Endometriosis, endometriomas, endometriosis of the
abdominal wall.
Citar como: Enríquez-Merino J, Ramos-Garibay JA, Rodríguez Y -Silva M, Meza-
Gaxiola N. Endometriosis en la pared abdominal. Rev Cent Dermatol Pascua.
2021; 30 (1): 24-28. https://dx.doi.org/10.35366/100588
Enríquez-Merino J y cols. Endometriosis en pared abdominal
Rev Cent Dermatol Pascua. 2021; 30 (1): 24-28
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La evidencia que apoya esta teoría se basa en que
las mujeres afectadas generalmente producen una
mayor cantidad de descarga hemática durante las
menstruaciones, la cual sufre reflujo, en comparación
con las que no desarrollan endometriosis.
3 No obstante,
se sabe que hasta 90% de las mujeres pueden tener
menstruación retrógrada y sólo 15% de éstas desarrolla
endometriosis confirmada.
3
La teoría de la metaplasia celómica, o la teoría de
Robert Meyer, consiste en la transformación metaplá -
sica de las células que recubren el peritoneo visceral
abdominal en tejido endometrial, debido a un estímulo
hormono-ambiental.
3 Otra de las teorías que aún se ana-
liza es la embrionaria Mülleriana, en la que se propone
que la endometriosis se basa en una alteración de las
estructuras del tracto genital durante la organogénesis,
lo cual permite que se desarrolle tejido endometrial fuera
de la cavidad uterina, expresando estrógenos y CA 125.
3
La teoría de la diseminación vascular o linfática
explica los implantes de tejido endometrial en sitios
extrapélvicos, como nódulos linfáticos abdominales,
pulmón, pleura y cerebro; sin embargo, no explica las
lesiones pélvicas comunes.
2-4 Si se habla de trasplante
directo, el antecedente de alguna intervención quirúrgica
pélvica previa explica su presencia cuando se descu-
bre este tipo de tejido en cicatrices abdominales.
3 Otra
hipótesis propuesta en la literatura es la teoría de las
células madre, en la cual se sugiere que células indife-
renciadas tienen la capacidad de generar depósitos en-
dometriales. La teoría de la disfunción inmune menciona
que las mujeres que cursan con alguna enfermedad
autoinmune durante la menstruación desarrollan mayor
inflamación, con la subsecuente eliminación deficiente
de desechos endometriales, induciendo la formación
de un endometrio ectópico.
3
La endometriosis tiene una alta prevalencia que va
de 10 a 20% en mujeres en edad fértil (25 a 44 años)
y se incrementa hasta 40-80% en mujeres con el ante-
cedente de dolor pélvico crónico o infertilidad, siendo
éstos los principales motivos de consulta.
1-3 Los sitios
más frecuentes de afectación son los ovarios, el peri-
toneo pélvico, los ligamentos uterosacros, las trompas
de Falopio y el ligamento ancho. Menos frecuente es el
compromiso del colon, el intestino delgado, el apéndice,
la cicatriz umbilical u otros tejidos contiguos a la cavidad
pélvica.
3,4 Se han publicado algunos casos en los que se
ha detectado este tipo de tejido en el sistema nervioso
central (SNC) o la mucosa nasal.
5-7
A pesar de que la endometriosis es frecuente, y su
diagnóstico no es inusual en la práctica ginecológica,
la forma extrapélvica es rara y puede ser un hallazgo
durante cualquier procedimiento quirúrgico, incluso en
la práctica de la cirugía dermatológica. Desde hace más
de 40 años se han comunicado casos de esta variedad,
con una prevalencia de hasta 12%.
5 Se sugiere que es
subdiagnosticada.
La endometriosis cutánea es la siembra de tejido
endometrial en la pared abdominal. Cuando se mani -
fiesta como una masa bien circunscrita se le denomina
endometrioma. A nivel cutáneo, sin el antecedente de
cirugía uterina previa, el desarrollo de éstos es poco
frecuente. La incidencia varía de 1 a 2%. La mayoría de
los reportes de endometriosis de la pared abdominal (la
cual es el sitio más frecuente de enfermedad extrapél-
vica) se asocian con el antecedente de cicatrices por
cesárea u otros procedimientos quirúrgicos.
4,6
La presentación clínica varía dependiendo del sitio
afectado.4 Los síntomas más frecuentes en este tipo de
endometriosis son la presencia de una masa abdominal
subcutánea palpable (99%), el dolor cíclico, que frecuen-
temente es atípico (71%) y el sangrado cíclico (48%).
4,6 El
dolor en la endometriosis de la pared abdominal puede
no ser un síntoma clínico constante y no asociado al ciclo
menstrual, por lo que el diagnóstico puede ser difícil.
DIAGNÓSTICO
No existen estudios de laboratorio específicos para
realizar el diagnóstico de endometriosis. La concentra-
ción sérica de CA 125 (proteína que se encuentra en
la superficie de algunas células y que se considera un
marcador tumoral) puede estar elevada (es decir, más
de 35 unidades/mL) en algunas afecciones benignas,
como es el caso de las mujeres con endometriosis. Su
determinación inicial dentro del plan de abordaje diag-
nóstico no está aún bien definida. No se solicita de ma-
nera rutinaria en mujeres que están siendo evaluadas o
tratadas por endometriosis, ya que otros padecimientos,
en particular el carcinoma de ovario, endometrial, peri-
toneal o de las trompas de Falopio, también elevan la
concentración sérica de esta proteína.
3
Desde luego los hallazgos en una tomografía axial
computarizada o una resonancia magnética orientan en
gran medida al diagnóstico al evidenciar la presencia
de masas en las diferentes estructuras orgánicas. Esta
última diagnosticará con precisión la endometriosis
torácica hasta en 95% de los casos.
La ultrasonografía en la endometriosis de la pared
abdominal muestra una masa hipoecoica, vascular y/o
sólida. Los márgenes son irregulares, a menudo espi-
culados, y puede parecer que se infiltran en los tejidos
adyacentes.
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Una ecografía transvaginal muestra imágenes que
sugieren endometriosis pélvica, con endometriomas en
los ovarios, nódulos en el tabique rectovaginal e incluso
en la vejiga.
7-9
El estudio histopatológico de las lesiones confirma el
diagnóstico. En éste se observan glándulas y estroma
endometrial entre los haces de tejido conectivo. Las
glándulas tubulares se aprecian parcialmente ensan -
chadas y recubiertas de epitelio columnar. El estroma
celular muestra áreas de edema, con algunos linfocitos
y hemosiderófagos.
4,10
Para completar el protocolo de estudio en una pacien-
te con estas características se debe solicitar también
una biometría hemática para determinar la presencia
de anemia o alguna causa infecciosa que estuviese
generando alteración menstrual, así como el impacto
de la hipermenorrea en la endometriosis.
El diagnóstico diferencial clínico se debe realizar con
hernias, lipomas, tumor desmoide o malignidad primaria
o secundaria. La sospecha clínica preoperatoria es baja,
por lo que conocer esta entidad ayuda al dermatólogo
a realizar un diagnóstico temprano y proponer un tra-
tamiento oportuno.
4,8
El tratamiento incluye varias opciones, que pueden
ser desde de la simple observación, el tratamiento
quirúrgico, el puramente médico y/o combinación de
alguno de éstos.
5,7 Éste se debe individualizar con base
en la gravedad de los síntomas y el deseo de fertilidad.
En cuanto al tratamiento médico, se busca bloquear la
función ovárica, creando un ambiente hipoestrogénico.
Se utilizan anticonceptivos orales combinados (ACO) y
progestágenos. Si fallan éstos, se inicia con el empleo
de los agonistas GnRH, o danazol, o los modificadores
selectivos de los receptores estrogénicos (SERMs, por
sus siglas en inglés), o los inhibidores de la aromata -
sa, entre otros. Como última alternativa se reserva el
tratamiento quirúrgico. Con el fin de mejorar la calidad
de vida de las pacientes, se indica la administración
de todo lo anterior junto con analgésicos y algunos
otros medicamentos para el control de los síntomas.
El pronóstico de la enfermedad depende de los sitios
involucrados y la gravedad de los síntomas. La recurren-
cia de las lesiones después del tratamiento quirúrgico
es de hasta 15%.
3,4 Los indicadores de una extirpación
incompleta son la formación de seromas en el sitio
del procedimiento quirúrgico y/o el inicio temprano del
dolor referido previamente durante el postoperatorio
inmediato.
4,8
CASO CLÍNICO
Se trata de una mujer de 33 años de edad, quien acude
a consulta general de dermatología refiriendo la presen-
cia de una masa en abdomen desde hace siete años,
dolorosa desde hace un año. Además, señala que en
ocasiones ese dolor coincide con la presentación de su
periodo menstrual. Entre sus antecedentes personales
patológicos refiere haber cursado con un embarazo
y una operación cesárea electiva ocho años y medio
atrás. El resto de los antecedentes sin importancia para
el padecimiento actual.
Figura 1: Imagen clínica de la superficie cutánea sin alteración aparente.
Figura 2:
En la pieza quirúrgica
se observa tejido
adiposo con grumos
de material violáceo,
de aspecto granuloso
y friable.
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A la exploración física se observa una dermatosis
localizada en tronco, del cual afecta el abdomen en
región periumbilical derecha que se extiende hasta
hipocondrio derecho, unilateral. Constituida por una
neoformación subcutánea, más palpable que visible,
de bordes mal definidos, superficie lisa, móvil, no ad-
herida a planos profundos, de consistencia blanda. De
evolución crónica, dolorosa (Figura 1).
Con la impresión diagnóstica de un probable lipoma
versus endometrioma se envía al servicio de cirugía
dermatológica de la unidad para valoración, en donde
se le programa para extirpación de la lesión. Durante
el procedimiento se realiza disección hasta llegar a
tejido celular subcutáneo profundo y fascia abdominal.
Al llegar a este plano anatómico, se observa una masa
amorfa fibrosa en la cual no se distinguen bordes (Fi-
gura 2). Se envía la pieza extraída al servicio de der-
matopatología. El resultado del estudio histopatológico
mostró tejido conjuntivo con amplias zonas de fibrosis e
incremento en el número de fibroblastos. Entre las fibras
de colágeno se aprecian numerosas cavidades de tipo
glandular, todas ellas revestidas por una delgada pared
de células secretoras de tipo apócrino. Se observan
restos celulares, eritrocitos y fibrina en el interior de las
cavidades, así como moderada reacción inflamatoria en
el estroma circundante (Figuras 3 y 4). El diagnóstico
histopatológico fue sugestivo de endometriosis.
La paciente fue valorada al día siguiente del proce-
dimiento. Refería sólo dolor moderado en el sitio de la
herida, el cual desapareció a los siete días, herida sin
complicaciones, en vías de cicatrización. Se le refiere
al servicio de ginecología en donde se le realiza un ul-
trasonido endovaginal, cuyos hallazgos reportan que la
paciente cursa con endometriosis pélvica, al momento
actual en manejo conservador, sólo con vigilancia, sin
medicamentos, actualmente en seguimiento por cirugía
dermatológica y ginecología.
Figura 3: Se observan varias luces vasculares y glandulares inmersas en
un estroma fibroso, (H&E 4x).
Figura 4:
A y B: Las luces ductales están
revestidas por células que exhiben
secreción por decapitación. Pequeños
focos de hemorragia (H&E 10x).
A B
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CONCLUSIÓN
La endometriosis extrapélvica es una enfermedad rara
que puede manifestarse como una masa subcutánea
palpable en la pared abdominal. Puede o no cursar con
síntomas típicos, por lo cual el caso que se comunica en
este artículo es relevante en la práctica dermatológica,
ya que su manifestación debe tenerse en cuenta para
realizar diagnósticos diferenciales con otras entidades.
Por lo anterior, si una mujer en edad reproductiva
acude con una masa abdominal subcutánea, dolor pél-
vico y con el antecedente de haber sido sometida a un
procedimiento quirúrgico, debemos sospechar que se
trata de un endometrioma cutáneo para así proporcionar
un tratamiento oportuno, disminuyendo la morbilidad
que causa esta enfermedad en mujeres en este grupo
etario, ya que la endometriosis puede ocasionar dolor
pélvico crónico e infertilidad.
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Correspondencia:
Dr. Julio Enríquez Merino,
Dr. Vértiz Núm. 464, Esq. Eje 3 Sur,
Col. Buenos Aires, 06780,
Alcaldía Cuauhtémoc, CDMX.
Tel. 55 5519-6351.
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