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397REV CHIL OBSTET GINECOL 2012; 77(5): 397 - 400
Casos Clínicos
Manejo quirúrgico de la endometriosis vésico-ureteral y sus
complicaciones
Alicia Martínez-Varea1, José María Vila-Vives1, Marta Molina-Planta1, José Daniel
López-Acón2, José Luis Ruiz-Cerdá2, Vicente Payá-Amate1, Antonio Pellicer-Martínez.1
1 Servicio de Ginecología, 2 Servicio de Urología. Hospital Universitario La Fe. Valencia, España.
RESUMEN
La endometriosis ureteral es una infrecuente localización de endometriosis profunda, que puede condicio -
nar una grave disminución de la función renal de forma silenciosa. Se presenta el caso de una paciente
con fibrosis peritoneal secundaria a endometriosis profunda, cuya inespecífica sintomatología conllevó un
retraso diagnóstico, permitiendo el desarrollo de hidronefrosis. Es necesario descartar la presencia de en-
dometriosis profunda en mujeres en edad fértil con hidronefrosis de etiología desconocida.
PALABRAS CLAVE: Endometriosis profunda, hidronefrosis, reimplante ureteral
SUMMARY
Deep endometriosis rarely entails ureteral involvement. It may be responsible of asymptomatic loss of renal
function. A 35-year-old woman, gravida 1, para 1, was managed for peritoneal fibrosis due to deep infiltra-
ting endometriosis. The nonspecific symptoms let a delayed diagnosis and a subsequent hydronephrosis. It
must be excluded the existence of deep endometriosis in women of childbearing age with hydronephrosis
of unknown etiology.
KEY WORDS: Deep endometriosis, hydronephrosis, ureteral reimplantation
INTRODUCCIÓN
La endometriosis profunda se define como
aquella cuyas lesiones infiltran más de 5 mm el teji-
do retroperitoneal o que afectan órganos subyacen-
tes y pueden afectar a los ligamentos utero-sacros,
tabique recto-vaginal, vejiga o uréteres (1).
En aproximadamente el 1-2 % de las endome -
triosis existe afectación del tracto urinario, siendo la
vejiga el órgano más afectado, los uréteres y final-
mente la porción uretral (2).
La incidencia de la endometriosis ureteral es
muy baja, menor del 1% (1). Se diferencian dos
tipos en función del mecanismo patogénico: intrín-
seca y extrínseca, siendo esta última la más fre-
cuente. La endometriosis ureteral intrínseca es se-
cundaria a la infiltración de la capa muscular por el
tejido endometriósico, produciéndose la extrínseca
por compresión ureteral externa (3).
Para el diagnóstico de endometriosis profunda
infiltrante es imprescindible la realización de una
correcta anamnesis, interrogando acerca del sínto-
REV CHIL OBSTET GINECOL 2012; 77(5)398
ma principal, el dolor. La exploración física puede
detectar la presencia de nódulos a nivel del septo
recto-vaginal, ligamentos útero-sacros y el fondo de
saco de Douglas (4). Aunque la ecografía transva-
ginal y las pruebas de imagen son poco útiles en
el diagnóstico de lesiones peritoneales, presencia
de implantes ováricos o adherencias, sí permiten
detectar la presencia de endometriomas y valorar
nódulos del tabique recto-vaginal (5).
El estudio y el tratamiento conjunto entre dife-
rentes especialistas, ya sean ginecológos, urólogos
o cirujanos, es imprescindible para conseguir los
mejores resultados en este tipo de pacientes.
Presentamos el caso de una paciente que tras
dos años de complicaciones nefro-urológicas, dis-
menorrea y dispareunia fue diagnosticada de en-
dometriosis profunda con afectación ureteral sub-
sidiaria de nefrostomía bilateral. El tratamiento
quirúrgico combinado ginecológico y urológico fue
determinante para la correcta recuperación de la
paciente.
Caso clínico
Paciente de 35 años sin antecedentes urogi -
necológicos de interés, Gesta 1 Para 1. Inicia en
el año 2009 dolor en hemiabdomen inferior. Tras
el diagnóstico de ureteropielocaliectasia bilateral
secundaria a fibrosis retroperitoneal de etiología
desconocida, se realiza nefrostomía derecha y se
coloca catéter doble J en uréter izquierdo. En 2010
la paciente precisa nuevo ingreso hospitalario por
insuficiencia renal obstructiva, pese a la derivación
urinaria, cambiándose el catéter doble J e inicián -
dose tratamiento inmunosupresor con azatioprina
y glucocorticoides. Al finalizar el tratamiento, la
paciente presenta Candidiasis invasiva sistémica
con candiduria asociada, precisando ingreso en
la unidad de cuidados intensivos, donde se realiza
nefrostomía bilateral y se instaura triple tratamiento
antifúngico.
Se solicita valoración ginecológica desde el ser-
vicio de Urología por referir empeoramiento de la
dismenorrea y dispareunia en los últimos meses,
ante la sospecha de una endometriosis profunda
como causa del cuadro obstructivo retroperitoneal.
En el examen ginecológico se evidencia una redu-
cida movilización cervical, presentando la paciente
dolor a la palpación profunda en hemiabdomen iz-
quierdo. No se aprecian nódulos del tabique recto-
vaginal ni masas anexiales. La ecografía transvagi-
nal revela ovarios poliquísticos y un endometrioma
de 2 cm en ovario izquierdo. La resonancia magné-
tica nuclear determina la presencia de al menos dos
masas quísticas centradas en hemipelvis izquierda,
una polilobulada de mayor tamaño de aproximada-
mente 80 x 65 x 60 mm, localizada en el fondo de
saco recto uterino con presencia de múltiples sep-
tos y loculaciones. La segunda lesión es de carac-
terísticas similares a la primera aunque algo menos
lobulada de 34 x 44 x 64 mm, localizada por encima
del útero y de la vejiga, deformando por compresión
a ésta última. Ambas masas presentan una intensi-
dad de señal sugestiva de endometrioma (Figuras
1A y 1B).
Se propone una intervención quirúrgica con-
junta entre urología y ginecología para extirpar el
endometrioma y resolver la estenosis ureteral ex-
trínseca. El abordaje laparoscópico se lleva a cabo
mediante tres puertos: uno de 10 mm para la ópti-
ca del 0º a nivel infraumbilical, y dos puertos de 5
mm para bipolar y tijera situados en ambas fosas
iliacas. Vía transperitoneal se identifica un endome-
trioma de aproximadamente 6 cm adherido a cara
posterior de ligamento ancho y un nódulo endome-
triósico a nivel de la plica vesico-uterina que infiltra
pared vesical, junto con la fibrosis retroperitoneal
que compromete ambos uréteres produciendo gran
Figuras 1A-1B. RMN con proyección axial y sagital
demostrando la presencia de dos masas quísticas
polilobuladas centradas en hemipelvis izquierda.
399MANEJO QUIRURGICO DE LA ENDOMETRIOSIS VESICO URETERAL ... / ALICIA MARTÍNEZ V. y cols.
dilatación retrógrada. Tras la extirpación del endo -
metrioma e identificación de los puntos de esteno-
sis extrínseca de ambos uréteres, se realiza ure-
terolisis completa bilateral. En un segundo paso,
para aislar a los uréteres del proceso inflamatorio y
disminuir el riesgo de reestenosis posterior, se re-
cubren con colgajos de peritoneo parietal.
El posoperatorio cursa sin incidencias. Noventa
días después de la intervención se realiza urografía
intravenosa (UIV) para comprobar el estado de la
vía urinaria. El uréter derecho presenta un calibre
normal y elimina contraste sin dificultad. Sin em-
bargo, el uréter izquierdo está ligeramente dilatado,
por lo que se decide realizar seguimiento clínico y
ecográfico.
Un mes después la paciente presenta dolor
en fosa iliaca izquierda, observándose ecográfica -
mente ureteropielocaliectasia grado III. Se practica
nefrostomía percutánea izquierda y pielografía des-
cendente, identificándose una brusca disminución
del calibre ureteral por encima del cruce con los va-
sos ilíacos izquierdos a 10 centímetros aproxima -
damente de su entrada en la vejiga (Figura 2). Con
el diagnóstico de reestenosis ureteral lumbosacra
extrínseca izquierda, se interviene de nuevo a la
paciente. Mediante abordaje laparoscópico se iden-
tifica el uréter dilatado, que se libera hasta llegar a
una zona de fibrosis extensa que lo comprime com-
pletamente sin posibilidad de recanalización. Ante
la falta de longitud ureteral suficiente para llevar a
cabo el reimplante, se procede a la liberalización
parcial de la vejiga y lateralización de la misma con
anclaje al psoas izquierdo. Con la psoización vesi-
cal se logra elevar la vejiga lo suficiente para cubrir
el defecto de longitud ureteral. Posteriormente, se
lleva a cabo una cistostomía con reimplante directo
ureteral con puntos de Dexon de 5/0 tutorizado so-
bre catéter doble J.
Noventa días después de la intervención y tras
la retirada de catéter ureteral la paciente afirma es-
tar asintomática. Una cistografía revela una vejiga
lateralizada, con buena capacidad y adecuado va-
ciamiento, y reflujo ureteral bilateral grado 1 mayor
en lado izquierdo (Figura 3). En la actualidad la
paciente permanece asintomática con cultivos de
orina negativos.
DISCUSIÓN
La endometriosis vesico-ureteral es una infre-
cuente y grave localización de la endometriosis pro-
funda, ya que puede condicionar una severa dismi-
nución de la función renal de forma silenciosa (6).
Figura 2. Pielografía descendente. Disminución
de calibre de uréter izquierdo a nivel de su cruce
con los vasos ilíacos que condiciona importante di-
latación retrógrada. Nefrostomía izquierda. Sonda
vesical.
Figura 3. Cistografía. Hemivejiga izquierda ascen-
dida. Reflujo vesico-ureteral derecho grado I e iz-
quierdo grado II.
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La sintomatología es variada. En la mayoría de
los casos cursa de manera insidiosa, asociando
hasta un tercio de las pacientes síntomas inespecí-
ficos como dismenorrea, dispareunia, dolor pélvico,
infertilidad, disuria, infecciones urinarias de repe-
tición o dolor lumbar (7). Por ello, en mujeres en
edad fértil que presenten complicaciones nefrouro -
lógicas de tipo obstructivo de etiología desconoci -
da, es importante descartar la presencia de endo -
metriosis profunda para no demorar la instauración
de tratamiento.
El diagnóstico de endometriosis ureteral es
complejo. Las técnicas de imagen son poco útiles
en la valoración de endometriosis profunda cuando
no está afecto el tabique recto-vaginal, no siendo
por tanto capaces de valorar la extensión de las le-
siones ureterales. Ante el diagnóstico de sospecha,
la ecografía abdominal puede revelar una dilatación
ureteral, que no siempre está presente. Además,
la asociación de otras pruebas diagnósticas como
urografías o tomografías computarizadas pueden
ser necesarias para la realización de un comple -
to estudio (8). La resonancia magnética nuclear
(RMN), aunque con elevada sensibilidad y especi -
ficidad asociadas, subestima las lesiones uretera-
les. La ecografía transvaginal puede permitir una
descripción minuciosa de los hallazgos, que junto
con la RMN, es una útil herramienta para planifi -
car la cirugía en casos de endometriosis profunda.
Por ello, es importante el desarrollo de unidades de
diagnóstico por imagen de endometriosis profunda
que dirijan a los cirujanos para realizar una cirugía
óptima.
El manejo conjunto entre radiólogos y cirujanos
especializados (ginecólogos, urólogos y cirujanos),
para diseñar una estrategia quirúrgica de forma
individualizada, es la mejor garantía de éxito. Las
diversas técnicas quirúrgicas se exponen en diver-
sos estudios (9,10). Cuando la afectación ureteral
es leve puede realizarse ureterolisis con extirpa-
ción de focos endometriósicos. En aquellos casos
con afectación ureteral severa, estenosis o hidro -
nefrosis moderada, especialmente con afectación
intrínseca del uréter, el óptimo manejo terapéutico
precisa la realización de un reimplante ureteral
(10), y esta fue la intervención realizada en nuestra
paciente.
CONCLUSIÓN
La ausencia de sintomatología específica en
pacientes con fibrosis peritoneal secundaria a en-
dometriosis profunda es responsable de un retraso
diagnóstico, permitiendo una afectación ureteral.
Ello condiciona un deterioro en la función renal por
la hidronefrosis subyacente. Es necesario descar-
tar la presencia de endometriosis profunda en mu-
jeres en edad fértil con hidronefrosis de etiología
desconocida. Pruebas de imagen, especialmente
la ecografía transvaginal de alta resolución y RMN,
apoyan el diagnóstico de sospecha y permiten pla-
nificar una cirugía segura y efectiva. El manejo mul-
tidisciplinar, a través de un abordaje integral, es im-
prescindible para desarrollar el tratamiento idóneo
de estas pacientes.
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