Keywords
meningioma, endometriosis, hyperestrogenism.
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INTRODUCCIÓN
La endometriosis es una patología cuya causa exacta
se desconoce. Afecta aproximadamente al 10% de la
población femenina en edad fértil (1). La hipótesis más
aceptada es la de la menstruación retrógrada,
presente en el 90% de las mujeres, tengan o no
endometriosis. Factores adicionales genéticos,
inmunológicos, hormonales, medioambientales, etc.
permitirían que el tejido endometrial se implantara y
proliferara en lugares ectópicos. Otra hipótesis
defiende la metaplasia del peritoneo en tejido
endometriósico.
Se ha demostrado en repetidas oc asiones su
asociación con el cáncer de ovario (2, 3, 4) ,
desarrollándose éste en un 0.3-1.6% de las mujeres
con endometriosis
(5), pero no es la única patología
con la cual parece asociarse. Diferentes estudios han
propuesto su asociación con el cáncer de endometrio
(3, 4) o el de mama (4, 6, 7), pero en la actualidad no hay
datos consistentes (7). De igual forma, se ha
evidenciado asociación con el melanoma (4, 6, 7) con un
riesgo relative de 1.62 (8); tumores cerebrales (como
el meningioma, odds ratio de 1.5) (4, 7, 9); endocrinos (4,
7); de glándula tiroides (4); o renales (7), aunque al ser
patologías menos frecuentes, es difícil establecer una
relación causal.
A continuación presentamos el caso clí nico de una
paciente embarazada, diagnosticada de
endometriosis profunda, que debutó con un tumor
cerebral. La finalidad es evaluar la relación entre las
dos patologías, así como valorar las opciones
terapéuticas, realizando una revisión de la literatura
científica disponible.
CASO CLÍNICO
Motivo de consulta
Mujer de 41 años, gestante de 32 semanas, que
acudió a urgencias por presenter cefalea e
hipoestesia en hemicara derecha.
Antecedentes
La paciente no tomaba medicación crónica en el
momento de la consulta. Tres años antes del debut
del meningioma, la paciente fue diagnosticada en el
contexto de dismenorrea, de una tumoración ovárica
derecha de diagnóstico incierto con CA -125 de 76
U/mL, por lo que fue sometida a una salpingo-
ooforectomía derecha laparoscópica. La anatomía
patológica diagnosticó endometriosis sin atipias.
Posteriormente fue tratada con etinilestradiol 0.02 mg
/ drospirenona 3 mg. En la actualidad se encontraba
en seguimiento por un endometrioma ovárico
izquierdo y esterilidad primaria secundaria a baja
reserva ovárica (hormona antimülleriana de 1.2
nanogramos por mililitro, acorde con la intervención
quirúrgica que se le había realizado). El actual era su
primer embarazo, conseguido mediante fecundación
in vitro tras dos intentos fallidos.
Entre los antecedentes familiares, su hermana
presentaba diabetes mellitus tipo 1, enfermedad que
no parece asociarse a endometriosis
(10). Uno de sus
hermanos, así como el hijo de éste, estaban
diagnosticados de síndrome de Townes -Brocks, una
rara enfermedad genética que se caracteriza por
cuatro signos principales: defectos anales (lo más
habitual es ano imperforado), malformación de los
pabellones auriculares, anomalías en dedos y
sordera.
Se pueden asociar otras malformaciones, aunque no
se ha relacionado con la endometriosis
(11).
Anamnesis
La paciente acudió a urgencias por presentar desde
hacía 3 semanas cefalea hemicraneal derecha
irradiada a nivel retro-ocular, con empeoramiento
vespertino, que mejoraba parcialmente con
paracetamol y antiinflamatorios no esteroideos. El
dolor era agudo e intenso, y desde el día anterior
asociaba hipoestesia hemifacial derecha, sin otros
síntomas ni signos.
En cuanto al bienestar fetal, la paciente no refería
cambios tras la aparición de la cefalea,
conservándose los movimientos fetales y sin dinámica
uterina sintomática.
Exploración Fisica
Se encontraba apirética y normotensa, con buen
estado general. El nivel de consciencia estaba
preservado.
Exploración neurológica: distopía orbitaria, proptosis
del ojo derecho y anisocoria (pupila derecha en
midriasis, reflejo foto-motor lento y consensual
normal). Defecto pupilar aferente relativo en el ojo
derecho, que presentaba ptosis, y limitación parcial
para la supraducción, aducción e inciclotorsión. No
había edema de papila. Sensación subjetiva de
entumecimiento en región malar y peribucal derechas,
con función motora del V par normal.
El resto de la exploración fue normal.
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Pruebas Complementarias
La analítica realizada con hemograma, bioquímica y
coagulación fue normal, al igual que la ecografía y
registro cardiotocográfico para comprobar el bienestar
fetal. La resonancia magnética cerebral (RMN)
evidenció una lesión sólida extra-axial en seno
esfenoidal derecho con extensión temporal anterior,
de 4,5 cm x 3,2 cm x 2,4 cm (transversal x antero-
posterior x cráneo-caudal). Tras la administración del
contraste intravenoso de gadolinio se apreció un
intenso realce homogéneo de la lesión, con base de
implantación dural (Figura 1).
Diagnostico
Se estableció el diagnóstico final de un posible
meningioma del seno esfenoidal derecho en una
gestante de 33 semanas.
Evolución y Tratamiento
Tras presentar el caso en un Comité Multidisciplinar
compuesto por neurólogos, neurocirujanos,
radiólogos y obst etras, se decidió iniciar tratamiento
esteroideo (dexametasona 4 mg cada 8 horas) con el
fin de reducir la inflamación y, con ello, la clínica y
finalizar el embarazo a término por vía vaginal si los
síntomas lo permitían.
A las 35 semanas de gestación la paciente había
empeorado, presentando mayor exoftalmos, aumento
de la sensación de disestesia de las tres ramas del
trigémino derecho, diplopía en la visión lateral derecha
y pérdida de fuerza en la masticación. Se decidió
programar una cesárea electiva en la semana 38 de
gestación.
Siendo la gestación de 36 semanas, la paciente
debutó con borrosidad en la visión del ojo izquierdo, lo
que llevó a la realización de una cesárea electiva en
la semana 36+5. Nació un varón de 3255 gramos,
Apgar 9 al minuto y 10 a los cinco minutos, con
longitud de 51 centímetros y perímetro cefálico de
34,5 centímetros. No precisó ningún tipo de
intervención por parte de neonatología.
Se completó el estudio con una nueva RMN,
tomografía axial orbitaria y angiografía cerebral, que
informaron de lesión del seno cavernoso derecho
compatible con meningioma, que afectaba a la órbita
y agujero óptico derechos.
Dieciocho días tras la realización de la cesárea se
llevó a cabo la craneotomía órbitocigomática y
exéresis de la lesión, que cu rsó sin incidencias. El
estudio histológico mostró un meningioma
meningotelial con áreas microquísticas (grado I de la
OMS), que infiltraba los fragmentos óseos y tejidos
blandos adyacentes (Figura 2). Los receptores de
progesterone fueron positivos. No se analizaron los
receptores estrogénicos.
El postoperatorio cursó sin incidencias, decidiéndose
control ambulatorio con tratamiento esteroideo
(dexametasona 4 mg cada 8 horas) en pauta
descendente.
La RMN postquirúrgica mostraba persistencia de
restos tumor ales en seno cavernoso, cisternas
supraselar y prepontina (Figura 3), por lo que se aplicó
tratamiento adyuvante con radiocirugía con Gamma
Knife.
Diez meses tras la exéresis del tumor, la paciente
había mejorado notablemente, siendo la exploración
del III, IV y VI par craneales normal. El exoftalmos
había desaparecido, y la RMN de control presentaba
restos en el seno cavernoso, aunque éstos no habían
aumentado de tamaño respecto al postoperatorio
inmediato.
CONCLUSIÓN
La revisión de la literatura científica muestra cierta
asociación entre la incidencia de tumores cerebrales
y la endometriosis
(4, 7, 9) . El meningioma
concretamente se ha relacionado con diversos
factores hormonales: menor incidencia en mujeres
con lactancia maternal prolongada, aumento de la
proliferación celular en presencia de terapia con
estrógenos combinados con progesterona (12),
aumento de su incidencia en pacientes con terapia
hormonal estrogénica (13), o aumento de su incidencia
en pacientes sometidas a tratamientos de fertilidad
(14). Todos estos datos apuntan a que el riesgo de este
tipo de tumor, así como su crecimiento, podría
aumentar con la exposición a estrógenos. Las
pacientes con endometriosis expresan de forma
aberrante la enzima aromatasa, dando lugar a un
estado de hiperestrogenismo
(15) que podría ser el
responsable del aumento de la incidencia de
meningiomas en este tipo de pacientes.
Los meningiomas tienen una incidencia anual
aproximada de 6 por 100.000 habitantes, con una
relación mujer -varón 2:1 (16). Algunos estudios
demuestran un mayor riesgo de meningioma en
mujeres que usan anticonceptivos orales (odds ratio
1.8)
(17), y mujeres en tratamiento con terapia
hormonal sustitutiva (riesgo relativo de 1.30) (13).
La peculiaridad y limitación de nuestro c aso se
encontraba en que la paciente estaba embarazada. La
incidencia de meningiomas en mujeres embarazadas
es similar a la de la población general
(18), pudiendo
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tener un comportamiento más agresivo y llevar a
situaciones clínicas complicadas. En cuanto al
diagnóstico, el método de elección sería la RMN,
puesto que evita la radiación ionizante y se considera
segura en el embarazo. El gadolinio ha de reservarse
para casos excepcionales potencialmente peligrosos,
pues pertenece a la clase C de la FDA.
Su tra tamiento es quirúrgico, reservándose la
radioterapia y estereotaxia para meningiomas
pequeños, recurrentes o imposibles de resecar
quirúrgicamente, aunque nunca se consider arán
estas alternativas durante el embarazo, puesto que
pueden dar lugar a malformaciones fetales (19). En
este caso, si la paciente tiene signos y síntomas
neurológicos, los corticoesteroides y anticomiciales
estarían indicados hasta la viabilidad fetal y
nacimiento.
El tratamiento preferido durante la gestación suele ser
la observación hasta después del parto, pero puede
ser necesaria una intervención quirúrgica urgente en
casos de meningioma maligno, hidrocefalia no
susceptible de otros tratamientos, o tumores que
crecen progresivamente y son potencialmente
mortales
(20). La coordinación de los servicios de
neurocirugía, obstetricia y neurología /
neurooftalmología es importante para garantizar un
manejo óptimo, que debe ser individualizado y basado
en la patología intracraneal, la edad gestacional y, no
menos importante, los deseos de la paciente
(21).
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Figura 1. Lesión en seno esfenoidal derecho con extensión temporal anterior.
Figura 2. Meningioma meningotelial: nidos de células meningoteliales con tendencia a formar sincitios y
remolinos inmersos en un estroma colagenizado
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Figura 3. Persistencia de restos tumorales en seno cavernoso.