Material
Y MÉTODOS
En el período comprendido entre julio del
2002 y septiembre del 2006, diez pacientes fueron
sometidos a una cistectomía parcial laparoscópica en
nuestra institución. En los casos de lesiones tumorales
malignas, se explicó de manera clara a los pacientes
los beneficios y riesgos presentes en la realización
del procedimiento. Se indicó la realización del proce-
dimiento a pacientes con los siguientes diagnósticos:
cuerpo extraño intravesical, endometriosis, adeno -
carcinoma del uraco, carcinoma vesical de células
transicionales, lesiones adquiridas del uraco y un
tumor extravesical (Tabla I).
No hubo criterios de exclusión presentes de -
bido al volumen o características de las lesiones. To -
dos los pacientes se sometieron a una cistoscopia y
una tomografía axial computada preoperatoria.
La información fue recolectada prospectiva -
mente en una base de datos y se analizó en forma
retrospectiva. Las variables analizadas para el estu -
dio fueron: tiempo operatorio, estadía hospitalaria,
sangrado intraoperatorio, tasa de conversión quirúr -
gica, tiempo de sonda y complicaciones perioperato-
rias.
En los pacientes con lesiones de carcinoma
invasivo de células transicionales, se realizó linfade -
nectomía pélvica de manera habitual como lo hace -
mos en la cistectomía radical.
1.112
was indicated for the treatment of a foreign body, en -
dometriosis, urachal adenocarcinoma, trancisional cell
carcinoma, acquired lesions of urachus and extravesical
tumor. Analyzed surgical variables were operative time,
conversion rate, blood loss, hospital stay and catheteri -
zation period.
Conclusions
Laparoscopic partial cystectomy is a
doable surgical procedure. It is a useful technique for
both benign and malignant bladder disease. In TCC
and urachal carcinoma oncological safety prevails. Pa -
tient selection is essential for this procedure.
DIAGNÓSTICO
Cuerpo extraño intravesical
Tumores extravesicales
Adenocarcinoma del uraco
Carcinoma de células transicionales
Lesiones congénitas del uraco
Endometrioma intravesical
N º
1
1
1
1
3
3
TABLA I. DIAGNÓSTICOS PREOPERATORIOS EN
PACIENTES SOMETIDOS A CISTECTOMÍA PARCIAL
LAPAROSCÓPICA.
CISTECTOMÍA PARCIAL LAPAROSCÓPICA: NUESTRA SERIE.
TÉCNICA QUIRÚRGICA
Todos los pacientes recibieron profilaxis an -
tibiótica preoperatoria con una cefalosporina de 2ª
generación. Se coloca al paciente en decúbito dor -
sal, en posición de litotomía (Figura 1). El cirujano se
ubica en el lado izquierdo del paciente y el asistente
frente a él. Un segundo asistente debe colocarse en-
tre los miembros inferiores del paciente para realizar
la cistoscopia simultánea durante el acto operatorio.
De esta forma, el cirujano obtiene al mismo tiempo
las visiones laparoscópica y endoscópica. Se crea el
neumoperitoneo por técnica de Veress y se mantiene
presión intraabdominal con CO2 a 15 mmHg. Se uti-
liza una técnica de tres portales (Figura 2), con el tro-
car inicial de 10 mm ubicado a nivel supraumbilical
para la introducción del laparoscopio de 0 grados,
y dos trócares de 10 mm de ubicación paraumbili -
cal - pararectal para los lados derecho e izquierdo,
respectivamente. Con el uso del doble campo visual,
que permite verificar el margen de resección, se pro-
cede a realizar la resección de la pared vesical com-
prometida mediante el Bisturí Armónico® (Ethicon,
Endosurgery).
La cistoscopia se realiza con bajo volumen
de solución, y una vez que se incide la vejiga, se
omite el uso de solución ya que el gas ocupa el lumen
vesical. Se procede a la extracción del espécimen
operatorio con el uso del Endobag® (Ethicon, Endo -
surgery) y una vez realizado lo anterior, reparamos
el defecto vesical mediante técnica de sutura intracor-
pórea en un plano, con sutura 3 -0 de ácido poligli -
cólico multifilamento.
RESULTADOS
Todos los pacientes de la serie fueron opera -
dos en su totalidad por vía laparoscópica transperi -
toneal, sin registrarse conversiones a cirugía abierta.
El tiempo operatorio promedio fue de 77.7 min (ran-
go 30-120 minutos). El sangrado intraoperatorio fue
insignificante y ningún paciente requirió tranfusión
sanguínea. La estadía promedio de hospitalización
fue de 4 días (rango 3-5 días), con un tiempo de
permanencia de sonda vesical promedio de 7 días
(rango 5-10 días). No se presentaron complicaciones
intraoperatorias, postoperatorias ni mortalidad.
El informe anatomopatológico de las piezas
quirúrgicas reportó: tres quistes del uraco, tres endo -
metriomas vesicales, un carcinoma de células tran -
sicionales, un adenocarcinoma del uraco y un leio -
mioma vesical. Todos de los márgenes de resección
quirúrgica fueron negativos. El tiempo promedio de
seguimiento fue de 24 meses (rango 6 - 36 meses),
sin registrarse recurrencias en los pacientes tratados
por patología tumoral maligna o benigna. De igual
forma no se ha constatado compromiso de la funcio-
nal vesical tras la realización del procedimiento.
1.113
FIGURA 1. Posición de litotomía para la realización de
la cistectomía parcial.
FIGURA 2. Colocación de los trócares: 10 mm a nivel
umbilical para la óptica, y dos de 10 mm a nivel
pararectal-paraumbilical para el resto del instrumental.
O. A. Castillo, J. C. Aranguibel, R. Sánchez-Salas y cols.
DISCUSIÓN
La cistectomía parcial, es un procedimiento
de preservación vesical que se basa en la resección
quirúrgica de la pared vesical comprometida por la
lesión. Este procedimiento se lleva a cabo desde el
siglo XIX, pero adquirió mayor popularidad en la dé-
cada de 1950 debido a su utilización habitual en
pacientes con cáncer de vejiga (3). Posteriormente,
el advenimiento de la resección transuretral de veji -
ga (RTUV), posibilitó el tratamiento conservador de
algunos tumores, sin embargo, más tarde se observó
que en muchos casos el carcinoma se encontraba
más allá del epitelio de transición, invadiendo la por-
ción muscular de la vejiga, asociándose a tasas de
recurrencia local entre el 40 y el 78% (4).
Lo anterior significó que el tratamiento mí -
nimamente invasivo y con preservación vesical se
reserve sólo para pacientes muy seleccionados. En
este sentido, las evidentes mejoras en las habilida -
des laparoscópicas de los urólogos y el desarrollo
de nuevo instrumental en los últimos años han po -
sibilitado el desarrollo de la cirugía reconstructiva
laparoscópica del tracto urinario inferior. De esta
manera, la cistectomía parcial laparoscópica entre -
ga una serie de ventajas de la cirugía mínimamente
invasiva sin dejar de lado los conceptos básicos de
la cirugía a cielo abierto, permitiendo ampliar el
espectro de pacientes favorecido por la cirugía mí -
nimamente invasiva.
De acuerdo con lo anterior, estudios previos
han demostrado que la cistectomía laparoscópica es
factible y aporta claros beneficios al paciente, como
lo son disminución de la morbilidad, regreso precoz
del paciente a sus actividades diarias y un período
más corto de la hospitalización (5). Mariano y Tefilli
(6) presentaron recientemente una serie de 6 pacien-
tes con cáncer invasor vesical en los que se realizó
una cistectomía parcial laparoscópica mas linfade -
nectomía. El tiempo operatorio promedio fue de 205
min (rango 150 - 260) con un sangrado intraoperato-
rio promedio de 100 ml (rango 100 – 300 ml), y una
hospitalización promedio de 4 días. Desde el punto
de vista oncológico, las biopsias de las piezas opera-
torias mostraron un caso con un estadío pT1G3, tres
con estadío pT2aG2, un estadío pT2bG2 y un esta -
dío pT3aG3. El tiempo de seguimiento promedio fue
de 30 meses con un 80% de los casos libres de recu-
rrencia. La única recurrencia, tanto local como sisté-
mica se registro en el paciente con estadío pT3aG3,
por lo que se indicó quimioterapia de salvataje. En
el análisis global, sin embargo, nos parece que los
resultados de esta serie son bastante alentadores, lo-
grando la preservación vesical con un criterio onco -
lógico.
Por otra parte Gerber y cols reportan el uso
del Nd: YAG láser y laparoscopía simultánea en 5
pacientes con carcinoma de células transicionales de
vejiga no invasor de alto grado. El abordaje laparos-
cópico permitió el desplazamiento de las asas intes -
tinales lejos de la vejiga y la supervisión del uso del
láser intravesical. Sin embargo, los resultados de este
reporte mostraron una recurrencia de la enfermedad
en 4 de los 5 pacientes en los siguientes 9 meses (7).
A pesar de lo anterior, nos parece que el doble abor-
daje laparoscópico y endoscópico utilizado en nues-
tra serie y reportado por Gerber y cols. ofrece venta-
jas en la cistectomía parcial, ya que permite controlar
el margen de resección de una manera objetiva.
En vista de lo anterior, en el caso especifico
del cáncer vesical invasor, la cistectomía parcial debe
ser reservada para un grupo de pacientes cuidado -
samente seleccionados (8). Pacientes portadores de
lesiones únicas con invasión muscular, ausencia de
carcinoma in situ, sin antecedente de lesiones múlti -
ples, localización diferente al trígono o uretra poste -
rior y que permita garantizar un margen de seguri -
dad oncológica de 1.5 a 2 centímetros serían buenos
candidatos para la cistectomía parcial. En este tipo
de lesiones los beneficios de la cistectomía parcial
comprenden la posibilidad de una estadificación
histopatológica completa del tumor y los ganglios lin-
fáticos pelvianos y la preservación de la continencia,
potencia y función vesical, traduciéndose en una me-
jor calidad de vida (9).
En cuanto a la sobrevida, las series clásicas
de cistectomía parcial alcanzan cifras considerables
de supervivencia a 5 años del 50% a 70% cuando se
emplean estrictos criterios de selección (8, 10, 11).
Debe llamar la atención, sin embargo, que menos
del 10% de los pacientes reportados en extensas
series de cáncer vesical y sólo 5,8 % a 19,9% de
los pacientes con cáncer vesical invasor cumplen los
criterios para la indicación de una cistectomía par -
cial (12). Es por eso que la selección adecuada del
paciente es esencial para optimizar la tasa de super-
vivencia (13).
En nuestra serie, los casos de patología ma -
ligna por células transicionales y carcinoma de uraco
fueron 2 (22.2%) y se realizó linfadenectomía pél -
vica en cada caso tal como ha sido descrito en la
literatura.
Como ya lo hemos señalado previamente, con -
sideramos de vital importancia la selección adecuada
del paciente. En este sentido, las contraindicaciones
absolutas comprenden la presencia de un carcinoma
in situ (CIS) o de tumores multifocales, mientras que
las contraindicaciones relativas serían la presencia de
1.114
CISTECTOMÍA PARCIAL LAPAROSCÓPICA: NUESTRA SERIE.
tumores de alto grado, tumores localizados en el trí -
gono o el cuello de la vejiga o tumores que requieran
reimplantación ureteral posterior (14, 15).
Otras indicaciones potenciales para usar
la técnica serían los tumores vesicales incluidos en
divertículos y el adenocarcinoma del uraco que se
origine en la cúpula vesical y se extienda hacia el
ombligo a través del uraco (2, 8,10). Es fundamental
señalar, que al igual que en la cirugía abierta, tanto
en la carcinoma del uraco como en las lesiones ad -
quiridas de este, está indicada la resección total de
esta estructura, desde la cicatriz umbilical hasta el
ápex vesical (10, 1). Sin embargo, algunos autores
han descrito el tratamiento de las lesiones benignas
del uraco, sin incluir la cistectomía parcial (17).
Además, este procedimiento es una opción
quirúrgica para una diversidad de lesiones malignas
menos frecuentes de la vejiga, como feocromocitomas
(11), osteosarcoma primarios (18) y schwannoma
vesical (19) así como lesiones benignas del tipo endo-
metrioma (8, 12, 20-22) y leiomioma vesical (17).
La cistectomía parcial laparoscópica no pa -
rece ser técnicamente difícil, sin embargo sugerimos
y concordamos con la literatura en la importancia
de la experiencia previa en cirugía pélvica urológica
laparoscopica, así como en la necesidad de entre -
namiento en sutura intracorpórea (20, 23, 24), con
la finalidad de obtener los mejores resultados. Es de
suma importancia señalar que en los casos de lesio-
nes malignas el seguimiento estricto es fundamental
dada la real posibilidad de recurrencia y la eventual
necesidad de terapias ayudantes.
CONCLUSIONES
La cistectomía parcial laparoscópica es un
procedimiento quirúrgico factible y aplicable tanto
para patología vesical benigna como maligna. La
experiencia en cirugía reconstructiva urológica y el
entrenamiento en sutura intracorpórea son fundamen-
tales para realizar este procedimiento En los tumores
vesicales de células transicionales y carcinomas del
uraco, los criterios oncológicos deben prevalecer, lo
que se logra con la selección adecuada de los pa -
cientes. Si bien es cierto la cistectomía parcial aún
cumple un rol limitado en el tratamiento del cáncer
de vejiga en pacientes seleccionados, este procedi -
miento puede ser realizado por vía laparoscópica
con resultados similares y baja morbilidad, cuando
se compara con la cistectomía radical.
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