to create a supporting educational aid to the
teaching of students of 4
th and 6 th year of the medicine
and nursing specialty in their rounds on the services of
gynecology and obstetrics.
Key words: Adnexitis /diag,therap; risk factors
INTRODUCCIÓN
La enfermedad inflamatoria pélvica (EIPA) es un
síndrome clínico caracterizado por la infección del tracto
genital superior que se produce, casi siempre, por vía
ascendente desde el cuello uterino. El impacto que la
infección pélvica ejerce sobre la condición física de la
mujer va desde la infección asintomática o silente a una
mayor morbilidad, que en algunos casos puede llegar
hasta la muerte. Incluye una variedad de condiciones
inflamatorias que afectan el tracto genital superior. Los
centros de control de enfermedades (CDE) la definen
como un síndrome agudo debido al ascenso de
microorganismos desde la vagina o el cuello uterino
hasta el endometrio, trompas uterinas y en ocasiones a
las estructuras vecinas (ovarios, peritoneo y cavidad
pelviana)
(1)
.
La mayoría de los casos de enfermedad inflamatoria
pélvica aguda están relacionados con enfermedades de
transmisión sexual. Entre el 8 y el 20 % de las mujeres
con cervicitis por gonococos no tratadas y del 8 al 10 %
de las mujeres con cervicitis por clamydias no tratadas
se complican con dicha enfermedad. Otros factores que
han sido relacionados con el incremento de enfermedad
inflamatoria pélvica aguda incluyen el uso de dispositivos
intrauterinos y las infecciones puerperales y posteriores
al aborto; también se asocia con algunos procedimientos
operatorios tales como dilatación y curetaje uterino,
histerosalpingografía e historia de EIP previa. La EIPA ha
afectado por lo menos una vez al 10 % de las mujeres
en edad reproductiva
(2-5)
.
Esta afección es más frecuente entre la 2 da y la 3 ra
décadas de la vida, con una alta incidencia (25 % a 50
%) en nulíparas; deja en muchas ocasiones secuelas
tales como infertilidad, algia pélvica crónica, aumento de
la incidencia de embarazo ectópico, elevación de la
morbimortalidad de las mujeres en edad fértil
(1–6).
En Estados Unidos de No rteamérica un millón de
mujeres padecen al año la enfermedad. En Europa
afecta al 24,5 % de las mujeres en edad reproductiva, y
REVISIONES BIBLIOGRAFICAS
Enfermedad inflamatoria pélvica
Pelvic inflammatory disease
Dra. Práxedes Rojas Quintana
1, Dr. Armando Bernia González 2, Dr. Santiago Bernia Sarría 2, Dr. Yunier Montalvo
González3, Dra. Teresa Oliva Rivero1, Dra. Regla Fang Mederos2
1Especialista de I Grado en Ginecobstetricia. Profesora Asistente. 2Especialista de I Grado en Ginecobstetricia. Profe-
sor Instructor. Residente de primer año en Ginecobstetricia. Hospital Provincial Universitario “Dr. Gustavo Aldereguía
Lima”. Cienfuegos.
Recibido: 10 de agosto de 2007 Aprobado: 19 de octubre de 2007
Correspondencia:
Dra. Práxedes Rojas Quintana.
Hospital Provincial Universitario “Dr. Gustavo Aldereguía Lima”. Cienfuegos. Cuba.
E-mail:
[email protected]
93
Revista Electrónica de las Ciencias Médicas en Cienfuegos ISSN:1727-897X Medisur 2007; 5(3)
en China al 34,6 %.
En nuestra institución en el año 2006 se atendieron en
el departamento de urgenc ias 1 231 mujeres con esta
afectación, de ellas requirieron ingreso 112 , con
estadios 3 y 4 de la enfermedad; 34 con pelviperitonitis,
de las cuales 2 fallecieron por una sepsis intraabdominal
generalizada ,con respuesta inflamatoria sistémica.
Por todo lo antes expuestos nos motivamos a realizar
esta revisión que servirá como material de apoyo a
estudiantes de medicina y enfermería en su rotación por
el Servicio de Ginecología y Obstetricia, para que
conozcan la enfermedad, cómo prevenirla y curarla.
DESARROLLO
Enfermedad inflamatoria pélvica aguda
La enfermedad inflamatoria pélvica (EIPA) es un
síndrome clínico caracterizado por la infección del tracto
genital superior que se produce casi siempre por vía
ascendente desde el cuello uterino.
La relación sexual con espermatozoides que transportan
bacterias y la pérdida de la biología vaginal normal con
alteraciones del moco cervical parece ser el principal
causante de la EIPA
(6).
Algunos autores e instituciones de salud de diferentes
países definen a la EIPA de acuerdo a su localización en
el aparato genital femenino
(1-6).
Localización de la enfermedad inflamatoria pélvica
aguda:
1. Metritis o endometritis
2. Salpingitis (incluye salpingitis silenciosa)
3. Salpingovaritis
4. Absceso tubárico
5. Piosálpinx
6. Pelviperitonitis
7. Parametritis o pelvi celulitis
8. Douglasitis, que incluye el absceso de Douglas.
9. Localización extragenital ( peri hepatitis o síndrome
de Fertz – Hugh –Curtís)
Muchos investigadores y ginecólogos en el mundo
utilizan el término de EIPA como sinónimo de salpingitis
aguda, por ser en las trompas la localización más
frecuente de la infección genital
(2-8).
Las vías de la propagación genital son :
1. Ascendente ( 80-90 %)
2. Linfática (+ 6 % )
3. Hemática (+ 3 %)
4. Contigüidad (3 %)
La infección del tracto genital alto se produce, casi
siempre, por vía ascendente desde el cérvix uterino.
Clásicamente se distinguen 2 tipos fundamentalmente
de EIPA, la tuberculosa y la inespecífica. En 1886 el
ginecólogo sueco Westermark fue el primero en aislar el
gonococo de las trompas de una paciente con signos de
salpingitis. De esta manera se desglosó la EIPA
inespecífica en gonocócica y no gonocócica.
Desde entonces han sido mucho los gérmenes
implicados, pero ha sido a partir de la década de los 70
cuando se ha avanzado en nuestros conocimientos
acerca de la etiología de la EIPA debido a nuevos
métodos de diagnóstico de laboratorio y a la detección y
diferenciación taxonómica de nuevos microorganismos
(3,6-8).
PATOGENIA MICROBIANA
1. Microorganismos de transmisión sexual : Neisseria
gonorrheae, Chlamydia trachomatis.
2. Patógenos respiratorio s :Hemophilus influenzae,
estreptococo piógeno, estreptococo pneumoniae.
3. Microorganismos endógenos: (Microorganismos de
la vaginosis bacteriana), Preptoestreptococo,
Micoplasma hominis ,el T-micoplasma urealyticum y
el Fermentans.
4. Microorganismos intestinales:Bacteroides fragilis,
Escherichia coli.
En el momento actual se incluyen como principales
agentes etiológicos de la EIPA la Neisseria gonorrheae,
las clamydias y los anaerobios. Otros microorganismos
como los microplasmas y los actinomices se están
observando con frecuencia
(9-12).
La presencia de anaerobios así como de bacterias
aerobias puede deberse a un fenómeno de sobre
infección secundaria. Hay autores que señalan que
excepto para el gonococo y la Clamydia trachomatis, no
existen datos suficientes que permitan afirmar que otras
bacterias tengan un papel primario en la infección de
unas trompas sanas. Una vez alterada la integridad
anatómica de la trompa, se produciría la infección mixta
o poli microbiana
(11,12).
El papel de la tuberculosis en las infecciones genitales
ha disminuido drásticamente en los últimos años. En el
momento actual se está constatando un aumento en la
incidencia de presentación de tuberculosis genital en
mujeres mayores de 40 años, cuyo síntoma más
frecuente es la metrorragia.
El gonococo ha sido el germen más estudiado y su
aislamiento en la EIPA tiene una frecuencia muy
variable, mientras que en los Estados Unidos de
Norteamérica los aíslan por cultivo cervical entre un 65
– 80 %, en Europa solo lo aíslan en el 5 y 22 % de las
pacientes que presentan la enfermedad.
El gonococo tiene una vida media muy corta, cuando el
cultivo del cérvix se realiza en los 2 primeros días de
sintomatología, el índice de positividad es el 70 %
mientras que a la semana de iniciados los síntomas rara
vez se aísla el germen .
El gonococo tiene una gran capacidad para fijarse en las
células epiteliales e incluso para penetrar en la mucosa
tubárica, debido a que produce un lipopolisacárido
específico (LPS gonocócico) que es una potente toxina
94
Revista Electrónica de las Ciencias Médicas en Cienfuegos ISSN:1727-897X Medisur 2007; 5(3)
para el epitelio tubárico, lesiona las células ciliadas que
pierden su gran capacidad de producir anticuerpos y
con ello predisponen a la sobre infección ascendente
por otros gérmenes y al embarazo ectópico.
La clamydia en el momento actual se considera como el
patógeno de transmisión sexual más frecuente,
superando incluso al gonococo.
La salpingitis aguda constituye la complicación más
seria por clamydia en la mujer. Es clínicamente más
benigna y cursa con menos fie bre que la gonocócica o
la no gonocócica. La clamydia es considerada la
responsable de la salpingiti s silenciosa, llamada así por
ausencia de síntomas y es responsable de gran número
de esterilidad por obstrucción tubárica en mujeres en
edad reproductiva.
En ocasiones la salpingitis aguda clamidiásica se
presenta asociada a peri hepatitis o síndrome de Fertz –
Hugh-Curtis. Fue descrita por Stajano en 1919 y
relacionada con el gonococo en 1930 por Curtis y Fertz-
Hugh en 1934. A veces se pr esenta con síntomas leves
de salpingitis o incluso sin ellos, con un comienzo agudo
similar al de una colecistitis. Se produce una inflamación
fribinoide que afecta la superficie anterior del hígado y
peritoneo parietal adyacente cuya secuela es la
formación de un proceso adherencial fibrinoide entre
hígado y diafragma.
El término de infección pélvica poli microbiana se refiere
a dos hechos :1) a que en la EIPA es posible aislar, en
cultivo, una gran variedad de gérmenes tanto aerobios
como anaerobios, y 2) a que estos gérmenes suelen
hallarse habitualmente en el tracto genital bajo y
ocasionan una infección primaria por otros gérmenes.
Cuando existen gérmenes anaerobios en la EIP suelen
ser de origen endógeno. Estas EIP son más graves y se
forman abscesos pélvicos con más frecuencia. En los
abscesos pélvicos se detectan anaerobios en el 85 % de
los casos . El papel de los microplasmas en las
infecciones genitales como ag ente primario es dudoso.
El Atinomices israelí se relaciona con la EIPA asociada a
DIU, como es un anaerobio grampositivo suele provocar
un cuadro grave con la formación de absceso pélvico o
tubárico
(2,3).
FACTORES DE RIESGO O FAVORECEDORES DE LA
EIP
1. Parto o aborto espontáneo
2. Procederes invasivos en el aparato genital (aborto
provocado, regulación menstrual ,
histerosalpingografía , insuflación tubárica ,
histerometría ,legrado diagnóstico ,colocación de
DIU y su retiro ,duchas vaginales y operaciones
sobre cuello uterino)
3. Edad y promiscuidad sexual
4. Bajo nivel socioeconómico
5. EIPA previa
Los factores enunciados se explican por sí solos, pero
creemos oportuno mencionar algunos de ellos.
La EIPA es significativamente más frecuente por debajo
de los 30 años y el riesgo es especialmente elevado en
adolescentes .Esto se ha relacionado con un mayor
grado de promiscuidad sexual en edades jóvenes
(3,4,5,9).
El DIU aumenta el riesgo de EIPA y especialmente un
nulíparas. Como mecanismos de infección se señalan el
arrastre de gérmenes al colocar el dispositivo (proceder
invasivo ) y la inflamación estéril del endometrio y las
trompas que esto origina, así como la presencia del hilo
en el canal cervicovaginal.
Los contraceptivos orales pueden reducir el riesgo de
EIPA clínicamente manifiesta y su severidad; esta acción
protectora se presenta solo a partir de los 12 meses de
su ingesta y haberlos tomado no protege. Sin embargo
la salpingitis silenciosa aparece con mayor frecuencia en
las mujeres que usan contraceptivos orales, los cuales
aumentan la incidencia de ectopias cervicales y ello
facilita la infección por clamydia ,que infecta
selectivamente las células columnares más que las
escamosas ectocervicales.
Los métodos de barrera, por un mecanismo de
actuación mecánica, y los espermicidas, por su posible
acción bactericida, reducen la incidencia de
enfermedades de transmisión sexual y de la EIPA .
El riesgo de EIPA al prac ticar una interrupción de la
gestación aumenta según el tiempo de amenorrea y la
técnica usada, siendo mayor el riesgo con dilatación y
raspado que con la aspiración.
El riesgo es de 2 a 3 veces mayor para presentar un
nuevo episodio, cuando ha existido una EIPA anterior
(9).
Diagnóstico de la EIPA
La paciente generalmente acude al médico y refiere
dolor en bajo vientre, fiebre que se puede acompañar
de escalofríos y leucorrea purulenta y /o fétida.
Durante el interrogatorio se pueden recoger con gran
frecuencia alguno de los siguientes antecedentes:
Procederes invasivos del aparato genital, un parto o
aborto espontáneo o una EIPA previa
(7–10).
Al examen físico se encuentra, a la palpación del
abdomen y examen ginecológico, así como en los
resultados de exámenes complementarios y algunos
medios, 3 de los siguientes síntomas: Dolor espontáneo
a la palpación en hipogastri o, signos de irritación
peritoneal.
A.- Presencia de leucorrea purulenta y/ o fétida.
B.- Dolor a la movilización cervical.
C.- Dolor anexial.
D.- Temperatura mayor de 38 C.
Presencia de al menos 2 de los siguientes datos:
1. Leucocitosis superior a 10.000
2. Eritosedimentasión mayor a 50mm/h
3. Masas anexiales inflamadas (por examen
ginecológico, ultrasonografía o laparoscopia)
95
Revista Electrónica de las Ciencias Médicas en Cienfuegos ISSN:1727-897X Medisur 2007; 5(3)
4. Obtención del liquido purulento por punción
abdominal o de Douglas.
5. Test de Gram o clamydias :positivo.
Si se establece el diagnóstico de EIPA podemos
clasificar la enfermedad en el estadio en que se
encuentra .
Estadios de la EIPA:
Estadio I: Salpingitis aguda sin pelviperitonitis.
Estadio II: Salpingitis aguda con pelviperitonitis.
Estadio III: Salpingitis con formación de absceso tubo
ovárico.
Estadio IV: Rotura de abscesos tubáricos.
El estadio en que se encuentra la EIPA en ocasiones es
muy difícil de precisar por la clínica, debido a la
dificultad de obtener datos por el tacto vagino
abdominal en una paciente que puede presentar una
pelviperitonitis aguda.
Cuando se sospecha una EIPA aguda por los criterios
clínicos clásicos de dolor pélvico y anexial, fiebre, flujo,
eritro acelerada, leucocitosis y realizamos una
laparoscopia, se comprueba que solo el 65 % tienen
una EIPA; un 20 % de las pacientes no presenta
afección pélvica alguna y el 15 % tiene otros problemas
(enfermedades urológicas, apendicitis aguda, embarazo
ectópico, endometriosis, cuerpo lúteo hemorrágico o
torsión de quistes de ovarios)
(13,14).
La ecografía puede resultar un medio diagnóstico
complementario de gran utilidad pues puede
informarnos del estadio de la enfermedad porque nos
puede diferenciar un absceso tubárico de una salpingitis
aguda con adherencia intestinal a los anejos
(15-18).
En el absceso tuboovárico el exámen ecográfico revela
la presencia de una masa pélvica de diferentes
dimensiones, las más frecue ntes son las de diámetros
inferiores a 5 cm; las masas pélvicas de más de 8 cm de
diámetro se presentan en los cuadros más graves e
indican que puede producirse la rotura del absceso o
existe una pelvis congelada. En cerca de la mitad de las
pacientes con absceso tubo ovárico la ecografía puede
revelar en el fondo del saco de Duoglas la presencia de
líquido finamente ecogénico, lo que sugiere la presencia
de colección purulenta.
La laparoscopia es posi blemente el medio de
diagnóstico más importante en la EIPA, además se
puede utilizar para recoger muestras para cultivo y para
procederes terapéuticos . No obstante cuando nos dan
el diagnóstico de salpingitis aguda y no se observa el
trasudado , el diagnóstico debe ser valorado con
reservas
(16,19) .
La cintigrafía con leucocitos antólogos radioactivos y la
tomografía axial computariz ada son medios auxiliares
muy útiles para el diagnóstico de absceso tuboovárico,
pero no se ha podido demostrar que superen al examen
ginecológico, la ecografía y la laparoscopia
( 7,11,13,16,19 ) .
Profilaxis de la EIPA
No cabe duda que las bases para la profilaxis de la EIPA
están dadas por una buena atención ginecológica, evitar
los procederes invasivos en el aparato genital y educar
sexualmente a la población
(14,20) .
Tratamiento de la EIPA
Las únicas pacientes que pueden hacer tratamiento
ambulatorio son las que presentan el estadio I y II de la
enfermedad a excepción de las adolescentes
(21-24).
Toda paciente con el diagnóstico de EIPA en estadio III
y IV debe ser hospitalizada en centros que cuenten con
servicios de ginecología.
Al ingreso pueden indicars e los siguientes exámenes
complementarios : Serología y VIH, hemograma con
diferencial, eritrosediment ación (al ingreso y después
cada 3-5 días), parcial de or ina, exudado vaginal simple
y con cultivo, test de Gram.
Se debe indicar también: Ul trasonido ginecológico al
ingreso y después cada 7 días, laparoscopia en los
casos con dudas diagnósticas y en los casos con EIPA
en estadio IV.
Medidas generales
1. Reposo en posición semisentada
2. Bolsa de hielo en hipogastrio (no es imprescindible)
3. La dieta será de acuerdo al estado de la paciente y
si tiene o no vómitos.
4. Si presenta anemia, es ta debe ser corregida de
acuerdo a su intensidad.
5. Vigilar hidratación y aporte de electrolitos.
6. Vigilar la evolución de la enfermedad por tacto
vaginal cada 5 días, realizarle ultrasonido cada 7
días y eritrosedimentación cada 3-5 días.
Tratamiento para los síntomas
Analgésicos: Dipirona (600 mg. ) ,c/ 8 horas o 1
tableta (300 Mg. ) c/8hrs.
Sedantes e hipnóticos: Diazepan (5 mg ) 1 tableta
c/8hrs .Puede usarse cualquier tipo de sedante o
hipnótico.
Terapéutica antibiótica
Esta debe ser encaminada a lograr un amplio espectro,
debido a la posible etiología poli microbiana de la
enfermedad .La medicación antibiótica debe ser
administrada por vía endovenosa, siempre que no esté
contraindicada dicha vía
(25-27) .
Los antibióticos deben ser siempre combinados :
I-a) Penicilina cristalina :2-4 U ,EV, C/ 4-6 horas.
Gentamicina ( 3-5 mg. x Kg. x día ) dividido en 3 dosis
por vía E/V.
Si existe sospecha de infección por algún germen
anaerobio como en los casos que el factor predisponte
sea la colocación o retiro de un DIU o la presencia de
abscesos debe adicionarse a las combinaciones
anteriores el metronidazol (500 mg. ) E/V c/ 8hrs a
96
Revista Electrónica de las Ciencias Médicas en Cienfuegos ISSN:1727-897X Medisur 2007; 5(3)
pasar en 20 minutos. Si no existen contradicciones para
la vía oral ,como vómitos o intolerancias puede ser
utilizada esta vía ya que el medicamento es absorbido
en su totalidad por vía digestiva ,la dosis es de 250-500
mg. c/ 8hrs.
La terapéutica antibiótica debe ser entre 7-10 días.
Si trascurrida 48-72 hrs. del us o de estos antibióticos la
fiebre persiste por encima de 38° C y el estado general
de la paciente no mejora o empeora , debe cambiarse la
terapéutica antibiótica y pasar a usar combinaciones
antibióticas del grupo II.
II-a)Cefalosporinas y aminoglucócidos.
b) Tto a) + metronidazol
c) Cefalosporina y doxiciclina.
d)Quinolonas y clindamicina o metronidazol.
La doxiciclina ha dado muy buenos resultados en el
tratamiento de la EIPA cuya etiología es por Clamydia
trachomatis, además de tener una eficacia aceptable
contra el gonococo.
Las quinolonas como el Ofloxacín tienen actividad
contra algunos gérmenes facultativos Gram positivos y
contra Gram negativos, incluyendo el gonococo y la
clamydia pero la actividad contra los anaerobios es muy
limitada, es efectiva en el tratamiento de la salpingitis
no complicada con accesos tuboováricos, en estos casos
si se usa, debe asociarse a la clindamicina (lincomicina
que tiene gran actividad contra anaerobios y gérmenes
Gram positivos).
La asociación de esteroides a la terapéutica antibiótica
en esta afección es muy discutida. Quienes condenan su
uso lo hacen por su efecto inmunodepresor aduciendo
que este efecto favorece la progresión de la sepsis.
Quienes lo defienden plantean que al mejorar la
perfusión tisular, mejora el estado general, la fiebre
desaparece y la eritrosedimentación disminuye, parece
ser que favorece la entrada de antibióticos a los
abscesos. Estudios realizados en EE. UU aseguran que,
su uso asociado a los antibióticos logra una curación del
75 % de los abscesos y principalmente del absceso
tuboovárico, mientras que los abscesos tratados solo
con antibióticos curan en un 50 %, por lo que su uso
disminuye la necesidad de tratamiento quirúrgico. No se
ha podido determinar aún la influencia que pudieran
tener los esteroides en el aumento de esterilidad
después de una EIPA.
Dosis de 15-30 mg. de prednisona, vía oral en 24 horas,
dividida en 3 dosis, parece se r la dosis ideal, el tiempo
de tratamiento es variable y está en relación con la
localización e intensidad del proceso inflamatorio
pélvico.
Se plantean otros esquemas de tratamiento antibiótico.
Por su actualidad y magní ficos resultados ,exponemos
el del Centro de Control de EIPA de EE.UU.
Centro de control para tratamiento de la EIPA
I.-Tratamiento no hospitalizado
a. Cefoxitín: 2 g, intramuscular, junto con 1 gr. de
Probenecid o ceftriaxone 250 mg. Intramuscular,dosis
única.
b. Doxiciclina: 100mg vía oral cada 12 horas por 14
días.
c. Ofloxacin: 400 mg. vía oral cada 12 horas por 14
días.
d.Clindamicina: 450 mg. vía oral cada 6 horas o
metronidazol: 500 mg. vía oral cada 12 horas por 14
días.
II.- Tratamiento hospitalizado
Cefoxitín :2 g por via endovenosa c/ 6 horas o
Cefotetán: 2 g por via endovenosa, c/12 horas
Doxiciclina: 100 mg. cada 12 horas por via oral o
endovenosa.
Clindamicina: 900 mg por via endovenosa cada 8 horas.
Gentamicina: 1 dosis de ataque de 2 mg. x Kg. de peso
y dosis de mantenimiento de 1, mg. x Kg. de peso c/ 8
horas, por via endovenosa o intramuscular.
Esta terapéutica antibiótica se mantiene hasta 48 – 72
horas después que la paciente está asintomática.
Tratamiento quirúrgico (Criterios)
1. Rotura de abscesos (estadio IV de la enfermedad)
2. Persistencia de abscesos tubo ováricos después de
tratamiento con antibióticos
3. Empeoramiento de la paciente a pesar del
tratamiento antibiótico
4. Persistencia de fiebre y no mejoría de las pacientes
en estadio III al cabo de 72 horas de tratamiento
antibiótico
5. Recidivas o reinfecciones repetidas de episodios de
EIPA
El tratamiento radical (histerectomía con doble
anexectomía) estará indicado en pacientes con las
formas graves de la enfermedad y en pacientes que
tienen su paridad satisfecha.
El tratamiento quirúrgico conservador se realizará en
pacientes jóvenes o sin descendencia que no presentan
formas graves de la enfermedad.
Actualmente la laparoscopia y la cirugía endoscópica
han tomado gran auge en el mundo como una variante
del tratamiento quirúrgico clásico.
El drenaje percutáneo, dirigido por ecografía, está
ganando adeptos como tratamiento de abscesos tubo
ováricos en mujeres que no tienen hijos
(17,19)
.
Seguimiento de la EIPA
La paciente que ha padecido una EIPA debe tener un
seguimiento por el especialista de ginecología quien,
auxiliado por métodos complementarios de diagnósticos
(eritrosedimentación y ecografía ), debe orientar a la
paciente para evitar :
1.-Recidiva de la EIPA (cuando aparece un nuevo
episodio de la enfermedad antes de las 6 semanas del
episodio anterior )
97
Revista Electrónica de las Ciencias Médicas en Cienfuegos ISSN:1727-897X Medisur 2007; 5(3)
2.-Reinfección(cuando aparece después de 6 semanas
del episodio anterior)
3.Forma crónica de la enfermedad (dolor pelviano,
dispareunia, trastornos menstruales ,etc). (11, 14,16 ) .
Pronósticos de la EIPA
• En el 12 % de las pacientes se repite el episodio.
• El 6 % puede presentar esterilidad de causa
tubárica , que puede ascender a 18 % si tienen
una nueva EIPA y llegar al 40 % si se repite en 3
ocasiones .
• En aproximadamente el 25 % de los embarazos
ectópicos hay antecedentes de EIPA y en casi el
50 % puede demostrarse una salpingitis
silenciosa.
• Entre el 16 y18 % evolucionan hacia la forma
crónica de la enfermedad( 25,26)
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Botella Llusiá J, Clavero Núñez JA. Tratado de Ginecología. 14ª ed. Madrid: Editorial Díaz de Santos; 1993.
2. Balestena Sánchez JM, Rodríguez A, Reguera Cabrera O. Factores epidemiológicos del embarazo ectópico. Rev
Cubana Obstet Ginecol. [serie en Internet]. 2002[citado 14 de mayo 2007]; 28 (3): [aprox. 5 p.]. Disponible en:
http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0138- 600X2002000300004&lng=es&nrm=iso&tlng=es
3. Uribe-Salas F, Conde-González CJ, Juárez-Figueroa L, Hernández-Castellanos A. Sociodemographic dynamics and
sexually transmitted infections in female sex workers at the Mexican-Guatemalan border. Sex Transm Dis.
2003;30:266-271.
4. Keit LG, Berger GS. On the causation of pelvic inflammatory disease. Am J Obstet Gynecol. 2002; 149:215.
5. Alvarado-Esquivel C, Briones-Ezca rzaga ML, Castruita-Limones DE, Lazald e-Ramos BP, Villegas-Salas E, Arizpe-
Gutiérrez A, et al. Prevalence of Chlamydia trachomatis infectio n in registered female sex workers in Northern
Mexico. Sex Transm Dis. 2003; 30:195-198.
6. Toth A O, Leary WM. Evidence of microbial transfer by espermatozoo. Am J Obstet Gynecol. 2003; 59: 556.
7. Molina R, Sandoval J, González E. Salud sexual y reproduc tiva en la adolescencia. 1ª ed. Santiago de Chile: Edito-
rial Mediterráneo; 2003.
8. Sopper DE. Pelvic Inflammatory disease. Infections disease. Clin of North America . 2003; 8(4):831-840.
9. Guerra-Infante F, Flores-Medina S, Arteaga G. Risk factors and reproductive sequelae associated with Chlamydia
trachomatis infection in infertile- grupo de 6. En: Hansfiel HH, ed. Enfermedad inflamatoria pélvica. Epidemiología,
etiología, tratamiento, complicaciones. México: Instituto Nacional de Salud Pública; 2003.
10.Joishy M, Sandeep C, Jain A. Do we need to treat vulvovaginitis in prepubertal girls?. BMJ. 2005; 330: 186-8.
11.Eschenbach DA. Bacterial vaginosis:Em phasis on upper genital tract complic ations .Obst Gynecol Clin North Am.
2002; (16):593.
12.Deoxyribonucleic acid of Chlamydia trachomatis in fresh ti ssue from the Fallopian tubes of patients with ectopic
pregnancy. Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol. 2007 ;134 (1): 95 – 100.
13.Jacobson M. Objectivized diagnosis of acute pelvic in flammatory disease. Am J Ob stet Gynecol. 2002; 105:1088-
1098.
14.Westron LV. Clinical manifestatio n and diagnosis f pelvic inflammatory disease. J Reprod Med. 2003; 235:7035-
7115.
15.Berland LL. Ultrasaund evaluation of pelvic infections. Radiol Clin North Am. 1999; 20: 367-382.
16.García León L, Mendoza JR, Herrera Llerena N, Núñez AN. Diagnóstico del embarazo ectópico. Arch Med Cama-
guey [serie en Internet ]. 2003 [citado: 4 febrer o 2007]; 7(3): [aprox. 8 p.] Disponible en: http://
www.amc.sld.cu/amc/2003/v7n3/681.htm
17.García León L, Mendoza JR, Herrera Llerena N, Núñez AN. Valor de la ultrasonografía abdominal en la enfermedad
inflamatoria pélvica. Rev Cubana Obstet Ginecol. 2001;27(1):12-15.
18.Rodríguez Lucero J, Alsina G, Añaños V, Begue l, García Arrendó M, Sessarego C. Complicaciones relacionadas a la
utilización de dispositivos intrauterinos: aportes del di agnóstico por imágenes. Rev Argentina Radiol; 2000; 64
(4):295-301.
19.Nassherg S. Experience with diagnostic laparoscopy in acute salpingitis. Am J Obstet Gynecol. 2001; 67:130-137.
20.Center for disease control. Sexually transmited disease treatment guidelines . M N W R. 2003; 42:75-83.
21.Judlin P. Antibiotiques en gynaecology .Treatment des infections agues . Contracept Fertile Sex. 2002 ; 24(5): 353
-358.
22.Organización Panamericana de la Salud. Manual de salud para la atención al adolescente. Washington: OPS; 2002
(Serie Paltex).
23. Brook I. Microbiology and Management of Polymicrobial Female Genital Tract Infections in Adolescents. J Pediatr
98
Revista Electrónica de las Ciencias Médicas en Cienfuegos ISSN:1727-897X Medisur 2007; 5(3)
Adolesc Gynecol. 2002; 15: 217-26.
24. Valentín Martínez C, Torrientes Hernández B, Paz Aranda P. Enfermedad inflamatoria pélvica. Su repercusión en la
sexualidad. Rev Cubana Obstet Ginecol. [serie en Intern et] 2002 [citado: 7 junio 2006]; 28(2): [aprox. 8 p.].
Disponible en: http://scielo.sld.cu/s cielo.php?script=sci_arttext&pid=S0138-
600X2002000200011&lng=es&nrm=iso&tlng=es
25.David A. Infecciones pélvicas y enfermedades de transm isión sexual. En: Scott JR, Disaia PJ, Hammond CB, Spe-
llacy WN. Danforth´s Tratado de Ginecología y Obstetricia. 8 a ed. Philadelphia: J.B. Lippincott Company; 2000. p.
607-629.
26.Cravioto MG , Matamoros O, Villalobos-Zapata Y. Preval encia de anticuerpos anti-Chlamydia trachomatis y anti-
Neisseria gonorrhoeae en grupos de ind ividuos de la población mexicana. Salud Pública Méx. [serie en Internet].
2003 [citado: 4 febrero 2007]; 45 (supl. 5): [aprox. 6 p.]. Disponible en: http://w ww.scielosp.org/scielo.php?
script=sci_arttext&pid=S0036-36342003001100014&lng=en&nrm=iso
27.Kouri V, Cartaya J, Rodríguez ME, Mune M, Soto Y, Resik , Bravo J, Llop A. Prevalence of Chlamydia trachomatis in
human immunodeficiency virus-infected women in Cuba. Mem Inst Oswaldo Cruz. 2002 ; 97(8):1073-7.