Abstract
Recientemente, varios estudios han identificado una asociaci´ on significativa entre el nivel educativo y la probabilidad de que
las mujeres experimenten violencia por parte de su pareja ´ ıntima. En este estudio, se utilizan datos de la Encuesta Nacional
sobre la Din´ amica de las Relaciones en los Hogares 2021 de M´ exico para explorar esta asociaci´ on en mujeres mayores de 15
a˜ nos. Mediante una serie de modeloslogit, encontramos evidencia estad´ ıstica de una asociaci´ on negativa entre la educaci´ on y
la violencia contra las mujeres. Adem´ as, encontramos que la violencia est´ a asociada positivamente con la edad, con la violencia
experimentada por la mujer durante su infancia y que las mujeres de las regiones centro y sur de M´ exico son las m´ as propensas
a sufrir violencia por parte de sus parejas. Los hallazgos de este estudio sugieren que el acceso a la educaci´ on, libre e igualitaria,
podr´ ıa jugar un papel crucial en la prevenci´ on y erradicaci´ on de la violencia contra la mujer.
Palabras clave: Violencia de pareja; Educaci´ on; ENDIREH; Modelos Probabil´ ısticos
Introducci´ on
La violencia contra las mujeres es un problema com´ un y extendido que afecta a individuos, familias y
comunidades en todo el mundo. Seg´ un la Organizaci´ on Mundial de la Salud (OMS, 2021), aproximadamente
una de cada tres mujeres en todo el mundo experimenta violencia f´ ısica y/o sexual en alg´ un momento de
su vida. Este problema es especialmente grave en Am´ erica Latina, donde las tasas de violencia contra las
mujeres a menudo superan el promedio mundial (CEPAL, 2022).
En M´ exico, las mujeres enfrentan altos niveles de violencia en diversos ´ ambitos, particularmente en el familiar
y de pareja, debido a que casi el 70% de las mujeres han sido v´ ıctimas de alg´ un tipo de violencia a lo largo
de su vida, muchos de estos casos perpetrados por sus parejas (INEGI, 2021). Espec´ ıficamente, la violencia
de pareja ´ ıntima, que se caracteriza por patrones repetitivos de abuso f´ ısico, emocional, econ´ omico o sexual,
es un problema grave que afecta a una cantidad significativa de mujeres en M´ exico, tal como lo demuestran
cifras de distintos estudios (Avila-Burgos et al., 2009). Adem´ as, las mujeres en M´ exico tambi´ en enfrentan
un alto riesgo de ser v´ ıctimas de asesinato, especialmente en sus hogares, como se desprende de estad´ ısticas
del INEGI (INEGI, 2019). Ante este escenario, es fundamental implementar acciones que aborden esta
problem´ atica con un enfoque de g´ enero y abordar la violencia en los c´ ırculos m´ as cercanos, con el fin de
proteger los derechos humanos de las mujeres y garantizar su seguridad integral.
La educaci´ on es un elemento clave para empoderar a las mujeres y dotarlas de conocimientos, habilidades
y recursos para hacer valer sus derechos y tomar decisiones informadas (Aslam, 2013). Por el contrario, la
falta de educaci´ on o el acceso limitado a oportunidades educativas puede contribuir a la perpetuaci´ on de las
desigualdades de g´ enero y aumentar la vulnerabilidad de las mujeres a la violencia (Kabeer, 2005).
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El objetivo de este art´ ıculo es explorar la naturaleza multifac´ etica de la violencia contra las mujeres en
M´ exico, con un enfoque especial en la violencia de pareja ´ ıntima, examinando sus causas subyacentes y su
asociaci´ on crucial con la educaci´ on.
En la literatura pueden encontrarse diversos estudios que relacionan el nivel educativo y la violencia de pareja
´ ıntima. Los resultados son mixtos. Por ejemplo, (Garcia-Moreno et al., 2006) encuentran que las mujeres
con un estatus educativo m´ as bajo que sus parejas tienen un mayor riesgo de sufrir violencia, mientras
que (Jewkes, 2002), (Wallis et al., 2006) y (Taillieu & Brownridge, 2010) sugieren lo contrario: las mujeres
con un mayor estatus educativo que sus parejas corren un mayor riesgo de violencia.
Por otra parte, (Indermaur & Australian Institute of Criminology, 2001) argumentan que las esposas con
mejores calificaciones que sus maridos tienen menos probabilidades de sufrir violencia dom´ estica que aquellas
en matrimonios con parejas igualmente poco educadas. Esto sugiere que la din´ amica de poder en la relaci´ on
puede ser influenciada por la disparidad en el nivel educativo. Tambi´ en se ha encontrado que la relaci´ on entre
el nivel de educaci´ on de una mujer y su riesgo de violencia no sigue una l´ ınea recta. Por ejemplo, (Cools &
Kotsadam, 2017) sugieren que una alta formaci´ on educativa se asocia con una menor probabilidad de ser
tanto perpetradora como v´ ıctima de violencia de pareja.
Finalmente, algunos estudios, como los de (Ackerson & Subramanian, 2008), (Amoakohene, 2004) y (Moore,
2008) argumentan que cuando una mujer tiene m´ as educaci´ on o gana m´ as dinero, es m´ as probable que sea
asertiva y rechace la subordinaci´ on en el matrimonio. Esta din´ amica puede llevar a algunos hombres a sentir
que su poder est´ a amenazado y, por lo tanto, aumenta la probabilidad de violencia de pareja ´ ıntima. Este
hallazgo sugiere que las normas de g´ enero y las expectativas de roles pueden jugar un papel importante en
la din´ amica de la violencia de pareja.
En este estudio, adoptamos la metodolog´ ıa propuesta por (Mapoma et al., 2022) para investigar la rela-
ci´ on entre la violencia dom´ estica contra las mujeres y el nivel educativo. Utilizamos un enfoque de an´ alisis
multivariado a trav´ es de un modelo de regresi´ on log´ ıstica. Los datos utilizados provienen de la Encuesta
Nacional sobre la Din´ amica de las Relaciones en los Hogares, ENDIREH 2021. Esta encuesta proporciona
informaci´ on detallada sobre las experiencias de violencia f´ ısica, econ´ omica, sexual, psicol´ ogica y patrimonial
que han enfrentado las mujeres mayores de 15 a˜ nos en diversos contextos, incluyendo el ´ ambito familiar,
escolar, laboral, comunitario y de pareja. Adem´ as, la encuesta recopila datos sobre las personas agresoras
y los lugares donde se produjeron las agresiones, as´ ı como variables adicionales que permiten un an´ alisis
exhaustivo de la violencia contra las mujeres en M´ exico (INEGI, 2021).
A diferencia de (Mapoma et al., 2022), quienes utilizaron variables proxy para medir la presencia de violencia
contra la mujer, en nuestro estudio adoptamos una definici´ on m´ as amplia de violencia que abarca cualquier
acto f´ ısico, econ´ omico, sexual o psicol´ ogico perpetrado por las parejas de las mujeres. Adem´ as de examinar
la asociaci´ on directa del nivel educativo de las mujeres con la violencia, tambi´ en consideramos la asociaci´ on
de la violencia con la diferencia de niveles educativos entre la mujer y su actual pareja o pareja m´ as reciente.
Tambi´ en tuvimos en cuenta variables como la edad de la mujer, la regi´ on de residencia, el estrato urbano y la
condici´ on de indigenismo. Adem´ as, la base de datos de la ENDIREH 2021 nos permite explorar las actitudes
machistas de las mujeres incluidas en la muestra, brindando as´ ı una perspectiva m´ as completa en nuestro
an´ alisis.
Nuestro estudio revela una asociaci´ on negativa entre el nivel educativo de las mujeres y su riesgo de sufrir
violencia por parte de su pareja. Sin embargo, no encontramos evidencia que respalde la idea de que las
mujeres m´ as educadas que sus parejas tengan una mayor probabilidad de ser v´ ıctimas de violencia. Adem´ as,
nuestros hallazgos sugieren que cuanto m´ as educada es la pareja en su conjunto, menor es la probabilidad
de que las mujeres sufran violencia. Estos resultados tienen implicaciones importantes para la formulaci´ on
de pol´ ıticas p´ ublicas, ya que destacan la importancia de implementar estrategias educativas efectivas para
prevenir y abordar la violencia de g´ enero en el pa´ ıs.
El resto del estudio es como sigue. Luego de esta introducci´ on, se describen los datos utilizados y se detalla la
metodolog´ ıa de an´ alisis en la Secci´ on\ref{458820}. En la Secci´ on\ref{808881} se presentan los resultados y
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en la Secci´ on\ref{469834} se hace una discusi´ on de estos. Finalmente, se concluye en la Secci´ on\ref{555245}.
Datos y metodolog´ ıa
La violencia contra las mujeres no es un fen´ omeno que pueda atribuirse ´ unicamente a decisiones o comporta-
mientos individuales. En realidad, la violencia puede ser el producto de una compleja interacci´ on de m´ ultiples
factores. El marco ecol´ ogico propuesto por (Heise, 1998), la violencia contra la mujer es el resultado de la
interacci´ on entre factores individuales, relacionales, comunitarios, sociales y estructurales.
En el presente estudio, adoptamos una versi´ on simplificada del modelo ecol´ ogico, en la que agrupamos
los posibles factores asociados a la violencia contra las mujeres en tres categor´ ıas principales: 1) factores
sociodemogr´ aficos, 2) antecedentes de violencia y 3) factores educativos. Esta adaptaci´ on del modelo se
ilustra en la Figura \ref{110599}.
En la categor´ ıa de factores sociodemogr´ aficos, hemos considerado variables como la regi´ on de residencia,
el estrato de urbanidad y la condici´ on de indigenismo. En cuanto a los antecedentes de violencia, hemos
incluido variables que reflejan experiencias de violencia durante la infancia y la percepci´ on de la mujer sobre
el machismo en su entorno. Finalmente, en la categor´ ıa de factores educativos, hemos considerado el nivel
de educaci´ on de la mujer y la diferencia en los niveles educativos entre la mujer y su pareja.
La construcci´ on de estas variables, tal como se muestra en la Figura\ref{110599}, se detalla en las siguientes
secciones.
0.00
0.25
0.50
0.75
1.00
Antecedentes
de violencia
Factores
educativos
Factores
sociodemográficos
Nivel
Factores
Condición de indigenismo
Creencias machistas
Escolaridad
Escolaridad en relación con la pareja
Estrato urbano
Región de residencia
Sumisión
Violencia en la infancia
Figure 1: Factores asociados a la violencia contra las mujeres. Nota. Los porcentajes son ilustrativos.
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Poblaci´ on a estudiar
Este estudio hace uso de la Encuesta Nacional sobre la Din´ amica de las Relaciones en los Hogares, ENDIREH,
2021, la cual incluye datos de secci´ on cruzada con informaci´ on sobre m´ as de 120,000 viviendas distribuidas
en las 32 entidades federativas del pa´ ıs. Se trata de una encuesta probabilistica, con dise˜ no triet´ apico,
estratificado y por conglomerados que se ha dise˜ nado para ofrecer resultados a nivel nacional, estrato urbano
y rural y por entidad federativa.
Las bases de datos derivadas de la ENDIREH 2021 son de acceso abierto. De estas, se puede obtener
informaci´ on sobre la frecuencia y magnitud de la violencia que experimentan las mujeres al interior de las
viviendas; asi como identificar los eventos de discriminacion, agresion y violencia que han padecido en los
ambitos escolar, laboral, familiar y comunitario (INEGI, 2021).
Este estudio se centra en mujeres mayores de 15 a˜ nos que actualmente tienen o han tenido una relaci´ on de
pareja. Se ha limitado la muestra a aquellas personas para las cuales se dispone de informaci´ on sobre el nivel
educativo de su pareja, lo que resulta en un total de 36,341 observaciones.
Metodolog´ ıa
Este estudio propone un modelo de regresi´ on del tipologit ajustado al caso de encuestas con dise˜ no complejo,
como la ENDIREH 2021 (ver, por ejemplo, (Cramer, 2003) para la descripci´ on de los modeloslogit, as´ ı como
aplicaciones de este en econom´ ıa y otras ´ areas, y (Morel, 1989) para una adaptaci´ on del modelologit para
el caso de encuestas con dise˜ no complejo). En nuestro contexto, este tipo de modelos probabil´ ısticos nos
permiten responder a las siguientes preguntas: 1) ¿Cu´ ales son las variables asociadas a la violencia contra la
mujer? ¿C´ omo afecta el nivel educativo de la mujer a la probabilidad de que una mujer sea violentada por
su pareja? ¿C´ omo afecta el nivel educativo de la mujer comparado con el de su pareja a la probabilidad de
que una mujer sea violentada por esta ´ ultima?
En una encuesta con dise˜ no complejo se identifican H estratos, nh unidades primarias de muestreo, nhi
unidades secundarias de muestreo y, dentro de cada una de estas, nhij individuos. De esta forma, el total de
individuos considerados, N, puede calcularse como:
N =
H∑
h=1
nh∑
i=1
nhi∑
j=1
nhij
Sea δhijk una variable indicatriz tal que δhijk es igual a 1 si el hijk-´ esimo individuo (h = 1, 2,...,H ,
i = 1,...,n h, j = 1, 2,...,n hi, k = 1, 2,...,n hij) forma parte de la muestra y 0 de otra forma. Si se define
como phijk a la probabilidad de que un individuo se incluya en la muestra, el peso que tiene cada individuo
con respecto a la poblaci´ on se calcula entonces como:
whijk = δhijk
phijk
Para construir el modelo logit, se define como Yhijk a la variable dependiente. Esta es una variable binaria
que toma el valor de 1 si el hijk-´ esimo individuo ha sufrido de violencia por parte de su pareja y 0 de otra
forma. Adem´ as, seaXhijk un vector 1×K que agrupa a las K variables de control, tambi´ en conocidas como
variables ex´ ogenas o independientes, que caracterizan alhijk-´ esimo individuo. En este caso, la probabilidad
de que alg´ un individuo en la muestra sufra de violencia se calcula como:
P (Yhijk = 1|Xhijk) = exp (Xhijkβ)
1 + exp (Xhijkβ)
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Donde β es un vector de dimensi´ onK× 1 con los coeficientes a estimar. Naturalmente, la probabilidad de
no haber sufrido de violencia por parte de su pareja se calcula como:
P (Yhijk = 0|Xhijk) = 1−P (Yhijk = 1|Xhijk) = 1
1 + exp (Xhijkβ)
Una de las ventajas de utilizar esta especificaci´ on es que, por su simplicidad, los resultados pueden expresarse
en t´ erminos del cociente de probabilidades, tambi´ en conocido como raz´ on de momios. Este es:
P (Yhijk = 1|Xhijk)
P (Yhijk = 0|Xhijk) = exp(Xhijkβ)
Para interpretar este cociente se toma como referencia al 1. Espec´ ıficamente, un cociente mayor a 1 indica que
la probabilidad de que una mujer sea violentada por parte de su pareja es mayor en relaci´ on a la probabilidad
de no serlo, lo cual ocurre cuando existe una asociaci´ on positiva entreXhijk yYhijk . Lo contrario es verdad
si el cociente es menor que 1.
Los coeficientes del vector β se estiman por el m´ etodo de m´ axima verosimilitud. Este implica maximizar la
funci´ on de (pseudo) log-verosimilitud,L(β), la cual tiene la forma:
L(β)amp; =
H∑
h=1
nh∑
i=1
nhi∑
j=1
nhij∑
k=1
whijk
amp;×{yhijk× ln [P (Yhijk = 1|Xhijk)] + (1−yhijk)× ln [P (Yhijk = 0|Xhijk)]}
(1)
Dondeyhijk es la realizaci´ on deYhijk. Adicionalmente, la ENDIREH 2021 presenta en sus bases de datos un
factor de expansi´ on que, en este estudio, ser´ a utilizado como estimador dewhijk.
Variable dependiente
La ENDIREH 2021 considera varias formas de violencia contra las mujeres: ofensas, golpes, ataques con
armas, ataques psicol´ ogicos, ataques sexuales, entre otros, en diferentes ´ ambitos: escolar, laboral, comunitario,
familiar y de pareja. En este estudio definimos violencia como cualquier acto f´ ısico, econ´ omico, sexual o
psicol´ ogico perpetrado en contra de las mujeres por sus parejas. En este sentido, la variable dependiente que
consideramos es del tipo binario, la cual toma el valor de 1 si la mujer ha sido violentada por su pareja y
cero de otra forma. La Figura \ref{493546} muestra que cerca del 44% de las mujeres en M´ exico han sido
violentadas por sus parejas al menos una vez en su vida.
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0.0
0.2
0.4
0 1
Violencia de Pareja
Proporción
No Sí
Figure 2: Proporci´ on de mujeres que sufren o han sufrido violencia por parte de su pareja en M´ exico. Fuente:
Elaboraci´ on propia con datos de la ENDIREH 2021. Estad´ ısticos ponderados por el factor de expansi´ on.
Variables explicativas
En este estudio, consideramos, adem´ as de las variables educativas, otras variables de control. En particular,
hemos dividido las variables explicativas en tres grupos: 1) Variables educativas, 2) caracter´ ısticas sociodemo-
gr´ aficas y 3) antecedentes de violencia. En el grupo de variables educativas, hemos creado variables binarias
para el nivel educativo de la mujer. La variable SSin educaci´ on”toma el valor de 1 cuando la mujer no tiene
estudios o solo ha cursado el nivel preescolar, y 0 en caso contrario. La variable ¨Educaci´ on b´ asica”toma el
valor de 1 cuando la mujer ha cursado primaria o secundaria en cualquiera de sus modalidades, y 0 en caso
contrario. La variable ”Nivel medio superior”toma el valor de 1 cuando la mujer ha cursado preparatoria o
preparatoria t´ ecnica, y 0 en caso contrario. Por ´ ultimo, la variable¨Educaci´ on superior”toma el valor de 1 cu-
ando la mujer ha cursado una licenciatura y/o alg´ un posgrado, y 0 en caso contrario. Un resumen estad´ ıstico
de las variables educativas se presenta en la Tabla\ref{tab:statistics}. De esta tabla se deduce, por ejemplo,
que pr´ acticamente la mitad de las mujeres en la muestra no tienen m´ as que educaci´ on b´ asica y solo el 25%
tiene estudios superiores.
Adem´ as, hemos comparado el nivel de estudios de la mujer con el de su pareja. La variable ¨Educaci´ on igual
de bajaße refiere a la situaci´ on en la que la mujer y su pareja no han cursado m´ as all´ a de la educaci´ on b´ asica.
En este caso, la variable toma el valor de 1; en cualquier otro caso, toma el valor de 0. La variable ¨Educaci´ on
igual de altaße refiere a la situaci´ on en la que la mujer y su pareja han cursado m´ as all´ a de la educaci´ on
b´ asica. En este caso, la variable toma el valor de 1; en cualquier otro caso, toma el valor de 0. La variable
”Mujer m´ as educadaße refiere a la situaci´ on en la que la mujer ha cursado m´ as all´ a de la educaci´ on b´ asica,
pero su pareja no. En este caso, la variable toma el valor de 1; en cualquier otro caso, toma el valor de 0.
Por ´ ultimo, la variable ”Pareja mejor educadaße refiere a la situaci´ on en la que la mujer no ha cursado m´ as
all´ a de la educaci´ on b´ asica, pero su pareja s´ ı. En este caso, la variable toma el valor de 1; en cualquier otro
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Table 1: Estad´ ıstica descriptiva: variables explicativas
Variable Porcentaje
Caracter´ ısticas sociodemogr´ aficasRegi´ on
Noroeste 12.3%
Noreste 11.6%
Occidente y Baj´ ıo 19.5%
CDMX 10.0%
Centro Sur y Oriente 32.7%
Sur 14.0%
Estrato
Urbano 51.8%
Rural 48.2%
Indigenismo
Ind´ ıgena 24.6%
No ind´ ıgena 75.4%Antecedentes de violencia
Violencia en el origen
Violencia 50.2%
No violencia 49.8%
Violencia sexual en el origen
Violencia 18.2%
No violencia 81.8%
Machismo
Pensamientos machistas 27.8%
No pensamientos machistas 72.2%
Sumisi´ on
Sumisa 45.4%
No sumisa 54.6%Variables educativas
Escolaridad
Sin educaci´ on 6.1%
Educaci´ on b´ asica 43.7%
Nivel medio superior 24.7%
Educaci´ on superior 25.5%
Escolaridad en relaci´ on con la pareja
Educaci´ on igual de baja 38.7%
Educaci´ on igual de alta 40.0%
Mujer mejor educada 10.2%
Pareja mejor educada 11.1%
Fuente: Elaboraci´ on propia con datos de ENDIREH 2021.
Estad´ ısticos ponderados por el factor de expansi´ on.
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caso, toma el valor de 0. De acuerdo con los estad´ ısticos de la Tabla \ref{tab:statistics}, cerca del 40% de
las parejas en M´ exico cuentan con niveles educativos igualmente bajos.
0.0
0.1
0.2
(14.9,23.3]
(23.3,31.6]
(31.6,39.9]
(39.9,48.2]
(48.2,56.5]
(56.5,64.8]
(64.8,73.1]
(73.1,81.4]
(81.4,89.7]
(89.7,98.1]
Edad
Proporción
(14.9,23.3]
(23.3,31.6]
(31.6,39.9]
(39.9,48.2]
(48.2,56.5]
(56.5,64.8]
(64.8,73.1]
(73.1,81.4]
(81.4,89.7]
(89.7,98.1]
Figure 3: Distribuci´ on de la edad de las mujeres en la ENDIREH 2021. Fuente: Elaboraci´ on propia con datos
de la ENDIREH 2021. Estad´ ısticos ponderados por el factor de expansi´ on.
Dentro de las caracter´ ısticas socioecon´ omicas de la mujer hemos incluido la variable de edad, la cual hemos
dividido en grupos. Como se muestra en la Figura \ref{297808}, aproximadamente el 25% de las mujeres
analizadas tiene entre 15 y 24 a˜ nos, mientras que alrededor del 50% tienen menos de 40 a˜ nos.
Adem´ as de la edad, hemos tenido en cuenta otros aspectos en las caracter´ ısticas socioecon´ omicas, como
la regi´ on de residencia, basada en las regiones econ´ omicas de M´ exico, el tipo de zona (rural o urbana) y
la condici´ on de indigenismo. Todas estas variables se han definido como variables binarias. Un resumen se
presenta en la Tabla\ref{tab:statistics}.
Finalmente, hemos creado un conjunto de variables binarias para capturar los antecedentes de violencia en
el entorno de las mujeres estudiadas. La primera variable, ”Violencia en la infancia”, tiene un valor de 1 si la
mujer presenci´ o o experiment´ o golpes o violencia verbal durante su infancia, y 0 en caso contrario. Por otro
lado, la variable ”Violencia sexual en la infancia”tiene un valor de 1 si la mujer sufri´ o alg´ un tipo de violencia
sexual en su infancia, como tocamientos no consentidos en sus partes ´ ıntimas, presenciar actos sexuales o
pornogr´ aficos o ser obligada a tener relaciones sexuales, y 0 en caso contrario.
Adem´ as, hemos incluido una variable que refleja la presencia de actitudes machistas en las mujeres. La
variable ”Machismo”tiene un valor de 1 si la mujer est´ a de acuerdo en que es la ´ unica responsable de cuidar
a los hijos, personas enfermas y ancianas, realizar las tareas del hogar, no debe trabajar o, en caso de hacerlo,
recibir un salario menor que su pareja, y 0 en caso contrario. La variable SSumisi´ on¨ ıntenta capturar el efecto
de la sumisi´ on de la mujer frente al hombre. Esta toma un valor de 1 si las mujeres creen que no deben
trabajar ni vestirse de forma provocativa, que deben tener relaciones sexuales cuando su pareja lo desee o
que solo los hombres tienen derecho a salir; en caso contrario, esta variable toma el valor de 0.
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Seg´ un se muestra en la Tabla\ref{tab:statistics}, aproximadamente la mitad de las mujeres en M´ exico han
experimentado alg´ un tipo de violencia durante su infancia y alrededor del 20% ha sufrido violencia sexual.
Adem´ as, cerca del 28% de las mujeres tienen pensamientos machistas y el 45% muestran sumisi´ on hacia sus
parejas.
Resultados
Las Tablas\ref{tab:Resultados1} y\ref{tab:Resultados2} muestran los resultados de los diferentes modelos
considerados. El primer modelo en ambas tablas incluye a las variables educativas y a las variables socio-
demogr´ aficas como explicativas de la violencia de pareja. En el segundo modelo se agregan, adem´ as de las
variables educativas y las sociodemogr´ aficas, las variables sobre violencia en la infancia. Finalmente, el tercer
modelo agrega a las variables sobre el machismo y la sumisi´ on ante la pareja. Con respecto a las variables
educativas, en la Tabla \ref{tab:Resultados1} se considera el nivel educativo de la mujer, mientras que en
el Tabla\ref{tab:Resultados2} se considera la diferencia de niveles educativos entre la mujer y su pareja.
Caracter´ ısticas sociodemogr´ aficas
Los resultados relacionados con las variables socioecon´ omicas son robustos, como se observa en las Ta-
blas\ref{tab:Resultados1} y\ref{tab:Resultados2}. Espec´ ıficamente, estas muestran que la variable de edad
es estad´ ısticamente significativa, y el coeficiente de probabilidad es mayor que 1 para mujeres menores de
73 a˜ nos. Esto indica que la probabilidad de experimentar violencia por parte de la pareja aumenta con el
grupo de edad. Es importante destacar que el grupo de referencia para la edad son las mujeres j´ ovenes de
15 a 23 a˜ nos. Entonces, por ejemplo, la probabilidad de que una mujer de entre 23 y 31 a˜ nos sufra violencia
por parte de su pareja es m´ as de 1.5 veces mayor que la de una mujer de 15 a 23 a˜ nos. Para mujeres mayores
de 73 a˜ nos, el coeficiente de probabilidad no es estad´ ısticamente significativo, pero para mujeres mayores a
80 a˜ nos es menor que 1. Esto significa que la probabilidad de que las mujeres en este grupo sufran violencia
es menor que la de las mujeres m´ as j´ ovenes en la muestra.
Las variables regionales capturan diferencias estad´ ısticas en comparaci´ on con los habitantes de la Ciudad de
M´ exico. Como se muestra en las Tablas\ref{tab:Resultados1} y\ref{tab:Resultados2}, no todas las variables
regionales son estad´ ısticamente significativas. En particular, no hemos encontrado diferencias estad´ ısticas en
la probabilidad de que una mujer sufra violencia por parte de su pareja entre la Ciudad de M´ exico y las
mujeres del centro y sur de M´ exico. Por otro lado, en el norte del pa´ ıs los coeficientes son menores que 1.
Esto significa que las mujeres en estas regiones tienen una menor probabilidad de experimentar violencia por
parte de sus parejas que las mujeres en la Ciudad de M´ exico.
Finalmente, las Tablas \ref{tab:Resultados1} y \ref{tab:Resultados2} indican que no hay diferencias
estad´ ısticas entre las mujeres que viven en zonas rurales y las que viven en zonas urbanas. Sin embargo,
la condici´ on de indigenismo s´ ı tiene importancia. El coeficiente mayor a 1 de esta variable implica que las
mujeres que se consideran a s´ ı mismas ind´ ıgenas tienen una probabilidad m´ as alta de sufrir violencia por
parte de su pareja que las mujeres no ind´ ıgenas.
Antecedentes de violencia
La violencia en la infancia, que incluye golpes e insultos directos o indirectos en el entorno familiar, est´ a
fuertemente asociada con la violencia de pareja. Como se muestra en las Tablas \ref{tab:Resultados1}
y\ref{tab:Resultados2}, una mujer que haya experimentado violencia durante su ni˜ nez tiene m´ as del doble
de probabilidad de sufrir violencia por parte de su pareja. Adem´ as, las mujeres que han sufrido violencia
sexual multiplican por casi 1.5 la probabilidad de experimentar violencia de pareja.
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Table 2: Estimaci´ on del cociente de probabilidades para la violencia de pareja contra las mujeres. Nivel
educativo de la mujer. Modelos ponderados por el factor de expansi´ on.
Violencia de pareja
Modelo 1 Modelo 2 Modelo 3
Logit (OR) Logit (OR) Logit (OR)
Caracter´ ısticas sociodemogr´ aficas
Edad
(23.3,31.6] 1.670 ∗∗∗ 1.687∗∗∗ 1.697∗∗∗
(31.6,39.9] 2.036 ∗∗∗ 1.970∗∗∗ 1.980∗∗∗
(39.9,48.2] 1.967 ∗∗∗ 1.809∗∗∗ 1.798∗∗∗
(48.2,56.5] 1.882 ∗∗∗ 1.746∗∗∗ 1.712∗∗∗
(56.5,64.8] 1.522 ∗∗∗ 1.452∗∗∗ 1.417∗∗∗
(64.8,73.1] 1.345 ∗∗∗ 1.326∗∗∗ 1.267∗∗∗
(73.1,81.4] 0.981 1.018 0.949
(81.4,89.7] 0.798 ∗∗ 0.843∗ 0.770∗∗
(89.7,98.1] 0.820 0.851 0.786
Region
Noroeste 0.831 ∗∗∗ 0.862∗∗ 0.842∗∗
Noreste 0.826 ∗∗∗ 0.904 0.874 ∗
Occidente y Baj´ ıo 0.971 1.000 0.975
Centro Sur y Oriente 0.989 0.995 0.980
Sur 0.923 0.900 0.865 ∗∗
Estrato rural 1.045 1.041 1.020
Ind´ ıgena 1.180 ∗∗∗ 1.165∗∗∗ 1.151∗∗∗
Antecedentes de violencia
Violencia en la infancia 2.329 ∗∗∗ 2.325∗∗∗
Violencia sexual 1.481 ∗∗∗ 1.489∗∗∗
Machismo 1.281 ∗∗∗
Sumisi´ on 1.033
Variables educativas
Educaci´ on b´ asica 0.853 ∗∗ 0.881∗ 0.926
Nivel medio superior 0.769 ∗∗∗ 0.810∗∗∗ 0.894
Educaci´ on superior 0.570 ∗∗∗ 0.611∗∗∗ 0.688∗∗∗
Constante 0.726 ∗∗∗ 0.421∗∗∗ 0.377∗∗∗
Observaciones 36,341 36,341 36,341
Nota: ∗p<0.1; ∗∗p<0.05; ∗∗∗p<0.01
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Table 3: Estimaci´ on del cociente de probabilidades para la violencia de pareja contra las mujeres. Nivel
educativo de la mujer en comparaci´ on con el de su pareja. Modelos ponderados por el factor de expansi´ on.
Violencia de pareja
Modelo 1 Modelo 2 Modelo 3
Logit (OR) Logit (OR) Logit (OR)
Caracter´ ısticas sociodemogr´ aficas
Edad
(23.3,31.6] 1.553 ∗∗∗ 1.575∗∗∗ 1.591∗∗∗
(31.6,39.9] 1.857 ∗∗∗ 1.803∗∗∗ 1.821∗∗∗
(39.9,48.2] 1.814 ∗∗∗ 1.673∗∗∗ 1.671∗∗∗
(48.2,56.5] 1.717 ∗∗∗ 1.596∗∗∗ 1.575∗∗∗
(56.5,64.8] 1.395 ∗∗∗ 1.332∗∗∗ 1.308∗∗∗
(64.8,73.1] 1.247 ∗∗∗ 1.228∗∗∗ 1.178∗∗
(73.1,81.4] 0.907 0.937 0.876
(81.4,89.7] 0.753 ∗∗∗ 0.790∗∗ 0.722∗∗∗
(89.7,98.1] 0.770 0.792 0.731 ∗
Region
Noroeste 0.815 ∗∗∗ 0.846∗∗ 0.828∗∗∗
Noreste 0.809 ∗∗∗ 0.886 0.859 ∗∗
Occidente y Baj´ ıo 0.949 0.977 0.955
Centro Sur y Oriente 0.977 0.982 0.968
Sur 0.919 0.895 0.861 ∗∗
Estrato rural 1.031 1.026 1.006
Ind´ ıgena 1.173 ∗∗∗ 1.157∗∗∗ 1.143∗∗∗
Antecedentes de violencia
Violencia en la infancia 2.328 ∗∗∗ 2.324∗∗∗
Violencia sexual 1.486 ∗∗∗ 1.492∗∗∗
Machismo 1.263 ∗∗∗
Sumisi´ on 1.030
Variables educativas
Educaci´ on igual de alta 0.628 ∗∗∗ 0.649∗∗∗ 0.698∗∗∗
Mujer mejor educada 1.061 1.086 1.146 ∗∗
Pareja mejor educada 0.768 ∗∗∗ 0.772∗∗∗ 0.799∗∗∗
Constante 0.736 ∗∗∗ 0.439∗∗∗ 0.408∗∗∗
Observaciones 36,341 36,341 36,341
Nota: ∗p<0.1; ∗∗p<0.05; ∗∗∗p<0.01
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La presencia de una cultura machista tambi´ en aumenta la probabilidad de sufrir violencia. Seg´ un los resulta-
dos de las Tablas\ref{tab:Resultados1} y\ref{tab:Resultados2}, las mujeres que se consideran responsables
´ unicas del cuidado de sus hijos, personas enfermas y ancianas, as´ ı como de las tareas del hogar, y que creen
que deben percibir un salario menor que sus esposos en caso de trabajar, multiplican la probabilidad de
sufrir violencia en aproximadamente 1.2 veces. Sin embargo, no hemos encontrado evidencia que indique que
las mujeres que podr´ ıan considerarse sumisas sufren m´ as violencia en comparaci´ on con las que no lo son.
Variables educativas
En la Tabla \ref{tab:Resultados1} se presentan los diferentes modelos que incluyen el nivel educativo de
la mujer como variable explicativa de la violencia de pareja. El grupo de referencia para interpretar los
resultados son las mujeres sin estudios o solo con educaci´ on preescolar. Seg´ un los resultados de la Ta-
bla\ref{tab:Resultados1}, se puede concluir que las mujeres con mayor nivel educativo tienen una menor
probabilidad de sufrir violencia por parte de su pareja. Espec´ ıficamente, las mujeres con educaci´ on b´ asica
multiplican la probabilidad de sufrir violencia de pareja por 0.9, las mujeres con educaci´ on media superior
por aproximadamente 0.8 y las mujeres con educaci´ on superior la multiplican por 0.5. Esto significa que la
probabilidad de que las mujeres con educaci´ on universitaria o posgrado sufran violencia de pareja se reduce
casi a la mitad en comparaci´ on con las mujeres sin educaci´ on. Cabe destacar que este es el ´ unico resultado
estad´ ısticamente significativo en el modelo que incluye todas las variables de control.
Por otro lado, en la Tabla\ref{tab:Resultados2} se presentan los diferentes modelos que consideran las dife-
rencias en los niveles educativos entre las mujeres y sus parejas. Los resultados se interpretan en comparaci´ on
con el caso en el que la mujer y su pareja tienen un nivel educativo igualmente bajo. En general, los resul-
tados de la Tabla\ref{tab:Resultados1} se confirman, lo que indica que la educaci´ on reduce la probabilidad
de violencia en la pareja. Sin embargo, resulta interesante observar que la probabilidad de violencia solo se
reduce cuando la pareja tiene igual o mayor nivel educativo que la mujer. Por otro lado, cuando la mujer es
m´ as educada, la probabilidad de que sufra violencia se multiplica por m´ as de 1. En el modelo que incluye
todas las variables de control, los resultados de la Tabla \ref{tab:Resultados2} indican que, para mujeres
m´ as educadas que sus parejas, la probabilidad de sufrir violencia se multiplica por 1.15.
Discusi´ on
En este estudio hemos analizado la asociaci´ on entre la educaci´ on y la violencia de pareja en el contexto
mexicano. Por una parte, hemos identificado una asociaci´ on inversa entre el nivel educativo de las mujeres
y la probabilidad de que estas sufran violencia por parte de su pareja. Esto implica que a medida que se
incrementa el nivel educativo de una mujer, disminuye la probabilidad de ser v´ ıctima de violencia. Nuestros
resultados se alinean con investigaciones anteriores realizadas por (Rivera-Rivera et al., 2004) y (Avila-
Burgos et al., 2009), quienes tambi´ en encontraron una asociaci´ on significativa entre la falta de educaci´ on y
la probabilidad de sufrir abuso por parte de la pareja en M´ exico.
Por otro lado, nuestros resultados tambi´ en sugieren que cuando las mujeres poseen un nivel educativo superior
al de sus parejas, su riesgo de sufrir violencia se incrementa en comparaci´ on con las parejas cuyo nivel
educativo es igualmente bajo. Cuando el nivel educativo de la mujer es similar al de su pareja, la probabilidad
de ser v´ ıctima de violencia se reduce. Estos resultados son consistentes con los obtenidos en otros estudios,
como por ejemplo, (Mapoma et al., 2022).
A pesar de que la asociaci´ on entre la violencia de pareja y la educaci´ on es evidente, los mecanismos suby-
acentes que la explican son todav´ ıa objeto de debate en la literatura cient´ ıfica. Una interpretaci´ on posible
podr´ ıa ser que las mujeres con m´ as educaci´ on pueden tener m´ as recursos econ´ omicos, sociales y personales
para prevenir situaciones de violencia dom´ estica o salir de ellas cuando se presentan (Aizer, 2010). Estos
recursos podr´ ıan incluir una mayor autoestima, habilidades de comunicaci´ on m´ as efectivas, redes de apoyo
m´ as amplias, y una mayor capacidad para reconocer las se˜ nales de abuso y buscar ayuda. Otra explicaci´ on
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es que la educaci´ on puede proporcionar a las mujeres mayores conocimientos, habilidades y autonom´ ıa, lo
que les permite tener una mayor conciencia de sus derechos y recursos disponibles para enfrentar situaciones
de violencia (Heise, 1998; Jewkes et al., 2002).
En relaci´ on a su pareja, las mujeres m´ as educadas pueden ser percibidas como una amenaza por parte
de sus parejas, sobre todo si estas tienen un nivel educativo m´ as bajo. En este caso, los hombres menos
educados que sus parejas tienden a ser m´ as propensos a creer que tienen derecho a ejercer control sobre
sus c´ onyuges y que la fuerza f´ ısica es un medio leg´ ıtimo para lograrlo (Ackerson & Subramanian, 2008;
Kaukinen, 2004). Adem´ as, las parejas en las que la mujer tiene un mayor nivel educativo pueden tener
m´ as estr´ es debido a la disparidad de roles, lo que podr´ ıa aumentar el riesgo de conflicto y, por ende, de
violencia (Bose & Trent, 2014). Por otro lado, cuando la pareja presenta un nivel educativo similar, parece
existir un menor riesgo de violencia. Es posible que estas parejas compartan perspectivas similares, lo que
podr´ ıa conducir a un mayor respeto mutuo y disminuir el riesgo de conflictos violentos (Anderson, 1997).
Sin embargo, es fundamental reconocer que el nivel educativo, aunque desempe˜ na un papel importante, no
es suficiente por s´ ı solo para garantizar la erradicaci´ on total de la violencia de pareja. La violencia es un
fen´ omeno complejo que surge de una interacci´ on de diversos factores interrelacionados. Adem´ as de la educa-
ci´ on, se deben considerar otros determinantes sociales, como la desigualdad de g´ enero y las normas culturales
arraigadas, que pueden contribuir a la perpetuaci´ on de la violencia en las relaciones de pareja (Heise, 1998;
Fulu et al., 2013). En nuestro estudio, hemos logrado identificar factores adicionales que se asocian con la
violencia de pareja en contra de las mujeres en M´ exico. Por ejemplo, hemos encontrado que la probabilidad
de experimentar violencia por parte de la pareja aumenta con el grupo de edad, lo cual es consistente con
la literatura, en la cual se ha mostrado que las mujeres de los grupos poblacionales m´ as j´ ovenes tienen una
mayor vulnerabilidad a la violencia de pareja (Mapoma et al., 2022) . Esta asociaci´ on puede estar relacionada
con factores como la falta de experiencia en relaciones de pareja, menor empoderamiento y menor capacidad
para negociar y establecer l´ ımites dentro de la relaci´ on.
En nuestro estudio tambi´ en hemos encontrado una asociaci´ on entre la regi´ on de residencia y la violencia
contra la mujer. Espec´ ıficamente, hemos encontrado que las mujeres que habitan en el centro y sur de M´ exico
son las m´ as vulnerables. Esto puede deberse a que las regiones centro y sur de M´ exico pueden considerarse
como m´ as pobres en relaci´ on con la regi´ on norte. Este resultado no es nuevo. Por ejemplo, (Sardinha et al.,
2022) encuentran que la prevalencia de violencia en contra de la mujer es m´ as alta en los pa´ ıses de bajos
ingresos.
Si bien en este estudio no hemos encontrado evidencia de que las mujeres en regiones urbanas o rurales sean
m´ as propensas a sufrir de violencia por parte de sus parejas, s´ ı hemos encontrado una asociaci´ on importante
de la violencia con la condici´ on de indigenismo. Espec´ ıficamente, hemos encontrado que las mujeres que se
consideran a s´ ı mismas como ind´ ıgenas, son m´ as propensas a sufrir de violencia. Esto puede deberse a que las
mujeres pertenecientes a comunidades ind´ ıgenas pueden enfrentar desaf´ ıos espec´ ıficos, como la discriminaci´ on
y la marginalizaci´ on, que aumentan su vulnerabilidad a la violencia (Brise˜ no Maas & Bautista Mart´ ınez,
2016).
Finalmente, como parte integral de nuestro an´ alisis, hemos incorporado ciertas variables relativas a los
antecedentes de violencia en la vida de las mujeres que conforman nuestra muestra. Hemos centrado parti-
cularmente nuestra atenci´ on en las experiencias de violencia durante la ni˜ nez, incluyendo agresiones f´ ısicas y
emocionales, as´ ı como abusos sexuales. Nuestros resultados indican que una mujer que haya experimentado
violencia de estas caracter´ ısticas durante su ni˜ nez, tales como insultos, golpes, o violencia sexual, muestra
una probabilidad notablemente m´ as alta de experimentar violencia por parte de su pareja en su vida adul-
ta. Estas conclusiones concuerdan con la literatura previa, que sugiere un fuerte v´ ınculo entre la violencia
durante la ni˜ nez y la victimizaci´ on por violencia de pareja en la vida adulta (Fergusson et al., 2008; Widom
et al., 2014).
Adem´ as, se observ´ o que vivir en un entorno caracterizado por actitudes machistas o sexistas tambi´ en in-
crementa la probabilidad de sufrir violencia de pareja. La influencia de este tipo de entornos puede ser
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considerable, ya que pueden normalizar y perpetuar la violencia de pareja, disminuyendo la percepci´ on de su
gravedad y la probabilidad de buscar ayuda (Gracia & Herrero, 2006). De esta manera, el machismo puede
funcionar como un mecanismo perpetuador de la violencia, construyendo un c´ ırculo vicioso que dificulta la
erradicaci´ on de este grave problema social.
La violencia dirigida hacia las mujeres representa un problema de salud p´ ublica que no solo constituye una
violaci´ on a los derechos humanos, sino que tambi´ en implica una carga econ´ omica considerable tanto a nivel
global como nacional. De acuerdo con c´ alculos de la Organizaci´ on Mundial de la Salud (OMS) y del Banco
Mundial, la violencia de g´ enero puede representar alrededor del 2% del Producto Interno Bruto (PIB) a
nivel mundial, lo que se traduce en aproximadamente 1.5 billones de d´ olares anuales (UN Women, 2020). En
ciertos pa´ ıses, el costo de la violencia contra la mujer puede llegar hasta el 3.7% de su PIB, cifra que supera
en m´ as del doble lo que la mayor´ ıa de los gobiernos del mundo destinan a educaci´ on (Klugman et al., 2014).
En el caso particular de M´ exico, la violencia contra las mujeres tambi´ en representa una problem´ atica
econ´ omica de gran relevancia. Seg´ un un estudio reciente de la Secretar´ ıa de Gobernaci´ on de M´ exico (SE-
GOB) y la Comisi´ on Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, la violencia de
g´ enero genera costos anuales que ascienden a cerca del 1.5% del PIB del pa´ ıs (SEGOB, 2016). Los gastos
directos e indirectos asociados a la violencia contra las mujeres abarcan atenci´ on a la salud f´ ısica y mental,
asistencia social, p´ erdida de ingresos laborales, y costos judiciales y penitenciarios.
Es crucial subrayar que estos costos representan ´ unicamente la parte visible del problema, ya que muchos
casos de violencia contra las mujeres no son reportados y, por ende, no se incluyen en las estimaciones del
costo econ´ omico de la violencia contra la mujer. Adem´ as, tales cifras monetarias no pueden cuantificar de
manera completa el dolor y el sufrimiento infligidos a las mujeres, as´ ı como las consecuencias a largo plazo
en t´ erminos de trauma y disminuci´ on en la calidad de vida.
En M´ exico, se han implementado acciones significativas con el objetivo de prevenir y erradicar la violencia
contra las mujeres. La acci´ on m´ as relevante ha sido la aprobaci´ on de la Ley General de Acceso de las Mujeres
a una Vida Libre de Violencia (DOF, 2007) y, con ella, la creaci´ on del Sistema Nacional de Prevenci´ on,
Atenci´ on, Sanci´ on y Erradicaci´ on de la Violencia contra las Mujeres y el Programa Integral para Prevenir,
Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres. Esta ley, junto con los sistemas y programas
derivados, proporciona un mecanismo interinstitucional para coordinar esfuerzos, instrumentos, pol´ ıticas,
servicios y acciones que garantizan el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. Algunas de
las medidas que se contemplan incluyen: 1) la educaci´ on y la sensibilizaci´ on, que permite la inclusi´ on de
contenidos relacionados con la igualdad de g´ enero, el respeto y la no violencia en los programas educativos
en todos los niveles; 2) campa˜ nas de prevenci´ on, que buscan concientizar a la sociedad y promover cambios
culturales que rechacen la violencia de g´ enero; 3) la capacitaci´ on, que permite a funcionarios y profesionales
de diversos sectores identificar, prevenir y atender la violencia contra las mujeres de manera adecuada y
sensible; 4) la participaci´ on comunitaria, que busca promover la colaboraci´ on y la corresponsabilidad en
la erradicaci´ on de la violencia contra las mujeres; 5) la implementaci´ on de pol´ ıticas p´ ublicas integrales y
transversales que promuevan la igualdad de g´ enero y prevengan la violencia contra las mujeres; y 6) la
implementaci´ on de medidas de protecci´ on en situaciones de riesgo, como aquellas que han sido v´ ıctimas
de violencia dom´ estica, violencia sexual o violencia feminicida. Sin embargo, adicional a lo anterior, los
resultados de nuestro an´ alisis sugieren que el acceso a la educaci´ on, libre e igualitaria, podr´ ıa desempe˜ nar
un papel fundamental en la prevenci´ on y erradicaci´ on de la violencia contra la mujer.
Nuestro estudio presenta algunas limitaciones que deben ser consideradas. En primer lugar, dado que la
ENDIREH 2021 es una base de datos de corte transversal, no es posible establecer una relaci´ on causal
entre la educaci´ on en cualquiera de sus formas y la violencia contra la mujer. En segundo lugar, muchas
de las variables que hemos incluido en el an´ alisis son de percepci´ on, por lo que podr´ ıan estar sujetas a
subjetividades y a errores de medici´ on. Finalmente, existen otras variables que podr´ ıan incorporarse al
modelo econom´ etrico para mejorar su especificaci´ on y, por tanto, su interpretaci´ on. Entre estas se encuentran
variables socioecon´ omicas importantes, como el nivel de ingresos, que podr´ ıan ser indicativas del status quo
de las mujeres analizadas.
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Conclusi´ on
En este estudio se ha analizado la asociaci´ on entre la educaci´ on y la violencia de pareja en contra de las
mujeres en el contexto mexicano utilizando una muestra de mujeres mayores de 15 a˜ nos. Para esto, se han
utilizado una serie de modelos del tipo logit ajustados al caso de encuestas con dise˜ no complejo.
A pesar de sus limitaciones t´ ecnicas, el modelo utilizado permite encontrar evidencia estad´ ıstica de una
asociaci´ on negativa y significativa entre la educaci´ on y la violencia de pareja en contra de la mujer. Hemos
encontrado que a medida que se incrementa el nivel educativo de una mujer, disminuye la probabilidad de ser
v´ ıctima de violencia. Nuestros resultados tambi´ en sugieren que cuando las mujeres poseen un nivel educativo
superior al de sus parejas, su riesgo de sufrir violencia se incrementa en comparaci´ on con las parejas cuyo
nivel educativo es igualmente bajo. Cuando el nivel educativo de la mujer es similar al de su pareja, la
probabilidad de ser v´ ıctima de violencia se reduce. Adem´ as, hemos encontrado que existen otros factores
importantes para la compresi´ on de la violencia en contra de las mujeres en M´ exico. Entre estos se incluyen
las caracter´ ısticas sociodemogr´ aficas, tales como el lugar de residencia y la condici´ on de indigenismo y los
antecedentes de violencia en la infancia.
Si bien los resultados obtenidos no permiten hacer un c´ alculo de la carga econ´ omica que representa la
violencia en contra de las mujeres en M´ exico ni elaborar un an´ alisis del impacto de esta sobre la calidad de
vida de las mujeres que la padecen, s´ ı permiten hacer deducciones de alto impacto en t´ erminos de pol´ ıtica
p´ ublica.