Abstract
We present two cases of endornetriosis on the abdominal wall with preoperative diagnostic of incisional hernia and inclusion cyst. In both cases we practised abdominal derrnolipectomy and scar resection. Intraoperatively we found blue and multitobulated tumoral masses on the rectus abdominalis muscles. Anatomopatologic studies confirmed the presence of endometrial tissue on scars and fascia.
Keywords
Endometriosis, Abdominal wall, Scar
Endometriosis de Pared Abdominal
Resumen
Se presentan dos casos de endometriosis de cicatriz de pared abdominal con diagnóstico preoperatorio de eventración postquirúrgica y quiste de inclusión. En ambos casos la planificación quirúrgica fue la realización de dermolipectorrúa abdominal con resección de las cicatrices. Durante el acto quirúrgico se encontraron unas masas tumorales de color azul, multilobuladas, sobre los musculas rectos abdominales. El diagnóstico histológico confirmó la presencia de tejido endometrial sobre las ronas cicatriciales y la aponeurosis muscular. Debido a la rareza de los casos se efectuó búsqueda bibliográfica a fin de actualizar el tema, encontrándose 1 solo caso publicado en el ámbito mundial relacionando endometriosis y cirugía plástica. En los últimos 10 años hay solo 76 casos publicados en la literatura.
Palabras clave
Endometriosis, Pared abdominal, Cicatriz
Full Length Article
INTRODUCCIÓN
La endometriosis es la aparición de tejido endometrial ectópico que responde a estimulación hormonal. Se encuentra entre el 8 al 15% de todas las mujeres en etapa fértil. La aparición de endometriosis de pared abdominal es referida en un porcentaje de 0,1 % (1) en
pacientes sometidas a cesáreas, siendo para Baron y
col (2) una cifra que varía entre 0,03 a 1 %. Solo el
25% de estas pacientes presenta concomitantemente
endometriosis pélvica (1). El término endometrioma
comúnmente empleado en la literatura inglesa es preferible
no aplicarlo debido a que la endometriosis no
es un tumor, sino que corresponde a un coristoma
(localización ectópica de tejido normal). La endometriosis
en una cicatriz puede presentarse como cicatriz
edematizada y dolorosa, que empeora durante la tos y
el esfuerzo (maniobra de Valsalva), mimetizando una
eventración sobre la cicatriz previa. Es frecuente el
error en el diagnóstico previo debido a la confusión
con una eventración. Estos datos son reforzados en la
descripción de Wolf y cols. (1) en cuya publicación
describen 4 casos de endometriosis de pared abdominal
de los cuales 2 fueron erróneamente diagnosticados
como eventraciones y los otros 2 casos como
tumores de pared abdominal. El diagnóstico fue realizado
durante el postoperatorio por descripción histológica
de las piezas quirúrgicas. También puede imitar otras lesiones de la pared abdominal tales como hematomas, granulomas, abscesos y tumores.
Se presentan dos casos de endometriosis de pared abdominal con diagnósticos erróneos preoperatorios de eventración y quiste de inclusión. Los procedimientos
quirúrgicos efectuados fueron las resecciones completas de las cicatrices previas y realización de dermolipectomía abdominal. Se presentan además los
resultados histológicos hallados así como una actualización del tema y casos publicados en la literatura mundial.
Material
Y MÉTODO
Presentación de casos
Caso 1.
Paciente de 40 años con antecedentes de 4 procedimientos quirúrgicos en la región abdominal (apendicectomía, cesáreas previas en 2 oportunidades y eventroplastía).
La última cesárea fue realizada hace 18 años y 11 años después fue tratada por eventración mediana infraumbilical sin colocación de malla protésica.
Durante estos últimos 8 años la paciente no presenta síntomas, refiriendo molestias ocasionales sobre la pared abdominal.
Al examen físico se constató en la pared abdominal tumor ubicado en reg10n mediana infraumbilical,
ligeramente doloroso, reductible e incoercible (Fig. 1). Bajo el diagnóstico de eventración recidivada se procedió a realizar dermolipectomía abdominal clásica.
Los hallazgos intraoperatorios revelaron en la cicatriz previa, una masa tumoral de color azulada, multilobulada, incoercible, de tamaño 5 x 4 cm, sobre
la aponeurosis del músculo recto abdominal (Fig. 2). No se constató la aparición de saco eventrógeno motivo por el cual se procedió a la resección completa de
la masa tumoral y plica tura de la pared abdominal con puntos imbricantes de prolene O. Se continúo el procedimiento sin variantes para completar la dermolipectomía abdominal con liposucción asociada sobre flacos. La evolución postoperatoria transcurrió sin complicaciones, controlando a la paciente hasta 12 meses después de la intervención.
Caso 2:
Paciente de 32 años con antecedentes de 2 cesáreas previas derivada con diagnóstico de presunción de
quiste de inclusión. Al examen físico se constató tumor
de 3 x 4 cm ubicado sobre cicatriz previa, de color
azulado y con dolor importante durante los ciclos
menstruales (Fig. 3). Basados en los síntomas anteriores
y con la experiencia aportada por el caso anterior,
la paciente fue intervenida quirúrgicamente con el
diagnóstico de endometriosis de pared abdominal.
Durante el acto quirúrgico se efectuó resección total
de la cicatriz en monoblock con la vaina anterior de
los rectos. Se colocó malla de prolene y se completó
el procedimiento realizado con dermolipectomía clásica.
La evolución fue buena, con seguimiento de la
paciente durante 6 meses.
Hallazgos histológicos
Los hallazgos histológicos revelaron múltiples focos endometriósicos emplazados en el espesor del tejido fibroadiposo de la pared abdominal (Fig. 4). Se hallaron
focos glandulares junto al estroma de tipo endometrial, con variable respuesta inflamatoria y desmoplásica perilesional. Se encontraron frecuentes sectores
de dilatación glandular quística y hemorragia (Fig. 5, 6).
No se reconocieron evidencias histológicas de degeneración maligna en el material examinado.
Conclusión: endometriosis sobre cicatriz quirúrgica
con extensión al tejido muscular.
DISCUSIÓN
La endometriosis parietal es una enfermedad extremadamente
rara. La patogénesis es aún desconocida. La carencia de síntomas clásicos y la inusual localización hace que el diagnóstico sea dificultoso. Los síntomas
que generalmente están presentes son la aparición de un tumor palpable, dolor cíclico, aumento de volumen y sangrado en el período premestrual o mestrual
de la pared abdominal cercana o próxima a una cicatriz quirúrgica (3). Usualmente ocurre en las cicatrices de cesáreas previas. Con respecto a ello, la literatura reporta solo casos aislados (4-8) a excepción de la publicación realizada por Gwozdz y cols. (9) los cuales lograron una casuística de 27 casos. Sin embargo no siempre el origen está en cesáreas previas. En la
descripción de Singh y cols. (10) sobre 24 pacientes en un período de 1 O años encontraron sobre cicatrices quirúrgicas por Pfannenstiel 7 casos, umbilical 4
casos, canal inguinal 2 casos, apéndice 5 casos, íleon terminal 2 casos, recto 2 casos y vejiga 2 casos. En ninguno de ellos fue sospechado el diagnóstico. La
confirmación fue realizada por histopatología. Solo el 50% de los pacientes presentaba síntomas cíclicos.
Dentro de las descripciones bibliográficas solo se han encontrado 2 publicaciones por punción. El
único caso descrito de endometriosis con siembra
post-amniocentesis fue publicado por Heghes y cols.
(11) donde confirmaron la aparición de una masa
tumoral dolorosa, cíclica, en el sitio específico de
punción por amniocentesis en el 3e, trimestre de
embarazo. La aparición del tumor de pared abdominal
fue descrita a los 18 meses postpunción. El otro
caso publicado por punción fue descrito por Thylan
(12), que refiere la siembra de endometrio en el trayecto
del trócar de la laparoscopia.
Dentro de las curiosidades de esta patología, en la literatura publicada (5) se informa de una paciente de
80 años con masa abdominal palpable sobre cicatriz
por cirugía pélvica previa. Es de destacar que esta
paciente ingería hormonas exógenas.
Otra descripción interesante (8) informa de 3 casos de endometriosis de pared abdominal, siendo uno de
ellos el primer hallazgo en la literatura de focos de
endometriosis dentro del recto abdominal.
El único reporte sobre endometriosis parietal relacionado a cirugía plástica fue referido por Matthes y
cols. (13), en el cual informan de la intervención combinada de histerectomía abdominal con dermolipectomía abdominal previa. La paciente debuta con
tumor en la cicatriz quirúrgica a los 5 años postoperatorios.
La laparoscopia continua siendo el procedimiento de diagnóstico óptimo (14), sin embargo este procedimiento no es aplicable para la ubicación sobre pared
abdominal. La ecograña, TAC y RMN pueden facilitar el diagnóstico preoperatorio, pero no siempre son de certeza (15). La aspiración bajo control ecográfico
puede orientar el diagnóstico. El diagnóstico final es realizado en el examen histológico por biopsia o escisión.
Anatomía Patológica
Los implantes endometrióticos se han descrito clásicamente
como de color azul grisáceo. El color se atribuye a la ciclicidad mestrual del endometrio ectópico, con hemólisis y encapsulación de los desechos
por fibrosis. Ocasionalmente pueden presentarse como vesículas claras, placas blancas y petequias rojizas o áreas en llamas. Estos implantes varían desde
milímetros hasta 2 cm. de diámetro (14), pudiendo ser
superficiales o invasores.
Microscópicamente, la endometriosis contiene 4
componentes principales:
1- Glándulas endometriales
2- Estroma endometrial
3- Fibrosis
4- Hemorragia
En general se acepta que al menos 2 de estos componentes deben estar presentes antes de que la lesión sea clasificada como endometriosis, ya que ningún componente individual en sí mismo es patognomónica (14).
Se considera que los implantes a menudo sufren
cambios histológicos cíclicos en sincronía con el endometrio normal según variaciones de los esteroides gonadales. Sin embargo, la gran mayoría de los
implantes no muestran la histología cíclica típica observada dentro del útero y con frecuencia son asincrónicos con el tejido activo (14).
Tratamiento
El tratamiento de la endometriosis de pared abdominal es esencialmente quirúrgico. La escisión del
tumor usualmente es fácil y permite obtener la recuperación
definitiva. En la publicación de mayor casuística en el ámbito mundial (9) solo el tratamiento quirúrgico fue efectivo.
Sin embargo, en la descripción realizada por Seydel y cols. (16) sobre 7 casos de endometriosis de pared
abdominal constataron la recurrencia de la enfermedad
en 2 de ellos. Estos autores refieren que solo una
amplia resección prevendría la aparición de recidivas.
La terapia médica postoperatoria es adyuvante en el
tratamiento de las endometriosis pélvicas no descubiertas.
Dentro de ellas se menciona el uso de antiestrógenos
(17-etinil testosterona: Danazol) los cuales
producen un patrón anovulatorio crónico, los anticonceptivos
orales continuos y los análogos de la
GnRH, (Factor liberador de Gonadotrofinas) los cuales provocan un estado menopáusico. Este último tipo de tratamiento es el propuesto por quienes lo emplean antes de operar con el objeto de reducir el volumen
de la lesión y posteriormente lo continúan para eliminar focos residuales ( 6). Estos tratamientos hormonales deben ser prolongados y no escapan a efectos
secundarios.
CONCLUSIONES
La endometriosis de pared abdominal debe ser incluida en el diagnóstico diferencial de tumores
sobre cicatrices abdominales. El principal motivo de error en el diagnóstico diferencial se plantea con las eventraciones o hernias quirúrgicas. Todos los autores revisados coinciden en que el tratamiento de elección en este tipo de patología es el quirúrgico.