Conclusion
Endometriosis is a physical problem, and the patients must manage painful
symptoms while maintaining their respons ibilities, social connections and mental health. It is
essential to reduce diagnostic delays, offer personalized and multidisciplinary treatment and
implement awareness and support policies within both healthcare and social systems. This study
emphasizes the importance of increasing awareness, training healthcare professionals and
allocating resources to research that ad dresses not only physical symptoms but also the social
and psychological dimensions of the disease. A multidiscipl inary approach could significantly
improve the quality of life for millions of women.
Key words: Endometriosis, mental health, quality of life, dyspareunia and psychological
impact.
7
1. Introducción
1.1. Definición de la endometriosis
El endometrio se describe como el tejido que cubre el interior del útero. La endometriosis
(EM) es una enfermedad que se caracteriza por la presencia de células endometriales fuera de
su ubicación habitual; el endometrio. Estos parches de tejido se denomin an nódulos, implantes
o lesiones. Lo más habitual es que se encuentren en o debajo de los ovarios, pero también
podrían presentarse detrás del útero, en las trompas de Falopio, en los intestinos, la vejiga o en
los tejidos que sostienen al útero [1, 2].
No existe un consenso sobre el origen de esta enfermedad, sin embargo, se barajan
varias posibilidades, entre las que destacan la menstruación retrógrada (cuando parte del flujo
menstrual no sale por la vagina y se desplaza a las trompas de Falopio) y la metaplasia celómica
(cuando células celómicas se transforman en células endometriales y crecen fuera del útero) [3].
Esta enfermedad se suele presentar en mujeres en fase reproductiva y empeora su
calidad de vida (CdV), en la mayoría de casos, ocasiona aislamiento social; ya sea por el estigma
o por las complicaciones de la propia enfermedad, malestar y carga psíquica relacionado con la
percepción de abandono y soledad, ausentismo laboral a causa de los síntomas dolorosos y, por
último, problem as maritales, debido al dolor al mantener relaciones sexuales o al propio
aislamiento [4].
Las principales manifestaciones de esta enfermedad incluyen dolor menstrual
(dismenorrea), dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia), dolor pélvico crónico, dolor
no asociado al ciclo menstrual y molestias al evacuar (disquecia). Además, puede asociarse con
infertilidad [2]. Sin embargo, un tercio de las pacientes suele ser asintomática, lo que dificulta el
diagnóstico [5].
Como vamos a comprobar a lo largo de este estudio, hay diversas investigaciones [3, 6,
7, 8, 9] que demostraron, a través de encuestas en distintas partes del mundo, como, sin importar
la nacionalidad o el contexto sociopolítico, las mujeres que sufren de EM tenían peores
puntuaciones en áreas como depresión, ansiedad, relaciones interpersonales, vida laboral y, en
general, de calidad de vida.
En un estudio retrospectivo a más de 4.000 mujeres con endometriosis, se demostró que
está enfermedad causa niveles más altos de estrés y una menor calidad de vida en comparación
con mujeres sanas. La ansiedad y la depresión son más frecuentes en mujeres con
endometriosis, sin embargo, estos trastornos psiquiátricos están relacionados, sobre todo, con
la intensidad de los síntomas más que con la enfermedad en sí [3].
8
Según un estudio transversal realizado en Polonia a 306 mujeres [8], 63.43% de estas
afirmaban que los síntomas de la EM alteraban su funcionamiento diario. Así mismo, de las
mujeres que tenían períodos dolorosos (93.2%), el 85.76% confesaron que este dolor afectaba
a su rutina diaria.
En este mismo estudio, Bień et al. [8] concluyeron que, de 295 mujeres que tenían pareja,
el 72.20% expresó que esta enfermedad impactó negativamente en su relación. La mayoría
(73.14%) también confesó experimentar dispareunia durante las relaciones sexual es y estas
mujeres mostraron puntuaciones más bajas en los dominios psicológico y social.
El dolor asociado a las relaciones sexuales impacta negativamente en la calidad de vida,
reduciendo la libido, causando malestar pélvico y disminuyendo la intensidad y satisfacción de
los orgasmos. Además, las mujeres con endometriosis tienden a sentirse menos relajadas y
satisfechas después del acto sexual. Por otra parte, l a dispareunia también puede repercutir en
la función sexual de sus parejas, contribuyendo, por ejemplo, a la disfunción eréctil [8] .
Según un estudio transversal [6] en mujeres con endometriosis se comprobó una pérdida
de productividad laboral de 10.8 horas semanales frente a 8.4 horas semanales en pacientes
sintomáticas.
En este mismo estudio, Nnoaham et al. [6] comprobaron que la pérdida de productividad
laboral fue mayor en pacientes con dolor pélvico sin infertilidad y dolor más grave y menor pérdida
en mujeres con una educación de mayor nivel. También se observó que la productividad era
inversamente proporcional a la gravedad de la enfermedad, es decir, cuando la endometriosis
aumentaba la gravedad, la productividad disminuía considerablemente.
Esta enfermedad tiene distintas fases o “estadíos”, estos se diferencian por el número y
localización de los implantes endometriósicos. Así, si hay menos nódulos y son más superficiales,
esta paciente estará en la primera fase de la enfermedad, mientras qu e, si la endometriosis se
desarrolla, ya sea por falta de diagnóstico o una baja efectividad del tratamiento, estos nódulos
evolucionarán y, si se hacen más densos y se implantan en otros tejidos, podría tratarse de una
endometriosis en estadío 4; el más grave de la enfermedad [5, 10].
El dolor está influido por la localización y profundidad de los nódulos endometriósicos,
siendo más intenso en aquellos profundos y cercanos a áreas con alta inervación. Por otro lado,
la infertilidad puede deberse a la distorsión anatómica pélvica a causa de fibrosis y adherencias.
Sin embargo, en los estadios I y II, también se puede observar infertilidad, posiblemente
relacionada con factores como la producción de prostaglandinas, factores de crecimiento,
sustancias embriotóxicas, alteraciones inmunológi cas, o disfunciones en la ovulación,
fertilización e implantación. Estas relaciones aún son motivo de debate [5].
9
No existe consenso sobre el tratamiento más efectivo para los estadios I y II , mientras
algunos expertos optan por un enfoque médico, otros prefieren la intervención quirúrgica. Así, el
único tratamiento farmacológico utilizado se centra en mitigar el dolor a través de AINES
(Antiinflaamatorios no esteroideos), Anticonceptivos orales, progestágenos, agonistas de GnRH
y otros [5].
Además, el tratamiento de la EM no garantiza la cura o remisión completa de los síntomas
relacionados, sino que se centra en ayudar a mejorar la CdV de las pacientes [4].
Según un estudio de cohorte en Varsovia [7], casi la mitad de las personas que padecen
esta enfermedad experimentan dolores tan intensos que requieren atención en urgencias.
Además, más del 50% señaló que el dolor pélvico había limitado su actividad física, sexual y
laboral durante los últimos tres meses. Sin embargo, la enfermedad continúa siendo
insuficientemente atendida y supervisada.
El propósito de este trabajo fue analizar hasta qué punto estos síntomas afectan a la
calidad de vida de las pacientes con endometriosis en comparación con las mujeres sin la
enfermedad, así como explorar las posibles causas, como pueden ser el retraso en el
diagnóstico, el dolor pélvico crónico (DPC) y el escaso tratamiento.
1.2. Clasificación de la endometriosis
Actualmente, existen diferentes formas de clasificar la endometriosis. Lo sistemas de
clasificación más comunes son:
1. Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (rASRM),
2. ENZIAN,
3. El índice de fertilidad de la endometriosis (EFI),
4. La estadificación de la endometriosis de la Asociación de Laparoscopistas Ginecológicos
(AAGL) [10].
Respecto al sistema de clasificación rASRM revisada, suele ser la más utilizada y divide
la enfermedad en cuatro estadios según el tamaño, la profundidad, la gravedad, la ubicación y el
número de lesiones. Dentro del primer estadío (enfermedad mínima), puede haber algunos
nódulos o implantes superficiales, el segundo (endometriosis leve) consta de un mayor número
de nódulos, además de ser más profundos [5,10].
Por otra parte, en el estadio III (enfermedad moderada) se apreciarán multitud de nódulos
profundos, pequeños endometriomas y algunas adherencias, y en el cuarto y último estadío
10
(endometriosis grave) aparecerán adherencias más densas con fijación al peritoneo, tejido
periovárico y peritubárico [5,10].
En esta clasificación se observan las siguientes puntuaciones:
- Estadio 1 (mínimo) de 1 a 5 puntos.
- Estadio 2 (leve) de 6 a 15 puntos.
- Estadio 3 (moderado) de 16 a 40 puntos.
- Estado 4 (grave) más de 40 puntos [10].
Por otra parte, si una paciente presentara una obliteración completa del fondo del saco
posterior (que indica que la parte posterior de l útero; el fondo de saco de Douglas, está
completamente bloqueada o cerrada porque los tejidos se han pegado entre sí), según este
sistema, obtendría una puntuación de 40 por la que, al ser la máxima, se plantearía la existencia
de una endometriosis grave sin tener en cuenta otras lesiones [10].
Como observamos en la siguiente imagen, este sistema puntúa las lesiones
endometriósicas ováricas profundas y graves (de más de 3 centímetros) con 20 puntos, mientras
que puntúa con 16 puntos las adherencias densas en ovarios y dentro de las trompas de Falopio
[10].
Tabla 1. Clasificación rASRM.
Tomado de: Pašalić E. et al. [10]
Respecto al segundo sistema, la puntuación ENZIAN, fue un intento de compensar los
fallos de la rASRM y se presentó en 2005 en Austria. La diferencia con esta otra puntuación es
la inclusión y el enfoque en la endometriosis infiltrante profunda ya que este sistema describe la
localización de las lesiones endometriósicas profundas; las infiltraciones que crecen hacia dentro
de los órganos y alteran sus funciones [10].
11
Tabla 2. Clasificación ENZIAN.
Tomado de: Pašalić E. et al. [10]
La puntuación ENZIAN se divide en grupos o compartimentos.
1. Compartimento P (peritoneo)
- P1: infiltración de menos de 3 cm.
- P2: infiltración de 3 a 7 cm.
- P3: infiltración de más de 7 cm.
2. Compartimento O (ovario); con la misma clasificación que el primer compartimento.
3. Compartimento T (trompas de Falopio y ovarios)
- T1: infiltración en la pared pélvica lateral.
- T2: infiltración en la pared y en el útero.
- T3: infiltración en las anteriores áreas, además de en el intestino y en los ligamentos
uterosacros.
4. Compartimento A (recto vaginal)
- A1: menos de 1 cm.
- A2: entre 1 y 3 cm.
- A3: Más de 3 cm.
5. Compartimento B (ligamentos sacro uterinos, pared pélvica lateral y ligamentos
cardinales); con la misma clasificación que el compartimento A.
12
6. Compartimento C (recto); con la misma clasificación que los compartimentos A y B.
7. Compartimento F.
- FA: dentro de la pared muscular del útero.
- FB: infiltración en vejiga.
- FI: infiltración en intestino.
- FU: infiltración en uréter.
En caso de ovarios y trompas faltantes o invisibles, se anotan como m o x,
respectivamente [10].
1.3. Epidemiología
La endometriosis es una de las enfermedades ginecológicas más frecuentes y afecta,
globalmente, entre el 7-15% de las mujeres en edad fértil y hasta al 50% de aquellas que padecen
dolor pélvico y/o problemas de infertilidad, además es considerada una causa de aborto
espontáneo. Dichos datos son solo estimaciones, ya que, como se ha mencionado anteriormente,
esta enfermedad puede cursar sin síntomas, lo que hace imposible conocer el número exacto de
pacientes que padecen de EM [1, 2, 4 y 8].
Figura 1. Gráfica de síntomas por edad. Tomado de: Signorile PG. et al. [3]
En los gráficos anteriores, se observó una clara tendencia de la aparición de los síntomas
a partir de una edad concreta. En los primeros años de vida reproductiva, no se registr ó casi
13
ninguna incidencia, sino que, es a partir de los 25 años cuando se comienza a manifestar. Estos
síntomas continúan aumentando a medida que aumenta la edad y tienen un pico máximo en el
intervalo de 40 a 44 años. Después descienden de forma constante hasta los 60 años [3] .
Esta tendencia tan clara puede estar relacionada con la actividad hormonal de los
estrógenos y podría ser una de las razones del retraso en el diagnóstico en mujeres jóvenes.
También se podría determinar que la razón de esta incidencia es que en mujeres jóvenes la
endometriosis todavía está en etapas iniciales y en mujeres de 50 años, la enfermedad ya
debería estar diagnosticada y tratados los síntomas [3].
1.4. Diagnóstico
A pesar de su prevalencia, este trastorno está infradiagnosticado y subnotificado debido
a la falta de información sobre esta enfermedad, lo que afecta a diversos factores psicológicos.
En condiciones normales, el diagnóstico de EM se retrasa de 4 a 11 años [11] o, incluso, de 8 a
12 años [3] desde que aparecen los primeros síntomas hasta que hay un diagnóstico definitivo.
Este retraso puede deberse a la inespecificidad de la mayoría de los síntomas y a que,
actualmente, no existen pruebas diagnósticas no invasivas, que puedan garantizar un
diagnóstico. Además, a pesar de que hay información sobre los síntomas de la enferme dad, no
hay muchos estudios en grandes cohortes de mujeres que analicen estos síntomas y su
evolución a lo largo de la vida. Actualmente, el diagnóstico de endometriosis solo puede
garantizarse con el examen histológico de implantes ectópicos y estos se ob tienen a través de
cirugía o de procedimientos laparoscópicos invasivos [3].
En un estudio transversal [6] que se llevó a cabo en 16 centros de 10 países distintos,
que constaba de 1.418 mujeres pre menopáusicas (745 pacientes con endometriosis
asintomática y 587 mujeres con síntomas) se observó el retraso en el diagnóstico de la
endometriosis y estos fueron los resultados:
El retraso fue de 6.7 años en mujeres con la enfermedad y de 5.9 en pacientes de control
que presentaban síntomas. Las razones de este retraso se debieron, principalmente, a la demora
en la derivación del médico de atención primaria al ginecólogo/a y, segú n dicho estudio, las
mujeres entrevistadas informaron de una media de siete visitas con el médico anteriores a la
derivación correspondiente. También se explica que el retraso fue más pronunciado en mujeres
con un IMC más alto y más síntomas pélvicos [6].
El retraso del diagnóstico en endometriosis también varió entre los distintos centros; en
14
Guangzhou (China), por ejemplo, se comprobó un retraso de 3,3 años, a diferencia del centro en
Siena (Italia), que demostraba una demora de 10.7 años [6].
Se pudo comprobar en dicho estudio que el retraso era más prolongado en centros con
atención sanitaria financiada por el estado (8.3 años) en comparación con centros
autofinanciados o financiados por seguros (5.5 años) [6].
A partir de un análisis longitudinal realizado en Berlín [12] se evidenció que la salud
mental y física de las personas con EM se ven afectadas negativamente si el retraso en el
diagnóstico es más tardío. También demuestra que este retraso es de gran importancia para la
salud física en los casos en los que el diagnóstico se real izó a través de una cirugía. Esto es
debido a que el tratamiento se suele iniciar después de confirmarse el diagnóstico y, en ciertos
tipos de EM, solo es posible diagnosticarlo con cirugía. Sin embargo, los tratamientos hormonales
para tratar los síntomas se podrían proporcionar ante un diagnóstico sospechoso basado en una
anamnesis exhaustiva de los signos de dolor.
La importancia de un inicio temprano del tratamiento reside en que, en las etapas tempranas de
la enfermedad, se muestra una mayor actividad metabólica y las pacientes son más receptivas
al tratamiento hormonal que los estadios más avanzados [12].
1.5. Complicaciones
1.5.1 Síntomas
Una de las características más complicadas de esta enfermedad y la que causa más
estrés a las pacientes son los síntomas dolorosos.
A través de un estudio retrospectivo a 4083 mujeres con endometriosis en Italia [3], se
extrajeron los siguientes datos:
Tabla 3. Prevalencia de síntomas de EM.
Síntomas Presente (%) Ausente (%)
Abdomen hinchado 65% 35%
Astenia 62% 38%
Dispareunia 56% 44%
Dolor rectal 52% 48%
Disfunciones intestinales 52% 48%
Migraña 47% 53%
Dolor en la ovulación 46% 54%
15
Dolor pélvico crónico 26% 74%
Cistitis 22% 78%
Negación de síntomas típicos 6% 94%
Dolor en vejiga 4% 96%
Elaboración propia. Fuente: datos tomados y extraídos de: Signorile PG. et al. [3]
Se utilizó el término abdomen hinchado para referirse a diversos trastornos intestinales
como dismenorrea y dolor abdominal; “astenia” hace referencia a todos los síntomas propios de
la fatiga y por disfunciones intestinales se entiende estreñimiento o diarrea [3].
Como se puede observar, según este estudio, los síntomas más representativos de la
enfermedad para esta muestra de mujeres, presentes en más de la mitad de las encuestadas,
fueron: dolor abdominal, astenia y dispareunia, junto con dolor rectal y disfuncion es intestinales.
Esto concuerda con el resto de estudios [11, 13, 14 y 15], que señalan el dolor como una de las
principales complicaciones de la enfermedad. También se muestra bastante común la migraña y
el dolor en la ovulación, aunque no lleguen a estar presentes en la mayoría de las mujeres [3].
Signorile et al. [3] también demostraron que una dieta específica y una suplementación
alimentaria pueden reducir la intensidad de los síntomas y la inflamación.
Por último, los síntomas menos reportados por estas pacientes fueron: dolor pélvico
crónico, cistitis y dolor en la vejiga [3]. Respecto al dolor pélvico, este estudio contrasta con otros
[1, 2, 4, 8, 16] en los que se señala este síntoma como uno de los más frecuentes y preocupantes
para estas mujeres.
Que la astenia se encuentre entre los síntomas más frecuentes [3] refuerza otros estudios
[16] que muestran que la fatiga es un síntoma predominante en la endometriosis, ya que afecta
entre el 51% y 87% de las mujeres con esta enfermedad y está relacionada con la depresión, el
insomnio, el estrés y una menor calidad de vida relacionada con la salud.
Al contrario que la infertilidad, los síntomas físicos como el dolor, no se relacionan con el
estadio de la endometriosis, lo que quiere decir que se pueden presentar síntomas desde el inicio
de la enfermedad [7].
Según un estudio de cohorte en Varsovia casi el 40% de las mujeres con endometriosis
encuestadas afirmaron haber visitado el servicio de Urgencias al menos una vez en el pasado
debido a dolores menstruales intensos. Además, más del 50% señaló que el dolor pélvico h abía
limitado su actividad física, sexual y laboral durante los últimos tres meses [7] .
16
Según un estudio a base de encuestas realizado en Berlín [12], la salud mental de las
encuestadas era mayor si la intensidad y duración del dolor pélvico eran menores y la satisfacción
con el tratamiento ginecológico era mayor.
1.5.2 Impacto psicológico de la endometriosis
1.5.2.1 ANSIEDAD Y DEPRESIÓN.
Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor del 6% de las mujeres a nivel
mundial padecen ansiedad. Sin embargo, este porcentaje aumenta significativamente,
situándose entre el 10% y el 87,5%, en el caso de mujeres con endometriosis [1]. Esta amp lia
variabilidad puede deberse a los escasos estudios que existen actualmente y a que algunos
estudios se centraron en mujeres con dolor pélvico crónico u otros síntomas limitantes asociados
a la endometriosis, mientras que otros se enfocaron en pacientes con endometriosis e infertilidad.
En un estudio de revisión sistemática [1], se recogen y explican dos artículos de especial
interés que relacionan la endometriosis con la ansiedad. Uno de los artículos que se menciona
evaluó el estado psicológico, a través de cuestionarios, de más de 1000 pacientes con EM,
divididas de la siguiente manera: dolor diario, dolor cíclico y sin dolor. A partir de este estudio se
encontró que la ansiedad, se relacionaban con el grado de dolor, ya que los resultados fueron
los siguientes: un 68.4% de las mujeres que sentían dolor diario presentaban también ansiedad,
frente a un 57.5% de mujeres con dolor cíclico y un 29.6% de mujeres que no sentían dolor
alguno.
Zippl et al. [1] recogieron un segundo estudio, en concordancia con el anterior, en el que
se evaluó la relación de factores psicosociales con la gravedad e intensidad del dolor; también
se incluyó un estudio sobre la CdV de mujeres con endometriosis. En esta investigación se
concluyó que la ansiedad y el catastrofismo están asociados a un mayor dolor y que la ansiedad,
a su vez, se relaciona con una peor CdV.
También se ha demostrado que la endometriosis acompañada de dolor pélvico
incrementa de manera más notable la incidencia de síntomas depresivos en comparación con la
endometriosis sin dolor. Esto indica que el dolor podría tener un impacto más determinante en la
aparición de síntomas depresivos que la enfermedad en sí misma [7].
1.5.2.2. CALIDAD DE VIDA GENERAL
17
La evaluación de la calidad de vida se utiliza para elegir el tratamiento y atención
adecuado para el paciente, conociendo su estado de salud y su bienestar físico, social y mental.
La OMS define la calidad de vida como la percepción de cada individuo de su posición en la vida
en el contexto cultural y los sistemas de valores con los que convive en relación a sus objetivos,
aspiraciones, normas e inquietudes. Los indicadores de CdV engloban la capacidad del individuo
de cumplir sus roles sociales, la disposición de adaptarse, el bienestar mental y la actividad en
grupos sociales [8].
La percepción de la CdV es subjetiva y personal y está influenciada por diversos factores,
tanto propios de la paciente como externos a ella. En la actualidad, se considera que evaluar la
calidad de vida es un aspecto clave en la atención médica, ya que no se enfoca únicamente en
tratar una enfermedad específica, sino en los síntomas que experimenta la paciente y cómo estos
afectan su vida diaria. La aceptación de la enfermedad juega un papel crucial en la evaluación
de la calidad de vida. La capacidad de a daptarse a la enfermedad, o la falta de esta, impacta
tanto en la CdV como en el nivel de satisfacción general de los pacientes [8].
Respecto a la CVRS (calidad de vida relacionada con la salud), según un estudio en 10
centros de 16 países distintos [6], se pudo observar como las mujeres afectadas por la
endometriosis que no sufrían síntomas graves, tuvieron una puntuación bastante menor que las
pacientes sintomáticas en áreas como función física y social, dolor físico, salud mental,
percepción de la salud y vitalidad.
La CVRS fue superior en las mujeres que tenían un empleo remunerado o trabajaban de
forma independiente y en aquellas que no reportaron dolor pélvico . Por el contrario, fue menor
en las mujeres que experimentaban dolor pélvico más intenso. También se encontró que los
retrasos más largos en el diagnóstico estaban vinculados con una disminución en la CVRS de
las mujeres afectadas [6].
Según un estudio transversal en Brasil, con 106 mujeres encuestadas, no se encontraron
diferencias significativas en la calidad de vida de las mujeres relacionada con los estadios de la
enfermedad [4].
Según un estudio transversal realizado en Polonia a 306 mujeres [8], la puntuación media
en la Escala de Aceptación de la Enfermedad (AIS) fue de 24,64; sabiendo que la máxima
puntuación (se siente capaz de vivir con la enfermedad) es 40 y la mínima (perci be muchas
limitaciones) 8. En este caso, las mujeres con endometriosis se encontrarían en el rango de
aceptación moderada (19-29)
Por otro lado, la puntuación media en la Escala de Dolor de Laitinen fue de 5.83; el rango
de esta escala engloba un rango de 0 a 16 puntos, siendo esta última puntuación la que indica
18
un dolor intenso. Las mujeres con endometriosis se encontrarían en el rango de dolor moderado
(de 5 a 8 puntos) [8].
En este estudio, Bień et al. [8] revelaron que las puntuaciones inferiores de calidad de
vida en el campo físico se asociaron con la intensidad del dolor, el impacto de la enfermedad en
la relación de pareja, la aceptación de la enfermedad, y el nivel educ ativo (siendo mejores las
puntuaciones con niveles educativos más altos). En cuanto al dominio psicológico, las
puntuaciones más bajas de calidad de vida se correlacionaron con la aceptación de la
enfermedad, el índice de masa corporal (siendo menores en la obesidad), la intensidad del dolor
en los períodos menstruales y la dispareunia.
En un estudio a base de encuestas en Berlín [12] se sugi rió que resaltar aspectos como
la autoeficacia, la satisfacción sexual y la satisfacción con el tratamiento, además de tratar los
síntomas físicos incapacitantes, podrían mejorar la salud general del individuo y mantenerse a
largo plazo. Además, este estudio reivindicó la necesidad de prestar ayuda a la atención
ginecológica de personas socialmente y económicamente desfavorecidas.
1.5.3 Impacto social de la endometriosis
1.5.3.1. RELACIONES INTERPERSONALES
El manejo de una enfermedad crónica tan compleja como es la endometriosis, es un
proceso que no solo incluye a la paciente, sino también a su pareja, que debe prestar su tiempo
para, por ejemplo, asistir a citas médicas, discutir opciones de tratamiento, o asumir más tareas
domésticas como el cuidado de los niños o de la casa. También debe encargarse de la revisión
de planes a futuro a causa de la infertilidad además de lidiar con cierta carga emocional de la
propia enfermedad [17].
En otros contextos, afrontar y asumir una enfermedad crónica es un proceso
transaccional que se conoce como afrontamiento diádico; en este, dos personas se influyen
mutuamente al enfrentarse a un estresor mutuo [17]. Un componente importante de este
afrontamiento diádico puede ser comunicar el estrés propio con la pareja. Así, un afrontamiento
diádico positivo, podría implicar:
19
Tabla 4. Tipos de afrontamiento diádico.
Afrontamiento diádico de apoyo La pareja escucha, comprende, se informa y
da consejos con el fin de ayudar al otro a
lidiar con el estresor.
Afrontamiento diádico delegado La pareja se encarga de las tareas diarias de
la paciente para reducir la carga de trabajo y,
por lo tanto, el estrés.
Afrontamiento diádico común La pareja habla y se relaja junto a la paciente,
para afrontar el proceso estresante juntos.
Afrontamiento diádico negativo Un miembro de la pareja se molesta por el
estrés del otro, demuestra una falta de
compromiso y motivación o incluso hostilidad
al tratar de consolar.
Elaboración propia. Fuente: datos tomados y extraídos de Facchin F. et al. [17]
Las enfermedades crónicas se relacionan con un afrontamiento diádico negativo. Un
mayor afrontamiento diádico positivo, suele relacionarse con mejores resultados psicológicos y
relacionales en pacientes con cáncer, demencia, diabetes y EPOC (enfermedad pulmonar
obstructiva crónica) [17].
Una de las manifestaciones o síntomas de esta enfermedad que más preocupan a las
pacientes es la dispareunia, que se refiere al dolor en la zona genital o dentro de la pelvis durante
las relaciones sexuales. Esta suele estar relacionada con lesiones endometriales ubicadas en la
cavidad pélvica posterior, las cuales forman nódulos duros que, al entrar en contacto con una
fuerza externa durante el acto sexual, pueden generar dolor [18].
En la endometriosis, la dispareunia o dolor al mantener relaciones sexuales, se presenta
como un síntoma frecuente, se estima que aproximadamente la mitad de las mujeres con
endometriosis la padecen [14]. Además, el dolor asociado al coito puede incrementa r el riesgo
de desarrollar otros tipos de disfunción sexual, como alteraciones en el deseo, lubricación,
excitación y orgasmo [13, 19].
Se ha demostrado que las mujeres con endometriosis presentan más del doble de
disfunciones sexuales en comparación con aquellas sin el trastorno. Estas dificultades pueden
afectar a todas las fases de la respuesta sexual, incluyendo el deseo, la excitació n y la
satisfacción u orgasmo [18, 19].
20
Las investigaciones han demostrado una disminución tanto en la frecuencia como en la
calidad de la actividad sexual en mujeres con dispareunia, a menudo acompañada de
sentimientos de culpa y una percepción reducida de la feminidad, lo que agrava las dificu ltades
para establecer relaciones íntimas [14, 19].
La dispareunia puede clasificarse en superficial, caracterizada por dolor en o alrededor
de la entrada vaginal, y dispareunia profunda, que implica dolor en la vagina y la pelvis durante
o después del coito [8] que puede ser provocado por la presión mecáni ca sobre las lesiones
endometriósicas o por la tracción de lesiones cicatrizadas [13].
También puede existir un tercer tipo de dispareunia; la dispareunia concomitante, que se
refiere a la coexistencia de diferentes tipos de dolor durante las relaciones sexuales. Esto puede
incluir la presencia simultánea de dispareunia superficial y profunda [14].
Establecer una distinción clara entre la dispareunia profunda y superficial puede ayudar
a los médicos a proporcionar tratamientos personalizados y combinados, incluyendo fisioterapia
del suelo pélvico junto con terapias médicas y quirúrgicas [14].
Se realizó un estudio de cohorte transversal que incluyó a un total de 334 pacientes con
EM: 238 en el centro de Bolonia y 96 en el centro de Madrid. Del total, el 75,7% de las mujeres
reportaron dispareunia, de las cuales 21 (6,3%) presentaron dispareunia superficial aislada, 87
(26,0%) dispareunia profunda aislada y la mayoría; 145 mujeres de 334, (43,4%) dispareunia
concomitante [14].
El grupo con dispareunia concomitante mostró una mayor prevalencia de dismenorrea
moderada-severa, disquecia, disuria y dolor pélvico crónico [14].
Además, las mujeres con dispareunia concomitante reportaron una peor función sexual,
reflejada en menor satisfacción y mayores niveles de dolor. Asimismo, las puntuaciones
relacionadas con la excitación fueron más bajas en las pacientes con dispareunia (ya fuera
concomitante o aislada) en comparación con aquellas sin dispareunia [14].
En este estudio, Del Forno et al. [14], concluyeron que todas las pacientes reportaron
una disminución en su calidad de vida, principalmente las mujeres con dispareunia concomitante.
Estas mujeres presentaron puntuaciones más bajas en todos los dominios de l SF-36: función
física, dolor corporal, salud general, vitalidad, salud mental, funcionamiento del rol físico,
funcionamiento del rol social y funcionamiento social. Se encontró una correlación significativa
entre la gravedad de los síntomas y la reducció n de la calidad de vida para las mujeres con
dispareunia concomitante. Por otra parte, la dispareunia superficial tuvo un impacto notable en
la salud general, mientras que la dispareunia profunda afectó principalmente la vitalidad y la salud
21
mental. Esto resalta el grave efecto del dolor en la calidad de vida y la importancia de evaluar su
gravedad.
En un estudio en Bangladesh, que se realizó a 380 mujeres, de las cuales, 190 mujeres
(50%) se les diagnosticó con endometriosis , se realizó una comparativa con 190 pacientes sin
EM (grupo de control). Cabe destacar que l a presencia de dispareunia se evaluó únicamente
entre las mujeres casadas, debido a que las relaciones sexuales prematrimoniales son
culturalmente inaceptables y motivo de incomodidad para las participantes. De este estudio se
pudo comprobar lo siguiente: en el grupo de casos, 73 mujeres casadas (47,4%) reportaron haber
experimentado dispareunia, en comparación con solo 16 mujeres casadas (8,6%) en el grupo de
control. Las pacientes con endometriosis presentaron una probabilidad 9,5 veces mayor de
desarrollar dispareunia [20].
En un estudio transversal realizado en 2016 a 220 mujeres infértiles con diagnóstico de
EM en Teherán [13], se concluyó que factores como la calidad del sueño, la intensidad del dolor
pélvico y la dispareunia, así como la actividad física, la ansiedad, el estadio de EM y la depresión
influyen significativamente en la función sexual de estas pacientes.
En un estudio de 2017 [19] , en el que se entrevistó a 96 mujeres con EM en Italia, se
encontraron datos significativamente altos en dispareunia y distrés sexual en pacientes con la
enfermedad (66% y 76% respectivamente). También se concluyó que las ideas negativas o
pesimistas podían predecir el distrés sexual, así, este distrés no siempre era consecuencia de la
dispareunia o el dolor crónico. Sin embargo, se deben tener en cuenta las limitaciones del estudio
anterior, debidas al tamaño de la muestra.
En concordancia con otros estudios, se realizó una encuesta online a través de páginas
web de organizaciones de endometriosis y grupos de apoyo a 2060 mujeres con EM. En este
estudio, Priviteraa et al. [18] informaron acerca de diversos datos de interés, que se explicarán a
continuación.
El 20,4% de las encuestadas informaron de dispareunia grave, el 35.5% de dispareunia
moderada y el 34.4% leve. Tan solo el 9.6% del total de mujeres encuestadas no informó de
dispareunia [18].
22
Figura 2. Gráfico circular de la prevalencia de los tipos de dispareunia. Elaboración propia. Fuente: datos tomados y
extraídos de Privitera G et al. [18]
Además, el 80.3% de las participantes afirmaba que sus síntomas de endometriosis
habían supuesto un impacto negativo en su vida sexual, y el 67.5% expresó que evitaba las
relaciones sexuales a causa de esta enfermedad [18].
Todos estos resultados, pueden estar respaldados por modelos conceptuales como el
Modelo de Evitación del Miedo (FAM) [18] , que sugiere que las experiencias previas de dolor y
el recuerdo de estas, pueden derivar en la evitación de situaciones o sentimientos placenteros,
a veces incluso, después de que se consiga eliminar el dolor o reducirlo.
1.5.3.2. DISCRIMINACIÓN LABORAL
A continuación, se abordará el aspecto de la discriminación laboral en las mujeres con
endometriosis.
En el siguiente gráfico, Soliman et al. [16] compararon la productividad laboral de
mujeres con endometriosis (morado), pacientes con la enfermedad y, al menos, un síntoma grave
(naranja) y mujeres con la enfermedad sin ningún síntoma reseñable (azul) [16 ].
23
Figura 3. Productividad laboral en mujeres con EM, con síntomas y sin síntomas. Tomado de Soliman AM et al. [16]
De este gráfico se puede extraer la siguiente información:
Respecto “Tiempo de trabajo perdido” vemos que las mujeres con al menos un síntoma
característico (naranja) tuvieron un porcentaje ligeramente menor (16.2%) de tiempo perdido en
comparación con las mujeres sin síntomas característicos (19.4%) y las mujeres diagnosticadas
con endometriosis en general (17.1%) [16].
En la segunda área; “Deterioro mientras trabaja” todos los grupos m ostraron un
porcentaje similar (alrededor del 41%), sin diferencias significativas. Algo parecido ocurrió en el
apartado “Deterioro laboral total”, en el que todos los grupos tuvieron un impacto cercano al 46%,
sin diferencias significativas [16].
Respecto a la última categoría; “Deterioro en actividades diarias”, las mujeres con , al
menos, un síntoma característico demostraron un mayor deterioro en sus actividades diarias
(43.0%), seguido por mujeres diagnosticadas con endometriosis (41.4%) y aquellas sin síntomas
característicos (37.6%) [16].
Según un estudio en Bangladesh, que realiz ó una comparativa entre 190 mujeres con
EM y 190 mujeres sin este diagnóstico, es importante señalar que 53 pacientes con
endometriosis reportaron dolores de cabeza, de los cuales 27 (14,2%) fueron confirmados como
migrañas. En el grupo de control, 32 pacie ntes (18,9%) mencionaron dolores de cabeza, pero
solo 5 (2,6%) presentaron migrañas. Según este estudio, las pacientes con endometriosis tienen
6,13 veces más probabilidades de padecer migrañas y el doble de probabilidades de sufrir
dolores de cabeza en c omparación con mujeres sin endometriosis [20]. Respecto a la migraña,
debemos tener en cuenta que las pacientes con EM suelen ser tratadas con terapias hormonales,
que muchas veces causan dolores de cabeza, esto hace todavía más difícil el manejo de este
tipo de enfermedad que, además, convive en much os casos con una comorbilidad como la
migraña [20].
24
En un estudio a base de encuestas [15] a 193 mujeres Puertorriqueñas diagnosticadas
quirúrgicamente de EM, se observaron los siguientes datos:
Un 70% de las encuestadas concluyeron que su estado de salud general era “bueno”. Un
61% informó de la limitación en las actividades diarias moderadas a causa de los síntomas de la
enfermedad, frente a un 73% en el área de actividades diarias extremas. La mayoría de las
pacientes afirmaron que las actividades laborales se vieron afectadas a causa de su salud física
[15].
Tabla 5. Datos del cuestionario sobre logros laborales y limitaciones.
Pregunta Sí (%) No(%)
¿Logró menos de lo que quería, a causa de problemas de salud física?
63.5% 36.5%
¿Estaba limitada en el tipo de trabajo o en otras actividades a causa de su
salud física?
66.2% 33.8%
¿Logró menos de lo que quería, a causa de su salud emocional?
62.7% 37.3%
¿Estaba limitada en el tipo de trabajo o en otras actividades a causa de su
salud emocional?
45.4% 54.6%
Elaboración propia. Fuente: datos extraídos y adaptados de Fourquet J. et al. [15]
Según este estudio, realizado por Fourquet et al. [15], se puede observar en la anterior
tabla que la mayoría de mujeres con endometriosis pensó que, por sus problemas de salud física,
lograron menos de lo que quería n (63.5%) y est aban limitadas laboralmente y en otras
actividades, (66.2%). Estas pacientes también expresaron que, por su salud emocional, lograron
menos de lo que querían (62.7%) y un 45.4% (menos de la mitad) confesaron que se sentían
limitadas laboralmente a causa de su salud emocional.
La mayoría de mujeres informaron de repercusiones en su bienestar general en el último
mes por los síntomas relacionados con EM. El 18% de las encuestadas afirmaron sentirse
tranquilas y en paz a menudo y el 27% expresó tener poca energía, mientras el 35% se sintió
desanimada y deprimida y un 38% sintió obstáculos en su vida social [15].
25
También cabe destacar los siguientes datos:
Tabla 6. Dolor y estado emocional y psíquico en mujeres con EM.
Síntoma Nunca
(%)
Rara vez
(%)
A veces
(%)
A menudo
(%)
Siempre
(%)
El dolor interfiere con mi
trabajo
8.9% 12.1% 36.3% 27.4% 15.3%
Dificultad para caminar a
causa del dolor
14.6% 15.3% 28.7% 25.5% 15.9%
El dolor controla mi vida
17.2% 15.9% 26.1% 20.4% 20.4%
Tengo cambios de humor
2.5% 7% 22.3% 37.6% 30.6%
Percibo que nadie entiende
mis sentimientos.
7.6% 5.1% 26.8% 29.3% 31.2%
Percibo cambios en mi
apariencia física.
14.6% 12.7% 24.2% 23.6% 24.8%
Elaboración propia. Fuente: datos extraídos y adaptados de: Fourquet J. et al. [15]
A la pregunta de “¿El dolor interfiere en su vida laboral?”, la mayoría de las mujeres
contestaron afirmativamente, 36.3% contestaron a veces y 27,4% a menudo, mientras un 15.3%
contestaron siempre. Por el contrario, el 8.9% de las mujeres afirmaron que nu nca les ocurría y
un 12.1% contestaron que rara vez pasaba [15].
Respecto a si sentían dificultades a la hora de caminar debido al dolor, estas fueron las
respuestas: un 14.6% afirmaron que nunca, un 15.3% dijeron que rara vez les ocurría y la mayoría
contestaron que a veces (28.7%) y a menudo (25.5%), mientras que un 1 5.9% dijeron siempre
[15].
Sobre si el dolor controlaba su vida, un 17.2% contestaron “nunca”, un 15.9% “rara vez”,
un 26.1% “a veces”, un 20.4% “a menudo” y este mismo porcentaje contestó “siempre” [15] .
A la pregunta “¿Tiene cambios de humor?”, la mayoría de las mujeres contestaron
afirmativamente; 22.3% contestaron a veces y 37.6% a menudo, mientras un 30.6% afirmaron
que siempre le ocurría. Por el contrario, el 2.5% de las mujeres contestaron “nunca” y un 7%
contestaron que rara vez pasaba [15].
26
A la afirmación “Percibo que nadie me entiende.”, un 7.6% contestaron que nunca les
había ocurrido, un 5.1% que rara vez, un 26.8% confesaron que lo habían pensado a veces, un
29.3% que a menudo y un 31.2% confirmaron que les ocurría siempre [15].
Por último, según Fourquet et al. [15], un 24.2% de las encuestadas percibió, a veces,
cambios en su apariencia física, frente al 23.6% que los percibió a menudo y un 24.8% que
contestó “siempre”. Por el contrario, un 14.6% contestó que nunca los había percibido y un 12.7%
afirmó que rara vez lo sintió.
En todos los apartados se puede observar que las encuestadas contestaron
afirmativamente las preguntas y un menor porcentaje de ellas contestaron nunca o rara vez [15].
En este mismo estudio [15] , a la pregunta “¿Cuántas horas has perdido en el trabajo a
causa de la endometriosis?” 101 mujeres afirmaron haber faltado la semana anterior por su
problema de salud, ya que los síntomas empeoraron (la pérdida media de tiempo de trabajo
fueron 7.41 horas)
Tabla 7. Afectación en la productividad laboral y/o en las actividades de la vida diaria de mujeres con EM.
Impacto de los
síntomas de EM
No
afectado
(%)
Afectación
leve (%)
Moderadamente
afectado (%)
Extremadamente
afectado (%)
Pérdida de
productividad.
9.8% 21.6% 25.5% 43.1%
Actividades de la
vida diaria
7.9% 9.9% 29.6% 52.6%
Elaboración propia. Fuente: datos extraídos y adaptados de: Fourquet J. et al. [15]
En este mismo estudio, Fourquet et al. [15] recogieron datos sobre la pérdida de
productividad; un 9.8% de las mujeres con endometriosis no vieron afectada esta área, un 21.8%
afirmaron notar una leve afectación y un 25.5% una afección moderada. Por último, casi la mitad
de las encuestadas (43.1%) afirmaron que su productividad se vio extremadamente afectada.
Por otra parte, respecto a las actividades de la vida diaria (ADVD), un 7.9% no las vieron
afectadas o modificadas, un 9.9% informaron notar que habían sido afectadas levemente, un
29.9% dijeron que estas actividades se habían visto afectadas moderadamente y más de la mitad
(52.6%) opinaron que sus ADVD habían sufrido un cambio extremo [15].
Teniendo en cuenta todo lo anterior, podemos observar que las pacientes si ntieron que
su productividad laboral est aba moderadamente afectada y las actividades de la vida diaria
extremadamente afectadas. De media, estas mujeres perdieron 1 día de tiempo de trabajo a la
27
semana; esto puede perjudicar gravemente a sus funciones en el trabajo, sus relaciones
laborales e, incluso, su crecimiento profesional [15].
Fourquet et al. concluyeron que el dolor crónico asociado con la endometriosis puede
reducir la productividad laboral de las mujeres que padecen esta enfermedad. Un desafío
adicional radica en que muchos empleadores suelen pasar por alto los síntomas que afectan a
las trabajadoras [15].
1.5.4 Tratamiento de la endometriosis.
No hay consenso sobre el origen histológico de la endometriosis, pero, dos de las
posibles etiologías de esta enfermedad son: la menstruación retrógrada y la metaplasia celómica,
que han sido explicadas con anterioridad [3].
Sin embargo, Signorile et al. [3] encontraron pruebas de que la raíz de esta enfermedad
podría ser algo muy distinto: el desarrollo ineficaz del sistema genital mientras aún están
gestándose. Es decir, puede ocurrir un evento en esta edad temprana que produzca que algunas
mujeres sean más propensas a desarrollar endometriosis cuando crecen.
Esto puede respaldarse con el hecho de que hay más casos de EM en mujeres que tienen
malformaciones uterinas. Además, cuando se analizaron los tejidos de la EM con análisis
genómico y perfiles de expresión genética, se descubrió que algunos genes esenciales para el
desarrollo embrionario estaban activados de forma distinta que en mujeres sanas. Esto confirmó
que, como no estaba relacionado con el ciclo menstrual ni con las hormonas, la EM no es solo
un problema hormonal, sino que debe haber un defecto en la programación genética desde el
inicio [3].
Todo lo anterior podría cambiar la forma en la que entendemos y tratamos la
endometriosis. De hecho, recientemente se ha descubierto que las píldoras anticonceptivas
podrían generar un efecto protector respecto al dolor ovulatorio, el dolor pélvico y la disfunción
intestinal; aunque su uso está desaconsejado en el caso del dolor pélvico crónico y el dolor rectal
[3].
El tratamiento de la endometriosis se centra únicamente en tratar los síntomas de esta
enfermedad, sobre todo, el dolor. Por ello, sabiendo que los estrógenos aceleran el crecimiento
de la EM, el tratamiento de esta enfermedad se centra en la alteración ho rmonal del ciclo
menstrual; así, cancela ndo la función de los ovarios y alterando el crecimiento del endometrio,
también evitamos el crecimiento de los focos endometriósicos, que son los que generan dolor.
Es por ello que los tratamientos existentes ayudan a controlar tanto el dolor pélvico como la
dismenorrea y la dispareunia [5].
28
Los tratamientos disponibles actualmente son los siguientes:
1. Antiinflamatorios no esteroideos o AINES (como ibuprofeno o naproxeno). Son la primera
elección para tratar la dismenorrea y el dolor pélvico, ya que los implantes
endometriósicos producen más prostaglandinas de lo normal y estas sustancias
provocan inflamación y dolor. Los AINES, al reducir la producción de prostaglandinas,
disminuyen sus efectos.
2. Anticonceptivos orales (ACO): se utilizan frecuentemente, pero hay pocos estudios sobre
estos. Se requiere más investigación al respecto.
3. Danazol: es un medicamento que inhibe la producción de estrógenos en l os ovarios,
impidiendo así, el crecimiento de tejido endometriósico. Se usa para tratar el dolor pélvico
y la menorragia (menstruación muy abundante) pero está en desuso debido a los efectos
adversos que provoca (alteraciones de peso, voz más grave, problemas hepáticos etc.)
4. Progestágenos y antiprogestágenos. Son anticonceptivos de progesterona, en este
campo existen dos tipos principales de implantes; etonogestrel, que inhibe la ovulación
y consta de un solo implante y levonogestrel que dura más tiempo, pero puede permitir
la ovulación.
5. Agonistas GnRH. La GnRH es una hormona que libera estrógenos en los ovarios; así,
gracias a los agonistas de GnRH se provoca una caída drástica de estrógenos y esto
frena el crecimiento de tejido endometriósico. El mayor problema de este tratamiento es
que ha demostrado producir una disminución de densidad ósea.
6. Inhibidores de aromatasa. La aromatasa es una enzima que convierte los andrógenos
en estrógenos, así, los agonistas de esta enzima reducen la producción de estrógenos,
mejorando el dolor y reduciendo las lesiones. Se usa en casos graves o resistentes a
otros tratamientos. Se suelen combinar con progestágenos o anticonceptivos para evitar
efectos secundarios menopáusicos [5].
Nexplanon® (o Impl anon NXT®) es un implante anticonceptivo que forma parte del
tratamiento con progesterona. Este contiene ENG (etonogestrel) y nos brinda una forma distinta
de administrar progestágenos. Se administra de forma subdérmica y su mecanismo de acción
consiste en inhibir la ovulación durante 3 años, generando así, su acción anticonceptiva. Uno de
los efectos secundarios positivos de esta manera de administrar el progestágeno es que mejora
la dismenorrea a largo plazo [21].
Respecto este tratamiento, se realizó un estudio observacional retrospectivo
multicéntrico en 2014 en distintas ciudades de Italia en el que se incluyó 25 a mujeres que habían
solicitado un tratamiento de anticoncepción con el implante ENG y a las que se l es había
detectado al menos un endometrioma junto con síntomas de dolor [21].
29
Tabla 8. Comparación de síntomas antes y después del tratamiento.
Síntomas Base 6 meses 12 meses
Dismenorrea 6.07 4.94 4.50
Dispareunia 1.61 1.03 1.04
Disquecia 0.63 0.58 0.58
Disuria 0.0 0.0 0.0
Elaboración propia. Fuente: datos extraídos y adaptados de: Sasone A. et al. [21]
Como se puede observar en la tabla anterior, hay una disminución notable en los
aspectos de dismenorrea y dispareunia; dos de los síntomas más complicados y molestos de la
enfermedad, en ellos se demuestra como el implante de etonogestrel, mejoró los síntomas a los
6 meses, y en el caso de la dismenorrea, todavía disminuyó más al año de la implantación.
También notamos una ligera disminución en la frecuencia de la disquecia (dificultad para
evacuar). Por otro lado, la disuria (dificultad al orinar) se mantuvo nula du rante todo el proceso
[21].
A continuación, se recogen los datos de l estudio realizado por Sansone et al. [21],
centrándose en el área psicológica y psicosocial. Las puntuaciones hacen referencia al SF -36.
Tabla 9. Comparación del estado psicológico antes y después del tratamiento.
Dominio Base 6 meses 12 meses
Funcionamiento
físico
100.00 97.50 97.00
Funcionamiento del
rol físico
100.00 100.00 100.00
Presión arterial 80.00 100.00 100.00
Salud general 58.50 56.00 57.50
Vitalidad 57.50 57.50 59.00
Funcionamiento
social
93.50 93.50 94.50
Funcionamiento
de rol
emocional
100.00 100.00 100.00
Salud mental 65.00 67.00 68.00
Elaboración propia. Fuente: datos extraídos y adaptados de: Sasone A. et al. [21]
Se puede observar una mejora significativa en los siguientes aspectos: vitalidad y
funcionamiento social (al cabo de los 12 meses) y salud mental, que comenzó a aumentar a los
6 meses y continuó mejorando hasta 12 meses después de la aplicación [21] .
30
El funcionamiento de rol físico y el funcionamiento de rol emocional permaneció intacto
durante todo el proceso. Sin embargo, hay dos áreas en las que resalta la disminución de las
puntuaciones; funcionamiento físico y salud general. En la segunda, a pesar de que disminuyó a
los 6 meses, volvió a mejorar al año de la administración, aunque la puntuación es menor que la
inicial [21].
Por último, se explicará la siguiente tabla, que recoge la puntuación FSFI (índice de la
función sexual femenina), respecto a la vida sexual de las pacientes escogidas en el estudio de
Sansone et al. [21].
Tabla 10. Comparación de función sexual antes y después del tratamiento.
Dominio Base 6 meses 12 meses
Deseo 3.90 4.50 4.60
Excitación 4.05 4.20 4.30
Lubricación 4.5 4.50 4.65
Orgasmo 3.60 4.20 4.40
Satisfacción 3.80 4.20 4.40
Dolor 4.00 4.40 4.40
FSFI 24.00 25.35 26.25
Elaboración propia. Fuente: datos extraídos y adaptados de: Sasone A. et al. [21]
En esta área, se observa una clara tendencia a la mejora en todos los apartados de la
encuesta. Todos han sido mejor puntuados tanto a los 6 meses de comenzar el tratamiento, como
a los 12 meses [21].
Cabe destacar que también se comprobó el tamaño de los endometriomas y no se vio
ningún cambio significativo: 26.19 mm inicialmente, 26.07 mm a los 6 meses y 26.05 mm a los
12 meses [21].
Respecto a los efectos adversos, surgieron en los primeros 3 meses y fueron los
siguientes: aumento de peso en 2 pacientes y sofocos en una paciente. También fue reportado
un patrón desfavorable del perfil menstrual en 3 mujeres, 2 de las cuales tuvieron que abandonar
el tratamiento y, en consecuencia, el estudio [21].
Las progestinas han sido el tratamiento de elección para el dolor pélvico en mujeres con
endometriosis durante más de 50 años. Se ha podido comprobar que eliminan o, al menos,
reducen el dolor en el 90% de las pacientes. Por ejemplo, se confirm ó que el NETA (acetato de
noretistrona) reduce eficazmente el dolor pélvico crónico (DPC). También hay evidencia de la
eficacia del acetato de medroxiprogesterona y del acetato de leuprolida en la reducción de
síntomas característicos de la endometriosis co mo dismenor rea, dolor pélvico, dispareunia y
31
sensibilidad pélvica tras 6 meses de tratamiento. También se ha demostrado como el dienogest
(DNG) puede minimizar el dolor pélvico. Por otro lado, el efecto que proporciona el dispositivo
intrauterino liberador de levonogestrel (DIU-LNG) es similar al de los análogos de la hormona
liberadora de gonadotropina (GnRH) ya que ambos reducen la dismenorrea, el dolor pélvico y la
dispareunia profunda [3].
Respecto al manejo quirúrgico de la EM, este pretende eliminar los focos
endometriósicos y restaurar la anatomía normal. El acceso a través de laparotomía o
laparoscopia no ha mostrado diferencias en la eficacia, pero el costo y el tiempo de cirugía en la
laparoscopia es menor. Hay distintas cirugías a las que se pueden someter las pacientes con EM
y son las siguientes:
- Cirugía conservadora: preserva útero y ovarios y se utiliza cuando la mujer quier e
conservar la fertilidad o no desea una cirugía radical. Se realiza a través de una
laparoscopia: en la que queman los endometriomas (ablación) o eliminan las lesiones de
raíz (escisión).
- Cirugía radical: solo se utiliza en casos extremos, cuando la paciente no puede tolerar el
dolor y no responde a ningún otro tratamiento. Se puede realizar una histerectomía
(extirpación de útero) o una ooforectomía (extirpación de ovarios)
- Cirugía para EM profunda: este procedimiento se utiliza si la enfermedad afecta a recto,
colon, vejiga o uréteres [5].
A pesar de realizar una cirugía, la enfermedad puede volver, por ello se recomienda el
tratamiento hormonal después [5].
1.6. Justificación del tema.
La endometriosis es una enfermedad ginecológica que afecta a millones de mujeres en
todo el mundo, a pesar de ello sigue estando infradiagnosticada y muy poco estudiada. La EM,
es más habitual de lo que uno puede llegar a pensar, ya que no sabemos cuántas personas la
sufren; esto se debe a que una gran parte de estas mujeres, ya sean asintomáticas o no, todavía
no han sido diagnosticadas.
Uno de los aspectos que más preocupa sobre la endometriosis es su impacto en
diferentes áreas en la vida de las mujeres afectadas, incluyendo, tanto el área física, como la
mental y la sexual. A pesar de ello, la mayoría de los estudios actuales se centran en el
tratamiento del dolor, que, a pesar de ser uno de los parámetros más molestos de la enfermedad,
no es el único.
32
Este estudio se justifica por que analiza 4 aspectos clave de la vida de estas mujeres, en
algunas ocasiones, en comparación con mujeres sanas. Estos aspectos son los siguientes:
1. Impacto en el área psicológica y la ansiedad:
- Como se ha comprobado, la EM no solo afecta al área física, sino también a la mental.
Las pacientes que sufren esta enfermedad suelen experimentar niveles más elevados
de depresión, ansiedad y estrés.
- El retraso en el diagnóstico y la ausencia de un tratamiento definitivo promueven que
muchas mujeres se sientan solas o poco acompañadas.
- Además, convivir diariamente con dolor genera en estas mujeres un desgaste emocional
que afecta tanto a sus relaciones personales como a su rendimiento en diferentes
ámbitos.
2. Impacto en el ámbito laboral:
- Muchas mujeres que sufren esta enfermedad enfrentan dificultades a la hora de
mantener un trabajo, debido sobre todo, a episodios de dolor incapacitante que derivan
en ausencias laborales frecuentes.
- También influye la falta de información y comprensión por parte de empleadores y
compañeros de trabajo ya que la endometriosis continúa siendo una enfermedad poco
reconocida en el ámbito laboral.
- La incertidumbre sobre su estado de salud y su futuro laboral, con una posible pérdida
del empleo, genera ansiedad y estrés.
3. Problemas en la vida de pareja y sexual:
- La dispareunia es un síntoma recurrente en estas pacientes y puede derivar en evitar el
contacto íntimo con la pareja y, así, generar problemas en la relación.
- Muchas de estas pacientes sienten culpa y frustración, lo que genera más ansiedad y
repercute en su bienestar emocional.
- Además, la falta de información también es un problema en este ámbito, ya que la pareja
puede no llegar a entender la enfermedad y, así, aumentar la sensación de abandono de
la paciente.
4. Limitaciones del tratamiento:
- En la actualidad, no existe un tratamiento que cure definitivamente la endometriosis y las
opciones terapéuticas se centran únicamente en controlar el dolor.
33
- La mayoría de los tratamientos hormonales existentes tienen efectos secundarios
complicados como aumento de peso, disminución de la libido o cambios en el estado de
ánimo.
- Por último, los procedimientos quirúrgicos como la laparoscopia no suponen una
solución definitiva, ya que esta enfermedad puede volver a manifestarse con el tiempo.
A pesar de lo importantes que son estos factores, la prevalencia de la enfermedad no se
equipara a la cantidad de información sobre esta. La gran mayoría de los estudios previos han
sido realizados en cohortes de pacientes muy pequeñas y esto dificulta la obtención de resultados
concluyentes que puedan ser generalizables.
Esta investigación trata de llenar este vacío de conocimiento, ya que podría aportar
información útil para profesionales de la salud y ayudar a visibilizar esta enfermedad al resto de
la población. La intención es informar de la endometriosis y dar a conocer sus síntomas, ya que
muchas pacientes pueden llegar a pensar que alguno de estos s íntomas, como la dismenorrea,
no son patológicos y no deberían acudir a un profesional. También puede ser útil para informar
de la falta de tratamiento y líneas de investigación; es necesario invertir para seguir indagando
sobre la enfermedad, realizar más estudios y encontrar un tratamiento definitivo , o más eficaz
que el actual.
En definitiva, el presente trabajo se justifica, no solo po r la necesidad de visibilizar y
profundizar en el impacto psicológico y social de la endometriosis, sino también por su
contribución a un enfoque más sostenible en salud y sociedad . Desde la perspe ctiva de la
dimensión social, este TFG destaca cómo la endometriosis afecta a la autoestima de las mujeres,
a sus relaciones interpersonales y, además, a su atención y plena participación en aspectos de
la vida diaria. Por otra parte, respecto a la dimensión económica, se estudia y analiza el
absentismo, la p érdida de productividad laboral y los costes relacionados con el retraso en el
diagnóstico y la falta de tratamientos eficaces.
Esta revisión bibliográfica se alinea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3:
“Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades” y el ODS 5:
“Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas”, establecidos por
la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas [23].
Así, es esencial ofrecer datos basados en evidencia científica para tratar de mejorar la
calidad de vida de estas pacientes y promover cambios necesarios en la forma en la que la
medicina y la sociedad abordan la endometriosis. Apoyar estas estrategias permite avanzar hacia
un modelo de salud más justo, inclusivo y sostenible en el tiempo.
34
2. Objetivos
Objetivo general: Analizar, mediante una revisión bibliográfica, el impacto psicológico y social de
la endometriosis en las mujeres afectadas por esta enfermedad, explorando cómo los síntomas
afectan su salud mental, calidad de vida y relaciones interpersonales, para destacar la
importancia de un enfoque integral en el manejo de esta patología.
Objetivos específicos:
1. Identificar las principales consecuencias psicológicas de la endometriosis, como la
ansiedad, la depresión y los trastornos emocionales relacionados con el dolor pélvico
crónico y otros síntomas.
2. Explorar el impacto de los síntomas de la endometriosis, especialmente la dispareunia,
en las relaciones interpersonales como las dinámicas de pareja y la vida sexual.
3. Revisar la literatura sobre la calidad de vida de las pacientes con endometriosis,
analizando cómo la enfermedad afecta su desempeño laboral y social.
35
3. Material y método
3.1 Material
Para la realización de este estudio de revisión bibliográfica, se utilizaron los siguientes
materiales:
1. Ordenador personal con conexión a internet y acceso a bases de datos
científicas.
2. Bases de datos como Pubmed, ScienceDirect y Scopus utilizadas para la
búsqueda de artículos relevantes para la investigación.
3. Procesador de textos de Microsoft Word para elaborar el documento.
4. Normas de citación Vancouver para referenciar correctamente las fuentes
bibliográficas.
3.2 Diseño del estudio
Se realizó una revisión bibliográfica para analizar la incidencia de trastornos mentales
como la depresión o la ansiedad en pacientes con un diagnóstico de endometriosis, así como
evaluar las relaciones interpersonales y la calidad de vida de dichas pacientes.
Se decidió elegir este tipo de estudio por que el objetivo es encontrar las evidencias
actuales sobre este trastorno y cómo afecta a la calidad de vida de las pacientes en comparación
con mujeres que no sufren los síntomas graves o dolorosos de la enfermedad.
3.3 Pregunta PICO
Para el proceso de selección de los artículos en los que se ha basado este trabajo, se ha
llevado a cabo una pregunta PICO, para así, poder dirigir la búsqueda de información y que el
resultado sea más adecuado y concreto.
La pregunta PICO escogida es: ¿La presencia de síntomas de endometriosis (I) en
mujeres diagnosticadas con esta enfermedad (P), provoca que, en comparación con las mujeres
sin endometriosis o sin síntomas graves (C), tengan una menor calidad de vida (O) ?
36
La estructura PICO se puede observar en la siguiente tabla.
Tabla 11. Estructura PICO.
P (Población) Mujeres diagnosticadas con endometriosis.
I (Intervención) Presencia de síntomas de endometriosis.
C (Comparación) Mujeres sin endometriosis o sin síntomas graves.
O (Resultados, outcomes) Menor calidad de vida.
Elaboración propia.
3.4 Criterios de selección
3.4.1 Criterios de inclusión
- Mujeres diagnosticadas con endometriosis, con edad comprendida entre 19 y 65
años (independientemente de las pruebas diagnósticas realizadas),
- Estudios que evaluasen la presencia de síntomas tanto de ansiedad como de
depresión,
- Comparativas de la calidad de vida entre mujeres con y sin EM,
- Comparativas de la vida sexual de las mujeres con y sin endometriosis,
- Estudios sobre la calidad de vida de estas mujeres, de forma más general.
3.4.2 Criterios de exclusión
- Estudios en animales,
- Estudios longitudinales con una muestra escasa de mujeres entrevistadas
(menos de 90 pacientes),
- Artículos con fecha anterior a 2008,
- Artículos de pago, incompletos o duplicados.
3.5 Estrategia de búsqueda
Se realizó una búsqueda exhaustiva de literatura a través de PubMed, Science direct y
Scopus.
La búsqueda de literatura relevante comenzó en noviembre de 2024. La estrategia de
búsqueda se basó en la siguiente ecuación de búsqueda: “Endometriosis” AND “Psychological
impact” OR “Psychological effects” OR “Mental health” OR “Depressi*” OR “Anxi*” OR “Quality of
life” AND “Sexual health” OR “Sexual dysfunction” OR “dyspareunia” OR “painful intercourse”
37
3.6 Términos MESH
Tabla 12. Términos MeSH y DeCS.
MeSH DeCS Definición
Endometriosis Endometriosis Patología en la que el tejido
endometrial, que suele
recubrir el útero, se
desarrolla fuera.
Mental Health Salud Mental Estado de bienestar
emocional en el que el
individuo puede afrontar el
estrés de manera efectiva,
trabajar y contribuir a la
sociedad.
Anxiety Disorders Trastornos de Ansiedad Trastornos caracterizados
por preocupación excesiva,
tensión o miedo que
interfiere en la vida diaria.
Depressive Disorder Trastorno de Depresión Trastorno caracterizado por
tristeza constante, pérdida
de interés y otros síntomas
que interfieren en el
funcionamiento diario.
Health-Related, Quality of life Calidad de Vida Relacionada
con la Salud
Dimensión específica de la
calidad de vida relacionada
con la salud física y mental.
Infertility Infertilidad Incapacidad de un ser vivo
para reproducirse por
medios naturales.
Sexual Health Salud Sexual Estado de bienestar
emocional, físico y social en
relación a la sexualidad.
Dyspareunia Dispareunia Dolor persistente o
recurrente al mantener
relaciones sexuales.
Sexual Dysfunction,
Physiological
Disfunción Sexual
Psicológica
Problemas en la función
sexual causados por factores
psicológicos, con dolor o
alteraciones hormonales.
Elaboración propia. Fuente: Datos extraídos y adaptados de Medline (National Library of Medicine, Consultado en
2025)
38
3.7 Selección
Figura 4. Selección en Pubmed. Elaboración propia.
Se realizó una búsqueda en la base de datos PUBMED, con la siguiente ecuación de
búsqueda “Endometriosis” AND “Psychological impact” OR “Psychological effects” OR “Mental
health” OR “Depressi*” OR “Anxi*” OR “Quality of life” AND “Sexual health” OR “Sexual
dysfunction” OR “dyspareunia” OR “painful intercourse” y se encontraron 28.580 artículos. Para
reducir el resultado, se aplicaron los filtros de:
- Año 2008-2024
- Mujeres
- Edad 19-65 años
- Textos gratis y completos
- Idioma inglés y español
Después de dicha reducción se excluyeron 26.491 artículos; quedando 2.089.
Para reducir aún más la muestra se aplicaron los siguientes filtros:
- Incluir endometriosis en el título.
- Tipo de estudio: ensayo clínico, estudio clínico, entrevista, estudio
multicéntrico, ensayo controlado aleatorio y revisión sistemática.
A través de aplicaron estos filtros se excluyeron un total de 2.016 artículos, por lo cual se
redujo el resultado a 73 artículos.
De estos se excluyeron 62 tras ser revisados y evaluados, por las siguientes razones:
- No se centraban en el tema principal
- No encajaban en este estudio
- Muestra de pacientes demasiado escasa
39
Figura 5. Selección en Science Direct. Elaboración propia.
También se realizó una búsqueda en la base de datos de SCIENCE DIRECT con la
siguiente ecuación de búsqueda "Endometriosis" AND "work productivity" OR "employment" OR
"career impact" y se encontraron 1.416 artículos. Para reducir el resultado, se aplicaron los filtros
de:
- Año 2010-2024
- Áreas temáticas: enfermería, psicología y profesiones de la salud
A través de aplicar estos filtros, se excluyeron 1.259 artículos; quedando 157.
Para reducir aún más la muestra, se aplicaron los siguientes filtros:
- Acceso abierto y gratuito
- Que incluyeran "endometriosis" y "productivity" en el titulo
Después de dicha reducción se excluyeron 117 artículos, quedando 12.
De estos, se excluyeron 7, tras ser revisados y evaluados, por las siguientes razones:
- No se centraban en el tema principal. - No encajaban en este estudio.
- Muestra de pacientes demasiado escasa (menos de 90 participantes)
40
Figura 6. Selección en Scopus. Elaboración propia.
Para finalizar, se realizó una búsqueda en la base de datos de SCOPUS con la siguiente
ecuación de búsqueda “Endometriosis” AND “Psychological impact” OR “ Psychological effects”
OR “Mental health” OR “Depressi*” OR “Anxi*” OR “Quality of life” AND “Sexual health” OR
“Sexual dysfunction” OR “dyspareunia” OR “painful intercourse” y se encontraron 3.405 artículos.
Para reducir el resultado, se aplicaron los filtros de:
- Año 2010-2024
- Áreas temáticas: enfermería, psicología y profesiones de la salud
A través de aplicar estos filtros, se excluyeron 3.038 artículos; quedando 367.
Para reducir aún más la muestra, se aplicaron los siguientes filtros:
- Acceso abierto
- Idioma: inglés o español
- Tipo de documento: solo artículos
Después de dicha reducción se excluyeron 300 artículos, quedando 67.
De estos, se excluyeron 62, tras ser revisados y evaluados, por las siguientes razones:
- No se centraban en el tema principal.
- No encajaban en este estudio.
- Muestra de pacientes demasiado escasa (menos de 90 participantes)
41
3.8 Análisis y extracción de datos
Temas clave analizados:
- Impacto psicológico: prevalencia de ansiedad, depresión, estrés o
trastornos emocionales diversos.
- Calidad de vida: bienestar general percibido, capacidad de realizar
actividades de la vida diaria e impacto en el ámbito profesional.
- Relaciones interpersonales: impacto en la vida social, familiar y sexual.
42
4. Resultados
Artículo y autores Tipo de
estudio
Año de
publicación
Muestra Resultados Conclusiones
1 Endometriosis mental
health disorders:
identification treatment
as part of a multimodal
approach.
Zippl AL, Reiser
Seeber B.
and
and
E,
Revisión
sistemática.
2024. A pesar de que no se concretó
un subgrupo con un riesgo
significativamente alto de
problemas relacionados con la
salud mental entre las
encuestadas, las que sufren de
dolor crónico demostraron ser
las más afectadas.
, Los cuestionarios breves de
detección de ansiedad y
depresión podrían utilizarse
para saber que mujeres
deberían ser derivadas a un
especialista, con el objetivo de
recibir atención psicológica
adicional. En esta patología
crónica, es esencial un
diagnóstico precoz y un
tratamiento adecuado; se
espera que estas medidas
sean una solución preventiva
para el desarrollo de
problemas psicológicos. Por
todo ello, se recomienda un
enfoque individualizado y
multidisciplinario para mujeres
con endometriosis y
comorbilidades psicológicas.
43
2 The impact of
endometriosis on
depressive and anxiety
symptoms and quality of
life: a systematic review.
Szypłowska M,
Tarkowski R, Kułak K.
Revisión
sistemática.
2023. Este estudio demuestra que la
EM se relaciona con síntomas
depresivo y ansiedad, además
de con una disminución de la
calidad de vida relacionada con
Hay que tener en cuenta que
existen diversos factores que
alteran la salud mental, es por
ello que la relación entre la
enfermedad y la salud
la salud (CVRS). psicológica es complicada.
3 Endometriosis: A
Retrospective Analysis
of Clinical Data from a
Cohort of 4,083 Patients,
With Focus on
Symptoms
Signorile PG, Cassano M,
Viceconte R,
Marcattilj V, Baldi A.
Evaluación
retrospectiva.
2022. 4083 con EM. El presente estudio identificó el
dolor pélvico, la dispareunia, la
astenia y los trastor nos
intestinales como los síntomas
principales de la endometriosis.
En este estudio se observó una
mayor in cidencia de los
síntomas entre las edades de
25 y 44 y en mujeres activas
laboralmente.
Además, se encontró una
relación entre el dolor crónico y
la presencia de ansiedad,
depresión y una baja calidad de
vida.
Este estudio destacó la
necesidad de un enfoque
integral que tenga en cuenta el
bienestar emocional de las
pacientes además de los
síntomas físicos.
Además, subrayó la
importancia de reducir el
retraso en el diagnóstico.
Concluyó que una evaluación
más completa y rigurosa podría
mejorar la calidad de vida de
las mujeres afectadas.
44
4 Clinical aspects and
the quality of life among
women with
endometriosis and
infertility: a
crosssectional study.
De Farias Rodrigues MP,
Vilarino FL, De Souza
Barbeiro Munhoz A, Da
Silva Paiva L, De
Alcantara Sousa LV,
Zaia V, et al.
Estudio
transversal.
2020. 106 mujeres, divididas
en dos grupos de
endometriosis (26
mujeres con grado I/II y
80 mujeres con grado
II/IV).
Este estudio demostró que los
síntomas de la endometriosis
interfieren en la calidad de vida
de estas mujeres, al contrario
que el estadio de la
enfermedad, que no interfiere.
La percepción de las mujeres
afectadas por la endometriosis
y la infertilidad son aspectos
que deben tenerse en
consideración en la atención
médica, ya que la pérdida de
CdV no depende del estadio de
la enfermedad sino de cómo se
sienten las afectadas.
45
5 Tratamiento de la
endometriosis I y II:
Revisión de la literatura.
Díaz-Yamal Ivonne
Jeannette,
SanabriaGaitán Alef
Tsade.
Revisión de la
literatura
2008. .
A la hora de tratar el dolor en la
endometriosis, el manejo
médico y quirúrgico son
efectivos. Los tratamientos
para el dolor no tienen
diferencias entre sí y su
elección está condicionada por
la edad, el deseo de fertilidad
de las pacientes y los efectos
secundarios del mismo. A
pesar de ello se resalta la
necesidad de más estudios
acerca de ello. La cirugía ha
demostrado generar una
mejoría en las pacientes, pero
no hay estudios que comparen
este tratamiento con el
tratamiento médico. Por otra
parte, el dispositivo intrauterino
de levonogestrel demuestra
una mejoría del dolor posterior
a la cirugía.
46
6 Impact of
endometriosis on
quality of life and work
productivity: a
multicenter study
across ten countries.
Nnoaham KE,
Hummelshoj L, Webster
P, D’Hooghe T, De Cicco
Nardone F, De Cicco
Nardone C, et al.
Estudio
transversal
multicéntrico
con
reclutamiento
prospectivo.
2011. 1.418 mujeres
premenopáusicas.
Este estudio afirmó y comprobó
que el problema de la
endometriosis afecta a las
mujeres de forma global.
También afirm ó lo que otros
estudios; el retraso en el
diagnóstico es uno de los
factores que más afectan a las
mujeres con esta enfermedad.
Se reclam ó una mejora en la
concienciación e información
sobre la EM en atención
primaria, para así, poder optar
a un diagnóstico más
temprano, a reducir el
sufrimiento de estas mujeres y,
a su vez, a conducir a una
mayor productividad laboral.
Se explicó que, en un futuro, se
deberían investigar los
mecanismos subyacentes al
dolor en esta enfermedad e
investigar estrategias para
controlar los síntomas y así
poder mejorar el pronóstico de
estas mujeres.
7 The Impact of
Endometriosis on the
Quality of Life and the
Incidence of
Depression—A Cohort
Study.
Estudio
de
cohorte.
2020. 246 mujeres con EM. Este estudio afirmó que el dolor
de la EM está relacionado con
la prevalencia de la depresión;
así, en una gran parte de las
mujeres con esta enfermedad,
observaremos una reducción
Se necesitan más estudios en
los que se investiguen la
fisiopatología entre la
depresión y la infertilidad con la
endometriosis.
47
Warzecha D, Szymusik I,
Wielgos M, Pietrzak B.
de la actividad física y sexual
debido a los síntomas. A pesar
de ello, la gravedad de la
endometriosis no est á
relacionada con los diferentes
tipos de dolor, es por ello que
los síntomas de la enfermedad
no nos indican el estadio de
esta. Por otro lado, la fase de la
enfermedad si se relaciona con
la prevalencia de la infertilidad,
y esta, no se correlaciona con la
depresión.
48
8 Quality of life in women
with
endometriosis: a
crosssectional survey.
Bień A, Rzońca E,
Zarajczyk M, Wilkosz K,
Wdowiak A,
IwanowiczPalus G.
Encuesta
transversal.
2020. 309
diagnosticadas
endometriosis.
mujeres
con
Este estudio dem ostró que las
mujeres con EM valoran más su
CdV que su salud percibida.
Los factores que afectan la CdV
percibida son: la intensidad del
dolor, el IMC, la aceptación de
la enfermedad, la dispareunia,
la afectación de la enfermedad
con respecto a su pareja, la
edad, el coste del y tratamiento,
el patrimonio familiar, el dolor
menstrual y la educación.
Se resal tó la necesidad de
concienciar a toda la sociedad
sobre esta enfermedad
difundiendo información sobre
los síntomas y su impacto en la
vida de estas mujeres. Así, se
podría facilitar el proceso del
diagnóstico y tratamiento
tempranos. Asimismo, para
poder pro porcionar a estas
mujeres una atención
completa, también se deberían
abordar los problemas
sociales, emocionales y
sexuales que derivan de la
enfermedad para poder
mejorar la calidad de vida y el
bienestar de las mujeres
afectadas.
9 A Systematic Review of
the Psychosocial
Revisión de la
literatura.
2024. Este estudio afirm ó que existe
una disminución en la calidad
Se e xpresó la necesidad de
estudios más individualizados
49
Impact of Endometriosis
before and after
Treatment.
Rempert AN, Rempert TH,
Liu A, Hernández A,
Blanck J, Segars J, et al.
de vida de las mujeres con
diagnóstico de endometriosis
sintomática. Además, esta
patología afecta a otras áreas
de la salud como la función
sexual, la salud mental, el dolor
físico, la fatiga y la infertilidad.
para poder abarcar todos los
objetivos y circunstancias
individuales del tratamiento.
Así, se reclam ó la necesidad
de mejorar la atención a las
pacientes mediante la
evaluación de los factores
psicosocial individuales.
10 Endometriosis:
Classification,
pathophysiology,
and treatment
options.
Pašalić E, Tambuwala
MM, Hromić -Jahjefendić
A.
Revisión de la
literatura.
2023 La EM debilita la salud de las
mujeres y afecta al rendimiento
académico y laboral, a la vida
social y sexual y al estado de
ánimo de las pacientes. A pesar
de haber sido descrita por
primera vez hace más de un
siglo, la etiología de la
endometriosis no está clara. Es
por ello que existe un obstáculo
a la hora de comprender los
mecanismos de esta
enfermedad y es esto lo que
interfiere con la calidad de los
tratamientos actuales. No existe
una cura para la endometriosis,
sin embargo, las opciones de
tratamiento son las siguientes:
Se resalt ó la necesidad de
identificar las biomoléculas que
puedan actuar como
marcadores de diagnóstico,
triaje o como objetivos
farmacológicos en el
tratamiento de la enfermedad.
También existen problemas a
la hora del diagnóstico, ya que
las lesiones endometriósicas
descubiertas son difíciles de
categorizar en relación con la
localización, la extensión y los
síntomas que presente la
paciente. A pesar de que
existen diferentes sist emas de
clasificación, todos tienen
diferente utilidad y
50
cirugía laparoscópica,
electroterapia, y terapia
hormonal combinada,
acupuntura y el uso de AINES
para los síntomas. El
diagnóstico suele ser tardío y
esto es debido a que la única
manera de diagnosticarlo de
forma fiable es a través de una
laparoscopia; un procedimiento
invasivo en el que se visualizan
los quistes endometriósicos y, si
fuera necesario y posible, se
realiza una escisión de estos.
aplicabilidad. Se expresa la
necesidad de un sistema de
clasificación unificado que
introduzca un lenguaje común
con el objetivo de estadificar la
presentación clínica de la
enfermedad en pacientes con
diferentes progresiones. Esta
clasificación permitiría un
enfoque estándar para los
tratamientos quirúrgicos ,
además de mejorar la
evaluación de las tasas de
embarazo de las pacientes que
deseen recuperar o mantener
su fertilidad después del
tratamiento. Hasta que se
consiga realizar esta
51
clasificación, se debe utilizar
una combinación de los 4 tipos
de clasificación para conocer la
morfología precisa de cada
paciente.
11 Endometriosis and
stigmatization: A
literature review.
Tragantzopoulou P.
Revisión de la
literatura.
2024. Esta revisión destac ó la
prevalencia del estigma en la
endometriosis, que afectó a
diversos aspectos de la vida de
estas pacientes. Las reacciones
negativas, las críticas y el
cuestionamiento de la gravedad
de los síntomas provoca ron un
deterioro en la salud mental y
generaron obstáculos en la vida
diaria de estas mujeres.
Existe una necesidad de
investigar las causas y la
fisiopatología de la
endometriosis, ya que, aunque
hay diversos estudios sobre las
experiencias de las pacientes y
el impacto social que implica,
no existe tanta información
sobre la endometriosis como
enfermedad. Estudiar la
etiología de esta es esencial
para poder desarrollar mejores
tratamientos y medidas de
prevención y esto, a su vez,
podría mejorar notoriamente la
52
estigmatización antes
mencionada. Además, en este
estudio se explic ó que la
sensibilización ante los
síntomas de EM debe
comenzar en escuelas para así
extenderse a familiares y
parejas de las mujeres
afectadas. E s por ello que se
deben desarrollar una serie de
políticas en los sistemas de
apoyo y de empleo, con el fin
de mejorar y aumentar el
apoyo a estas mujeres y tratar
de evitar la idea de que su
enfermedad las limita a la hora
de tener una vida plena.
53
12 Physical and
psychosocial factors are
crucial for maintaining
physical and mental
health in endometriosis:
a longitudinal analysis.
Netzl J, Gusy B, Voigt B,
Sehouli J, Mechsner S.
Análisis
longitudinal que
constó de 2
encuestas
separadas por 3
meses.
2024. En la primera encuesta
la muestra fue de 723
mujeres y en la
segunda, de 216.
En este estudio se confirmó que
el dolor pélvico es un elemento
clave en el bienestar de las
personas que sufren de EM.
También explicó que acortar el
retraso en el diagnóstico
continúa siendo uno de los
principales objetivos. Además,
los resultados dem ostraron la
importancia de los factores
psicosociales tanto para la
salud mental como para la física
y se resalt ó la necesidad del
tratamiento de la salud mental
en este trastorno. Indica ron
que, al tratar factores
psicológicos como el SOC, la
autoeficacia, la satisfacción
sexual y la satisfacción con el
tratamiento, además de tratar
los síntomas de dolor, se
mejoraría la salud general.
Tanto la investigación como la
atención de la endometriosis
deben tener una perspectiva
biopsicosocial interdisciplinaria
para poder enfrentar los
desafíos y consecuencias de
esta enfermedad.
54
13 Influential factors on
sexual function in
infertile women with
endometriosis: a path
analysis.
Youseflu S,
Sadatmahalleh SJ,
Khomami MB, Nasiri M.
Estudio
transversal.
2020. 220 mujeres infértiles
con endometriosis
confirmada por
laparoscopia.
Este estudio se centró en como
la endometriosis afecta al área
física y mental de las mujeres
que la sufren, también explic ó
que una de las principales
razones o causas de la
disfunción sexual eran
parámetros como la ansiedad,
la calidad de sueño, la
depresión, el dolor pélvico y la
dispareunia. Además, según los
resultados, a estos parámetros
podríamos sumar otros como el
estadio de la enfermedad, la
actividad física, el IMC y el nivel
educativo.
Este estudio expre óa la
necesidad de abordar la
enfermedad también desde
una perspectiva
psicoterapéutica y psicosexual,
y no solo centrarse en realizar
una laparoscopia con el
tratamiento médico
correspondiente.
55
14 Painful sexual
intercourse, quality of
life and sexual function
in patients with
endometriosis: not just
deep dyspareunia.
Del Forno S, Raspollini
A, Doglioli M, Andreotti
A, Spagnolo E, Lenzi J,
et al.
Estudio de
cohorte
transversal.
2024. 334 mujeres con EM
con distintos tipos de
dispareunia.
Los resultados en este estudio
marcaron la dispareunia como
un síntoma común en la EM. Sin
embargo, como novedad, este
estudio recog ió mujeres que
habían sufrido tanto
dispareunia profunda como
superficial y se comprobó que la
dispareunia profunda era más
común. Por otro lado, se
comprobó que las personas con
dispareunia concomitante
presentaron una peor calidad
de vida (CdV) y función sexual
en comparación
con los otros tipos de
dispareunia.
Todo esto señaló la necesidad
de un enfoque integral para
diagnosticar y tratar ambos
tipos de dispareunia y, así,
mejorar el bienestar general de
estas mujeres.
15 Quantification of the
impact of endometriosis
symptoms on health-
related quality of life and
work productivity.
Fourquet J, Báez L,
Figueroa M, Iriarte RI,
Flores I.
Estudio
cuantitativo
transversal.
2011. 193 mujeres
con
endometriosis.
Los síntomas de la
endometriosis (infertilidad y
dolor pélvico) afectan de forma
negativa al estado de salud
(tanto física como mental), a la
CdV relacionada con la salud y
a la productividad laboral.
56
16 Impact of
Endometriosis on
Fatigue and Productivity
Impairment in a
CrossSectional Survey
of Canadian Women.
Soliman AM, Ra hal Y,
Robert C, Defoy I, Nisbet
P, Leyland N, et al.
Encuesta
transversal.
2020. 2004 mujeres con
diagnóstico de
endometriosis y 26.528
mujeres sin diagnóstico
de endometriosis.
En este estudio se observó que
las mujeres Canadienses con
endometriosis que participaron
mostraron un nivel de fatiga
significativamente más alto que
las mujeres sanas. Esta carga
se relacionó con la gravedad de
los síntomas de la enfermedad
y es fue grave en mujeres con
edades comprendidas entre 30
y 39 años. Las mujeres con este
diagnóstico también
experimentaron problemas en
su productividad laboral.
57
17 Quality of intimate
relationships, dyadic
coping, and
psychological health in
women with
endometriosis: Results
from an online survey.
Facchin F,
Buggio L, Vercellini P,
Frassineti A, Beltrami S,
Saita E.
Encuesta online,
estudio
transversal.
2021. 316 mujeres con
endometriosis, que
informaron haber
estado en una relación
íntima durante al menos
un año.
Según este estudio, un mayor
impacto negativo en las
relaciones íntimas se asoci ó
con una peor salud psicológica,
un peor afrontamiento diádico y
una menor satisfacción en la
relación. Las mujeres con EM
que afirmaron que su pareja
estaba debidamente informada
sobre su enfermedad y se
interesaban por su salud
además de acompañar a estas
mujeres a las citas médicas,
demostraron una mayor
satisfacción en la relación y un
mejor afrontamiento diádico.
También se relacionó el dolor
pélvico más severo (sobre todo
dispareunia) con un mayor
impacto negativo en las
relaciones sexuales.
La endometriosis puede tener
un impacto negativo en las
relaciones íntimas y esto se
asoció a una peor salud
mental. Para las mujeres con
EM, el apoyo de su pareja es
esencial y se debería incluir la
participación de ambos
miembros de la pareja en el
atamiento multidisciplinario.
58
18 Endometriosis
Symptomatology,
Dyspareunia, and
Sexual Distress Are
Related to Avoidance of
Sex and Negative
Impacts on the Sex
Lives of Women with
Endometriosis.
Privitera G, O’Brien K,
Misajon R, Lin CY.
Encuesta
a través
de redes
sociales.
2023. 2060 mujeres con EM,
Australia (n = 1478),
Europa (n = 182) y
Nueva Zelanda (n =
172)
Este estudio, a pesar de sus
limitaciones, recogió el alcance
de los problemas sexuales en
mujeres con endometriosis.
También reclamó la necesidad
de mejores servicios médicos y
asesoramiento con el fin de
reducir el impacto negativo de la
enfermedad y poder controlar la
dispareunia y el distrés sexual,
aunque esta solución sea
aliviando el dolor a corto plazo.
La dispareunia afect ó tanto al
bienestar físico y mental de
estas pacientes, como a sus
relaciones íntimas y familiares.
Se requiere más investigación
dentro de esta área, ya que es
muy poco estudiada, por lo
tanto, se resaltó la necesidad
de más estudios que traten de
comprender el dolor de la
endometriosis entro de la
pareja y la familia. Además, es
primordial investigar sobre
tratamientos que nos ayuden a
reducir el dolor y permitan a
estas mujeres tener y disfrutar
del sexo.
19 Negative
metacognitive beliefs
predict sexual distress
over and above pain in
Estudio
transversal,
encuesta online
en italiano.
2018. 96 mujeres con EM. Este estudio indic ó ser el
pionero en evaluar las
creencias meta cognitivas en
mujeres con EM y su relación
Las mujeres que no
presentaban ni dispareunia ni
dolor crónico deberían seguir
siendo consideradas e
incluidas en las
59
women with
endometriosis.
Zarbo C, Brugnera A,
Compare A, Secomandi
R, Candeloro I,
Malandrino C, et al.
con el distrés sexual. En este
estudio se pudo concluir que la
salud sexual de estas mujeres
no solo depende de la ausencia
de dolor durante la relación
sexual.
terapias y tratamientos para
mejorar su salud sexual. Así,
los tratamientos no deberían
limitarse a mejorar la función
sexual, sino incluir también un
enfoque psicológico y
cognitivo.
20 Migraine among
women with
endometriosis: a
hospital-based
casecontrol study in
Bangladesh.
Sultana S, Chowdhury
TA, Chowdhury TS,
Mahmud N, Sultana R,
Mahtab NT, et al.
Estudio de
casos y
controles no
aleatorizado.
2024. 190 pacientes casos
confirmados de
endometriosis y
número igual
controles
endometriosis.
con
un
de
sin
En esta investigación se
recogieron datos acerca de la
relación entre la endometriosis
y la migraña. Al coexistir dos
afecciones como la
endometriosis, con sus
síntomas característicos, y la
migraña, la C dV, el bienestar y
el rendimiento laboral de las
pacientes se v ieron afectad as.
Si bien no existe un tratamiento
efectivo para estos trastornos,
el dolor y los síntomas
relacionados podrían reducirse
con un diagnóstico y
tratamiento tempranos y
adecuados.
Por ello, se expresa la
necesidad de que
inmunólogos, biólogos
moleculares y profesionales
clínicos relevantes colaboren
para mejorar las consultas
sobre migraña en mujeres con
EM. Además, se resalt ó la
necesidad de aumentar las
investigaciones con estudios
moleculares, proteómnicos y
matabolómicos para identificar
posibles terapias para aliviar
los trastornos autoinmunes
relacionados con la migraña y
la endometriosis.
60
21 Effects of
etonogestrel implant on
quality of life, sexual
function, and pelvic pain
in women suffering from
endometriosis: results
from a multicenter,
prospective, observational
study.
Sansone A, De
Rosa N, Giampaolino P,
Guida M, Laganà AS, Di
Carlo C.
Estudio
observacional
prospectivo
multicéntrico.
2018. 25 mujeres que
solicitaron un tratamiento
de endometriosis con
anticonceptivos.
Según este estudio, los
implantes de etonogestrel
redujeron el dolor pélvico y
mejoraron la función sexual y la
CdV en pacientes con quistes
ováricos sospechosos de ser de
origen endometriósico.
61
5. Discusión
La endometriosis es una afección ginecológica crónica que afecta gravemente a las
mujeres que la padecen. No supone solo más dificultades físicas, sino que consta de un
fenómeno complejo que influye en la esfera emocional, social, laboral y relacional de las
pacientes. En comparación con las mujeres sin endometriosis, las afectadas recalcaron sufrir de
una mayor interferencia en sus actividades de la vida diaria a causa de los síntomas dolorosos o
molestos, una mayor carga psicológica, problemas en el trabajo y dificultades a la hora de
mantener una relación afectiva con otra persona [2, 11, 13].
Objetivo 1: Identificar las principales consecuencias psicológicas de la endometriosis,
como la ansiedad, la depresión y los trastornos emocionales relacionados con el dolor pélvico
crónico y otros síntomas.
Uno de los factores clave en esta enfermedad es el dolor pélvico crónico (CPP), que
vemos presente en la mayoría de los casos. Este dolor persistente se ha relacionado
directamente con síntomas depresivos y ansiedad. Al cronificarse, el dolor puede interfe rir en el
sueño, la fatiga, el estado de ánimo y contribuye a generar malestar. Por ello, este dolor no es
solo físico; se convierte en un factor central que determina como las pacientes se relacionan con
su cuerpo, su entorno y sus emociones [2, 7].
La literatura [1, 2, 7, 11] demostró una prevalencia alta en aspectos como ansiedad,
depresión y disfunciones sexuales en mujeres con esta enfermedad , además, se observó una
creciente problemática con los trastornos alimentarios. En estos estudios se coincidió en que la
causa de estos trastornos psicológicos no es en sí la enfermedad, sino los síntomas que provoca,
sobre todo el dolor pélvico crónico. Este dolor, tiene un papel fundamental en el desarrollo de
estos problemas mentales ya mencionados, ya que afecta a la vida diaria de las pacientes y
provoca fatiga, disminución de la actividad física y disfunciones sexuales. También hay que
destacar como afecta a la salud mental la mala calidad del sueño y el retraso en el diagnóstico.
Por otra parte, en el estudio realizado por Warzecha et al. [7] se comprobó que el dolor
se relaciona con una imagen corporal negativa, por ello, estas mujeres suelen percibir su cuerpo
como una fuente de sufrimiento lo que puede conducir a una insatisfacción corporal, una
desconexión emocional con su propio físico y una baja autoestima.
Es por ello que varios estudios señalaron la correlación entre el dolor y el estado
psicológico: el dolor aumenta el malestar emocional y este malestar a su vez, puede agravar la
62
percepción del dolor. Así, se crea un círculo vicioso del que se complica salir sin apoyo psicológico
adecuado [1, 2, 7, 11].
A su vez, se demostró que las mujeres con EM presentan más pensamientos negativos
y dificultades para gestionar el estrés. El dolor crónico se relacionó con una alta sensibilidad
emocional y con unas estrategias de afrontamiento menos efectivas como puede ser la evitación.
Así, estás mujeres tienen más vulnerabilidad a la hora de sufrir un trastorno psicológico [12] .
Desde una perspectiva neurobiológica, se realizaron descubrimientos interesantes en
este campo, destacando las alteraciones neurológicas en el procesamiento del dolor en mujeres
con esta enfermedad y DPC. Se descubrieron casos de hiperalgesia espinal, disfunciones en el
suelo pélvico y una mayor conectividad en regiones cerebrales que están vinculadas con el dolor.
Estos cambios no se dan en mujeres con EM asintomáticas, es por ello que se refuerza la idea
de que el dolor crónico es la causa de los trastorn os psicológicos relacionados con
endometriosis. Si añadimos los estudios genéticos que demostraron la relación entre estos
trastornos y el dolor crónico, se demuestra la necesidad de un enfoque biopsicosocial en la
atención a estas pacientes [1, 2, 3].
Por otra parte, otro de los síntomas dolorosos es la dispareunia; esta puede provocar
inseguridad en la pareja, rechazo del contacto físico, deterioro de la autoestima y disminución del
deseo sexual. Por todo ello, muchas mujeres sienten culpa al no poder tener una vida sexual
“normal” y esto puede afectar de forma negativa a sus vínculos afectivos [2].
Otra de las consecuencias del dolor continuo es que puede generar en las mujeres que
lo sufren que cambien su comportamiento, de manera que limitan las salidas, evitan planes por
miedo al dolor, reducen el contacto con amistades etc. Esto provoca un aislam iento social que
puede agravar la ansiedad y la salud mental gravemente [16].
Objetivo 2: Explorar el impacto de los síntomas de la endometriosis, especialmente la
dispareunia, en las relaciones interpersonales como las dinámicas de pareja y la vida sexual.
Los datos analizados en este trabajo reivindicaron el gran impacto de la endometriosis
sobre la función sexual y la calidad de vida de las mujeres afectadas. Estos estudios revisados
[13, 14, 18 y 19] explicaron que esta enfermedad no puede ni debe entenderse desde una sola
perspectiva, sino que consta de una suma de factores físicos, psicológicos y relacionales que
crean un cuadro clínico complejo y extenso.
63
La evidencia señaló la dispareunia como uno de los elementos centrales, junto al dolor
pélvico, que genera un deterioro en la función sexual de estas pacientes. A pesar de ello, su
influencia no es lineal ni uniforme; mientras algunos estudios mostraron las correlaciones entre
la intensidad del dolor y las puntuaciones en el FSFI (índice de función sexual femenina), otros
no detectaron diferencias destacables entre mujeres con y sin endometriosis. Esta contradicción
puede deberse a que el dolor a ctúe como desencadenante, no como único determinante de las
dificultades sexuales, es por ello que se señaló la diferencia entre dispareunia profunda y
superficial, ya que cada una de ellas requiere un tratamiento y un abordaje específico [13, 14] .
Más allá del dolor físico, cabe tener en cuenta y resaltar los componentes psicológicos,
que son clave para comprender la disfunción sexual en la endometriosis. Por ello, uno de los
datos más reveladores se encuentra en un estudio realizado por Pivitera et al. [18] en el que
entrevistaron a 2060 mujeres con EM. Los resultados fueron que dos tercios de las mujeres
afectadas por la dispareunia desarrollaron conductas de evitación sexual y experimenta ron un
gran malestar psicológico. Estos factores se relacionan con el Modelo de Evitación el Miedo, que
explica como la anticipación y los pensamientos sobre el dolor pueden provocar un círculo vicioso
de ansiedad, hipervigilancia y prohibición de la actividad sexual, incluso aunque no se
experimente el dolor en sí . También se debe tener en cuenta que es frecuente que el distrés
sexual persista después del tratamiento de los síntomas físicos [19].
En esta misma línea de pensamiento, se demostró cómo el distrés sexual se correlaciona
más con los pensamientos catastróficos y las estrategias de afrontamiento desadaptativas que
con la intensidad del dolor propiamente. Esto sugiere que, con tratamientos como la terapia
metacognitiva, se podrían romper los patrones de evitación y rumiación que tanto afectan a la
disfunción sexual [19].
A pesar de todo ello, también se debe tener en cuenta las limitaciones de los estudios
analizados; ya que la gran mayoría usaron muestras de conveniencia que se suelen reclutar en
contextos clínicos especializados y esto podría provocar que la gravedad de los síntomas se
sobreestime. Así, la escasez de estudios longitudinales centrados en este tema dificulta generar
relaciones claras y veraces. Sin embargo, estas limitaciones no invalidan los hallazgos
mencionados, sino que subrayan la necesidad de futuras investigaciones que consten de diseños
más amplios que tengan en cuenta la diversidad de manifestaciones de la endometriosis.
Objetivo 3: Revisar la literatura sobre la calidad de vida de las pacientes con endometriosis,
analizando cómo la enfermedad afecta su desempeño laboral y social.
Los estudios analizados [4, 6, 8, 15, 16], mostraron como la endometriosis afectaba de
manera significativa a la CdV y a la productividad laboral de las mujeres afectadas. Los síntomas
ya mencionados de esta enfermedad interfieren en las actividades diarias generando fatiga,
64
cambios de humor y un deterioro notable en aspectos como la salud mental, las relaciones
sociales y el funcionamiento físico. Estos datos son respaldados por investigaciones como la
realizada por De Farias Rodrigues et al. [4], en la que usaron el cuestion ario SF-36 en el que
mujeres con EM mostraron puntuaciones bajas en salud general, vitalidad y dolor corporal; datos
similares a los de pacientes con enfermedades crónicas como el cáncer.
El retraso en el diagnóstico promedio es de 6.7 años y está directamente relacionado con
factores como la atención primaria insuficiente, el alto IMC y el estigma social asociado a los
síntomas menstruales. Ese retraso provocó y empeoró el impacto en la CdV y en la productividad
laboral. Además, Nnhoaham et al. [6] revelaron, a través de entrevistas a 1418 mujeres con
endometriosis en todo el mundo, que esta enfermedad generaba unos costos económicos
destacables con pérdidas que varían desde 208 dólares en Nigeria hasta $23,712 en Italia, por
mujer empleada.
Además, millones de mujeres se vieron obligadas a reducir sus jornadas laborales, pedir
bajas o abandonar su puesto de trabajo a causa de la intensidad y/o frecuencia del dolor que
sufrían. Esto generó una gran pérdida de autonomía económica y puede agravar los síntomas
depresivos al sentirse limitadas y abandonadas en su desarrollo profesional [11].
Gracias al estudio de Fourquet et al. [15], se comprobó que, en una muestra de 193
mujeres Puertorriqueñas con endometriosis, más de la mitad afirmaron experimentar alteraciones
emocionales severas (como depresión) y pérdidas de 1 día laboral a la semana a causa de los
síntomas de la enfermedad. Comparando estas mujeres con pacientes de artritis reumatoide, las
primeras mostraron más presentismo; esto refleja la presión que ejerce la sociedad a estas
mujeres para mantener la productividad a pesar de sufrir dolor. Complementariamente, casi la
mitad de las mujeres canadienses con endometriosis [16], presentaron fatiga y estas identificaron
este síntoma como un factor preocupante en relación con el deterioro laboral y las actividades
diarias. Por ello se debe implementar en el tratamiento estrategias para manejar la fatiga
Las investigaciones anteriores presentaron una serie de limitaciones que son: el uso de
muestras de conveniencia, el diagnóstico auto informado (a veces sin confirmación histológica) y
diseños transversales que impiden conocer la causalidad de muchas dificultades. Además, la alta
diversidad en los instrumentos de evaluación dificulta la comparación entre poblaciones de una
manera efectiva y segur a. En futuros estudios se deben priorizar diseños longitudinales que
exploren la CdV y la productividad después del tratamiento médico y psicológico, así como
investigar las comorbilidades no ginecológicas como la fatiga y el dolor crónico.
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6. Conclusiones
La endometriosis es una patología compleja, crónica y poco comprendida y su impacto
trasciende con creces los límites de la salud física. En el transcurso de este trabajo se ha podido
comprobar que sus consecuencias afectan gravemente y de manera multidime nsional la calidad
de vida de quienes la padecen. Las mujeres diagnosticadas con esta enfermedad no solo
experimentan dolor físico constante, sino también un conjunto de obstáculos que abarcan el área
psicológica, social, sexual y laboral.
Respecto al ámbito psicológico, se ha demostrado una alta prevalencia de trastornos
como depresión y ansiedad, especialmente en mujeres que conviven con dolor pélvico crónico.
Desde esta perspectiva, el retraso en el diagnóstico de EM, que puede suponer un a espera de
más de 10 años, añade una carga emocional significativa, provocando en muchas mujeres la
sensación de incomprensión, frustración y abandono. En esta situación, si las pacientes no tienen
al alcance herramientas profesionales para afrontar esta enfermedad de forma integral, se
agravan y aumentan los trastornos psicológicos.
Desde la perspectiva relacional y sexual, la dispareunia es uno de los síntomas más
preocupantes, ya que no solo afecta a la función sexual sino también a la autoestima, a la
percepción de la propia feminidad y a la calidad de las relaciones de pareja. Ade más, la escasa
información y la falta de preparación del entorno para lidiar con esta enfermedad intensifican la
sensación de aislamiento que ya experimentan muchas mujeres con EM.
Por último, en el ámbito social y laboral, el impacto de la endometriosis es igualmente
alarmante. A lo largo de este trabajo se ha recogido información sobre el ausentismo, una
significativa pérdida de productividad laboral, y, en algunas ocasiones, la discriminación implícita.
Estas condiciones pueden generar sentimientos de inseguridad económica, pueden limitar el
desarrollo profesional y a umentar o generar frustración personal. Además, el estigma y la
invisibilización del dolor menstrual y la normalizac ión de algunos de los síntomas de la
enfermedad, pueden dificultar aún más el reconocimiento de la endometriosis en estos ámbitos.
66
7. Fortalezas y limitaciones
El presente trabajo aporta una visión integral a cerca de un problema que se ha abordado
frecuentemente desde una perspectiva médica. La principal fortaleza de este estudio radica en
la inclusión de factores psicológicos, sociales y laborales, que suelen s er ignorados en los
estudios clínicos. Esto permite conocer la endometriosis desde la afectación a la calidad de vida
y al bienestar emocional, y no solo centrándose en las manifestaciones físicas.
Además, este trabajo destaca la necesidad de un enfoque multidisciplinar a la hora de
manejar la enfermedad, una perspectiva poco frecuente en la literatura tradicional. El análisis de
la relación del dolor, la ansiedad y la depresión supone un aporte más que relevante, ya que
resalta el papel del sufrimiento emocional en el pronóstico y tratamiento de la enfermedad. Por
último, se identifican y destacan los vacíos en la investigación que podrían orientar futuras líneas
de estudio.
A pesar de ello, aunque esta revisión proporciona una visión global del impacto de la
endometriosis, presenta varias limitaciones que deben destacarse. En primer lugar, los hallazgos
dependen de la calidad metodológica de los estudios previos; así, muchas de las investigaciones
incluidas disponen de tamaños muestrales reducidos o están limitadas por contextos culturales,
dificultando así, la generalización de los resultados.
En segundo lugar, existe una heterogeneidad en los instrumentos diagnósticos utilizados
para evaluar la EM y sus consecuencias y es por ello que se complica la comparación entre
estudios. Además, faltan estudios longitudinales en los que se observe la evolución de síntomas
psicológicos a lo largo del tiempo.
Por último, la literatura continúa siendo escasa respeto a enfoques multidisciplinares e
intervenciones específicas orientadas a mejorar la salud de estas mujeres.
67
8. Plan de acción
Es imprescindible y urgente que, tanto el ámbito médico como el social, comience a
visibilizar y validar el sufrimiento de estas mujeres, promoviendo un cambio en la manera de
diagnosticar, tratar y acompañar esta enfermedad.
Valorando las evidencias recogidas en esta revisión, se propone el siguiente plan de
acción, enfocado tanto en mejorar la detección temprana como el acompañamiento psicológico
y social de las mujeres con EM.
1. Promover estudios de mayor al cance y calidad, con muestras representativas que
aborden el impacto psicológico, social y laboral de la endometriosis.
2. Impulsar la formación específica del personal sanitario, en relación con los síntomas
no físicos de la enfermedad.
3. Crear programas de intervención multidisciplinar en el que se incluya atención
primaria, ginecológica, psicológica, fisioterapéutica y asesoramiento laboral y legal.
4. Diseñar campañas de sensibilización social en entornos educativos y laborales y en
medios de comunicación, orientadas a visibilizar la enfermedad y reducir el estigma.
5. Implementar políticas claras y específicas con el fin de reducir el tiempo de
diagnóstico, facilitar adaptaciones laborales si se requieren y garantizar el acceso a
terapias no farmacológicas.
En definitiva, la endometriosis no debe seguir siendo ignorada, requiere una atención sanitaria
más equitativa, políticas de salud más inclusivas y una sociedad más informada y empática. Solo
así se podrá mejorar la calidad de vida de estas mujeres y garan tizar que su dolor deje de ser
silenciado e ignorado.
68
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