierre por planos, y pertenecía al grupo de pacientes
con compromiso profundo de la EPA. Recomendamos
una evaluación prequirúrgica en conjunto con el equipo
de cirugía general cuando se sospeche compromiso
profundo con lesiones grandes o difíciles de
delimitar.
Los estudios han demostrado que las terapias no
invasivas, como la crioablación percutánea guiada por
imágenes, la ablación por microondas guiada por ultra -
sonido o la ablación con HIFU, constituyen alternativas
de tratamiento menos invasivas y con similares resul -
tados que la cirugía, lo que hace razonable implemen -
tar estas opciones en nuestro medio.
Financiamiento
Los autores declaran no haber recibido financia -
miento para este estudio.
Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener conflicto de intereses.
Consideraciones éticas
Protección de personas y animales. Los autores
declaran que para esta investigación no se han reali -
zado experimentos en seres humanos ni en animales.
Confidencialidad, consentimiento informado y
aprobación ética. Los autores han obtenido la aproba-
ción del Comité de Ética para el análisis de datos clíni -
cos obtenidos de forma rutinaria y anonimizados, por
lo que no fue necesario el consentimiento informado.
Se han seguido las recomendaciones pertinentes.
Declaración sobre el uso de inteligencia artificial.
Los autores declaran que no han utilizado ningún tipo
de inteligencia artificial generativa en la redacción de
este manuscrito.
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