period pain, menstruation,
endometriosis, immunity, adhesions.
Vol. 25, Núm. 3, mayo-junio 2024
Coordinación de Evaluación, Innovación y Desarrollo Educativos ( ceide)
Este es un artículo de acceso abierto bajo la licencia de Creative Commons 4.0
Irma Yadira Dragustinovis Valdez
Investigadora independiente
Cursó la carrera de medicina en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, posteriormente realizó la especialidad
en Anatomía Patológica en la Unidad Médica de Alta Especialidad Número 25, en Monterrey, Nuevo León. Es
egresada por la Universidad Nacional Autónoma de México ( unam ) del Curso de Posgrado de Alta Especialidad
en Citopatología, realizado en el Hospital Dr. Manuel Gea González. Fue profesora en la Escuela de Medicina
Intermédica y actualmente se encuentra adscrita al Hospital General de Zona 252 del imss, en Atlacomulco, Estado
de México. Es investigadora independiente con interés por difundir la importancia de la anatomía patológica y
la biología del dolor.
[email protected]
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“Dolor menstrual y endometriosis: de lo normal a la enfermedad”
Irma Yadira Dragustinovis Valdez
Vol. 25, Núm. 3, mayo-junio 2024
Revista Digital Universitaria
Introducción
E
l objetivo de este artículo es informar acertadamente sobre el dolor
menstrual, al tiempo de corregir ideas erróneas aceptadas por
generaciones, así como explicar las características que hacen de un evento
fisiológico algo que termina en miedo, ansiedad y búsqueda de respuestas. Se
pretende dar a conocer los síntomas de alarma y qué camino seguir para buscar
ayuda profesional (Brasil, 2020).
La menstruación es un proceso fisiológico que inicia aproximadamente
a los 11 años de edad; culturalmente es el paso a la madurez y procreación.
Se presenta cada mes y dura de entre 5 a 7 días, y en promedio una mujer
menstrua 80 ml por por período, teniendo un promedio de 12 menstruaciones
en un año, lo que representa dos meses de estar sangrando. Previo y durante
la menstruación algunas mujeres refieren molestias como aumento de
peso, depresión, ansiedad, congestión y dolor de la pelvis, para otras sólo se
presentan sueño y hambre. La menstruación normal se define como el sangrado
cíclico que ocurre del cuerpo del útero al exterior, entre la menarquia (primera
menstruación) y la menopausia (última menstruación).
La mayoría de las mujeres menstrúan; sin embargo, para millones de
ellas esto afecta de forma regular su bienestar físico, mental y social. La salud
menstrual es la capacidad de entender y procesar la información básica acerca
de la menstruación, para que una persona menstruante pueda tomar decisiones
apropiadas de salud (Critchley et al.). Así, todos necesitan involucrase y entender
qué es la menstruación (Sabido, 2022), pues es parte de un proceso que lleva a
la reproducción y una vida sexual plena.
Hace años se consideraba normal que se tuviera dolor al menstruar.
Las recomendaciones eran ponerse una bolsa con agua caliente en el vientre,
descansar y tomar té. Aún más, las ideas erróneas de “se te va a quitar cuando
te cases o cuando tengas hijos” persisten (Tobías y Carmona, 2022). En algunas
personas el dolor menstrual llega a ser tan intenso que no pueden realizar sus
actividades cotidianas, desde sentarse o caminar, hasta orinar y defecar. Este
dolor puede llegar a ser incapacitante e interferir con la vida diaria, lo que causa
trastornos emocionales como depresión y ansiedad, que afectan la calidad de
vida. Estos síntomas pueden estar presentes desde la adolescencia, aunque en
muchos casos el diagnóstico se da hasta la adultez, cuando están asociados
con problemas de infertilidad. De esta manera, el dolor menstrual excesivo con
afectación a la calidad de vida recibe el nombre de endometriosis.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (oms ), la endometriosis
afecta al 10% de mujeres en edad reproductiva en todo el mundo (who , 2023). Es
una enfermedad crónica asociada con dolor severo, que impacta la vida al
menstruar, en relaciones sexuales, en movimientos intestinales y al orinar; además
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puede causar dolor pélvico crónico, hinchazón abdominal, náuseas, fatiga, y, a
veces, depresión, nauseas e infertilidad. No existe cura y los tratamientos hasta el
día de hoy sólo son para aliviar los síntomas. No obstante, un diagnóstico oportuno
es la clave para limitar el daño que ocasiona esta enfermedad.
Lo normal y la endometriosis
El endometrio es el tejido que cubre la
cavidad uterina (cavidad donde se alojan
los bebés), tiene como función la
implantación del embrión posterior a la
fecundación, al no ocurrir un embarazo
se desprende para dar paso a un nuevo
endometrio, esto sucede cada mes. Un
90% de las personas menstruantes tiene
reflujo del tejido menstrual por las
trompas uterinas, presentando dolor al
inicio de su menstruación, el cual
desaparece al segundo o tercer día. En
otras mujeres, el dolor no les permite
seguir son su vida normal, a menos que
tomen algún analgésico. Por el contrario,
en la endometriosis el dolor no desaparece, si no que cada día aumenta, lo que
dificulta realizar actividades tan simples como defecar; además este dolor se
presenta desde antes de menstruar y no remite con un simple analgésico ( imss,
2010; ver figuras 1 y 2).
La endometriosis por definición es
la implantación del tejido endometrial
en sitios fuera del útero. Es decir, que
aquello que se desecha mes con mes por
la vagina sale por las trompas uterinas
hacia la cavidad pélvica, implantándose
en todo lo que la rodea, extendiéndose
y estableciéndose lejos, en el intestino o
la cavidad abdominal (ver figuras 3 y 4).
Independientemente del sitio donde se
encuentren, estos implantes sangrarán
en cada menstruación y aunque pase el
período no desaparecerán por completo
(Vigano, 2018).
Figura 1. Cuerpo del útero. En
el centro la cavidad uterina y su
endometrio en fase secretora,
es decir, próximo a menstruar.
Abajo, el cérvix. Crédito: Yadira
Dragustinovis.
Figura 2. Útero y anexos. En
la parte superior la salpinge
(también llamada trompa
uterina o tuba, tiene la función
de atrapar al ovulo cuando
se expulsa del ovario, dentro
de ella se lleva a cabo la
fecundación), con una línea que
nos muestra su longitud. Abajo
de esta línea se ve el ovario,
con aspecto redondo. Al salir la
menstruación por la salpinge se
implanta en el ovario. Crédito:
Yadira Dragustinovis.
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Anteriormente era necesario el
estudio laparoscópico (te introducían
una camarita en la cavidad abdominal)
para comprobar la endometriosis; hoy en
día se puede diagnosticar por la
correlación clínica de dolor intenso
incapacitante previo o durante la
menstruación, que empeora con los
años, convirtiéndose en un malestar
crónico que puede llegar a interrumpir
actividades cotidianas como caminar,
orinar, defecar o tener una vida sexual
plena. Además, ahora sabemos que la
endometriosis puede estar presente en
lugares antes inimaginables como cerebro, pulmón o vejiga, o manifestarse
como infertilidad (Perez, 2020).
Existen tres tipos de endometriosis:
superficial, ovárica y profunda. La
endometriosis superficial tiene una
profundidad (infiltración) de menos
de 0.5 mm en los tejidos y con mayor
frecuencia afecta al peritoneo 1. La
endometriosis ovárica o de quistes ováricos
es aquella que afecta sólo al ovario,
generando quistes que van acumulando
sangre hasta volverse vieja o color café,
motivo por el cual reciben el nombre
de quistes achocolatados . La afectación
llega a ser localizada en ovarios, pelvis y
órganos cercanos como cuerpo uterino,
salpinges, sigmoides y vejiga. Por último,
la endometriosis infiltrativa profunda
afecta a menos del 3% de las pacientes y su infiltración es a más de 0.5 mm
de profundidad. Involucra intestino, vejiga, uréteres, nervios, y ligamentos.
Desafortunadamente, es la que menos se espera, e incluso puede confundirse
con cáncer. De hecho, aquellas pacientes que la padecen son las que suelen
tener más complicaciones al momento del diagnóstico (D’Alterio et al., 2021).
Los síntomas de la endometriosis son diversos, pero todos se asocian a
dolor intenso e incapacitante previo y durante la menstruación. Esta enfermedad
puede presentarse desde la primera menstruación en la vida y además con
sangrados abundantes. Muy frecuentemente las pacientes son tratadas por
estreñimiento crónico, colitis, cistitis (inflamación de la vejiga), gastritis y hasta
apendicitis.
Figura 3. Grasa del abdomen.
La figura corresponde a un
implante de endometrio en la
grasa abdominal. Los puntos
rojos son tejido menstrual;
lo amarillo, grasa. Crédito:
elaboración propia.
Figura 4. Corte histológico de
la grasa del abdomen, visto al
microscopio 10x. Se aprecia
una glándula endometrial llena
de sangre rodeada por fibrosis
y tejido adiposo. Crédito:
elaboración propia.
1 Tejido muy delgado que
cubre la pared abdominal y
algunos organos favoreciendo la
movilidad de los mismos
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La falta de credibilidad y comprensión por parte de la familia y amigos, e
incluso por el personal médico, llegan a ser frustrantes. A veces el sólo escuchar
que los dolores de la menstruación son normales genera estrés y ansiedad, en
especial cuando algo dentro de ti te dice que no lo son. No puede ser posible
que con cada menstruación la vida empeore y que siempre se tenga que estar
alerta ante su llegada.
Existen diferentes teorías que tratan de explicar por qué se implanta este
tejido endometrial fuera del útero. La más conocida es la del reflujo menstrual,
que sugiere que la menstruación sale por las trompas de Falopio hacia la cavidad
uterina. Sin embargo, 90% de las mujeres en edad fértil presentan reflujo
menstrual, pero sólo 10% padecen endometriosis. Otra teoría plantea la
existencia de células fuera del útero con la capacidad de generar tejido
endometrial. Lo que sí sabemos con certeza es que el endometrio de las mujeres
con endometriosis es diferente: tiene la capacidad de no ser reconocido por el
sistema inmunológico, adhiriéndose e infiltrándose a otros tejidos, además de
sangrar con cada menstruación.
¿Por qué tanto dolor?
La inmunología vino a dar muchas
respuestas acerca de esta pregunta. En
nuestro cuerpo, de manera normal,
tenemos células vigilantes tanto en los
tejidos como circulando en la sangre.
Éstas se encargan de avisarnos que
estamos enfermos o simplemente que
algo no está funcionando. Así, el sistema
inmunológico nos alerta con mensajes
como dolor, fiebre, cansancio, al tiempo
que combate al agente agresor. Ahora
sabemos que en las pacientes con
endometriosis las células de defensa,
como macrófagos (ver figura 5), están
trabajando de manera continua,
liberando factores de alerta (llamados
proinflamatorios) para desaparecer el tejido implantado, lo que ocasiona el
dolor. El problema es que el tejido no termina de eliminarse, por lo que al
continuar menstruando siempre hay tejido extraño en los sitios incorrectos
(Liang, 2018).
¿Por qué hay adherencias?
Una vez que pasa el ciclo menstrual esos implantes de endometrio siguen su
proceso normal, como cualquier otra lesión: hay cicatrización. Esto quiere decir
Figura 5. Corte histológico
a 40x en el que se aprecian
macrófagos cargados de restos
de sangre menstrual.Crédito:
elaboración propia.
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que para cerrar una herida de manera normal se deposita fibrina 2 en los sitios
afectados y posteriormente esta fibrina se vuelve fibrosis. En la endometriosis el
problema es que como los implantes quedan sobre ovarios o superficies, éstos
se empiezan a pegar entre sí, formando adherencias. Es como poner pegamento
entre los dedos, si le pones sólo a un dedo no se pega, pero si los juntas se
pegarán; algo parecido sucede con las asas intestinales, útero, vejiga y sigmoides
(Vigano, 2018).
¿Por qué no se quita fácilmente?
La endometriosis se alimenta de estrógenos, son necesarios para llevar a cabo
el ciclo menstrual, por lo que con cada menstruación estarán estimulando
al endometrio que se encuentra dentro y fuera de la cavidad uterina. En las
mujeres con endometriosis los estrógenos tienen una interacción neuroinmune
que sensibiliza a los nervios periféricos provocando dolor (Liang, 2028).
¿Qué tratamientos existen?
Se han probado muchos tratamientos contra la endometriosis, la mayoría fallidos.
Algunos manejos incluyen analgésicos, inhibidores hormonales, laparoscopia
terapéutica (para quemar implantes y deshacer adherencias). Otros son más
conservadores y se refieren al cambio en el estilo de vida: dormir temprano,
disminuir el estrés, hacer ejercicio (lo que es un antiinflamatorio natural) y
alimentarse sanamente, al disminuir el consumo de alimentos procesados y
carne roja, así como aumentar el de verduras verdes y pescado.
Los tratamientos son diversos y van dirigidos a disminuir la carga
estrogénica; su indicación va a variar dependiendo de cada paciente. En casos
más complicados se puede requerir laparoscopia diagnóstica y terapéutica:
la primera para corroborar el diagnóstico y descartar otras enfermedades, y
la segunda para romper adherencias o eliminar quistes. La laparoscopia es el
tratamiento ideal para quien lo requiere, ya que con una cirugía abierta se corre
el riesgo de dejar implantes en la grasa, que después causaran dolor.
¿Qué puedo hacer para mejorar esta condición?
Lo primero es hacer conciencia que el dolor menstrual no es normal. También es
importante acudir al ginecólogo, en teoría ellos son los expertos para controlar
este problema; sin embargo, aún existen aquellos que no saben manejarlo y
que creen que el dolor menstrual es normal. La buena noticia es que hoy en día
tenemos especialistas con experiencia diagnóstica en endometriosis, así como
asociaciones de apoyo para mujeres con esta enfermedad, y para sus esposos,
padres y personas involucradas, algunas hasta con catálogo de médicos expertos
en el tema.
2 Proteína que participa en los
procesos de cicatrización.
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Conclusiones
La salud menstrual es parte de la salud de la mujer. Todos deben estar
involucrados en este evento fisiológico que es parte de la vida en comunidad.
Debemos hablar abiertamente de la menstruación, su frecuencia, cantidad y
cómo nos sentimos durante nuestro período.
La menstruación con dolor no es normal . Debemos dejar de normalizar las
ideas de que el período es doloroso, puesto que sólo generan estrés y hasta
otras condiciones anímicas, sin llegar nunca a una solución. El dolor menstrual
de larga evolución e incapacitante se llama endometriosis y debe tratarse por
personal médico calificado. Ser tratada en etapas tempranas mejora la calidad
de vida, favoreciendo el bienestar físico, emocional y social.
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Recepción: 24/03/2023. Aceptación: 12/03/2024.